Publicado en Relatos

Alas Blancas:

Érase una vez, un hada. Destinada a estar encerrada en una botella por el resto de sus días, sin una oportunidad de explicarse ante sus hermanas. La tiraron al mar para que se perdiera, para que dejara de alzar su voz y utilizar su magia para hacer el bien, algo que empezaba a estar muy mal visto entre su poblado, alguien que no quería sacrificar vidas humanas para satisfacer la suya propia, creando caos y ayudando a resurgir la magia negra, algo que los padres de Lara lucharon por enterrar para que nunca más ningún hada quisiera corromperse por ese poder.

Sus pequeñas alas empezaron a resquebrajarse poco a poco, las hermanas le habían quitado la magia que poseía desde que nació, desterrada y marchita. Llevaba intentando escapar más tiempo del que habría querido y no existía salida, era una botella sellada con magia. Estaba perdida. Recordó sus risas mientras le daban golpes, la abucheaban y la destinaban a permanecer olvidada, incluso, amando el reino de las hadas más que ninguna otra cosa en el mundo. Recordó sus miradas de satisfacción, aquella determinación que no podía asustarla más y esa condena al no querer cometer los mismos actos atroces que ellas. No pudo quitarse de la cabeza durante meses los gritos, la sangre, la masacre que desataron a través de ciudades repletas de gente inocente. Se volvieron demonios con almas oscuras y sus corazones susurraban “piedad”.

Se sentó una vez más, en el centro de la botella perdida. Se zarandeaba mucho pero esto no le importó para mantenerse conectada con la madre Tierra, con su espíritu y la magia que, algún día residió dentro de ella. Cerró los ojos, inspiró y expiró. Una y otra vez. Nadie pudo derrotarla cuando los hombres lobos quisieron conquistar los bosques, tampoco las brujas, que intentaron absorber su magia para dejarlas sin nada, ni mucho menos, los gigantes que, tan solo querían ver a “esos pequeños bichejos” muertos, los cambiaformas no tuvieron nada que hacer en cuanto dejó claro que estaban allí para defender lo que era suyo y nadie les quitaría lo que habían conseguido con tanto esfuerzo y, por descontado, los humanos echaron dos pasos hacia atrás cuando contemplaron su pureza, su fuerza y el poder que albergaba. Todos ellos prefirieron la paz antes que ser derrotados sin un ápice de duda y, todo ello, lo consiguió con esa luz que salía de su pecho cada vez que se sentaba y respiraba hondo.

Esta vez, sí era fuerte. Su cabeza cayó hacia atrás, sus alas empezaron a extenderse poco a poco y la botella a romperse. Recordó a sus padres cuando le dijeron que era la única que podía controlar los bosques y que debía ser fuerte. La luz en su pecho se iluminó más. Recordó a aquellos niños que jugaban con las flores, subidos a los árboles intentando llamar la atención de sus mayores, las grandes cenas, las conversaciones de cama con sus hermanas, las preocupaciones, que fueron muchas… El cristal, al fin, se rompió en dos y la luz volvió a entrar en su pecho, dejándola exhausta con ambas piernas tocando el agua y sus alas por fin curadas. El aire chocó contra su cara, era la mejor sensación que había tenido en años, el agua fría la hizo sentir de nuevo y el viento, la hizo volar sin perder más tiempo…


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White Wings:

Once upon a time, there was a fairy. Destined to be locked in a bottle for the rest of her days, without a chance to explain herself to her sisters. They threw her into the sea to get lost, to stop raising her voice and use her magic to do good, which it was something that was very badly seen among her village, someone who did not want to sacrifice human lives to satisfy her own, creating chaos and helping to resurface black magic, something Lara’s parents struggled to bury so that no fairy would ever again want to be corrupted by that power.

Her little wings began to crack little by little, the sisters had taken away the magic she possessed since she was born, banished and withered. She had been trying to escape longer than she would have wanted and there was no way out, it was a bottle sealed with magic. She was lost. She remembered their laughters as she was beaten, booed and destined to remain forgotten, even loving the Fairy Kingdom more than anything else in the world. She also remembered their looks of satisfaction, that determination that could no longer frighten her and that condemnation by not wanting to commit the same terrible acts as them. She could not get out of her head for months the screams, the blood, the massacre they unleashed through cities full of innocent people. They became demons with dark souls and their hearts whispered for mercy.

She sat once more, in the center of the lost bottle. It was shaking a lot but she didn’t care about this to stay connected to Mother Earth, with her spirit and the magic that someday resided within her. She closed her eyes, inspired and expired. Over and over again. No one could defeat her when werewolves wanted to conquer the forests, nor did the witches, who tried to absorb their magic to leave them with nothing, not even the giants who just wanted to see “those little things” dead, the shapeshifters had nothing to do as soon as Lara made clear that they were there to defend what was theirs and no one would take away what they had achieved with so much effort and of course, humans took two steps back when they contemplated her purity, strength and the power she harbored. All of them preferred peace rather than being defeated without a shred of doubt and all of this she got it with that light coming out of her chest every time she sat and breathed deep.

This time, it was stronger. Her head fell backwards, her wings began to spread gradually and the bottle to break. She reminded her parents when she was told she was the only one who could control the woods and that she had to be strong. The light on her chest lit up more while she remembered those children who played with flowers, climbing trees trying to get the attention of their elders, the big dinners, the bed talks with their sisters, the worries, which were many… The glass, at last, broke in two and the light re-entered her chest, leaving her exhausted with both legs touching the water and her wings finally healed. The air hit her face, it was the best feeling she had in years, the cold water made her feel again and the wind, made her fly without wasting any more time…


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Autor:

Escritora. Estudiante de la vida y apasionada por la lectura y el aprendizaje. Siempre activa, esperando crear una nueva historia o personaje. La dominación de las palabras forma su existencia y la música un componente fundamental para una mente creativa.

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