Publicado en Personajes

Daniel: El Escritor de Realidades

Relato procedente: «Papel en Blanco«. Edad: 42 años.

Ciudad: Iowa. Profesión: Escritor.

Descripción física:

Tengo el cabello oscuro con algunas canas que empiezan a poblarlo, siempre lo noto algo seco y tengo que luchar contra esa horrible caspa, pero al menos, no estoy calvo. Mis ojos marrones casi negros suelen expresar tranquilidad y calma, según muchos suelen comentar, pero a la vez, cierta tristeza e incomodidad cuando estoy en casa, solo. Mis labios son bastante finos, hubo un tiempo en el que me dejaba crecer la barba pero, he creído necesario afeitarla por completo y no tener mucha más responsabilidad que afeitarla sin más, entera. Mi tez es un tanto morena y mi piel un poco seca, siempre se me olvida echarme crema hidratante. Suelo vestir con ropa un poco ancha, sencilla y con colores neutros.

Descripción de la personalidad:

Me creo una persona bastante pasiva y calmada, quitando los días en los que no me inspiro, cuando me frustro, me frustro bien, sin miramientos. Puedo estar en cualquier lugar donde haya mucha o poca gente, incluso, suelo ir a restaurantes a comer y al cine solo sin pensar demasiado en ello o prestar atención a cómo otros me observan, con compasión o tristeza en la mirada. Hago lo que quiero y me gusta, voy de aquí para allá donde la editorial me envía sin más responsabilidad que mi higiene personal, la comida y el descanso, no suelo estresarme demasiado por nada y disfruto de cada momento con una sonrisa, muchos me consideran una persona ZEN.

Una infancia y adolescencia tradicional:

Hay gente que puede tener una infancia más dura o una adolescencia un tanto rebelde, pero las mías fueron tranquilas. Fui el hijo único de un matrimonio feliz, los cuales, me dedicaron el tiempo necesario, me escucharon siempre que tuve un mal momento y los que me animaron a ser escritor, de hecho, mi madre siempre quiso serlo pero nunca tuvo una oportunidad que aprovechar y, quizá de alguna forma, me lo transmitió a mí.

Puede que mis padres discutieran, ninguna relación es perfecta, hay veces en las que hay roces y la pareja se desgasta, pero nunca ocurrió nada de eso delante de mí y fui un niño bastante tranquilo y consciente de mis responsabilidades. Nunca saqué malas notas pero tampoco unas perfectas, normalmente, estaba entre el bien y el notable y lo único que me gustaba más que nada en el mundo era leer en la casa del árbol que mi padre había construido para mí cuando cumplí los nueve años. Era mi refugio, mi espacio y pasé grandes momentos conmigo mismo y los personajes que más me gustaban en aquella casita.

Arrastrado a vivir una vida tradicional:

Supongo que, cuando llegas a cierta edad, la sociedad te exige formar una familia y tener tu propia casa, cuanto más grande mejor para demostrar a tus compañeros de trabajo que tienes dinero y eres muy afortunado de haber conseguido una mujer tan maciza como la que tienes y un par de niños de lo más aplicados en el colegio y con una educación privada excelente. Así que, aunque escribir era mi única pasión y lo que me hacía realmente feliz, accedí a esto, algo que no hubiera hecho pero que, de alguna forma, mi alrededor me pedía y exigía a gritos, de alguna manera. Su nombre fue Anna y los de mis hijos Agora y Michael. Vivíamos en una casa cerca de un precioso bosque, el cual, por la noche creaba una sensación tan terrorífica que siempre me inspiraba a escribir alguna historia.

Creo que mi vida empezó a ser estresante desde el momento en que me casé y tuvimos a nuestra hija, nuestra relación empezó a cambiar tanto que ahora que lo recuerdo, podría decir que ni siquiera llegábamos a querernos lo suficiente, cada uno vivía en su mundo y apenas hacíamos cosas juntos, a la par que pretendíamos delante de nuestros amigos que nuestras vidas eran perfectas. Estaba escribiendo mi segundo bestseller cuando Anna y yo decidimos divorciarnos y los niños se hacían mayores, Agora se fue a la Universidad y Michael quiso trabajar con su tío en su fábrica de mecánica arreglando coches y motos. Cada uno se fue por su lado y nunca más volvimos a mediar palabra, tan solo para decidir algunos pagos para los niños hasta que se hubieron independizado y ya ni siquiera necesitaban de nosotros.

