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Alimentación SIN Azúcares Añadidos:

 

Diabetes concept suggesting no sugar consumption

Sé que puede ser impensable para mucha gente pero sí, ¡se puede vivir sin azúcares añadidos! Llevo ya varios meses sin probar ni un poco de azúcares de este tipo (a excepción de la fruta, como es obvio) y os puedo asegurar que no pasa nada, sigo viva y respiro, así que, si yo puedo hacerlo, ¡vosotros también! Lo que me parece curioso es que todos escuchamos que el azúcar añadido en muchos de los alimentos que consumimos no son buenos para nuestra salud, somos conscientes de ello cuando nuestro médico nos lo recuerda pero, hacemos caso omiso a esa información y seguimos comiéndolo como obsesos, como si eso fuese a solucionar algo. Se puede romper esa conducta y no hay nada tan fácil como dejarlo de golpe, de un día para otro, sin pensarlo, es algo así como dejar de fumar o el alcohol (no tengo adicciones, así que, lo siento si no me pongo más creativa), al principio, cuesta y luego todo va sobre ruedas.

Lo que hacen los azúcares refinados es que nos provocan adicción, por ello, todas las tardes a la misma hora, te apetece esa tableta de chocolate que te comes de una sentada, seguramente, con ansia y, al terminar, ya no la sientes como antes. Cuanto más comes, más quieres y todos los días permeneces obsesionado con ello, necesitas acercarte a cualquier tienda a comprarte galletas rellenas de chocolate, helados de vainilla y cacahuete, la famosa “nutella” untada en galletas… lo NECESITAS. ¿Has observado esa necesidad en ti? ¿Te has preguntado por qué sucede?

Hemos tratado a los azúcares como algo normal, hemos dejado que controlen nuestras vidas, que los pongan en todos los alimentos posibles para conservarlos, mientras pueden estar provocando en nosotros una diabetes o problemas coronarios. Nos los “administran” desde que somos pequeños, dado que, muchos de los alimentos para bebés ya llevan azúcares añadidos y, cuando se hacen más mayores, ¡ahí tenéis el famoso Cola-Cao en la mesa! Es triste ver cómo nos manipulan de esta manera y nos excitan, nos enrabian, nos hacen sentirnos inquietos a través del azúcar, porque eso es lo que provoca, ansiedades y nerviosismo. Observaros un poco y os daréis cuenta.

Una de las primeras cosas que noté en mí cuando dejé los azúcares refinados fue una ansiedad horrible que no podía controlar, dado que, mi cuerpo me lo pedía desesperadamente, incluso, me mentía a mí misma pensando que porque comiera un trocito de chocolate no iba a pasar nada cuando en verdad sabía que podía tumbar todo lo que había conseguido de una sentada, así que, me aguanté. Pude ver que el azúcar actúa como una especie de droga, te engancha, te deja con ganas de más y no te la quitas de la cabeza porque CREES que la necesitas cuando no lo haces, lo que necesitas realmente es el azúcar de la fruta, no hay nada mejor como tomarse un batido cada tarde en forma de sustituto, ya verás como tu cuerpo se acostumbra a todo.

Nos dejamos llevar por las etiquetas “menos azúcares”, un “20% menos de azúcares”, “no contiene azúcares” (cuando realmente contiene maltitol, lo cual, tiende a ser lo mismo)… y caemos como tontos. No se trata de obsesionarse mirando etiquetas, tan solo observando los alimentos que comemos y su calidad, ¿por qué una salsa de tomate me tiene que llevar azúcar como regulador de la acidez si a mí me gusta el tomate tal cual? No entiendo por qué tienden a desnaturalizar las cosas, a tratar de modificar los sabores, las texturas, no puedo creer lo especialitos que nos hemos vuelto con todo cuando hace muchos años, la gente tenía su huerto y no hacían más que comer verduras sin más salsas ni nada por el estilo. Nos hemos acomodado, nos han engañado y nosotros, hemos pasado por el aro. Luego enfermamos y nos preguntamos: “¿por qué a mí? Si soy una persona muy sana…”.

“Te ha dado un bajón de azúcar”, ¿de verdad? ¿en serio? He dejado el azúcar y me siento muy bien, tengo el azúcar necesario que me aporta la fruta y ni un solo bajón de nada, ¡qué casualidad! Esa es otra excusa para decirnos que es bueno porque nuestro cuerpo lo echa en falta. Lo que me ha ayudado mucho cuando he tenido ganas de dulce, han sido los dátiles, los frutos secos y cualquier fruta que tuviera en casa, me ha apaciguado esa ansiedad y mi cuerpo tan solo me pide estos alimentos que os acabo de decir, ya no pide chocolate o cualquier otro ultraprocesado. Es cuestión de fuerza de voluntad, si no quieres hacerlo, continúa con tu alimentación, pero luego no te quejes de que tienes la tensión alta, te preocupes por el colesterol o porque te han diagnosticado diabetes.

Espero que este post os haya servido de ayuda, de guía y os haya gustado. ¡Comentad qué os parece!

