Publicado en Alimentación

El Síndrome Premenstrual Existe:

Supongo que muchos habréis oído hablar del SPM y puede que haya otros que no, así que, voy a comentarlo en el apartado de «Alimentación» porque creo que es interesante quitar muchas de las etiquetas que hay entorno a ello y esos momentos en los que gente de nuestro alrededor le quita importancia o amigos que te dicen que dejes de hacerte la víctima porque eso no existe, eres muy delicada y solo estás exagerando. Es un síndrome que a muchas chicas nos ocurre cuando empezamos a ovular, puede ser dos semanas antes o una de que vayamos a menstruar, existen una serie de cambios en nuestro cuerpo que empiezan a denotar la proximidad de esta a nuestra vida, lo cual, si no quieres tener hijos es como si te cayera la lotería 😉

Se muestra a través de cambios emocionales como la irritabilidad, enfado por cosas insignificantes, tristeza, alegría extrema, desgana o una productividad imparable. También a través de cambios físicos tales como hinchazón abdominal y en las mamas o dolor, problemas gastrointestinales incluyendo náuseas, extreñimiento o diarrea, ardores o sensibilidad en la boca del estómago, dolores de cabeza, gases, pesadez en las piernas, querer comer mucho o poco, antojos, ansiedad, nerviosismo… Tal y como dije en el post «Cuerpos Diferentes«, cada una de nosotras lo experimenta de forma distinta y a intensidades diferentes, puede que cada mes también varíe. Con esto quiero decir que hay muchas chicas que no notan estos efectos y no creen que otras podamos sean más sensibles a ellos o que puedan ser más molestos, tratando de ningunearlo o hasta decir que es algo que está en nuestra mente y no existe realmente.

A esto, por supuesto, hay que darle la importancia que tiene entorno a cómo alimentarnos y qué darle a nuestro cuerpo en estos momentos porque está increíblemente hormonado y te puede hacer sentir tantos cambios en general que tan solo deseas tener el periodo ya y olvidarte. No hay que hacer ninguna dieta, tampoco ser exigente con comer lo mismo que sueles comer porque vas a tender a comer más en este periodo y vas a tener antojos que no has tenido durante el resto del mes, hay que ser flexible, si te apetecen dos trozos de chocolate, pues adelante, no te prives y si es una bolsa de cacahuetes, disfrútalos. Como siempre digo, hay que dejar que el cuerpo te pida qué quiere, dejarlo fluir muchas veces es mejor que «no permitirle» alimentos que quizá son buenos en ese momento. Lo que también es recomendable es comer muchos alimentos que contengan hierro, ya que, estás ante una pérdida significativa de sangre en un futuro próximo.

Lo cierto es que se oye de todo. Es inevitable, ¿verdad? El ser humano es tan básico que lo primero que critica es lo que no conoce y no ha sentido en sus propias carnes y esta es una de las cosas. Desde comentarios del tipo «¿estás con eso otra vez? Vete al médico que eso no es normal», «tienes que tener un problema emocional grave, no puede ser que tus emociones cambien tan radicalmente, búscate a un buen psicólogo» o «¿en serio?, ¿otra vez?, venga mujer que no será para tanto, no exageres y deja de quejarte». Son, literalmente, frases que se dicen sin pensar y que no ayudan a la persona que las está sufriendo (cada una con su intensidad), se trata de entender el proceso y apoyar a la persona no asustarla con que existe algo más que le sucede o que necesita tratamiento psicológico, es solo un SPM que se debe normalizar.

Durante mucho tiempo, han habidos tabús sobre hablar de la menstruación y el SPM, de hecho, hace años ni se sabía qué era, yo empecé a conocerlo una vez que fui al ginecólogo y me informó de lo que ocurría y por qué, ya era adolescente pero no había oído hablar de ello ni siquiera en el colegio. Creo que es algo que se debe comunicar tanto a niños como niñas cuando están creciendo (incluyo a los niños para que se les eduque a cómo tratar este tema socialmente) y que estas sean capaces de reconocerlo por sí mismas cuando lleguen a la adolescencia y lo sufran, es interesante estar siempre informado y que sean tus padres los que te lo comuniquen. La educación podría ser más llevadera y abierta si se explica en casa, se trata con normalidad y se deja que la niña en cuestión se desarrolle pensando que no pasa nada por tener algo así y que puede compartirlo con cualquiera, comentarlo sin ningún problema y que, aunque lo tenga durante mucho tiempo, se va a seguir alegrando cuando el periodo aparezca llamando a su puerta 🙂


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The Premenstrual Syndrome Exists:

I guess a lot of you’ve heard of TPS and there may be others that don’t, so, I’m going to comment on it in the «Food» section because I think it’s interesting to remove a lot of the labels that are around it and those moments when people around us take away the importance of it or friends who tell you to stop being the victim because that doesn’t exist, you’re very delicate and you’re just exaggerating. It is a syndrome that many girls have when we start ovulating, it can be two weeks before or one since we going to menstruate, there are a number of changes in our body that begin to show us the proximity of this to our life, which if you do not want to have children it’s your happy day.

It is shown through emotional changes such as irritability, anger at insignificant things, sadness, extreme joy, lazyness or unstoppable productivity. Also through physical changes such as abdominal and breast swelling or pain, gastrointestinal problems including nausea, constipation or diarrhea, burning or tenderness in the stomach mouth, headaches, gas, heaviness in the legs, wanting to eat much or little, cravings, anxiety, nervousness… As I said in the post «Different Bodies«, each of us experience it differently and at different intensities, each month may also vary. By this I mean that there are many girls who do not notice these effects and do not believe that others may be more sensitive to them or that they may be more annoying, trying to don’t give the importance to it or even say that it is something that is in our mind and does not really exist.

To this, of course, we have to give it the importance that it has in the environment of how to feed ourselves and what to give our body right now because it is incredibly hormoneized and can make us feel so many changes in general that we just want to have the period already and forget about it. You don’t have to diet, you also don’t have to be picky about eating the same thing you usually eat because you’re going to tend to eat more in this period and you’re going to have cravings that you haven’t had for the rest of the month, you have to be flexible, if you want to eat two pieces of chocolate, then go ahead, don’t deprive yourself and if it’s a bag of peanuts, enjoy them. As I always say, you have to let the body tell you what it wants, letting it flow many times is better than «not allowing» foods that are perhaps good at the time. What is also advisable is to eat a lot of iron, because you are going to face a significant loss of blood in the near future.

The truth is, you can hear a lot of things. It’s inevitable, isn’t it? The human being is so basic that the first thing he/she criticizes is what he/she does not know and has not felt in his/her own flesh and this is one of the things. From «are you with that again?» comments and going to «that’s not normal, go to the doctor» «you have to have a serious emotional problem, it can’t be that your emotions change so radically, find yourself a good psychologist» or «seriously?, again? Come on woman, that won’t be for that long, don’t overdo it and stop complaining.» They are literally phrases that are said without thinking and that do not help the person who is suffering them (each with its intensity), it is a question of understanding the process and supporting the person not to scare them that there is something else that is happening to them or who needs psychological treatment, it is just a TPS that must be normalized.

For a long time, there have been taboos about talking about menstruation and TPS, in fact, years ago you didn’t even know what it was, I started to know about it once I went to the gynecologist and he informed me of what was going on and why, I was already a teenager but I hadn’t heard about it even at school. I think it is something that should be communicated to children when they are growing up (I include boys to be educated how to deal with this issue socially) and that girls are able to recognize it for themselves when they reach adolescence and suffer it, it is interesting to always be informed and that it is your parents who communicate it to you. Education could be more bearable and open if it’s explained at home, treated normally and the girl in question is allowed to develop thinking that nothing happens because she has something like this and that she can share it with anyone, comment on it without any problem or embarrassment, even if she has it for a long time, she will continue to rejoice when the period appears by knocking on her door and knows she’s not pregnant 🙂


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Publicado en Recomendaciones

Comentando libro «Hideaway» – Dean Koontz

Aunque la víctima del accidente Hatch Harrison muere de camino al hospital, un brillante médico lo resucita milagrosamente. Dada esta segunda oportunidad, Hatch y su esposa Lindsey se acercan cada día con una nueva apreciación de la belleza de la vida – hasta que una serie de eventos misteriosos y aterradores los lleva cara a cara con lo desconocido.

Aunque a Hatch no se le dio atisbo de una vida después de la muerte durante el período en que su corazón se había detenido, tiene razones para temer que él ha traído una presencia terrible de vuelta con él… de la tierra de los muertos.

Cuando las personas que han hecho daño a los Harrison comienzan a morir violentamente, Hatch llega a dudar de su propia inocencia – y debe enfrentar la posibilidad de que esta vida es sólo un preludio de otro lugar más oscuro.

Desde que compré el libro, tuve curiosidad sobre lo que escondía entre sus páginas. No he encontrado en sí ningún fallo en la narrativa, en sus expresiones o en el contexto de los diálogos, me ha encantado cómo ha formado a los personajes y ha ido introduciéndolos de forma natural, dejándote ver la relación que había entre ellos. Me sorprendió cómo un tema que se puede considerar de ficción y un tanto sobrenatural, este autor lo haya descrito con esa soltura, fluidez, sencillez y sin ánimo de complicarse, los hechos suceden unos tras otros sin dificultad, con este libro hizo un gran trabajo, no me extraña que sea un bestseller.