Creo que eso es exactamente lo que pasa cuando te obligas a hacer algo que no quieres hacer por quedar bien o por contentar al resto, terminas solo en una casa enorme de cuatro habitaciones que tan solo van a darte trabajo para limpiarlas y un montón de pensamientos agolpados en tu cabeza y sin nadie a quién comunicárselos. Supongo que fui yo el único que se lo buscó, ¿qué habría ocurrido si no hubiera estado con Anna y no hubiera tenido hijos? Supongo que nunca lo sabré.

Las Puertas de la Imaginación:

Siempre fui un iluso con lo que se refería a la creatividad, el hecho de que tu mente fuera tan fuerte e imaginativa que todo lo que creara o pensara podría convertirlo en realidad pero, en cuanto ocurrió, tan solo pude quedarme sorprendido. Fue tratando de empezar mi tercer libro, la casa estaba casi en la penumbra y yo estaba en la oficina tratando de escribir algo que valiese la pena, pero no había ninguna idea que pudiera considerar buena, así que, empecé a decir palabras al aire sin sentido. Y todas ellas se volvieron reales, incluso, la de la imaginación.

Se abrió un marco en la puerta, el cual, pude cruzar para llevarme a través de un camino corto donde había una puerta abierta esperando ser cruzada para llevarme a los recónditos mundos de la imaginación. Algo que jamás hubiera esperando que pasara, pero ahí estaba. Podía elegir entre entrar dentro y arriesgarme a no volver nunca a mi mundo o dar dos pasos hacia atrás y esperar a que esa puerta se cerrase hasta llevarme a la oficina, nuevamente. Como bien sabrás, elegí la primera opción y no hago más que ver nuevos parajes y lugares que jamás pensé que pisaría, incluso, unos de mis personajes favoritos de Agatha Christie, de Stephen King, Dean Koonz y muchos más. No lo cambiaría por nada, este es mi mundo ahora.

Un futuro entre imaginación:

Supongo que, mientras existan mundo creativos y diferentes a los que saltar y volar, siempre escribiré sobre ellos, me embaucaré de cada pequeño instante y sonreiré en esas situaciones en las que alguna escena me parezca increíble. No creo que en el mundo real pudiera reírme tanto o ser tan «yo mismo» pero aquí puedo ser quién soy y quien quiera ser, sin juicios ajenas o malas miradas, supongo que solo me faltaba esto para completar mi sensación de felicidad.

La creatividad y la imaginación me acompañarán a donde vaya, en cada personaje, cada sentimiento y cada pequeño instante de sorpresa y ternura que me pueda encontrar en el camino. Será un viaje de conocimiento y de hacer lo que siempre había querido: vivir en libertad.


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Publicado en Recomendaciones

Comentando libro «ABC Murders» – Agatha Christie

Sinopsis: El asesinato es un crimen muy simple. Pero en manos de un maníaco, un asesino en serie, se convierte en un negocio muy complicado.

Con todo el país en un estado de pánico, el asesino se está volviendo más confiado con cada ejecución sucesiva: la señora Ascher en Andover, Betty Barnard en Bexhill, Sir Carmichael Clarke en Churston… Pero poner un rastro de pistas deliberadas para burlarse del orgulloso Hércules Poirot podría ser su primer error (contraportada del libro).

Hacía bastante tiempo que no leía un libro de Agatha Christie y, mucho menos, escrito en inglés directamente, así que, decidí cogerlo para seguir practicando la lengua inglesa y empaparme de esos mundos de crimen y conspiración con los que la autora te embriaga. Creo que, desde el principio, ya suponía que iba a haber un cambio radical más allá de la mitad del libro porque es algo que ella suele hacer mucho, jaja. Me ha gustado mucho, como siempre, su forma de relatar los crímenes y las personas que han formado parte de las vidas de los asesinados, cómo poco a poco Hercule Poirot va encajando las piezas, personaje que, aunque os parezca mentira, todavía no había conocido en profundidad como en esta novela.