 

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Tan Solo Verte:

Tan solo Verte

Llevaba horas bailando en ese salón lleno de espejos, esforzándose por sacar esa audición adelante. Se movía con soltura, expresaba tristeza en la mirada y el dolor a través de sus brazos. Parecía como si volara, como si nada más le importara y tan solo estuviera con ella misma, ni siquiera se había dado cuenta de mi presencia, ni siquiera supo que era un extraño apoyado en la puerta del fondo observando cada movimiento en completo silencio. Tenía una elegancia exquisita, una forma de mover las manos sin ingual, un cabello oscuro que embriagaba de belleza.

Llevaba callada mucho tiempo, no sabía expresarse de otra forma, las relaciones sociales la estaban matando. La mejor forma de desahogarse era ese “breakdance” que con tanto ímpetu prácticaba. Parecía sentirse poderosa, nadie podía con sus poses, con la multitud de caras que ocupaban su rostro, con aquellas máscaras que por fin, habían caído al suelo para dejar entrever a la verdadera mujer que había detrás. No sabría definirla, quizá no era nada coqueta, quizá no le importaban los chicos o el maquillaje, lo que sí dejaba entrever era su cálida sonrisa mientras miraba al espejo, quería ser comprendida y dejar de ser invisible.

Cada vez se movía más rápido, hablaba en silencio, expresaba con diferentes parpadeos, tan delicada, tan suave. Cualquiera hubiese pensado que era un acosador pero, la verdad es que me había dejado fascinado y no podía dejar de observarla, de encontrar la foto perfecta para unirla a mi álbum de personalidades que expresaban algo para mí. Su cuerpo era un motor que hacía que el resto tuviese significado, dejaba entender su fuente de energía, la simpleza de su mente. Podía ver su corazón con aquellos giros, sus gritos en sus saltos y sus hombros encogidos cuando caía al suelo, preguntándose, impotente, por qué ese paso no lo recordaba.

Podía vislumbrar su ansia por la perfección, pude ver su impotencia al no recordar algunos de los movimientos, perder el control y creer que toda la coreografía iba a terminar en nada. Pero también vi cómo se esforzaba y volvía a intentarlo, a pesar de haber caído muchas veces, de haber fallado de forma estrepitosa y cómo le importaba haberlo hecho. Quizá era confuso para muchos pero, ver a alguien bailar es como ver su personalidad flotando alrededor, es como verles a sí mismos esforzándose y luchando por ser quiénes son, justo como lo estaba haciendo ella. No sabía su nombre, tampoco dónde vivía o trabajaba pero, lo que sí sabía era que, con su baile, estaba cambiando muchas cosas.

Se alejaba del mundo para tener su propio espacio, allí fuera todo era ruido, nadie entendía su posición, su dedicación, su forma de vida y de expresión. Parecía vivir entre la música, fluyendo a través de ella sin que nadie más interrumpiera, sin que nadie más estropeara ese precioso momento que tenía consigo misma, nadie podía imaginar qué sentía en esos precisos instantes en los que la grandeza empezaba a asomarse entre resquicios de duda. Quizá era una audición, un estúpido concurso donde ganar un dinero extra para mudarse a un lugar mejor, no tenía ni idea, pero la esperanza vibraba en ella, la confianza, la seguridad, ese concepto de amor, de serenidad, de pequeñas dosis de sinceridad, de mostrarse a ella misma, esa desnudez, sin máscaras, sin tapujos… tan solo, siendo vulnerable y sin avergonzarse por ello.

No me había dado cuenta de que se había acercado a mi posición hasta que vi una mano extendida hacia mí, con una sonrisa deslumbrante, su cabello moreno detrás de la oreja, esos pendientes dorados que le daban vida a su mirada de un color azul zafiro y esos labios que no decían nada más que “acompáñame entre los espejos”. Le devolví la mirada algo contrariado, deseoso de comprender qué ocurría pero ella, seguía esperando mi respuesta. Al no obtenerla, me instó a algo que no tenía en mente:

– Baila conmigo – dijo, con aquella voz tan dulce y susurrante, cálida y transparente que me dejó pensando por un momento. Negué con la cabeza algo avergonzado y seguí mirando el suelo – Tan solo, sé tú mismo. Verás como todo sale solo.

No me dio tiempo a responder. En cuanto me di cuenta, ya estaba en ese salón repleto de espejos acompañándola en un baile improvisado, sin saber bailar pero siguiendo sus pasos, su espíritu y ganas de vivir, podía seguir viendo su sonrisa, su delicadeza y sus movimientos acompasados. Nos movíamos juntos, nuestros cuerpos no se soltaban y, aunque lo hicieran, seguían pegados, era una sensación gratificante, algo novedoso a experimentar, algo que fotografiar y vivir, un pedazo de tiempo pegado en tu memoria, al igual que su sonrisa y aquellos ojos que recordaban su baile…

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Reseña “Storm Front” (by JIM BUTCHER):

Storm Front

Sinopsis: Harry es el mejor en lo que hace y no solo porque es el único que lo hace. Cualquiera que sea la capacidad mortal trascendental de un caso, el Departamento de Policía de Chicago le busca para que les dé respuestas. Pero el negocio no es solo lento, sino que apesta. Entonces, cuando la policía le trae un macabro doble asesinato cometido con magia negra, Harry ve dinero. Pero donde hay magia negra, hay algo oscuro detrás. Y ahora, esa oscuridad sabe el nombre de Harry. Y ahí es donde las cosas se ponen… interesantes (traducido al español de la contraportada del libro).