Dean Koontz nos cuenta algunas cosas sobre el pasado de los dos protagonistas y cómo revivir a una persona puede atraer tanto problema. A mí jamás se me hubiera ocurrido una historia tal para escribir un libro pero ha tenido una buena funcionalidad, desde el accidente de coche donde introduce la relación de ambos personajes, su pasado y cómo su matrimonio ha ido en picado tras cinco años desde la muerte de su hijo. La personalidad de ambos, el carácter y sus formas de hacer, al igual que, sus hobbies y anhelos se hacen bien visibles durante el transcurso de la historia, sobre todo, pueden verse en los diálogos.

Se empiezan a conectar los puntos muy bien entre el «villano» y este matrimonio que acaba de rehacer sus vidas tras un accidente que casi mata a Hatch, cómo cambia de ambientación en cuanto ve a través de los ojos de un psicópata que tan solo quiere engrandecer su colección de muertes para poder volver al infierno. Las circunstancias no transcurren muy rápido ni muy lento, van a paso ligero y sin necesidad de que el lector se pare en detalles sin importancia, sino que, toda la información que te proporciona Dean Koontz es la justa y necesaria para que continúe la historia con ligereza y exactitud.

Me llamó mucho la atención la parte en la que se añade un nuevo miembro de la familia y cómo expresa esa personalidad tan fuerte que, en este caso, la joven tiene, cómo se auto protege de ser rechazada de nuevo y cómo va acoplándose a su nueva familia. Las partes de acción que vienen pasando hacia el final, están muy bien relatadas, no te dejan con necesidad de más ni tampoco con partes que no vienen al caso, sino que, todo transcurre correctamente. Cabe añadir que me gustó mucho cómo terminó la historia porque la cerró de una forma perfecta y redonda, de forma que el lector supiese dónde había acabado cada personaje y qué les pasó tras todo lo ocurrido, es un detallazo porque hay escritores que te dejan finales abiertos que no sabes muy bien cómo cogerlos, pero este fue completo.

La psicología del «villano» o demonio, ha sido muy acertada a lo que a un psicópata se refiere, desde su personalidad hasta sus acciones, poniendo los detalles donde se necesitasen y mostrando muy claramente qué quería conseguir con exactitud. Esa forma en la que Dean Koontz relata cómo pasan de un cuerpo a otro está muy bien lograda porque no es algo sencillo de explicar o expresar y, tal como dije antes, él lo hizo de una forma muy natural. Es un libro de más de trescientas páginas que, para nada se te hace pesado y te deja seguirlo muy bien, te intriga y tienes ganas de leer, lo recomiendo al 100%, ¡espero que decidáis leerlo! 🙂


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Commenting book «Hideaway» written by Dean Koontz:

Although accident victim Hatch Harrison dies on his way to the hospital, a brilliant doctor miraculously resurrects him. Given this second chance, Hatch and his wife Lindsey approach every day with a new appreciation of the beauty of life – until a series of mysterious and terrifying events brings them face to face with the unknown.

Although Hatch was not given a glimpse of a life after death during the period when his heart had stopped, he has reason to fear that he has brought a terrible presence back with him. of the land of the dead.

When people who have hurt the Harrisons begin to die violently, Hatch becomes doubting his own innocence – and must face the possibility that this life is only a prelude to another darker place.

Ever since I bought the book, I’ve been curious about what was hiding between its pages. I have not found in itself any flaw in the narrative, in its expressions or in the context of the dialogues, I loved how the author has shaped the characters and been introducing them naturally, letting you see the relationship between them. I was surprised how a subject that can be considered fiction and somewhat supernatural, this author has described it with that ease, fluidity, simplicity and without the purpose of complicating the story, the facts happen one after the other without difficulty, with this book he did a great job, no wonder it is a bestseller.

Dean Koontz tells us a few things about the two protagonists’ past and how reviving a person can attract so much trouble. I would never have come up with such a story to write a book but it has had good functionality, since the car accident where he introduces the relationship of both characters, their past and how their marriage has plummeted after five years since the death of their son. The personality of both, the character and their ways of doing, as well as their hobbies and longings become well visible during the course of the story, above all, can be seen in dialogues.

The points begin to connect very well between the «villain» and this marriage that has just remakeed their lives after an accident that almost killed Hatch, how he changes his setting as soon as he sees through the eyes of a psychopath who just wants to enlarge his collection of deaths so that he can return to hell. The circumstances do not pass very fast or very slow, they go at a light pace and without the need for the reader to stand in details of no importance, all the information provided to you by Dean Koontz is the right one and necessary for the story to continue with lightness and accuracy.

What called my attention was the part where a new family member is added and how he expresses that strong personality that, in this case, comes from the young woman, how she protects herself from being rejected again and how she is snitching her new family. The parts of action that have been going towards the end, are very well related, do not leave you in need of more or with parts that do not come to the case, everything goes correctly. It should be added that I really liked how the story ended because he closed it in a perfect and round way, so that the reader knew where each character had finished on the story and what happened to them after everything that happened, it is a detail because there are writers who leave you with an open endings that you do not know very well how to catch them, but this one was complete.

The psychology of the «villain» or demon, has been very correct as far as a psychopath is concerned, from his personality to his actions, putting the details where they were needed and showing very clearly what he wanted to achieve exactly. That way Dean Koontz relates how they move from one body to another is very well achieved because it is not something simple to explain or express and, as I said before, he did so in a very natural way. It is a book of more than three hundred pages that, at nothing gets heavy and lets you follow it very well, intrigues you and you feel like reading, I recommend it 100%, I hope you decide to read it! 🙂


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Publicado en Reflexiones

La Importancia de la Privacidad:

Desde hace un tiempo hasta hoy, he podido darme cuenta de lo importante que es la privacidad en la vida personal de las personas porque, como su propio nombre indica, es personal. Tendemos a contar todo lo que nos rodea un día tras otro con personas que quizá no conocemos del todo o puede que sí pero que solo quieren vernos en mal lugar. Solemos contar si tenemos novio o no, si estamos casados, los muebles que hemos comprado en nuestra casa, que hemos discutido con un amigo cercano, que hemos sido infieles, que hemos mentido a nuestra familia y un largo etcétera cuando a nadie le importa o, al menos, no debería importar. Creo que es necesario guardar cosas para uno mismo, nadie tiene por qué saber más que tú de lo que ocurre en tu casa o en tu ambiente de trabajo, quizá en la guardería de tu hija o en la Universidad de tu hermana pequeña. Hay cosas que son privadas.

Hay que aprender a separar lo profesional de lo personal, lo social de lo privado, lo que se puede compartir con lo que no debería oírse porque es cosa tuya. En la sociedad en la que vivimos siempre hay mucha gente que se divierte escuchando los dramas ajenos, se sienten bien cuando a otro le va mal y corre la voz de cualquier cosa que hayas dicho para que te sientas peor con tu vida, por ello, es importante la privacidad, el no dejar que NADIE entre en tu espacio personal, en las circunstancias que ocurren en tu casa o, incluso, en redes sociales (no es de sobra decir que hay mucho acosador/a). En estos tiempos todo se comparte, incluso, casas donde gente vive, me parece muy bien que cada uno haga lo que quiera pero, ¿imagináis lo peligroso que es eso? Al menos yo, no lo haría.

Resumimos nuestras vidas en fotografías que mostramos al mundo a través de redes sociales, tienden a ser un referente en la sociedad cuando no muestran ni siquiera la mínima parte de la vida de una persona pero que, de alguna manera, se está compartiendo información que puede que no debiera compartirse. Ahora nos movemos por internet, contando nuestras vidas allá a donde vamos, ya podemos encontrar a cualquier persona a través de las redes sin mucho esfuerzo, puedes saber qué le gusta, qué piensa, cómo actúa en ciertas ocasiones y dónde vive, ya nada es privado. Todos podemos creer inocentemente que hay muchas personas buenas en el mundo y que todos apoyarán y aceptarán tu contenido, que no querrán acosarte o violentar a través del contenido publicado pero no, no todo el mundo es tan comprensivo y positivo, hay de todo tipo de personas y, por ello, hay que saber protegerse.

Se pueden contar ciertas cosas pero, está bien cortar una frase hasta donde interese, no necesitan saber más. Si es una persona muy cercana y sabes que puedes fiarte, cuéntale lo que quieras o te nazca contar o quizá necesites, pero no lo hagas con todo el mundo, llega un día que puede que dejes de sentirte tan seguro/a. Podemos conocer a muchas personas durante el día pero no siempre son honestos con nosotros, está bien pararse un poco los pies antes de contar toda nuestra vida a alguien que puede que vaya contándolo por ahí cuando te vayas a casa. Realmente, creo que debemos prestar atención a qué nos dice nuestra intuición sobre alguien para saber qué contar y qué no, además añadir que hay personas que es mejor no decirles la verdad, una mentira resolvería mejor un problema si se trata de una persona violenta, sociopática o problemática en referencia a cualquier índole, podría incluso, salvarte la vida.

