Publicado en Reflexiones

Lo que no Sabes sobre la Ansiedad:

Como ya sabéis de otros posts que he publicado por aquí como es “Ansiedad Invisible“, “Alimentación y Ansiedad“, “Cómo no Hacer de la Ansiedad un Drama” y “Cómo Controlar la Ansiedad“, esta es una respuesta emocional que se presenta en situaciones o eventos que la persona interpreta como amenazantes aunque, en realidad, no lo sean y puede tener que ver con el pasado sobre algo por lo que siente arrepentimiento, por ejemplo, o un evento futuro (ya sea porque es desconocido o conocido y no quiere que suceda).

Tiene sintomatologías distintas para cada persona y la ansiedad se vive de diferente manera, además de que es un trastorno mental al que no se le suele prestar mucha atención socialmente y en el que no se cree que la persona en cuestión sufra tal como otra cualquiera una enfermedad física. Por ello, he decidido compartir con vosotros este post para dar un poco más de visibilidad a muchas de las cosas que no se saben sobre la ansiedad pero que, realmente, están ahí para aquellos que sí la sentimos con mayor o menor regularidad. ¡Vamos allá!

  1. La ansiedad no es nerviosismo o estrés. Son cosas distintas que se pueden relacionar pero no son exactamente lo mismo. A veces, cuando le dices a alguien que tienes ansiedad, suele contestar algo como: “Ah, que estás nerviosa…”. El nerviosismo es una emoción leve que también se conoce como “angustia” en el que aparece la irritabilidad, tensión, excitabilidad y humor inestable. El estrés es más puntual, suele aparecer en una situación donde se siente que las tareas a realizar, por ejemplo, resultan desbordantes apareciendo el sudor, la tensión en el cuello y dolor de estómago, algo que suele pasar cuando ya dejamos de vivir ese momento, es un nivel más alto del nerviosismo. Como veis, nada que ver.
  2. Sufrimos la ansiedad en silencio. Hay mucha gente que no comparte que sufre de ansiedad, de hecho, a mí ni se me nota en espacios públicos, nadie podría decir que me siento mal o que estoy teniendo un ataque en cierto momento por algo concreto de mi alrededor. Hay otros que lo sufren que se han habituado tanto a ello, que no lo manifiestan como algo malo, sino como algo que les pasa de vez en cuando y no tiene la mínima importancia. Aunque, también hay gente que lo comparte, todo hay que decirlo.
  3. Sensación de incomprensión y frustración. Normalmente, es una afección que no sabemos muy bien cómo explicar y que no mucha gente entiende, tan solo aquellos que la han pasado y se sienten identificados con ella. También existe cierto estigma con el tema de la ansiedad y otras enfermedades mentales, la creencia de que alguien está loco por ir a terapia y la poca información que existe sobre la inteligencia emocional. Tiende a ser bastante frustrante, lo sientes solo y lo pasas solo, así que, ¿para qué contarlo?
  4. Cancelamos planes. Esto no es algo que hagamos intencionadamente. En el momento en que quedamos con alguien, nos parece buena idea y nos apetece pero, llegado el día, empezamos a pensar que quizá no es buena idea, nos sentimos cansados o, simplemente, hemos tenido un mal día y terminamos cancelándolo. La gente se enfada por ello, se frustra sin querer entender que hay algo detrás que provoca este cambio de planes, por lo que, no lo cuentas o no dices por qué, cancelas sin más. Además, no es algo que se comprenda.
  5. Sentimos fatiga extrema. La gente lo suele denominar: “Tú siempre haciéndote la víctima, cómo puede ser si eres tan joven”. Pues sí puede ser. Cuando has tenido ansiedad, por ejemplo, tres días seguidos, en el cuarto es en el que sientes fatiga debido a la tensión que has acumulado en el cuerpo, sientes los músculos como si hubieras estado haciendo pesas durante días sin parar, el cuerpo te pesa y sientes tu mente desbordada. Lo mejor para esos momentos es descansar, hacer lo que te apetece y tratar de desconectar.
  6. Evitamos la mirada. Hay gente que lo disimula bien y que no se nota que se siente ansioso, pero a otras personas se les percibe que no están cómodas conociendo a gente nueva o en lugares donde hay mucha gente. Solemos mirar hacia otro lado para evitar la mirada de la persona que hay enfrente, la incomodidad es tal que sudamos, empezamos a notar dolor en el cuello y una sensación de inquietud que te invita a salir corriendo pero que te mantiene al mismo tiempo en el mismo sitio para no quedar como un maleducado, aguantando en silencio.
  7. La hipocondría va de la mano. Hasta que no sabes lo que te pasa, te sumes en un círculo catastrófico de pensamientos que te dicen que algo malo te está pasando, que tus síntomas no son normales o quizá que te estás muriendo. Sientes desesperación, inquietud, nerviosismo, más ansiedad y, por tanto, se intensifican los síntomas porque tu mente tampoco te deja dormir dándole vueltas a todo. Y, bueno, cada vez que vas al médico por algo, vuelta a empezar.
  8. Despistes y falta de concentración. Creo que esto no es muy común comentarlo y, mucho menos, con el tema de la ansiedad porque no se suele relacionar. En mi caso, sí he notado que en ciertas crisis de ansiedad (que me pueden durar año o año y medio hasta que los síntomas van disminuyendo su intensidad) he estado mucho más despistada y desconcentrada de lo normal, con más dolores de cabeza, de cuello y sentir como si tuviera una nube como cerebro, notando bastante sueño habiendo dormido ocho horas, fatiga y camino como si fuera una mujer de ochenta años, lenta y sin fuerzas. Me di cuenta de que cuando los síntomas empezaban a ser menos intensos y regulares, volvía a estar más atenta y concentrada con mis tareas.
  9. Hay alguien más dentro de tu cabeza. Es alguien más que te hace dudar de todo, te hace desconfiar de quiénes te rodean de forma constante y preguntarte constantemente si lo que haces lo estás haciendo bien, provocándote sensaciones de inseguridad. Te dice todo lo malo que hay en ti casi al instante y tienes que saber cómo manejarlo, cómo hablarle y cómo hablarte, saber que no todo lo que dice es real y que sí eres merecedor de cosas buenas aunque ella se empeñe en que no.
  10. Un camino de auto conocimiento. Muchos creen que la ansiedad es mala y yo antes también lo creía pero, más adelante, me he ido dando cuenta de que me ayuda a conocerme un poco más cada día, a comprender por qué reacciono de una forma u otra, a saber más sobre mis emociones y por qué me siento incómoda en ciertos espacios, cosa que personas que no la sufren, no podrían ser tan auto observadores. Esto creo que te da una oportunidad para estar conectada contigo misma, saber qué quieres mejorar y preguntarte qué es lo que te afecta para haber sentido un síntoma u otro porque, aunque no lo creamos, hay una explicación para ello también.