Se nota mucho cuando una autora es inglesa, con personajes ingleses y con Londres como principal ubicación. Lo digo por las formas de hablar de los personajes, las expresiones, los movimientos, esa educación tan caracterizada que tienen, la cultura y muchas otras cosas que se perciben durante la lectura que pueden darte una pequeña idea de cómo son las tradiciones de los ingleses. El texto suena antiguo, por supuesto, las formas de expresión también, suena más elocuente, recatado, cordial, guardián de la distancia personal y con muchas exclamaciones de sorpresa para dar atención a un personaje. Las descripciones son detalladas pero solo en lo que a Agatha Christie le interesa comentar, en situaciones que cree que el lector debe poner más atención y en los personajes que ella cree son los importantes. Creo que en general, es una lectura bastante entretenida y completa.

Ocurren varias muertes en varios lugares distintos donde se entregó un objeto específico (lo cual, interpreté como curioso) y donde una persona había pasado anteriormente por esos lugares. Cómo se cree que alguien podría haber hecho algo tan atroz y, a la vez, que Hercule Poirot fuera el único capaz de sacar la verdad de un complot que él creyó inteligente y bien confabulado. Como siempre, el final fue bastante chocante, termina con un final completo y sin hacerte esperar algo diferente de lo que ya esperabas (si ya has leído cosas sobre ella, sabes que siempre tienes una expectativa de que cambien las cosas radicalmente). No me surgieron preguntas, no tuve dudas sobre ningún evento que ocurría y las muertes me parecieron bastante originales, además de los diálogos (que, algunos me hicieron cierta gracia) y la lejanía que provocaba la autora entre los personajes.

Te muestra lo ocurrido paulatinamente, no tiene ninguna prisa por terminar el libro, los el desarrollo de la historia me ha parecido muy acertado y, en general, no tendría ninguna queja, de hecho, lo recomiendo y no dudo en absoluto que guste a aquel que decida leerlo. Agatha Christie, como muchos sabemos, ha sido una gran escritora 🙂


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Commenting «The ABC Murders» book Written By Agatha Christie:

Synopsis: Murder is a very simple crime. But in the hands of a maniac, a serial killer, it becomes a very complicated business.

With the whole country in a state of panic, the killer is becoming more confident with each successive execution: Mrs Ascher in Andover, Betty Barnard in Bexhill, Sir Carmichael Clarke in Churston… But putting a trail of deliberate clues to mock the proud Hercules Poirot could be his first mistake (undercover of the book).

It had been quite some time since I had read a book by Agatha Christie, much less written in English directly, so I decided to take it to continue practicing the English language and soak up those worlds of crime and conspiracy with which the author intoxicates you. I think, from the beginning, I already assumed that there was going to be a radical change beyond the middle of the book because it’s something she usually does a lot, haha. I liked very much, as always, her way of recounting the crimes and the people who have been part of the lives of those killed, how little by little Hercule Poirot is fitting the pieces, a character that, although it seems unbelievable, I had not yet known in depth as in this novel.

It is very noticeable when an author is English, with English characters and with London as the main location. I say this because of the ways of talking about the characters, the expressions, the movements, that very characterized education they have, the culture and many other things that are perceived during the reading that can give you a little idea of what the traditions of the English are like. The text sounds old, of course, the forms of expression too, it sounds more eloquent, demure, cordial, guardian of personal distance and with many exclamations of surprise to give attention to a character. The descriptions are detailed but only in what Agatha Christie is interested in commenting, in situations that she thinks the reader should pay more attention to and in the characters that she believes are the important ones. I think overall, it’s a pretty entertaining and thorough read.

Several deaths occur in several different places where a specific object was delivered (which, I interpreted as curious) and where a person had previously passed through those places. How it is believed that someone could have done something so heinous and, at the same time, that Hercule Poirot was the only one capable of extracting the truth from a plot that he believed intelligent and well conspired. As always, the ending was quite shocking, it ends with a complete ending and without making you expect something different from what you already expected (if you have already read things about her, you know that you always have an expectation that things will change radically). I had no questions, I had no doubts about any event that occurred and the deaths seemed quite original, in addition to the dialogues (which, some were quite funny) and the distance that the author caused between the characters was sutile.