Hay mucha gente confiada que cuenta su vida entera a todo el mundo y, cuando se dan cuenta, los demás conocen más su vida que él/ella misma, luego se queja de que alguien ha ido compartiendo toda esa información sin su aprobación pero quizá ellos no han tenido la culpa, quizá ha hablado de lo que no debería. Normalmente, no suelo hablar demasiado cuando conozco a una o varias personas, las voy analizando conforme pasan los días, si veo que no son de fiar, simplemente, a cada cosa que me preguntan les suelto una mentira que a penas se nota que lo es para mantenerlos satisfechos con algo y les voy evitando aunque no lo hago muy obvio, la otra persona ya se cree que estoy loca pero, en cierto modo, me interesa que lo piense porque así, no se acerca a mí, es cuestión de lógica. Hay personas con las que todavía no sabes si confiar o no, a veces, da la sensación de que sí pero otras, sientes lo contrario… si existe una duda, siempre desconfía y usa la técnica básica de no contar demasiado, evadir y mentir si es necesario o se esa persona es muy insistente con algo. Si comprobáis que son buena gente, adelante, sin problemas, pero comprobadlo primero, sed un poco desconfiados que no pasa nada, es mejor prevenir siempre que compartir demasiado.

Lo que suelo decir es que nosotros tenemos el poder sobre nuestras palabras mientras permanezcan en nosotros, mientras no las digamos, cuando lo hacemos, ya les hemos dado a esas otras personas el poder de hacer lo que quieran con ellas, ya no son de nuestra propiedad, por tanto, fíjate bien y observa a quién decides darle tus palabras, experiencias y reflexiones, comprobad si es seguro antes de hacerlo. Está bien ser dulce, confiado, amable, simpático y generoso pero elige a las personas correctas, no perdáis el tiempo y protegeros de aquellos que quieren crear dramas sobre vuestras vidas sin tener ni idea de cómo son o vuestras vivencias. Hay que ser fuerte en esto, crear barreras y saber muy bien a quiénes dejamos entrar en nuestra casa porque, como su propio nombre indica, es NUESTRA, personal y privada.


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The Importance of Privacy:

From a while until today, I have been able to realize how important privacy is in people’s personal lives because, as their name suggests, it is personal. We tend to tell everything around us day after day with people we may not know at all, or maybe we do, but who just want to see us in a bad place. We usually tell whether we have a boyfriend or not, whether we are married, the furniture we have bought in our house, that we have discussed with a close friend, that we have been unfaithful, that we have lied to our family and a long etcetera when no one cares or, at least, should not matter. I think you need to keep things to yourself, no one has to know more than you about what’s going on at home or in your work environment, maybe at your daughter’s day care or at your little sister’s university. There are things that are private.

We have to start learning to separate the professional life from the personal, the social from the private, what can be shared with what should not be heard because it is your business. In the society in which we live there are always many people who have fun listening to other people’s dramas, feel good when someone else feels bad and spreads the word of anything you have said to others to make you feel worse about your life, so it is important the privacy, not to let ANYONE enter your personal space, in the circumstances that occur in your home or even on social networks (it is not necessary to say that there is a lot of harassers). In these times everything is shared, even houses where people live, I think it is very good that everyone does what they want but do you imagine how dangerous that is? At least I wouldn’t do it.

We summarize our lives in photographs that we show to the world through social media, they tend to be a reference in society when they do not show even the slightest part of a person’s life but that is somehow being shared information that may not be shared. Now we move online, telling about our lives wherever we go, we can already find anyone through the networks without much effort, you can know what they like, what they think, how they act on certain occasions and where they live, nothing is private anymore. We can all innocently believe that there are many good people in the world and that everyone will support and accept your content, that they will not want to harass or violent you through the published content but no, not everyone is so understanding and positive, there are all kinds of people and therefore you have to know how to protect yourself.

You can tell certain things, but it’s okay to cut a sentence where you want, they don’t need to know any more than you offer. If you have a very close people and know you can trust them, tell them what you want or you may need, but don’t do it with everyone, there comes a day that you may stop feeling so safe. We can meet a lot of people during the day but they’re not always honest with us, it’s okay to stand up a little bit before telling someone all our lives who might be telling it around when you go home. Actually, I think we should pay attention to what our intuition tells us about someone to know what to tell and what not, besides adding that there are people who are better off not telling them the truth, a lie would better solve a problem if it’s a violent, sociopathic or problematic person in reference to any kind, it could even save your life.

There are a lot of confident people who tell everyone their whole life and, when they realize it, others know their life more than he/she herself, then complains that someone has been sharing all that information without their approval but maybe they haven’t been to blame, maybe she’s/he’s talked about what he/she shouldn’t. Normally, I don’t usually talk too much when I meet one or more people, I’m analyzing them as the days go by, if I see that they’re not trusting, just, every single thing they ask me I’m going to let go of a lie that they barely notice to keep them satisfied with something while I’m avoiding them even though I don’t make it very obvious, the other person already thinks I’m crazy but, in a way, I’m interested they think about me in this way because they probably never gonna come around. There are people you still don’t know whether to trust or not, sometimes it gives the feeling that yes but others, you feel the opposite… if there is a doubt, always distrust and use the basic technique of not talking too much, evading and lying if necessary or the other person is being very insistent on something. If you check that they are good people, go ahead, without problems, but check it first, be a little suspicious because is not hard to do, it is better to prevent whenever you share too much.

What I usually say is that we have the power over our words as long as they remain in us, as long as we don’t say them, when we do, we’ve already given those other people the power to do what they want with them, they’re no longer our property, so take a good look and see who you decide to give your words, experiences and reflections, check if it is safe before doing so. It’s okay to be sweet, confident, kind, good and generous with others but choose the right people, don’t waste your time and protect yourself from those who want to create dramas about your lives without having any idea what they’re like or your experiences. You have to be strong in this, create barriers and know very well who you let enter in your house because, as the name suggests, it is YOURS, personal and private.


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Publicado en Relatos

Entre Miradas:

La primera copa fue refrescante, la necesitaba. La segunda, mostraba que no había tenido suficiente con la primera pero, la tercera simbolizaba la necesidad de seguir bebiendo. El alcohol corría por mis venas tan deprisa como la sangre, cada noche necesitaba un poco más para evadirme de un matrimonio sin amor, dos hijos que me odiaban, una amante despechada y la tonelada de facturas por pagar que prefería olvidar en la oficina cada vez que cerraba, era una locura. En el bar era otra persona, podía convertirme en quién quisiera y cualquiera escucharía mis historias hasta acabar en la calle con una borrachera del quinto, pero era la única forma de llegar a casa con ambos pies.

Las luces eran algo tenues, lo cual, hacían que el ambiente fuera más íntimo y reservado, estaba algo silencioso, había como seis personas y cada una de ellas estaba metida en sus asuntos, copa en mano y dejándose llevar. No esperaba que nadie se sentara a mi lado y, mucho menos, una mujer. Tendía a ser borde, a negar que alguien se sentara cerca de mí pero su cabello rojizo, ojos grises y sonrisa celestial captaron mi atención por completo, volviendo la mirada otra vez a mi vaso para no hacerla sentir incómoda. Su tez era perfecta, parecía suave a simple vista y muy bien cuidada, no tenía una sola zona con acné. Trataba de calcular su edad mientras seguía observándola por el rabillo del ojo y ella intentaba no girarse para mirarme directamente, el primer contacto siempre solía ser un tanto tenso.

Se sentó en el taburete de la barra, unos centímetros de mí y se pidió un martini. Su voz era armoniosa, serena y poco monótona, con un acento diferente que todavía no había podido identificar pero que esperaba hacerlo. En cuanto le trajeron la bebida, removió su contenido con una pequeña pajita, su sensualidad era incuestionable, su vestido rojo sangre largo hasta un poco más arriba de las rodillas y un escote llamativo hacían que me volviera a mirarla tantas veces como el alcohol me permitía moverme. Pedí una cuarta copa para compensar, por supuesto.

-Parece perdido – fue lo único que dijo, al mirarme de reojo, haciéndose la interesante -.

-¿Qué le hace pensar eso?

-Lleva cuatro copas desde que está sentado aquí y no deja de mirar hacia abajo, signo de que se avergüenza de lo que hace y de que no deja de darle vueltas a algo, ¿me equivoco? – sonrió mientras le daba un par de sorbos a su copa y traían la mía por fin -.

-Veo que tengo a una acosadora interesada – ambos reímos – Bueno, mi vida no ha resultado como yo esperaba.

-¿Sentado en un taburete de bar mirando a la nada? Qué va, mi vida es mejor – su sarcasmo la hacía todavía más atractiva -.

Estuvimos hablando durante horas, copa tras otra pero a ella parecía no afectarle en absoluto. Me encantaba su sonrisa y la forma de expresarse, moviendo ambos brazos entendiéndose a ella misma mientras yo trataba de no vomitarle en los zapatos. Cerré los ojos un momento tras la doceava copa, mientras mi cuerpo se tambaleaba adelante y atrás como si estuviera subido a un tiovivo y me di cuenta de que ya no estaba, tampoco su copa. Supuse que había ido al baño pero tampoco estaba su chaqueta y su bolso, por lo que, llamé al barman para que se acercara, yo no estaba seguro de poder levantarme todavía.