Creo que juzgar a una persona con ansiedad, depresión o cualquier otra enfermedad mental puede resultar muy sencillo, desde decir que es vaga, a que se hace la víctima o que lo único que intenta es llamar la atención para que todo el mundo esté pendiente de ella. Y es curioso, porque quienes más hablan así son aquellos que no la han sufrido nunca, los cuales, por ende no deberían ni hablar sobre ello. Cuánto más empeño se ponga en invalidar las emociones de personas que no se sienten del todo equilibradas mentalmente (y NO es que estén locas), menos se visibilizarán porque cada vez hablarán menos de ello, como ha pasado siempre, se sufrirá en silencio.

Hay que comprender que hay emociones que pueden no controlarse y le puede pasar a cualquiera en un determinado momento de su vida pero, no por eso, es un trastornado, no porque tenga un despiste se le juzgue de tonto, no porque diga que le duela el pecho se le invalide diciendo que lo ignore porque “será solo estrés”, no porque no te mire directamente se le trate de maleducado, no porque no hable mucho se le deba obligar a hablar o a decir que es un asocial. Creo que las etiquetas han hecho y siguen haciendo mucho daño a la gente, en general, y hacen que uno mismo llegue a cuestionarse cosas que de normal no se cuestionaría, hacen que creas cosas sobre ti que no son verdad, hacen que te vengas abajo en tus mejores momentos.

Así que, bueno, e aquí algunas cosas que no sabes sobre la ansiedad. Puede que esta solo sea la primera parte porque, obviamente, hay muchas más cosas que no se dicen y no he añadido porque el post se hacía muy largo, jaja. VALIDEMOS siempre 🙂


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Things you Don’t Know About Anxiety:

As you know from other posts that I have published here such as “Invisible Anxiety”, “Food and Anxiety”, “How not to Make Anxiety a Drama” and “How to Control Anxiety”, this is an emotional response that occurs in situations or events that the person interprets as threatening although, in reality, they are not and may have to do with the past about something for which he/she feels sorry, for example, or a future event (either because it is unknown or known and does not want it to happen).

It has different symptoms for each person and anxiety is lived in a different way, in addition to the activity that is a mental disorder that is not usually paid much attention socially and in which it is not believed that the person in question suffers as any other a physical illness. Therefore, I have decided to share with you this post to give a little more visibility to many of the things that are not known about anxiety but that, really, are there for those who do feel it with greater or lesser regularity. Let’s go there!