It shows you what happened gradually, he is in no hurry to finish the book, the development of the story has seemed very successful and, in general, I would not have any complaints, in fact, I recommend it and I do not doubt at all that it will please anyone who decides to read it. Agatha Christie, as many of us know, has been a great writer 🙂


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Publicado en Reflexiones

Lo que no Sabes sobre la Ansiedad:

Como ya sabéis de otros posts que he publicado por aquí como es «Ansiedad Invisible«, «Alimentación y Ansiedad«, «Cómo no Hacer de la Ansiedad un Drama» y «Cómo Controlar la Ansiedad«, esta es una respuesta emocional que se presenta en situaciones o eventos que la persona interpreta como amenazantes aunque, en realidad, no lo sean y puede tener que ver con el pasado sobre algo por lo que siente arrepentimiento, por ejemplo, o un evento futuro (ya sea porque es desconocido o conocido y no quiere que suceda).

Tiene sintomatologías distintas para cada persona y la ansiedad se vive de diferente manera, además de que es un trastorno mental al que no se le suele prestar mucha atención socialmente y en el que no se cree que la persona en cuestión sufra tal como otra cualquiera una enfermedad física. Por ello, he decidido compartir con vosotros este post para dar un poco más de visibilidad a muchas de las cosas que no se saben sobre la ansiedad pero que, realmente, están ahí para aquellos que sí la sentimos con mayor o menor regularidad. ¡Vamos allá!