-¿No cree que ya ha bebido bastante?, ¿por qué no se va a casa a dormir la mona?

-¿Ha visto dónde ha ido… esa mujer? – era difícil pronunciar las palabras con exactitud pero mucho más ponerlas en orden -.

-¿Qué mujer?, ¿a qué se refiere?

-La mujer. Esa mujer que estaba aquí… La del… la del martini.

-Oiga, ha bebido demasiado esta noche, creo que debería irse a casa.

-¿No ha visto una mujer con un vestido rojo bebiendo un martini? Estaba justo… justo aquí – le señalé el taburete de al lado -.

-Señor, ha estado solo todo el tiempo, no había nadie sentado ahí – me miró realmente preocupado – De verdad, váyase a casa, ya es suficiente por hoy. Si quiere, le llamo un taxi.

Pero la vi. La vi saliendo del bar, así que, dejé unos billetes sobre la barra y fui tras ella. Cruzó la carretera descalza, mientras yo iba tras ella para alcanzarla. Unas luces me deslumbraron, cada vez estaban más cerca pero quise llegar hasta ella. Oí un golpe sordo. Y luego todo se volvió negro.


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Between Looks:

The first drink was refreshing, I needed it. The second showed that I hadn’t had enough with the first one, but the third symbolized the need to keep drinking. Alcohol ran through my veins as fast as blood, every night I needed a little more to evade a loveless marriage, two children who hated me, a scorned mistress and the ton of bills to be paid that I preferred to forget in the office every time I closed, it was crazy. At the bar I was someone else, I could become whoever I wanted and anyone would listen to my stories until I ended up on the street with a drunken fifth, but it was the only way to get home with both feet.

The lights were a little dim, which made the atmosphere more intimate and reserved, was somewhat quiet, there were about six people and each of them was in their affairs, cup in hand and letting go. I didn’t expect anyone to sit next to me and, much less, a woman. I tended to be rude, to deny that someone sat near me but her reddish hair, gray eyes and heavenly smile caught my attention completely, turning my gaze back to my glass to not make her feel uncomfortable. Her skin was perfect, she looked soft to the naked eye and very well maintained, she didn’t have a single area with acne. I was trying to calculate her age as I kept watching her through the corner of my eye and she tried not to turn around to look at me directly, the first contact always used to be a little tense.

She sat on the bar stool, a few inches from me and asked for a martini. Her voice was harmonious, serene and unlotonous, with a different accent that I had not yet been able to identify but hoped to do so. As soon as the barman brought her drink, she removed her contents with a little straw, her sensuality was unquestionable, her red dress long blood up to a little above her knees and an eye-catching neckline made me look at her again as many times as alcohol allowed me to move. I ordered a fourth drink to make up for it, of course.

-You seem lost – she said, as she looked at me fastly, making herself interesting -.

-What makes you think that?

-You already drunk four drinks and you keep looking down, a sign that you’re ashamed of what you’re doing and that you keep thinking in something you don’t have the solution yet, am I wrong? – she smiled as she took a couple of sips at her glass and the barman brought my drink at last -.

-I can see I have a stalker interested – we both laughed – Well, my life hasn’t turned out as I expected.

-Sitting on a bar stool looking out to nothing? My life is better – her sarcasm made her even more attractive -.

We were talking for hours, drink after drink, but she didn’t seem to be affected at all for the alcohol. I loved her smile and the way she expressed herself, moving both arms understanding herself as I tried not to vomit on her shoes. I closed my eyes for a moment after the twelfth drink, as my body staggered back and forth as if I were up to a merry-go-round and realized she was gone, neither was her glass on the bar. I figured she’d gone to the bathroom, but there wasn’t her jacket and handbag either, so I called the bartender to come to my position, I wasn’t sure I could get up yet.

-Don’t you think you’ve drunk enough?, why don’t you go home and sleep a little?

-Have you seen where she went… that woman? – it was difficult to pronounce the words accurately but much more to put them in order -.

-What woman? What do you mean?

-The woman. She was seated here, the woman… with a martini.

-Look, you’ve drunk enough tonight. I think you should go home.

-Haven’t you seen a woman in a red dress drinking a martini? It was right… right here – I pointed to the stool next to me -.

-Sir, you’ve been alone all the time, there was no one sitting there – he looked at me worried – Really, go home, that’s enough for today. If you want, I’ll call you a taxi.

But I saw her. I saw her leaving the place, so I left some bills over the bar and went after her. She crossed the barefoot road, as I went after her to reach her. Some lights dazzled me, they were getting closer but I wanted to get to her. I heard a dull blow. And then it all turned black.


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Publicado en Personajes

Charles: Entre Ficción

Relato procedente: «Palabras al Viento«. Edad: 38 años.

Ciudad: Illinois. Profesión: Escritor.

Descripción física:

El cabello es negro y algo canoso, tengo los ojos castaños, labios finos, tez un tanto morena y no tan esbelto como me gustaría, hago ejercicio pero me cuesta la vida. Normalmente, visto con vaqueros y una camisa de botones cómoda con un chaleco que me abrigue un poco, no suelo salir demasiado, añadiendo unos zapatos cómodos. Muchos dicen que envejezco rápido, supongo que por el estrés y la ansiedad a la que a veces puedo estar sujeto, cuando tienes fama no sueles pensar en estas cosas hasta que te pasan, ¿verdad?

Descripción de la personalidad:

Suelo ser un tipo bastante tranquilo, menos cuando me sacan de mi paz. Me encanta meterme en las historias que escribo, cabalgar entre las vidas de los personajes y olvidarme de la mía por completo, casi nunca está a mi gusto, normalmente, falta algo que no puedo identificar. Muchos dicen que los escritores escriben para no sentirse vacíos y en mí es algo que podría confirmar, no hay nada que me llene más, ni siquiera mi familia, suena algo cruel decirlo pero es así. Me considero un incomprendido, no se observa la mente de un escritor desde la inteligencia sino desde la locura, no se suelen agradecer unas buenas letras sino el último cotilleo de la temporada. Y diría que lo odio.

Pegado a una máquina de escribir:

Mi abuela Marie me regaló una máquina de escribir en mi séptimo cumpleaños y he de reconocer que la curiosidad pudo conmigo. Al principio, tan solo hablaba de tonterías y no entendía muy bien mis propios escenarios pero me daba igual, disfrutaba muchísimo y no podía despegarme de ella. Cada día tecleaba nuevas historias, iba a casa de mi abuela tan solo para hacer eso y, simplemente, me aficioné. Era un chico callado, así que, supongo que me ayudaba un poco a expresarme, mis emociones parecían fluir mejor.

Esta máquina de escribir vino conmigo a todas partes, de hecho, incluso pude presumir de ella como una reliquia en la Universidad, unos meses después de que la abuela Marie muriera para hacerle una especie de homenaje. La dejé un poco más apartada cuando los ordenadores eran una parte fundamental en la vida humana y dejar las páginas escritas al instante no era algo tan urgente, sino que, podías editar cualquier cosa desde la comodidad de tu teclado sin borraduras ni tachaduras en el papel o tener que volver a empezar la hoja de la historia de nuevo.

Ahora está en el despacho de mi casa, adornando una de las estanterías, nunca me olvido de cómo empecé y me ayuda a seguir adelante, a mirar el vaso medio lleno, si cabe.

Viviendo en la ausencia:

Diría que siempre había vivido absorto en mis pensamientos, tenía tantos que no podía si quiera aclarar mi mente. A mi familia le parecía preocupante esta nueva pero no tan nueva faceta de mí porque la llevo arrastrando hasta este momento formando una parte importante de mi personalidad, pero yo no le daba la mayor importancia, simplemente, estaba siendo yo mismo. En cualquier momento del día, fuera lo que fuera que estuviera haciendo, sentía algo dentro de mí u oía una frase en mí cabeza, llevaba siempre un papel y un lápiz para anotarlo todo para luego darle un poco de protagonismo a mi máquina de escribir.

En el colegio siempre estaba presente físicamente pero no lo hacía de manera mental, tampoco me atraía cualquier cosa que explicaran porque a mí no me estaba sirviendo o interesando del todo, tan solo quería aprobar porque para mis padres era importante y porque así dejarían de echarme la bronca. Tuve claro desde el momento que vi aquella máquina que iba a ser escritor, no me llamaba nada más, mi madre se empeñara en que me interesara por medicina o derecho, quizá psicología o antropología pero, lo cierto era que le hacía caso porque sabía que su único sueño era verme cruzar las puertas de una Universidad importante. Terminé con ese sueño bastante pronto.

Alguien apasionado:

Tras terminar el instituto, no quise perderme ni un minuto de mi vida como escritor, tan solo tenía que sentarme y escribir un libro pero, como es de esperar, no todo es tan simple como esto. Me decepcioné al ver que casi todos mis escritos terminaban en proyecto porque no eran lo suficientemente buenos o perdía el interés en ellos, aunque una parte de mí me empujaba a que siguiera intentándolo. Lo hice durante años, teniendo trabajos a tiempo parcial cada cual más horroroso pero seguía viviendo en casa de mis padres y tenía que ayudarles económicamente, mientras mi madre siempre refunfuñaba sobre «esto te pasa por no haber estudiado», no se tomó muy bien mi negativa.