Hacía tiempo que no realizaba una reseña y empezar con este libro, me hace mucha ilusión porque es el primero que he logrado leer en inglés, entendiendo casi todo y con algo de ayuda del famoso “WordReference”. Llevaba como meses desde que llegamos a Edimburgo buscando un libro que realmente me llamara la atención, que me intrigara y me motivara a leerlo porque todos los que compramos son en inglés y era como si yo misma me hubiese creado una barrera delante de mí para no leerlos porque estaban en otro idioma, así que, como casi siempre, Fabio dio con la solución al problema: “Toma, este estoy seguro de que te va a gustar y lo vas a terminar”, seguía sin estar convencida del todo pero sí, tenía razón.

La historia para nada se me ha hecho pesada, el autor del libro explica las cosas de forma específica y narra las luchas entre Dresden y los seres sobrenaturales que se encuentra con intriga y verdadera intensidad, pero no de forma redundante o difícil de leer, te mantiene. Incide también en los sentimientos más profundos del personaje cuando tiene que mentir a alguien que respeta mucho y diría incluso, que siente algo por esa persona, muestra su lado vulnerable y, a la vez, audaz. Creo que Dresden es uno de esos personajes fuertes que a cualquiera le atrapan, está muy bien elaborado y el autor en todo momento sabía cómo hacerlo.

El transcurso de la historia es bastante sencillo, aunque te hace presuponer quién es el culpable diría quizá cuando estás llegando a la mitad del libro, empiezas a sospechar un poco pero no estás segura, incluso, puedes llegar a pensar que no puede ser pero el final es bastante esperado. Lo que no sabía que ocurriría fue la batalla final, muy bien desarrollada y que te deja en tensión, casi aguantando la respiración esperando ver qué sucede. Y no es el típico personaje que no sale herido o que tiene dinero de sobra como para seguir con su negocio, nada de eso, aunque sea el protagonista se lleva varias palizas, cortes… Además, él no tiene ni un duro, tan solo espera que alguien entre a su despacho para darle trabajo y poder pagar sus facturas, lo que no esperaba era lo que vino después.

Dresden es mago y mucha gente lo sabe, de hecho, lo pone en su tarjeta, hace cosas y averigua otras que nadie más puede llegar a entender. Entiende más de las criaturas sobrenaturales que nadie y en este libro, también están hechas al modo que el autor ha querido crearlas, son diferentes a como las conocemos, a mi parecer, bastante originales, que un vampiro cambie de forma por completo y sea como una bestia enorme… casi que no hemos visto nada de eso antes y me sorprendió bastante. Está bajo la supervisión del White Council y es perseguido por uno de los encargados de observar sus movimientos, casi le matan y aún así se mantiene existiendo.

El autor te va dejando caer algunas cosas a lo largo de libro, deja que conozcas a los personajes, que te centres un poco más en Dresden y en lo que puede hacer y, bueno, como esperaba Fabio, me enganchó y dejé de crear esa barrera, ahora sé que ya puedo leer libros en inglés sin miedo, de hecho, ¡ya sé cuál será el siguiente!

¿Os suena este libro? ¿Lo habéis leído? ¿Os gustaría?

 

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Mis Cambios:

Mis Cambios

Bueno, todos cambiamos para bien o para mal y es algo constante, quizá mañana no seas para nada a cómo eres hoy, aunque lo disfrutes como nunca, siempre hay algo que cambia, que se inclina y equilibra la balanza. Quería compartir con vosotros algunas de las cosas que creo que he cambiado desde el interior hacia afuera porque es importante dejarlo escrito, porque lo pensé hace unos días y pienso que a muchos de vosotros os podría ayudar si estáis buscando un cambio en vuestras vidas y no sabéis muy bien por dónde empezar.

Muchos pensaréis que esto es una especie de artículo de autoayuda, que no sirve de nada, mientras seguís pensando que estoy equivocada y que estas cosas no funcionan, puedo deciros que con un poco de esfuerzo, todo se consigue. ¡Empecemos!