  1. Anxiety is not nervousness or stress. They are different things that can be related but are not exactly the same. Sometimes, when you tell someone you have anxiety, they often answer something like: “Ah, you’re nervous…” Nervousness is a mild emotion that is also known as “distress” in which irritability, tension, excitability and unstable mood appear. Stress is more punctual, it usually appears in a situation where it is felt that the tasks to be performed, for example, are overflowing appearing sweat, tension in the neck and stomach pain, something that usually happens when we stop living that moment, it is a higher level of nervousness. As you can see, they’re not the same.
  2. We suffer anxiety in silence. There are many people who do not share that they suffer from anxiety, in fact, anyone notices it when I am in public spaces, no one could say that I feel bad or that I am having an attack at a certain time for something concrete around me. There are others who suffer from it who have become so accustomed to it, that they do not manifest it as something bad, but as something that happens to them from time to time and does not have the slightest importance. Although, there are also people who share it, everything has to be said.
  3. Feeling of incomprehension and frustration. Normally, it is a condition that we do not know very well how to explain and that not many people understand, only those who have gone through it and feel identified with it. There is also some stigma with the issue of anxiety and other mental illnesses, the belief that someone is crazy about going to therapy, and how little information there is about emotional intelligence. It tends to be quite frustrating, you feel it alone and pass through it alone, so why tell it out loud?
  4. We canceled plans. This is not something we do intentionally. The moment we meet someone, we think it’s a good idea and we feel like it but, when the day comes, we start thinking that maybe it’s not a good idea, we feel tired or, simply, we have had a bad day and we end up canceling it. People get angry about it, they get frustrated without wanting to understand that there is something behind it that causes this change of plans, so you do not tell it or do not say why, you cancel without saying more. Moreover, it is not something that is understood.
  5. We feel extreme fatigue. People often call it: “You always making yourself the victim, how can it be if you are so young.” Well, yes it can be. When you have had anxiety, for example, three days in a row, in the forth one is where you feel fatigue due to the tension you have accumulated in the body, you feel the muscles as if you have been doing weights for days without stopping, the body weighs you and you feel your mind overwhelmed. The best thing for those moments is to rest, do what you want and try to disconnect.
  6. We avoid the look. There are people who hide it well and who do not notice that they feel anxious, but other people are perceived to be unsymfy meeting new people or in places where there are many people. We usually look away to avoid the look of the person in front, the discomfort is such that we sweat, we begin to notice pain in the neck and a feeling of restlessness that invites you to run away but that keeps you at the same time in the same place so as not to be rude, holding on in silence.
  7. Hypochondria goes hand to hand. Until you know what’s wrong with you, you plunge into a catastrophic circle of thoughts that tell you that something bad is happening to you, that your symptoms aren’t normal, or maybe you’re dying. You feel despair, restlessness, nervousness, more anxiety and, therefore, the symptoms intensify because your mind does not let you sleep thinking about everything. And, well, every time you go to the doctor for something, all starts over.
  8. Missteps and lack of concentration. I think that this is not very common to comment on and, much less, with the issue of anxiety because it is not usually related. In my case, I have noticed that in certain anxiety crisis (which can last me a year or a year and a half until the symptoms decrease in intensity) I have been much more clueless and unfocused than usual, with more headaches, neckaches and feeling as if I have a cloud like a brain, noticing enough sleep having slept eight hours, fatigue and walk as if I were an eighty-year-old woman, slow and without strength. I realized that when the symptoms started to become less intense and regular, I became more attentive and focused with my tasks.
  9. There is someone else inside your head. It is someone else that makes you doubt about everything, makes you distrust who surrounds you constantly and asks you if what you do you are doing well, causing feelings of insecurity. She tells you everything bad that is in you almost instantly and you have to know how to handle it, how to talk to her and how to talk to you, to know that not everything she says is real and that you are worthy of good things even if she insists that you’re not.
  10. A path of self-knowledge. Many believe that anxiety is bad and I also believed it before but, later I have been realizing that it helps me to know myself a little more every day, to understand why I react in one way or another, to know more about my emotions and why I feel uncomfortable in certain spaces, something that people who do not suffer from it, could not be so self-observant. This I think gives you an opportunity to be connected to yourself, to know what you want to improve and to ask yourself what affects you to have felt one symptom or another because, although we do not believe it, there is an explanation for it as well.

I think that judging a person with anxiety, depression or any other mental illness can be very simple, from saying that she/he is lazy, to that it becomes the victim or that the only thing she/ he tries to do is to attract attention so that everyone is aware of it. And it is curious, because those who speak like this the most are those who have never suffered it, who, therefore, should not even talk about it. The more effort is put into invalidating the emotions of people who do not feel completely balanced mentally (and it is NOT that they are crazy), the less they will be visible because they will talk less and less about it, as has always happened, they will suffer in silence.

Everyone should understand that there are emotions that may not be controlled and can happen to anyone at a certain time in their life but, not for that reason, he/she is deranged, not because it has a cluelessness is judged silly, not because he/she says that their chest hurt them are invalidated saying to ignore it because “it will be only stress”, not because he/she doesn’t look at you directly, he’s/she’s rude, not because he/she doesn’t talk much he/she should be forced to talk or say he’s/she’s an asocial. I think labels have done and continue to do a lot of harm to people, in general, and they make you question things that wouldn’t normally be questioned, they make you believe things about yourself that aren’t true, they make you fall apart in your best moments.

So, well, here are some things you don’t know about anxiety. Maybe this is only the first part because, obviously, there are many more things that are not said and I have not added because the post was very long, haha. VALIDATE always 🙂


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