Después de varios años, mi primera novela se publicó. No esperaba que el editor le prestara demasiada atención, tan solo era un novato con unos objetivos demasiado altos pero me sorprendió gratamente cuando me dijo que era la historia mejor contada que había leído. Ahí empezó mi carrera, el libro tuvo éxito aunque no ganaba demasiado al principio, me embarcaba en nuevas historias hasta quedarme absorto totalmente en ellas.

Entre la realidad y la ficción:

Cuando empecé a despegar en la carrera de escritor y a ganar más de lo que podía gastar, mi madre siguió sin reconocerme mis méritos, algo que entendí, desde que era pequeño quería que tuviera un trabajo bien remunerado y más importante que escribir cuatro palabras en un papel sin saber que esto costaba también su esfuerzo, pero nunca le he guardado rencor. Según ellos, necesitaba un psicólogo, dejaba que las horas pasaran escribiendo y no me responsabilizaba de nada más, podía estar sin ver a mi hija durante días o trasnochar tanto durante días tan seguidos que podía sentirme más que confuso cuando me hablaban de algo, era una resaca creativa grata de observar, aunque sabía que nadie iba a entenderlo.

No es raro que un escritor desaparezca de su entorno cuando escribe pero nunca verá a los personajes de sus historias como si fueran de carne y uso, tampoco se transportará a sus habitaciones y podrá tocar los muebles que él mismo ha descrito en su novela pero a mí estaba ocurriéndome más a menudo de lo que podría decir y estaba empezando a asustarme porque aparecía en lugares en los que no recordaba haber estado o el trayecto hasta allí, hablar solo en una cafetería con uno de mis personajes al lado y el encargado quedárseme mirando extrañado o reírme a carcajadas de una broma que una niña de 9 años me había dicho al oído inocentemente cuando no estaba para nada comiendo con nosotros y nadie más podía verla.

Empecé a preguntarme si era verdad que había dejado de distinguir qué era real y qué no, si me había vuelto loco y todavía no me había dado cuenta a pesar de que todo el mundo lo insinuaba, creyendo que, de verdad, tenían la imagen de un escritor estereotipada.

Un futuro terapéutico:

Según mi psicóloga, me vendría bien un poco de aire, de sol, caminar a la luz de la luna, notar el agua de la playa chocar contra mis pies… Estoy obsesionado con lo que hago, quizá, todavía no ha sacado un diagnóstico pero mi mujer ha prometido que estará conmigo en todo momento, dejando que mi hija Grace me abrace tras medio año sin haberlo sentido… incluso, había olvidado a tener otros contactos físicos o con la naturaleza sin darme cuenta. Trato de evitar mi despacho durante la noche, debo sentarme a escribir tan solo cuatro horas diarias, el resto del día debe ser para mí y mi familia, puedo asegurar que es lo más difícil que he hecho, es como sentir que me estoy desenganchando de una droga y no me siento bien para nada.

Mi padre vino la semana pasada en cuanto mi mujer le dijo que llevaba un mes de terapia, quería darme su apoyo incondicional pero mamá todavía necesitaba más tiempo, ella sabía que ser escritor solamente iba a destruirme. Nunca confió en mí, tampoco espero que lo haga ahora, es mejor que tenga su espacio hasta que decida aceptarlo aunque pasen diez años más. Mi editor tendrá que alargar las fechas de entrega de las novelas y puede que no gane tanto dinero como me gustaría pero es un esfuerzo que estoy decidido a hacer, se me va la olla, es mejor pararlo ahora que estoy a tiempo, ¿no?

Publicado en Alimentación

Cuerpos Diferentes:

Este post quizá debería estar en el apartado «Reflexiones» pero ponerlo en «Alimentación» va a ayudar a que mucha gente apoye nuestros cambios en cuanto a nuestra salud y al comprender qué nos ocurre en cualquier momento y no quitarle importancia o no dársela en absoluto porque todos conocemos a ese «pues a mí sí que me sienta bien el pimiento, no es posible que a ti no, es muy sano», seguro que alguien en vuestro entorno os viene a la cabeza, ¿verdad? A mí también, os lo aseguro.

Empezamos desde un punto importante y es que todos tenemos cuerpos totalmente distintos, una genética diferente y unos cambios que no tienen que ver con los de nuestro vecino. Cada cuerpo es único, tenemos una química nuestra que otro no puede tener, tenemos unos procesos a la hora de digerir los alimentos que no van a ser ni similares a los de otra persona. Mientras a mí un pimiento me puede sentar mal por la piel (que es verdad que me indigesta y por eso trato de evitarlo), a otra persona que tiene un estómago de hierro y lo puede procesar perfectamente. Hay gente que se puede comer una pizza de pepperoni a las diez de la noche y sentarle de maravilla, yo me la como y puedo estar sin dormir hasta que suena el despertador a la mañana siguiente, con ardores y puede que retortijones. No es posible que a dos personas les siente bien la misma cosa, siempre habrá otra que la condicione.

Por la sensibilidad de mi estómago, me han dicho de todo: «lo tienes degenerado», «¿otra vez con eso?», «que te siente mal «x», mira que es raro», «qué especialita eres con el estómago, no se puede comer nada contigo», «¿se te ha revuelto? Todos hemos comido lo mismo y nosotros no hemos notado nada». Es una forma de ningunear lo que te ocurre o no querer comprenderlo. Me gustaría que hubiera un poco más de información hacia la gente que es sensible a cualquier cosa externa, desde el tiempo, a la comida, a la presión atmosférica, a los cambios de temperatura y hora, a las noches de luna llena… en fin, todos somos diferentes y nuestros cuerpos reaccionan a las fuerzas externas de una forma distinta.

También se estereotipa mucho a la persona sensible como «especial», «delicadita», «rarita» y otras muchas cosas más. Es algo que no se normaliza, no se tiene paciencia y se ningunea, como he dicho antes, lo cual, puede producir que no te sientas bien anímicamente, que te afecte de una forma psicológica o que odies tu cuerpo porque no actúa como el de los demás. Además creo que en una sociedad tan superficial como en la que vivimos, deberíamos tener más consideración con estas cosas, más paciencia y no tener reparos en decir «a mí esto no me sienta bien» sin que te miren como si tu planeta de origen fuera Marte. Sería un buen principio, ¿no?

Hay muchísimas circunstancias diarias que pueden provocar cambios en tu cuerpo, desde nerviosismo a comer demasiado rápido, a un cambio radical de alimentación, a la menstruación y, por ejemplo, a no respetar la digestión y meterte en el agua. Hay gente sensible y hay otra que ni lo nota, su vida sigue normalmente sin nada que le perturbe, le preocupe o le provoque nada distinto a lo habitual en su cuerpo, cosa que aplaudo, pero eso no quiere decir que todos seamos así, eso sí que no sería normal y, mucho menos, común. Espero que, algún día, esto se entienda y no se repita tanto el juicio a lo que no se siente o conoce, más comprensión y paciencia, gracias.


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Different Bodies:

This post should perhaps be in the «Reflections» section but putting it in «Food» is going to help a lot of people support our changes in our health and by understanding what happens to us at any time and not removing it or not giving it to it at all because we all know that «because I do feel good about pepper, it’s not possible that you don’t, it’s very healthy,» I’m sure someone in your environment is coming to your mind, right? Me too, I assure you.

We start from an important point and that is that we all have totally different bodies, a different genetics and some changes that have nothing to do with those of our neighbor. Each body is unique, we have a chemistry of ours that another cannot have, we have some processes when it comes to digesting foods that will not be even similar to those of another person. While a pepper can sit badly on my stomach (which is true that it’s indigestible for me and that’s why I try to avoid it), someone else who has an iron stomach can process it perfectly. There are people who can eat a pepperoni pizza at ten o’clock at night and sit them wonderfully, I eat it and I can be sleepless until the alarm goes on the next morning, with burning coming from my stomach and maybe squirming in my guts. It is not possible for two people to feel good the same thing, there will always be nothing but the condition.

Because of the sensitivity of my stomach, people told me everything you can imagine, «you’ve got it degenerate,» «again with that?», «it feels bad on you, looks like it’s weird,» «what a special thing you are with your stomach, I can’t eat anything with you,» «has it been scrambled? We’ve all eaten the same thing and we haven’t noticed anything.» It’s a way to don’t get properly what’s happening to you or not want to understand it. I would like there to be a little more information towards people who are sensitive to anything external, from time, to food, to atmospheric pressure, to changes in temperature and time, to full moon nights… Anyway, we’re all different and our bodies react to external forces in a different ways.

The sensitive person is also stereotyped a lot as «special», «super delicate», «weird» and many other things. It’s something that it’s not normalized, anyone have patience, it can cause you not to feel good, to affect you in a psychological way or to hate your body because it doesn’t act like everyone else’s. I also believe that in a society as superficial as we live in, we should have more consideration for these things, more patience and not have qualms about saying «this doesn’t good for me» without being looked at as if you were coming from Mars. It would be a good start, wouldn’t it?