  1. La ansiedad no es nerviosismo o estrés. Son cosas distintas que se pueden relacionar pero no son exactamente lo mismo. A veces, cuando le dices a alguien que tienes ansiedad, suele contestar algo como: «Ah, que estás nerviosa…». El nerviosismo es una emoción leve que también se conoce como «angustia» en el que aparece la irritabilidad, tensión, excitabilidad y humor inestable. El estrés es más puntual, suele aparecer en una situación donde se siente que las tareas a realizar, por ejemplo, resultan desbordantes apareciendo el sudor, la tensión en el cuello y dolor de estómago, algo que suele pasar cuando ya dejamos de vivir ese momento, es un nivel más alto del nerviosismo. Como veis, nada que ver.
  2. Sufrimos la ansiedad en silencio. Hay mucha gente que no comparte que sufre de ansiedad, de hecho, a mí ni se me nota en espacios públicos, nadie podría decir que me siento mal o que estoy teniendo un ataque en cierto momento por algo concreto de mi alrededor. Hay otros que lo sufren que se han habituado tanto a ello, que no lo manifiestan como algo malo, sino como algo que les pasa de vez en cuando y no tiene la mínima importancia. Aunque, también hay gente que lo comparte, todo hay que decirlo.
  3. Sensación de incomprensión y frustración. Normalmente, es una afección que no sabemos muy bien cómo explicar y que no mucha gente entiende, tan solo aquellos que la han pasado y se sienten identificados con ella. También existe cierto estigma con el tema de la ansiedad y otras enfermedades mentales, la creencia de que alguien está loco por ir a terapia y la poca información que existe sobre la inteligencia emocional. Tiende a ser bastante frustrante, lo sientes solo y lo pasas solo, así que, ¿para qué contarlo?
  4. Cancelamos planes. Esto no es algo que hagamos intencionadamente. En el momento en que quedamos con alguien, nos parece buena idea y nos apetece pero, llegado el día, empezamos a pensar que quizá no es buena idea, nos sentimos cansados o, simplemente, hemos tenido un mal día y terminamos cancelándolo. La gente se enfada por ello, se frustra sin querer entender que hay algo detrás que provoca este cambio de planes, por lo que, no lo cuentas o no dices por qué, cancelas sin más. Además, no es algo que se comprenda.
  5. Sentimos fatiga extrema. La gente lo suele denominar: «Tú siempre haciéndote la víctima, cómo puede ser si eres tan joven». Pues sí puede ser. Cuando has tenido ansiedad, por ejemplo, tres días seguidos, en el cuarto es en el que sientes fatiga debido a la tensión que has acumulado en el cuerpo, sientes los músculos como si hubieras estado haciendo pesas durante días sin parar, el cuerpo te pesa y sientes tu mente desbordada. Lo mejor para esos momentos es descansar, hacer lo que te apetece y tratar de desconectar.
  6. Evitamos la mirada. Hay gente que lo disimula bien y que no se nota que se siente ansioso, pero a otras personas se les percibe que no están cómodas conociendo a gente nueva o en lugares donde hay mucha gente. Solemos mirar hacia otro lado para evitar la mirada de la persona que hay enfrente, la incomodidad es tal que sudamos, empezamos a notar dolor en el cuello y una sensación de inquietud que te invita a salir corriendo pero que te mantiene al mismo tiempo en el mismo sitio para no quedar como un maleducado, aguantando en silencio.
  7. La hipocondría va de la mano. Hasta que no sabes lo que te pasa, te sumes en un círculo catastrófico de pensamientos que te dicen que algo malo te está pasando, que tus síntomas no son normales o quizá que te estás muriendo. Sientes desesperación, inquietud, nerviosismo, más ansiedad y, por tanto, se intensifican los síntomas porque tu mente tampoco te deja dormir dándole vueltas a todo. Y, bueno, cada vez que vas al médico por algo, vuelta a empezar.
  8. Despistes y falta de concentración. Creo que esto no es muy común comentarlo y, mucho menos, con el tema de la ansiedad porque no se suele relacionar. En mi caso, sí he notado que en ciertas crisis de ansiedad (que me pueden durar año o año y medio hasta que los síntomas van disminuyendo su intensidad) he estado mucho más despistada y desconcentrada de lo normal, con más dolores de cabeza, de cuello y sentir como si tuviera una nube como cerebro, notando bastante sueño habiendo dormido ocho horas, fatiga y camino como si fuera una mujer de ochenta años, lenta y sin fuerzas. Me di cuenta de que cuando los síntomas empezaban a ser menos intensos y regulares, volvía a estar más atenta y concentrada con mis tareas.
  9. Hay alguien más dentro de tu cabeza. Es alguien más que te hace dudar de todo, te hace desconfiar de quiénes te rodean de forma constante y preguntarte constantemente si lo que haces lo estás haciendo bien, provocándote sensaciones de inseguridad. Te dice todo lo malo que hay en ti casi al instante y tienes que saber cómo manejarlo, cómo hablarle y cómo hablarte, saber que no todo lo que dice es real y que sí eres merecedor de cosas buenas aunque ella se empeñe en que no.
  10. Un camino de auto conocimiento. Muchos creen que la ansiedad es mala y yo antes también lo creía pero, más adelante, me he ido dando cuenta de que me ayuda a conocerme un poco más cada día, a comprender por qué reacciono de una forma u otra, a saber más sobre mis emociones y por qué me siento incómoda en ciertos espacios, cosa que personas que no la sufren, no podrían ser tan auto observadores. Esto creo que te da una oportunidad para estar conectada contigo misma, saber qué quieres mejorar y preguntarte qué es lo que te afecta para haber sentido un síntoma u otro porque, aunque no lo creamos, hay una explicación para ello también.

Creo que juzgar a una persona con ansiedad, depresión o cualquier otra enfermedad mental puede resultar muy sencillo, desde decir que es vaga, a que se hace la víctima o que lo único que intenta es llamar la atención para que todo el mundo esté pendiente de ella. Y es curioso, porque quienes más hablan así son aquellos que no la han sufrido nunca, los cuales, por ende no deberían ni hablar sobre ello. Cuánto más empeño se ponga en invalidar las emociones de personas que no se sienten del todo equilibradas mentalmente (y NO es que estén locas), menos se visibilizarán porque cada vez hablarán menos de ello, como ha pasado siempre, se sufrirá en silencio.

Hay que comprender que hay emociones que pueden no controlarse y le puede pasar a cualquiera en un determinado momento de su vida pero, no por eso, es un trastornado, no porque tenga un despiste se le juzgue de tonto, no porque diga que le duela el pecho se le invalide diciendo que lo ignore porque «será solo estrés», no porque no te mire directamente se le trate de maleducado, no porque no hable mucho se le deba obligar a hablar o a decir que es un asocial. Creo que las etiquetas han hecho y siguen haciendo mucho daño a la gente, en general, y hacen que uno mismo llegue a cuestionarse cosas que de normal no se cuestionaría, hacen que creas cosas sobre ti que no son verdad, hacen que te vengas abajo en tus mejores momentos.