  1. Mal humor, negatividad y autosabotaje: Esto es lo que más he notado que ha cambiado cuando he empezado a vivir mi vida de forma diferente, cuando he empezado a agradecer todo lo que tengo, a agradecer que respiro y estoy viva cada vez que abro los ojos y cuando trato de solucionar mis problemas de la forma más optimista posible, confiando en que puedo hacerlo. En mi época de adolescente casi adulta, siempre estaba de mal humor, era muy negativa, no había nada que me hiciera cambiar de opinión, era yo contra el mundo todo el tiempo y no veía el momento en el que sería verdaderamente feliz. Mi negatividad me nublaba y no veía salida a mi nerviosismo, constantemente me volvía agresiva con los que me rodeaban, todo era blanco o negro, no había tonos grises para mí.
  2. Nada de autoestima, tampoco confianza en mí misma ni seguridad: Todo eso había desaparecido gracias a la toxicidad que me envolvía cada día tanto con personas como los lugares a los que iba y lo soportaba cada día, parecía no importarme demasiado aunque doliese, lo cual, AUTOSABOTAJE. Ahora trato de cuidarme tanto física como psicológicamente, todavía se van curando mis heridas, van desapareciendo y mi autoestima, ha vuelto para saludar, tampoco estaba tan lejos como yo creía. Me di cuenta de que me lo hacía yo  misma, nadie más y el alejarme de la gente tóxica me acercó un poco más a mi cuidado psicológico y personal para seguir adelante sin mirar atrás.
  3. Vivir en el pasado y actuar conforme a él: Trato de hacerlo menos, pero todavía permanece. Han habido tantas y tantas circunstancias alrededor de mi vida que me han marcado demasiado, de hecho, decidí en su día que ya no volverían a hacerme daño y sigo al pie del cañón con lo que a eso se refiere, lo que trato es de no vivir en el pasado, de vivir el aquí y ahora, porque mañana puede irse sin darte cuenta, puedes no volver a despertar. Actuaba conforme al daño que me hacían cada día pero para nada era un punto de vista sano, me volvía agresiva y, bueno, gracias a meditar cada día y a controlar mi estrés, puedo decir que estoy mucho más calmada.
  4. Toxicidad diaria: Diría que mis ambientes eran muy tóxicos, siempre iba con gente que me hacía daño y parte de mi familia también lo es, así que, trataba de conformarme, de aceptar lo que tenía frente a mí pero la verdad era que nadie debería soportar algo así, debía quererme lo suficiente a mí misma como para negar seguir viviendo así y, cuando lo hice, me sentí aliviada, agradecida y mucho más libre de lo que había imaginado.
  5. Alimentación nefasta: Esto influye aunque creas que no, dado que, comer ultraprocesados (todos llevan azúcares y harinas refinadas), lo que hace es que te excita más, te pone más nervioso por la cantidad de azúcar, por lo que, eliminando eso y teniendo una alimentación mucho más sana, he conseguido mantenerme calmada y seguir sintiéndome mejor conmigo misma.
  6. Nada de compras: Hasta ahora, no había tenido la oportunidad de comprarme la ropa que quería, de vestir como quisiera, mucho menos, ir a una tienda para comprarme la ropa que me apeteciera y, aunque os parezca mentira, así es. Como venimos a Edimburgo a penas sin nada de ropa, hemos estado yendo de compras varias veces cada mes para conseguir llenar nuestro armario con cosas que realmente nos gustan y me ha ayudado mucho en mi autoestima porque, por fin, soy libre de vestir y hacer lo que me dé la gana, nada de cadenas.
  7. No le daba importancia a la naturaleza: La pura verdad es que la obviaba, ahí estaba porque nos da oxígeno, pero nada más a parte de eso. No me sentía atraída por ir a dar un paseo por un parque cercano, por abrazar a un árbol o por embelesarme por la belleza que tenía frente a mí, nada de eso era importante cuando tan solo la negatividad se mantenía conmigo. Ahora le doy la importancia que tiene, sobretodo cuando necesito desconectar de todo, me siento en una roca o incluso en la hierba, cierro los ojos y respiro hondo, dejándome llevar y teniendo la mente en blanco. No hay  nada como eso, os lo aseguro.

Todos estos cambios no han venido dados por propuestas de año nuevo absurdas que todo el mundo pretende cumplir y que nadie hace, este proceso lleva tres años sucediendo y todavía sigue en marcha. Siempre vas a estar cambiando, siempre vas a mejorar si quieres hacerlo, mirarás hacia atrás y verás cómo has crecido, puede que incluso, sientas las cosas diferentes. Cada uno debe tomarse estos cambios con calma, no es pensarlo y hacerlo, puede llevar años de práctica porque de ser una persona muy nerviosa y estresada a ser alguien que lo controla y vive de forma más calmada, puede llevarte mucho tiempo, al menos yo, sigo en ello y a veces, sigo fallando.

La paciencia y la perseverancia deben ser tus mayores aliadas, te guiarán por ese proceso o, al menos, lo intentarán porque habrá momentos en los que desesperes, te frustres porque has vuelto a caer en actitudes aprendidas en un pasado, pero seguir intentándolo es lo que te llevará a conseguirlo. Piensa en ello, quizá algún día, conozcas a tu nueva yo…

Contadme vuestros cambios, si queréis, ¡os leo siempre!

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Serie “Teen Wolf”:

Teen Wolf

Puede que conozcáis esta serie o puede que no, pero yo ya había oído hablar de ella, lo que no tenía muy claro era si verla o no, las típicas series de adolescentes ya no me suelen atraer nada por el contenido algo infantil e inocente. La primera temporada, es exactamente así, muy del rollo adolescente que no soportas, las escenas y actuaciones puede que se vean un poco forzadas pero, sobretodo las historias de los personajes, parecen muy básicas y algunas cosas que se han inventado sobre los hombres lobo pues, sencillamente, no te encajan muy bien, así que, puede que pienses que la serie no vale la pena, me pasó un par de veces pero, en la segunda temporada, me empecé a enganchar un poco más y así, hasta la sexta sin darme cuenta.