There are many daily circumstances that can cause changes in your body, from nervousness to eating too fast, to a radical change of diet, to menstruation, and for example, not to respect digestion and get into the water. There are sensitive people and there are others who don’t even notice it, their lives usually feel the same, they don’t have any worry or unusual sensation in their body, which I applaud, but that doesn’t mean we’re all like this, that would not be normal and, much less, common. I hope that one day this will be understood and that the judgment will not be so repeated to what is not felt or known, more understanding and patience would be appreciated.


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Publicado en Recomendaciones

Comentando «Haunting of Hill House»:

«The Haunting of Hill House» es una serie de televisión estadounidense de terror sobrenatural creada y dirigida por Mike Flanagan, producida por «Amblin Television» y «Paramount Television» para Netflix y sirve como la primera entrada en la serie de antología «The Haunting». Se basa libremente en la novela del mismo nombre de 1959 de Shirley Jackson. La trama alterna entre dos líneas de tiempo, después de cinco hermanos adultos cuyas experiencias paranormales en Hill House continúan persiguiéndolos en la actualidad.

Estaba un poco indecisa por ver esta serie porque sabía que tenía que ver con fantasmas, algo de terror, suspense y habría algún susto que otro, cosa que comprobé más tarde. Siempre he evitado las películas de miedo, desde pequeña que he evadido verlas y las he puesto en el grupo de «no me gustan» pero decidí no quería que circunstancias de mi pasado limitaran mi presente, como estaba ocurriendo con todo lo que tuviera que ver con el terror o el miedo, así que, decidí empezar por esta serie. Se podría decir que es suave en algunas cosas pero los sustos no te los quita nadie, a veces, salen cosas que no te esperas y, obviamente, te sobresaltas. ¿Me ha dado miedo? En ciertas ocasiones sí, pero preferí centrarme mucho más en la historia que desentrañaba la historia de estos chicos desde pequeños hasta la adultez.

Primeramente, nos encontramos con Steven Crain (hermano mayor), el joven escritor que habla sobre historias sobrenaturales de otras personas porque él es un cínico en cuanto a este tema, aunque iremos viendo que esto va cambiando conforme la serie avanza. Después tenemos a la otra hermana mayor Shirley Crain, la cual, trabaja en una funeraria con su marido y tiene dos hijos, ha tenido muchas experiencias cercanas a la muerte y, por ello, puede «ver» ciertas cosas. Theodora o «Theo» Crain, la hermana mediana, es psicóloga y vive en casa de Shirley, cobra también los derechos de autor de uno de los libros de su hermano Steven sobre Hill House, es la que tiene sensaciones muy intensas al tocar cualquier cosa con sus manos o a cualquier persona, sabe que siente, qué le ha pasado o el objeto que sujeta a quién pertenece. Por último tenemos a los gemelos Luke Crain y Eleanor «Nell Crain. Él es un drogadicto que pasa la mayor parte de su adultez tratando de desintoxicarse, es de los que más experiencias sobrenaturales ha tenido junto a Nell, la cual, desde muy pequeña ha visto a un fantasma al que ella llama «la mujer del cuello torcido» que, más adelante, se desvela quién es y te quedas sorprendida de verdad. Ambos tienen una unión muy fuerte entre gemelos.

Hill House fue la casa de la infancia de los cinco niños, donde sus padres les llevaron para arreglarla y más tarde venderla por una cantidad bastante grande de dinero para poder construir la suya propia y dejar de trabajar. Durante el día, la casa está en silencio pero, durante la noche, todos los fantasmas que allí residían desde hacía mucho tiempo, empiezan a aterrorizar tanto a los niños como a la madre de los mismos, la cual, empieza a enloquecer, a perder la conciencia de lo que hace y a tener migrañas intensas, cosa que deja de pasar si se aleja de la casa. Durante la serie, podemos ver los distintos «flashbacks» que tienen los hermanos cuando eran niños y vivían en Hill House, lo hace de una forma fácil y con buen ritmo, sabiendo que cada uno de ellos tuvo una experiencia distinta y engloba la personalidad de los hermanos de una manera única y muy interesante, he de decir que esto es lo que más me gustó y me enganchó de la serie.

También conocemos a Hugh Crain, el padre de los cinco hermanos. Tras los eventos en Hill House y el poder sacarlos de la casa, se mantiene alejado de ellos hasta que una noticia hace que vuelva a la ciudad y les vea siendo adultos y llevando sus vidas. Estuvo ausente y todos ellos se lo recuerdan cada día pero, una vez más, trata de protegerles de Hill House, la casa que se empeña en acercarlos nuevamente para liberarse de ellos. Se mantuvo cerrada durante años y, aún estando en ruinas, tiene el poder de atraer a los más débiles mediante sus anhelos, hacen que sus mentes flaqueen, les hipnotiza y les engaña para terminar siendo parte de su estómago. Esto va entendiéndose hacia el final de la serie pero te das cuenta de cómo las personalidades de estos cinco chicos ha cambiado radicalmente debido a lo que les ocurrió en aquella casa en su infancia.

Tiene una ambientación bastante oscura que me encanta, unos diálogos muy ajustado a lo que ocurre, engloba la vida de los personajes de una forma bastante clara y amplia, la sigues muy bien y el maquillaje es increíble. Hay muchas partes de la serie que te sorprenden mucho, otras que te dan miedo o te asustan pero son momentos separados, diría que no da miedo constantemente, definiría la serie como suspense y oscura, no a una que dé terror todo el rato. La «continuación» es «Haunting of Bly Manor», no tiene que ver con esta, pero tiene una orientación parecida y utilizan a la mayoría de los actores que salieron en esta pero protagonizando a otros personajes.

Os dejo por aquí ambos trailers y vosotros decidís si ver las series o no 😉


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Commenting «Haunting of Hill House»:

«The Haunting of Hill House» is an American supernatural horror television series created and directed by Mike Flanagan, produced by «Amblin Television» and «Paramount Television» for Netflix and serves as the first entry in the anthology series «The Haunting». It is loosely based on Shirley Jackson’s 1959 novel of the same name. The plot alternates between two timelines, after five adult siblings whose paranormal experiences at Hill House continue to pursue them today.

I was a little hesitant to watch this series because I knew it had to do with ghosts, some terror, suspense and there would be some scare moments, which I confirmed later. I’ve always avoided scary movies since I was a child and put them in the «I don’t like» group but I decided I didn’t want circumstances from my past to limit my present, as was happening with everything to do with terror or fear, so I decided to start with this series. We could say it’s soft on some things but the scares ones are really weird, sometimes things come out where you don’t expect and obviously, you startle. It scared me? Sometimes it did, but I preferred to focus a lot more on the story that unraveled these kids from a young age to adulthood.

First, we meet Steven Crain (big brother), the young writer who talks about other people’s supernatural stories because he is cynical about this subject, although we will see this change as the series progresses. Then we have the other older sister Shirley Crain, who, working in a funeral home with her husband and has two children, has had many experiences close to death and can therefore «see» certain things. Theodora or «Theo» Crain, the middle sister, is a psychologist and lives at Shirley’s house, also earned money from the author rights from one of her brother books about Hill House, which has very intense sensations when touching anything with her hands or anyone, knows what he/she feels, what has happened to her/him or the object she holds to who she belongs to. Finally we have the twins Luke Crain and Eleanor «Nell» Crain. He is a drug addict who spends most of his adulthood trying to detox, is one of those who has had the most supernatural experiences as well as Nell, who, from a very young age, has seen a ghost whom she calls «the woman with the crooked neck» who later, reveals who she is and you can be truly surprised. Both have a very strong bond between them.

Hill House was the childhood home of the five children, where their parents took them to fix it and later sell it for a fairly large amount of money so they could build their own home and stop working. During the day, the house is silent but, during the night, all the ghosts that have lived there for a long time, begin to terrorize both the children and their mother, which begins to go crazy losing consciousness of what it does and to have intense migraines, which ceases to happen if she leaves the house. During the series, we can see the different «flashbacks» that the brothers have when they were children and lived in Hill House, it does so in an easy way and with good rhythm, knowing that each of them had a different experience and encompasses the personality of the brothers in a unique and very interesting way, I have to say that this is what I liked the most and hooked me from the beginning.

We also know Hugh Crain, the father of the five brothers. After the events at Hill House and being able to get them out of the house, he stays away from them until a news story brings them back to town and sees them being adults and leading their lives. He was absent and they all remind him that every day but, once again, he tries to protect them from Hill House, the same one that strives to bring them back to free itself from them. It remained closed for years and, even when in ruins, has the power to attract the weakest through their longings, cause their minds to falter, mesmerize them and deceive them into ending up being part of its stomach. This is being understood towards the end of the series but you realize how the personalities of these five brothers have changed radically because of what happened to them in that house in their childhood.

It has a rather dark atmosphere that I loved it, the dialogue was very tight to what happens, encompasses the life of the characters in a rather clear and wide way, you follow it very well and the makeup is amazing. There are many parts of the series that surprise you very much, others that scare you but are separate moments, I would say that it is not constantly scary, I would define the series as suspense and dark, not one that gives terror all the time. The «continuation» is «Haunting of Bly Manor», it has nothing to do with this one, but it has a similar orientation and use most of the actors who came out in this but starring in other characters.