Así que, bueno, e aquí algunas cosas que no sabes sobre la ansiedad. Puede que esta solo sea la primera parte porque, obviamente, hay muchas más cosas que no se dicen y no he añadido porque el post se hacía muy largo, jaja. VALIDEMOS siempre 🙂


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Things you Don’t Know About Anxiety:

As you know from other posts that I have published here such as «Invisible Anxiety», «Food and Anxiety», «How not to Make Anxiety a Drama» and «How to Control Anxiety», this is an emotional response that occurs in situations or events that the person interprets as threatening although, in reality, they are not and may have to do with the past about something for which he/she feels sorry, for example, or a future event (either because it is unknown or known and does not want it to happen).

It has different symptoms for each person and anxiety is lived in a different way, in addition to the activity that is a mental disorder that is not usually paid much attention socially and in which it is not believed that the person in question suffers as any other a physical illness. Therefore, I have decided to share with you this post to give a little more visibility to many of the things that are not known about anxiety but that, really, are there for those who do feel it with greater or lesser regularity. Let’s go there!

  1. Anxiety is not nervousness or stress. They are different things that can be related but are not exactly the same. Sometimes, when you tell someone you have anxiety, they often answer something like: «Ah, you’re nervous…» Nervousness is a mild emotion that is also known as «distress» in which irritability, tension, excitability and unstable mood appear. Stress is more punctual, it usually appears in a situation where it is felt that the tasks to be performed, for example, are overflowing appearing sweat, tension in the neck and stomach pain, something that usually happens when we stop living that moment, it is a higher level of nervousness. As you can see, they’re not the same.
  2. We suffer anxiety in silence. There are many people who do not share that they suffer from anxiety, in fact, anyone notices it when I am in public spaces, no one could say that I feel bad or that I am having an attack at a certain time for something concrete around me. There are others who suffer from it who have become so accustomed to it, that they do not manifest it as something bad, but as something that happens to them from time to time and does not have the slightest importance. Although, there are also people who share it, everything has to be said.
  3. Feeling of incomprehension and frustration. Normally, it is a condition that we do not know very well how to explain and that not many people understand, only those who have gone through it and feel identified with it. There is also some stigma with the issue of anxiety and other mental illnesses, the belief that someone is crazy about going to therapy, and how little information there is about emotional intelligence. It tends to be quite frustrating, you feel it alone and pass through it alone, so why tell it out loud?
  4. We canceled plans. This is not something we do intentionally. The moment we meet someone, we think it’s a good idea and we feel like it but, when the day comes, we start thinking that maybe it’s not a good idea, we feel tired or, simply, we have had a bad day and we end up canceling it. People get angry about it, they get frustrated without wanting to understand that there is something behind it that causes this change of plans, so you do not tell it or do not say why, you cancel without saying more. Moreover, it is not something that is understood.
  5. We feel extreme fatigue. People often call it: «You always making yourself the victim, how can it be if you are so young.» Well, yes it can be. When you have had anxiety, for example, three days in a row, in the forth one is where you feel fatigue due to the tension you have accumulated in the body, you feel the muscles as if you have been doing weights for days without stopping, the body weighs you and you feel your mind overwhelmed. The best thing for those moments is to rest, do what you want and try to disconnect.
  6. We avoid the look. There are people who hide it well and who do not notice that they feel anxious, but other people are perceived to be unsymfy meeting new people or in places where there are many people. We usually look away to avoid the look of the person in front, the discomfort is such that we sweat, we begin to notice pain in the neck and a feeling of restlessness that invites you to run away but that keeps you at the same time in the same place so as not to be rude, holding on in silence.
  7. Hypochondria goes hand to hand. Until you know what’s wrong with you, you plunge into a catastrophic circle of thoughts that tell you that something bad is happening to you, that your symptoms aren’t normal, or maybe you’re dying. You feel despair, restlessness, nervousness, more anxiety and, therefore, the symptoms intensify because your mind does not let you sleep thinking about everything. And, well, every time you go to the doctor for something, all starts over.
  8. Missteps and lack of concentration. I think that this is not very common to comment on and, much less, with the issue of anxiety because it is not usually related. In my case, I have noticed that in certain anxiety crisis (which can last me a year or a year and a half until the symptoms decrease in intensity) I have been much more clueless and unfocused than usual, with more headaches, neckaches and feeling as if I have a cloud like a brain, noticing enough sleep having slept eight hours, fatigue and walk as if I were an eighty-year-old woman, slow and without strength. I realized that when the symptoms started to become less intense and regular, I became more attentive and focused with my tasks.
  9. There is someone else inside your head. It is someone else that makes you doubt about everything, makes you distrust who surrounds you constantly and asks you if what you do you are doing well, causing feelings of insecurity. She tells you everything bad that is in you almost instantly and you have to know how to handle it, how to talk to her and how to talk to you, to know that not everything she says is real and that you are worthy of good things even if she insists that you’re not.
  10. A path of self-knowledge. Many believe that anxiety is bad and I also believed it before but, later I have been realizing that it helps me to know myself a little more every day, to understand why I react in one way or another, to know more about my emotions and why I feel uncomfortable in certain spaces, something that people who do not suffer from it, could not be so self-observant. This I think gives you an opportunity to be connected to yourself, to know what you want to improve and to ask yourself what affects you to have felt one symptom or another because, although we do not believe it, there is an explanation for it as well.