Es la típica historia de un adolescente que es mordido por un hombre lobo muy poderoso, quiere averiguar quién lo ha convertido al mismo tiempo que trata de saber qué le ocurre con ayuda de su mejor amigo Stiles (a mi parecer, el mejor personaje de la serie, aunque sea humano) y, a la vez, controlar sus impulsos para no convertirse en lobo en pleno instituto. Los hombres lobo no se transforman por completo, sino que, tan solo les salen las uñas, algo de pelo en la zona de las mejillas, los colmillos y los ojos cambian de color dependiendo si es un alfa, si ha matado a alguien o es un beta (esto lo explicaré luego para que no nos liemos), lo cual, me parece un poco soso (algunos hombres lobo u otros llamados coyotes, que no es lo mismo, sí pueden transformarse pero los personajes principales no). También aparece el típico romance de película entre Scott y una chica que él no imaginaba es hija de un cazador de hombres lobo, cosa que se desarrolla poco a poco y vas descubriendo más en la segunda temporada…

A mi parecer, la tercera y quinta temporada son las mejores de toda la serie. Aparecen muchos seres sobrenaturales durante todo el show pero en la tercera, una especie de demonio muy oscuro posee a Stiles y bueno, creo que su actuación fue impresionante, digamos que pasó a ser casi el personaje principal de la serie durante esa temporada. Me gustó mucho cómo las cosas se van averiguando, se recomponen, cómo todos sus amigos tratan de salvarlo cueste lo que cueste y la unión finalmente, hace que todo vuelva a su lugar, casi muere pero vale la pena… Los villanos de la quinta temporada, son los Jinetes Fantasma, un tema muy interesante en cuanto a historia y en cómo Stiles vuelve a ser la víctima. Por ejemplo, la cuarta temporada me pareció muy desconcertante, bastante compleja de entender, e incluso, empecé a pensar que era una especie de relleno porque no sabían qué más hacer, lo arreglaron en la quinta, así que, me conformé…

Hay varias criaturas en la serie: hombres lobo, bunshees, la bestia, perros del infierno, los doctores del mal, wendigos, kitsunes, cánimas… Creo que la “bunshee” Lydia es mi favorita, no entiende muy bien qué es o qué le pasa pero ella misma se deja llevar por esos ramalazos de intuición a raíz de ser lo que es, ve cosas que nadie más puede ver, puede adivinar cosas que van a pasar en el futuro y, lo más importante, es una consejera de muerte al igual que los perros del infierno, dado que, cuando ha muerto alguien, ambos lo sienten dentro de sí mismos y son capaces de llegar al cuerpo sin siquiera saber conscientemente dónde estaba. Se vuelve más poderosa, hasta el punto en el que aprende a controlar su poder y a poder tumbar una puerta con un grito, me ha dejado francamente impresionada… Han creado a muchos seres diferentes y, la verdad, puedo suponer que lo han hecho para diferenciarse de otras series en las que tienen roles muy parecidos, creo que han tratado de mantener su originalidad y su unidad de creencia en cada raza, ahora sabréis por qué lo digo (en el siguiente párrafo).

Como solemos ver en películas o series sobre hombres lobo, suelen transformarse de cuerpo entero, lo puede provocar la ira, el enfado, la Luna Llena… En esta serie no sucede tal cosa, a excepción de algunos de ellos que llevan mucho tiempo siendo alfas y son muy fuertes y los coyotes. Todos recordamos que un hombre lobo se convierte en alfa cuando mata al actual a ojos de su manada, dejándoles ver quién manda; en “Teen Wolf”, te conviertes en alfa cuando has matado a otro de tu misma especie o a muchos o, como le ha pasado a Scott, por tu pureza de espíritu, liderazgo y fuerza de voluntad (algo que me parece muy fuera de lugar y bastante surrealista). Normalmente, cada hombre lobo tiene los ojos distintos, en sí no tienen mucho que ver, pero en esta serie es bastante primordial: los ojos rojos simbolizan que eres un alfa, los ojos azules que has matado a gente inocente y los amarillos que eres un lobo que no ha matado a nadie, un simple beta. Esta es otra, este último es el que ha sido mordido hace poco por un alfa y está bajo su responsabilidad, tienen una unión muy fuerte entre ambos; también existe el omega y luego el alfa, como he dicho antes (como si subieras escalones).