I left you in the spanish version the two trailers subtitled, in that way you decide if you want to watch it or not 😉


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Publicado en Reflexiones

¿Escuchas u Oyes?

Creo que este es un tema bastante recurrente en nuestra sociedad porque nosotros no escuchamos, solo oímos. ¿Qué diferencia hay?, os preguntaréis. En la primera opción, solemos poner atención a la otra persona cuando está hablando y procesamos la información de una manera adecuada, mientras que, en la segunda opción dejamos que esta se desvanezca antes de llegar a nuestros oídos, no nos concentramos en lo que nuestro interlocutor nos expone y tampoco llegamos a hacer una reflexión sobre lo que nos ha dicho. Todo esto puede tener varias interpretaciones, por supuesto, pero lo que la gran mayoría hace es oír al otro porque ya tiene preparado qué responder, su cabeza va a tres cientos por hora y lo único que espera es que termine de hablar para decir lo que tiene en mente después de tanto tiempo esperando y atropellarse diciéndolo, mientras la otra persona se da cuenta de que no ha escuchado nada porque no le ha respondido acorde a lo que se ha comentado anteriormente.

Los seres humanos tenemos un problema de muchos y, ¿sabéis cuál es? No tenemos paciencia y no sabemos parar, como siempre, me incluyo. Antes de que la otra persona termine, ya tenemos un compendio de reflexiones, frases preparadas, palabras sueltas medidas y un montón de sarcasmos que podrían venir bien a la conversación, interrumpiendo a nuestro interlocutor al menos cien veces y no parar nuestra mente en el momento adecuado para que esta persona se sienta, al menos, escuchada y entendida. Por todo ello, hay parejas donde una de ambas personas dice algo como: «¡Es que no me escucha!», claro que no, porque solamente oye lo que dice porque tiene que hacerlo y para que se sienta contento/a y deje de echarle la bronca.

Después tenemos a los de «la escucha selectiva» que tan solo están atentos al tema de conversación que les interesa en el momento y lugar que les apetece, aunque no necesariamente tiene que ser así de forma exacta y en ese orden. Esto puede ser tanto positivo como negativo, dado que como sabéis, hay conversaciones que se vuelven violentas, críticas, incómodas y puede que un poco insultantes, por lo que, es mejor tan solo «oírlo» a distancia y no hacer ningún tipo de escucha activa sobre ello por nuestra propia salud mental; en cuanto a lo negativo, podríamos decir que el interlocutor está tratando de transmitir algo importante a la otra persona y esta no le presta atención porque no quiere cambiar lo que está haciendo mal, ni siquiera reconociéndolo y saliéndose siempre con la suya porque tiene una escucha selectiva digna de un maestro. Esto depende también de cómo se quiera interpretar.

Muchas veces, escuchamos algo que no es correcto y por no querer vernos involucrados en una situación incómoda, preferimos decir «no lo he oído» cuando no está del todo bien dicho. Cuando oyes, no estás escuchando activa y asertivamente lo que la otra persona te está comentando, por lo tanto, es mejor decir «no lo he escuchado» o «no estaba atento/a». También ocurre bastante al estar con el teléfono, que alguien te esté hablando y tu mueves con la cabeza confirmando que le has escuchado pero, cuando te pregunta, contestas: «que sí, que te he oído». Mentira, no lo has hecho porque no estabas escuchando de forma activa lo que decía, estabas atento al móvil, no a él/ella y estas cosas tienen que llamar tu atención cuando estás conociendo a alguien, si no te escucha en ese momento, más adelante no creas que tampoco vaya a hacerlo.

Por tanto y para terminar la reflexión, escuchamos lo que nos interesa y lo oímos todo.


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Do We Hear or Listen?

I think this is a pretty recurring issue in our society because we don’t listen, we just hear. What’s the difference, you’ll wonder. In the first option, we usually pay attention to the other person when he is speaking and we process the information in an appropriate way, where while, in the second option we let it fade before reaching our ears, we do not focus on what our interlocutor exposes us and we do not get to reflect on what he/she has told us. All of this may have several interpretations, of course, but what the vast majority does is hear the other one because he’s/she’s already got what to answer, his/her head goes to three hundred an hour and all he/she hopes is that he’ll/she’ll finish talking to say what he/she has in mind after so long waiting and running over him/her saying it, while the other person realizes he/she hasn’t heard anything because he/she hasn’t answered it according to what commented on above.

Human beings have a problem of many, and you know what it is? We have no patience and we do not know how to stop, as always, I also include myself. Before the other person finishes, we already have a compendium of reflections, prepared phrases, simple words measures and lots of sarcasm that could come in the conversation well, interrupting our interlocutor at least a hundred times and not severing our minds at the right time so that this person feels at least heard and understood. Therefore, there are couples where one of both people says something like, «He doesn’t listen to me!» of course he doesn’t, because he only hears what he’s/she’s saying because he/she has to do it and for him/her to feel happy and stop bothering him/her.

Then we have those of «selective listening» who are only attentive to the topic of conversation that interests them at the time and place they want, although it doesn’t necessarily have to be exactly like this and in that order. This can be both positive and negative, since as you know, there are conversations that become violent, critical, uncomfortable and maybe a little insulting, so it is better to just «hear» it from distance and not make any kind of active listening about it for our own mental health; as for the negative, we could say that the interlocutor is trying to convey something important to the other person and the other one does not pay attention to him/her because he/she does not want to change what he/she is doing wrong, even recognizing it and always getting away with it because he /she has selective listening worthy of a master. This also depends on how you want to interpret it.

Many times, we hear something that is not right and because we do not want to be involved in an uncomfortable situation, we prefer to say «I have not heard it» when it is not entirely well said. When you hear, you’re not actively and assertively listening to what the other person is telling you, so it’s best to say «I haven’t listened it» or «I didn’t pay attention to it.» It also happens a lot when you’re on the phone, someone’s talking to you, and you move with your head confirming that you’ve listened to them but, when he/she asks you, you answer, «Yes, I heard you.» It’s a lie, you didn’t do it because you weren’t actively listening to what he/she was saying, you were watching the cell phone, not him/her and these things have to get your attention when you’re meeting someone the first times, if they don’t listen to you at that moment, later don’t think they gonna do it either.

Therefore and to finish this reflection, we listen to what interests us and hear everything.


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Publicado en Relatos

Palabras al Viento:

Escribía sin cesar. Mi alrededor había desaparecido, ni siquiera lo que consideraba importante lo era ya. El sonido de las teclas sobre el papel dándole forma a la historia era lo único que me hacía sentir vivo, respirar, volar entre palabras. Mis dedos no paraban de moverse, cada vez a más velocidad y ritmo, sin censura, sin tener que borrar y escribir de nuevo, había prometido un escrito limpio, tal y como saliera de mi mente.

Muchos creían que necesitaba un psicólogo, que era un adicto y debía dejar de escribir, podían pasar los días, noches enteras despierto hasta terminar algo que me resultara lo suficientemente interesante como para enamorarme hasta las trancas. Ellos hablaban de paciencia, de escribir con tranquilidad, de vivir en la realidad y no la ficción, pero yo hablaba de los personajes que caminaban a mi alrededor, me sonreían, coches chocando entre historias de acción y suspense, miradas encontradas entre un matrimonio a punto de divorciarse y palabras hirientes a un amigo muy querido que le ha traicionado. El papel vive, siente, transforma, encuentra la forma de ser transcrito, mejorado, borrado, cambiado, incluso, los olores y sabores se vuelven más presentes.

Mis ojos permanecen fijos en el papel. Una joven se sienta frente a mí, moviéndose al son de las palabras, con cambios de escenario casi a ritmo frenético, hablando con otros, sintiendo emociones, comiendo entre horas sin que nadie la vea. Mis teclas siguen sonando en mis oídos, relajantes, paralizantes, a su vez que ella hace lo que le digo, Habla, grita en sus malos momentos, llora cuando se siente sola y yo sonrío mientras cuento su vida. Mi respiración se entrecorta de emoción, mis manos empiezan a temblar y noto la boca seca, a la vez que mi corazón siente que va a explotar de un momento a otro. Ella mira a su amado, le sonríe, le advierte de sus integuridades, el joven las acepta pero, tras acostarse con ella, se ve como un trapo usado y tirado a la basura, entre sus sábanas comiendo toneladas de helado mientras ve películas tristes y llora como una descosida, incluso, puedo oír lo que ponen en la televisión, puedo saber qué película es… «Moulin Rouge». Veo su insomnio, su ansiedad, su tristeza, su añoranza y las horas perdidas mientras escribo un punto y aparte.