I think that judging a person with anxiety, depression or any other mental illness can be very simple, from saying that she/he is lazy, to that it becomes the victim or that the only thing she/ he tries to do is to attract attention so that everyone is aware of it. And it is curious, because those who speak like this the most are those who have never suffered it, who, therefore, should not even talk about it. The more effort is put into invalidating the emotions of people who do not feel completely balanced mentally (and it is NOT that they are crazy), the less they will be visible because they will talk less and less about it, as has always happened, they will suffer in silence.

Everyone should understand that there are emotions that may not be controlled and can happen to anyone at a certain time in their life but, not for that reason, he/she is deranged, not because it has a cluelessness is judged silly, not because he/she says that their chest hurt them are invalidated saying to ignore it because «it will be only stress», not because he/she doesn’t look at you directly, he’s/she’s rude, not because he/she doesn’t talk much he/she should be forced to talk or say he’s/she’s an asocial. I think labels have done and continue to do a lot of harm to people, in general, and they make you question things that wouldn’t normally be questioned, they make you believe things about yourself that aren’t true, they make you fall apart in your best moments.

So, well, here are some things you don’t know about anxiety. Maybe this is only the first part because, obviously, there are many more things that are not said and I have not added because the post was very long, haha. VALIDATE always 🙂


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Publicado en Relatos

Papel en Blanco:

Llevaba horas frente al papel. Lo observaba con un bolígrafo en la mano derecha esperando a que la inspiración llamara a su puerta. Su editor le había dado una semana para que empezara con una nueva historia, pero Jacob no había conseguido mucho más que pasarse las tardes sentado en la silla del escritorio de su oficina sin más que hacer a parte que la de mirar esa hoja en blanco que empezaba a no gustarle nada. Solo se podía oír el ruido que hacían sus tripas, su digestión le recordaba que el silencio le estaba abrumando y que no tenía tiempo para andarse con perfeccionismos, debía desarrollar la primera cosa que le viniese a la cabeza.

Palabras sueltas sin ningún sentido. No se conectaban entre sí, menos fomentaban la creación de una historia interesante. Quizá este fuera un estúpido bloqueo de escritor, tras haber publicado tres libros, alguna vez tenía que ocurrir, ¿verdad? No pasaba nada, solamente tenía que tomárselo con calma. No, no podía. Solo quedaban tres días para enseñarle algo a su editor, algo que realmente le gustara y aceptara para poder empezar con algo. Se levantó de la silla, impaciente y empezó a andar arriba y a abajo de la oficina. Se le ocurrió decir palabras en voz alta para ver si podía desarrollar algo con ellas, escuchando su voz.

– Palabra – su voz salió monótona de entre sus labios e hizo que esa misma palabra se formara en el aire, como si realmente existiera, flotando. Sorprendido, dijo otra -: Serpiente.