Como he dicho antes, el personaje que más me gusta es Stiles. Es tremendamente inteligente, tiene una historia bastante interesante, es inocente, torpe y, a la vez, es capaz de relacionar hechos que han ocurrido y saber qué es lo que quiere conseguir el villano contra el que pretenden luchar. Tiene una honestidad y pureza que atrapan, es el típico amigo que muchos querrían tener y bueno, te da cierta gracia ver cómo ha estado enamorado de la misma chica desde que estaban en segundo curso, es tierno y más que capaz de ayudar a sus amigos y proteger a su padre de todo lo que ocurre a su alrededor. Lydia (la banshee) diría que también me ha impresionado por lo que os he comentado más arriba y, por último, Derek es un personaje muy original, aunque no parezca poderoso, lo es. Llegas a entender qué se siente al tener a alguien como él en una manada, es algo así como el hermano mayor de Scott. Es un personaje muy potente, que le da fuerza a la serie desde que empieza, te crea cierta curiosidad, sobretodo su pasado, puede que a vosotros también os atraiga…

Esta serie te muestra el poder de la amistad, qué es tener una manada aunque no todos sean de la misma especie, qué es tener a alguien a tu lado en una lucha que no sabes si vas a ganar, qué es abrirle las puertas a alguien necesitado de ayuda y cómo hacer ver a uno de tus amigos que puede sacar a ese demonio que le ha poseído. Otra de las cosas que se ven es que hay personas en las que no confías que puede que más adelante, muestran que merecen una segunda oportunidad y serán con las que más confíes en un futuro. Por último, añadiría que se ve lo importante que es la fuerza de voluntad, luchar antes de huir y no dejar que nadie haga que des un paso atrás. Creo que son mensajes muy interesantes que va dejando la serie y que hacen que sigas viéndola…

Os dejo por aquí un resumen de todas las temporadas (en inglés) para que veáis de qué va y si os interesa verla:

https://www.youtube.com/watch?v=6mNLdj_HdLY

¿La habéis visto? Si la respuesta es sí, ¿os gustó? Si no, ¿os he convencido para verla?

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Un Vampiro Derrotado: Talía

Talia

Relato procedente: “SUSURRO”

Nombre completo: Talía Davis.         Edad: 243 años.

Ciudad natal: Londres.                       Raza: Vampiro.

Descripción física:

Mi cabello negro llega a la mitad de la espalda, liso, sedoso, desigual y en profunda armonía con el resto de mi cuerpo. Mis ojos son de un color azul intenso, aunque cuando me he convertido, han cambiado a un rojo sangre bastante penetrante y feroz. Mis labios finos son gruesos y dejan entrever unos colmillos blanquecinos y con ganas de desgarrar. Mi cuerpo esbelto nunca ha tenido un lugar a donde ir o esconderse, siempre he caminado sin rumbo y eso ha sido suficiente para mí.

Descripción de la personalidad:

Curiosa, intensa, diría que un tanto impulsiva… A veces, no sé parar de hablar, quizá hago daño a mi alrededor con mis palabras, me da igual o simplemente, no reparo en ello. Pienso poco y reacciono más, las acciones son lo que cuenta al fin y al cabo, cuanto más rápidas, más intensas y emocionales. Siempre he sido muy sensible pero he negado el ser vulnerable, nadie ha tenido la oportunidad de verlo en mí, de vislumbrarlo en mis ojos, de verme llorar.

Renacida:

Todo el mundo tiene un pasado. No me acuerdo muy bien del mío, dado que, 243 años dan para muchos recuerdos, tan solo sé que era frágil, tímida, miedosa y vulnerable, no tenía muchos amigos y veía las relaciones sociales desde la distancia, no parecía agradecerlas demasiado cuando estaban a mi alrededor. Era tan inocente que tan solo vivía en mi futuro, siempre planeando mi siguiente movimiento, desde planes de final de año hasta a qué Universidad me gustaría ir y por qué, era un compedio de planes, de ideas que flotaban en mi cabeza y que creía podía cumplir, sin tener muy claro si era lo que quería pero era lo que todos esperan de un no tan adolescente que va a presentarse a la selectividad, ¿verdad?

No supe qué era volver a nacer hasta aquella noche. Eran las tres de la madrugada y no podía dormir, así que, como algunas veces hacía, me vestí y salí a dar un paseo, no dejaba de dar vueltas en la cama y no veía sentido ninguno seguir en ella sin dormir. Estaba oscuro, pero algunas calles sí tenían luces. Desierto. No noté los pasos detrás de mí hasta que se hubieron acercado lo suficiente para sentirlos detrás de mi nuca, hasta notar su aliento acercarse a mi oreja, hasta quedarme lo suficientemente paralizada como para no poder mover ni un dedo. Al principio, pensé que sería alguien conocido que quería gastarme una broma pesada pero, cuando sus colmillos se posaron en mi cuello con fuerza, grité de dolor hasta que morí.

Me sorprendí al volver en sí, cuando los pulmones volvieron a llenarse de aire y empecé a darme cuenta de que estaba despierta, ¿cómo podía ser si acababa de ser asesinada?

El proceso:

No te das cuenta de que te han convertido en vampiro hasta que te sientes atraído por la sangre humana, hasta que oyes los latidos del corazón a larga distancia y quieres desgarrar cualquier garganta que se te ponga delante para alimentarte. La primera vez que me salieron los colmillos, me dolieron tanto que sangré, casi no pude comer como era debido, sentía mi boca como adormecida, las encías bastante delicadas y todos mis sentidos en completa alerta. Me vi a mí misma en un espejo y me aterroricé por completo, no podía creer lo que estaba viendo, ¿cómo era posible que estuviera viva? ¿qué estaba pasando?