¿Seguiría con su vida como si nada?, ¿le olvidaría?, ¿caería en absoluta depresión tras creer que nadie más la querría por quién es? Tenía el absoluto control de la historia, las palabras seguían con fluidez, sin interrupción mientras notaba algo de viento entrando por la ventana, ¿era la mía?, ¿quizá la suya? Decidí ignorarlo para seguir con ello. Pero me molestaba, oí libros caer al suelo y también a ella levantarse de la cama a recogerlos. No quería apartar la vista del papel, estaba demasiado inspirado pero lo hice para ver que mi ventana estaba abierta. Me levanté para cerrarla pero, antes de que llegara se había cerrado. Me volví para sentarme en la silla del escritorio y ella me miró fijamente, sonriendo, mirándome de arriba a abajo, dejándome eclipsado. Nos sonreímos, quizá nos gustamos. Olvidé lo que estaba escribiendo y, cuando me quise dar cuenta, mi despacho había desaparecido para formar parte de otra realidad de la que todavía no sabía muy bien cómo se había presentado ante mí. ¿Sería verdad que necesitaba un psicólogo?


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Words Through the Wind:

I was writing incessantly. My surroundings had disappeared, not even what I considered important was it anymore. The sound of the keys on the paper shaping the story was the only thing that made me feel alive, breathe, fly between words. My fingers kept moving, getting faster and faster, uncensored, without having to erase and write again, I had promised a clean writing, just as it came out of my mind.

Many believed that I needed a psychologist, that I was an addict and had to stop writing, I could spend the days, whole nights awake until I finished something that I found interesting enough to fall in love with as hell. They spoke of patience, of writing quietly, of living in reality and not through fiction, but I spoke of the characters who walked around me, smiled at me, cars colliding between stories of action and suspense, looks found between a marriage about to divorce and hurtful words to a much-loved friend who has betrayed him. Paper lives, feels, transforms, finds a way to be transcribed, improved, erased, changed, even the smells and flavors become more present.

My eyes remain fixed on paper. A young woman sits in front of me, moving to the sound of words, with changes of scenery almost at a frenetic pace, talking to others, feeling emotions, eating between hours without anyone seeing her. My keys keep ringing in my ears, relaxing, paralyzing, in turn she does what I tell her, she speaks, screams in her bad times, cries when she feels lonely and I smile as I write her life. My breathing scures with emotion, my hands start shaking and I notice my dry mouth, while my heart feels like it’s going to explode from one moment to the next. She looks at her beloved, he smiles at her, she warns him of her integurities, the young man accepts them but, after sleeping with her, she looks like a cloth used and thrown away, among her sheets eating tons of ice cream while watching sad movies and cries like a desist, I can even hear what she put on TV, I can know what movie it is… «Moulin Rouge». I see her insomnia, her anxiety, her sadness, her longing and the hours lost as I write a point and set aside.

Would she go on with her life as if nothing happened, would she forgets him, she would fall into absolute depression after believing that no one else would love her for who she is? I had the complete control of the story, the words were still flowing, without interruption as I noticed some wind coming through the window, was it mine, maybe hers? I decided to ignore it to come back to the story but it bothered me, I heard books fall to the ground and also hear her get out of bed to pick them up. I didn’t want to look away from the paper, I was too inspired but I did it to see that my window was open. I got up to close it, but before I got there it had closed. I turned to sit in the desk chair and she stared at me, smiling, looking at me from top to bottom, leaving me eclipsed. We smile, maybe we liked each other. I forgot what I was writing and when I wanted to realize, my office had disappeared to be part of another reality that I still didn’t quite know how he had presented himself to me. Would it be true that I needed a psychologist?


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Publicado en Personajes

Annia: La Introvertida

Relato procedente: «Bajo las Luces». Edad: 20 años.

Ciudad: Providence. Profesión: Mecánico.

Descripción física:

Tengo el cabello de color negro, mis ojos son castaño oscuro y los labios algo gruesos, piel algo pálida y mejillas rosadas, aunque es algo que intento disimular. Esbelta, reconociendo que no siempre he sido así, cuando era pequeña me solían comparar con un bollo gordito y achuchable, no les juzgo. Suelo vestirme de negro o combinar con colores como el violeta o el rojo, digamos que para mí no existen más gamas, ni siquiera al añadir los vaqueros, los zapatos suelen ser muy cómodos. No he sido nunca de ir a hacerme la manicura, pedicura o cortarme el cabello, me ha entretenido una barbaridad hacérmelo yo misma, no soporto que gente que no conozco haga algo que podría hacerme yo.

Descripción de la personalidad:

La gente suele quejarse mucho de que soy callada, algo pasota y de que nunca estoy atenta a lo que los demás dicen, estoy en mi mundo y el resto no me importa. Lo malo de esto es que suelen acertar en todo lo anterior. No lo hago aposta es que me sale así, ignoro lo que no me importa y lo que no debo oír por mi propia salud mental, cabalgo en solitario por estos lares de la vida y trato de divertirme alejada de todo ser que tenga la capacidad de respirar y pensar demasiado deprisa para pedirme algo que no me apetece hacer. No le doy mucha importancia a las cosas porque considero que no la tienen y todos vamos a terminar en el mismo lugar, nadie saca nada preocupándose por tonterías.

Una infancia desapegada:

Sí, bueno, mi infancia fue muy desapegada. Mientras a mi hermana mayor le gustaba pasar más tiempo con mis padres, yo tan solo quería salir de casa y hacer mi propia vida, encerrarme en mi cuarto para leer revistas de coches o hacer manualidades que no tuvieran nada que ver con el instituto. Mi hermana solía ir a todas las actividades familiares que mis padres ofrecían pero yo siempre me quedaba en casa, eran muy raritos, siempre abrazándose, diciéndose «te quiero» y siendo lo más ñoño visto en este planeta, me daba vergüenza estar en la misma habitación que ellos a la vista de otros.

Siempre me distanciaba. A veces, no era por incomodidad o porque viesen las costumbres de aquellos con los que iba, sino porque me salía natural. Me nacía estar en un lugar más apartado, dada a mí y a mis necesidades, vagando entre mis aficiones y no dejar que mis palabras mostraran lo que sentía. Era pequeña sí, pero lo suficientemente lista como para darme cuenta de que no todo el mundo utiliza la información de forma correcta y responsable.

Adolescencia loca:

Caminé entre bares, jarras de cervezas y ganas de olvidar mi realidad, no porque fuese mala, sino porque era aburrida y no encajaba para nada en ella. A veces, aunque hubiese mucha gente a mi alrededor, me sentía incomprendida, aislada por tener mis propias opiniones, mientras tan solo esperaba que me miraran en la distancia y cuchichearan algo tan simple como «friki». Llegaba borracha como una cuba a casa a las tantas de la madrugada mientras todo el mundo dormía; todavía recuerdo esa noche que me detuvieron por exhibicionismo cuando no podía aguantar mis ganas de orinar y simplemente, cogí la maceta del jardín de una casa cualquiera y lo hice allí mismo. Me liaba con tíos alguna que otra noche y me dejaba llevar un poco, hasta que ellos se ponían sentimentales, empalagosos y aburridos, les desechaba como a un clínex, más tarde entendí por qué me parecían tan muermos.

Lo único que me mantenía cuerda y entretenida era el taller de mecánica que había unas calles más abajo, donde una amiga perfeccionaba coches de carreras y de alta gama. A veces, necesitaba ayuda y yo podía ganar un poco de dinero, mis padres nunca lo supieron, incluso, esperaban que fuese médico. Es curioso cómo aquello cambió mi vida, no pensaba ir a la universidad ni por un segundo, quería acabar manchada de aceite y grasa de motor, era un trabajo bastante creativo, sobre todo cuando transformábamos coches antiguos en nuevos y teníamos que pintarlos de colores llamativos, ¡se me daba de maravilla! Pasaba del instituto.

Orientación sexual estereotipada:

Sí, estaba claro que a mí me pasaba algo. Toda persona que me cruzaba o me aburría o hacía que me estallara la cabeza. Empecé a darme cuenta de que empezaban a atraerme las mujeres, me llamaban la atención pero, no era buena idea hablar de ello en voz alta, era una orientación sexual bastante estereotipada y juzgada socialmente. Solía salir poco pero una chica de clase con la que empecé a tener amistad, me llevaba a bailar a varias discotecas y, en cuanto me besó tras unas cervezas de más, supe que algo dentro de mí había cambiado.

Nunca hablamos de ello y tampoco quise hacerlo. Le dejaba su espacio tras haber roto con su novio, no era buen momento para conversaciones profundas y yo no tenía ningún interés en mantener ninguna que fuera lo suficientemente larga como para aburrirme. Seguimos en contacto tras terminar el instituto pero fuimos por caminos separados tras un par de años más de esto, quizá se casó, quién sabe… Tampoco solía compartir mi sexualidad con nadie, es privado, es personal, todo se juzga, todo se critica.

Un futuro solitario:

Claro que descubrí que me gustaban las mujeres, claro que me alegraba de que hubiera sucedido para entenderme algo más pero, ¿hijos?, ¿para qué?, ¿creéis que pienso en una relación estable? Como mucho, en un rollo de discoteca. Que me aburran las conversaciones con otros es algo intrínseco que no va a cambiar, no me extrañaría que sucediera también llamándome la atención una mujer.

Ser un ermitaño no es tan malo, es silencioso, placentero, tranquilo y a distancia de los problemas ajenos, sin perder el tiempo, sin gastar palabras en vano, sin menosprecios o decepciones. Me caso con los coches de carreras, ¿por qué no?


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