Acto seguido, vio cómo una serpiente de un color verdoso y amarillento, se deslizaba por el suelo de su oficina y desaparecía al llegar a la pared que había detrás de él. Salió de la habitación hacía el salón para buscar la serpiente pero, no había nada. Extrañado, se volvió a encerrar en la oficina y decidió probar de nuevo.

– Medicina – de repente, apareció un bote con pastillas encima de la mesa de su escritorio. Trató de cogerlo pero sus manos lo traspasaban. Desapareció tras unos segundos. Así que, decidió con algo abstracto, con algo que ni siquiera se pudiese tocar o existiese en la realidad como un objeto o animal, ni siquiera visto en un papel -: Imaginación.

Esperó unos segundos hasta ver cómo un marco se formaba en la pared de enfrente. Esta empezaba a desaparecer y vio un cielo anaranjado y rojizo. A lo lejos, podía ver a un camino ancho que llevaba a otra puerta abierta donde le indicaba en una señal que debía entrar dentro si quería encontrar la imaginación que buscaba. Aquella era su única oportunidad de empezar una nueva historia y además, quería saber qué pasaba con las palabras que decía y por qué ocurrían en la realidad, así que, puso un pie dentro del primer marco dejando que desapareciera tras de sí y dirigiéndose al siguiente.

Otra señal, algo más pequeña que la anterior, le indicaba que, en caso de que decidiera adentrarse a través de la «Puerta de la Imaginación», debía tener en cuenta que sería casi imposible salir de ella y volver al mundo que solía conocer, le otorgaban unos minutos para reflexionar y considerar si quería volver atrás o seguir hacia adelante. No pudo con su curiosidad. Puso un pie dentro y dejó que esa puerta también se cerrara tras de sí envolviéndose entre palabras, historias y descripciones, personajes de otras épocas y situaciones que estos podrían tener en sus vidas. Nunca había sido tan feliz como en aquel momento.


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Blank Paper:

He had been in front of the paper for hours. He watched it with a pen in his right hand waiting for inspiration to knock on his door. His editor had given him a week to start with a new story, but Jacob had not achieved much more than spending his afternoons sitting in the chair at the desk of his office with nothing to do other than look at that blank sheet that he began to don’t like at all. He could only hear the noise made by his guts, his digestion reminded him that the silence was overwhelming him and that he did not have time to walk with perfectionisms, he had to develop the first thing that came to his mind.

Single words without any meaning. They didn’t connect with each other, let alone encourage the creation of an interesting story. Maybe this was a stupid writer’s block, having published three books, it had to happen sometime, right? Nothing happened, he just had to take it easy. No, he couldn’t. There were only three days left to show his editor something, something he really liked and accepted so Jacob could start with something. He got up from the chair, impatient and began to walk up and down the office. It occurred to him to say words out loud to see if he could develop something with them, listening to his own voice.

– Word – his voice came out monotonously from between his lips and caused that same word to form in the air, as if it really existed, floating. Surprised, he said another -: Snake.

Then, he saw how a snake of a greenish and yellowish color, slid down the floor of his office and disappeared when it reached the wall behind him. He left the room for the living room to look for the snake but, there was nothing. Surprised, he locked himself back in the office and decided to try again.

– Medicine – suddenly, a bottle of pills appeared on the table of his desk. He tried to catch it but his hands pierced him. It disappeared after a few seconds. So, he decided with something abstract, with something that could not even be touched or existed in reality as an object or animal, not even seen in a paper -: Imagination.

He waited a few seconds to see a frame form on the wall in front of him. It began to disappear and he saw how an orange and reddish sky. In the distance, he could see another open door where it indicated on a sign through a path that he should enter inside if he wanted to find the imagination he was looking for. That was his only chance to start a new story and he also wanted to know what happened to the words he said and why they happened in reality, so he set foot inside the first frame letting it disappear behind him and heading to the next.

Another sign, somewhat smaller than the previous one, told him that, in case he decided to enter through the Door of Imagination, he should keep in mind that it would be almost impossible to leave it and return to the world he used to know, giving him a few minutes to reflect and consider whether he wanted to go back or move forward. He couldn’t with his curiosity. He set foot inside and let that door also close behind him wrapping himself between words, stories and descriptions, characters from other eras and situations that these could have in their lives. He had never been as happy as he was at that time.


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