Supongo que llegas a comprenderlo todo cuando tus síntomas son parecidos a los de las películas realistas, a las clásicas de vampiros, a aquellas que parece que nunca mientan sino que están hechas para que te guíes. Me pregunté una y otra vez si podría sobrevivir, si sería capaz de alimentarme sin perder el control, incluso, tenía miedo de ir sola, tenía pavor de que otros vampiros me atraparan y quisieran utilizarme, había muchos que perdían el tiempo de esa manera. No entendía muy bien qué podía hacer exactamente, tampoco el alcance de ello, tan solo, fui descubriendo algunas cosas poco a poco, como nuestro increíble oído y olfato.

Aprendiendo a controlarlo:

Ya os digo que no es nada fácil pero tuve que hacerlo tras ver que había matado a más de cinco personas tan solo por el impulso del hambre, tan solo por no poder parar a tiempo y encontrarme con un cadáver entre mis brazos. Las emociones se intensifican, así que, estaba ante un cúmulo de sensaciones que no podía explicar muy bien, quería pararlas o, al menos, controlarlas, mi ira aumentaba y no dejaba de sacar los colmillos a cualquiera que me negara alguna cosa por pequeña que fuese.

Empecé con las meditaciones guiadas, con mantras que me llevaban a calmarme, a sentirme segura aún estando en situaciones de riesgo. Me repetía a mí misma que estaba ante un proceso difícil y que poco a poco lo pasaría, era cierto pero tardé cien años en conseguir controlarlo del todo y parecía que nunca fuese suficiente. Podía controlar mis ataques de ira, mis inseguridades, mis miedos, podía incluso, dejar la impulsividad que me llevaba a tomar malas decisiones atrás, fue como renacer de entre las cenizas.

Los cazadores:

Los vampiros nunca hemos sido muy amistosos con los hombres lobo, por ejemplo, pero mucho menos, con los cazadores. Están por todas partes, se esconden la oscuridad, se vuelven invisibles para atacar al mínimo movimiento. Durante siglos han creído que somos una amenaza real, que no podemos controlarnos, que no somos capaces de hacernos pasar por seres humanos, somos una especie de monstruos que tan solo hacemos daño a aquello que nos rodea, nos alimentamos de aquellos que intentan proteger. Supongo que alimentarse de bolsas de sangre no es suficiente para ellos…

Tras años de entrenamiento, cada vez son más fuertes, más rápidos, más conscientes de nuestros movimientos, nuestras sensaciones, la ira que nos vuelve imparables y la sed de sangre, que nos vuelve hambrientos. Han sabido cómo utilizar todo esto en contra nuestra, han conocido muy bien a su enemigo para contraatacar con todo lo que tienen, con todo el armamento del que disponen. Llevamos siendo cazados entre las sombras durante un par de años, sucede sin más, sin previo aviso, es un dejar de existir sin haber cerrado a penas los ojos, como morir por obligación…

Segunda y definitiva muerte:

No sabía muy bien qué era, no podía verle, tocarle o sentir su respiración, era totalmente invisible. Lo único que notaba era una especie de presencia que se acercaba a mí y trataba de asustarme, de rodearme, de hacerme sentir indefenso, vulnerable… Lo peor fue que lo consiguió. Cada vez, podía notarlo más cerca, el cabello de mi nuca se erizaba y podía notar su aliento aproximándose, no podía ver ningún arma, tampoco ninguna señal de amenaza, estaba completamente paralizada por el miedo y el estrés que me producía no saber quién o qué me acechaba.

Me pasaron muchas cosas por la cabeza antes de que ese cazador me arrancara la cabeza, antes que la separara de mi cuerpo como si sus manos se hubiesen convertido en una motosierra. Ni siquiera pude ver si sonreía, si se divertía con mi dolor, tampoco sabía quién era, su nombre, su mirada… ¿podría haberle conocido? Lo que sí supe desafortunadamente, era que estaba muerta de forma permanente, no podría volverme a levantar del suelo en el que me dejó tirada como si no importara, como si fuese un mostruo más al que arrebatar su vida sin más.

Ya no había forma de renacer…

Un futuro en las sombras:

Los seres sobrenaturales tendemos a ir a otro lugar cuando morimos, es como un segundo plano en el que pagamos por nuestros pecados, dado que, siempre matamos a alguien mientras aprendemos, es ley de vida para nosotros. Ando por los callejones justo como antes pero soy como una sombra, como alguien inexistente cuando solía ser reconocida por otros de mi especie. Jamás me mezclaba con clanes, prefería ir sola y defenderme de los ataques de otros seres pero, al menos, sentía que tenía un lugar al que pertenecer aunque nadie supiese mi condición. Ahora era como si hubiese desaparecido, como si no hubiera quedado ni un rastro de mi existencia en la Tierra, como si hubiese sido totalmente borrada.

Podía verles a mi alrededor. Esos seres humanos inocentes, ignorantes de cualquier otro tipo de especie que vive con ellos, de cualquier acto de violencia hacia otros, del vampiro que es cazado aunque sea inocente, del hombre lobo que escapa por las alcantarillas temeroso de que le maten sin previo aviso… Todos les tememos pero los humanos, siguen hablando de tonterías, nadie nos defiende, estamos completamente solos en una lucha que no podemos ganar…

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Susurro:

Susurro

Podía sentirlo dentro de mí. Mis colmillos salían poco a poco, esperando el momento. Esa emoción se aferraba cada vez más, quería formar parte de mi mundo, de todo mi universo, de cada depredador de este planeta, de cada ser sobrenatural que no podía ver el sol o la luna. Intentaba olfatearlo, pero no daba con la esencia, no daba con la emoción, podía pasar la lengua por mis labios pero no encontraba la sangre, tampoco de dónde provenía ese pequeño atisbo de inocencia.

Miré a mi alrededor, no comprendía qué estaba ocurriendo. Notaba una presencia, pero no podía acercarme, tampoco verlo o tocarlo. No se mueve muy rápido pero tiene la ventaja de que sí puede verme, no sabría decir si se atrevería a ponerse enfrente de mí, a respirar mi aroma a sangre de entre mis colmillos. Estaba alerta, con los cinco sentidos puestos en todo lo que ocurría o, en un futuro, pudiera suceder, preparada para saltar en el momento justo en el que viera algo, en el que sintiera que debía hacerlo.

Mi cuerpo se tensó al escuchar un siseo, unas palabras formadas a base de susurros casi inentendibles, imperceptibles aún teniendo un oído como el mío. Nunca me había sentido tan insegura, tan indefensa ante algo que podría atacarme sin que me diera cuenta, algo que podría matarme sin verlo venir. No quería parecer vulnerable a ojos de aquel que sabía me observaba, me sentía cohibida, con cierta desconfianza que iba en aumento. La frustración residía en mi interior tan intensamente que no sabía muy bien cómo deshacerme de ella, siempre había podido sentir con mis instintos más vampíricos qué estaba ocurriendo a mi alrededor o quién podía estar detrás de mí, ¿por qué ahora no podía?

Los siseos no cesaban, tampoco ese olor a sangre que empezaba a notarse en el ambiente. De repente, noté cómo mi cabello se movía hacia atrás, como si alguien lo estuviera haciendo por mí, como si una mano lo apartara de mi cara para decirme algo. Un escalofrío recorrió mi cuerpo y un terror irreconocible se apoderó de mí sin previo aviso, sintiéndome algo asombrada, dado que, jamás había tenido miedo. Todo mi cuerpo se tensó cuando sentí un aliento frío en mi oreja, noté unos labios tan helados que no supe muy bien si apartarme o permanecer, debido a la intriga que aumentaba en mi interior.

“Bosque”. Esa fue la palabra. Una simple e indistinta palabra que creía podía significar algo pero todavía no sabía muy bien por qué, hasta que decidió seguir adelante. “Su cabello era rojizo, sus ojos verdosos, su mirada perdida y sus labios finos, notaste su piel entre tus manos alrededor de su cuello”. Mis ojos se abrieron de par en par. Describió mi primera muerte, aquella que más temí y, a la vez, que más deseé, tan inexperta, tan ineficaz y precaria, sin control de mí misma. “Hasta que dejó de respirar, ¿verdad?”. Asentí sin poder evitarlo, sintiendo cada parte de mi cuerpo en un juicio justo del que no podría escapar. Sus palabras fueron exactas, tanto como una aguja clavándose en mi espalda, tratando de sacar aquello que más me dolía, una experiencia que seguirá mis pasos hasta que muera.

“Eres la 546”. En ese momento lo supe. Hacía años que merodeaban entre nosotros, cazadores invisibles a ojos sobrenaturales, nos pusieron un nombre, una etiqueta y, llegado el momento, te matan por tus pecados más escondidos aunque te arrepientas de ellos. Noté una cuerda de cobre agarrarse a mi cuello. No podía respirar. Intenté zafarme muchas veces pero era muy fuerte, demasiado como para ver un atisbo de esperanza a lo lejos. Sabía que iba a morir como los otros 545 a los que habían cazado ya, a los que habían matado sin remordimiento, a través de un susurro casi inaudible, imperceptible y deseoso de eliminar la amenaza. A veces, los llamaban “Los Susurradores”, aquellos que juzgan a otros por matar por placer cuando ellos también lo hacen, te distraen haciéndote recordar, susurrándote al oído, haciendo que sientas cada parte de su aliento en ti, ese frío comer tus entrañas, deshacerte en pedazos para comenzar un ataque.

Mi cabeza terminó en el suelo y mi cuerpo ya nunca fue de mi posesión. Mis ojos azules se quedaron abiertos como platos, todavía mostrando sorpresa, desesperación, lamentando no haber podido cambiar la situación, desearía haberlos visto agonizando bajo mis colmillos. Desconecté mi mente de todo, mi cuerpo de ella y mi alrededor de mí, de una manera algo volátil y sobrecogedora, incluso, algo traumática, queriendo sentir que los susurros no me hicieron vulnerable, sino rota…