Publicado en Personajes

Daniel: El Escritor de Realidades

Relato procedente: «Papel en Blanco«. Edad: 42 años.

Ciudad: Iowa. Profesión: Escritor.

Descripción física:

Tengo el cabello oscuro con algunas canas que empiezan a poblarlo, siempre lo noto algo seco y tengo que luchar contra esa horrible caspa, pero al menos, no estoy calvo. Mis ojos marrones casi negros suelen expresar tranquilidad y calma, según muchos suelen comentar, pero a la vez, cierta tristeza e incomodidad cuando estoy en casa, solo. Mis labios son bastante finos, hubo un tiempo en el que me dejaba crecer la barba pero, he creído necesario afeitarla por completo y no tener mucha más responsabilidad que afeitarla sin más, entera. Mi tez es un tanto morena y mi piel un poco seca, siempre se me olvida echarme crema hidratante. Suelo vestir con ropa un poco ancha, sencilla y con colores neutros.

Descripción de la personalidad:

Me creo una persona bastante pasiva y calmada, quitando los días en los que no me inspiro, cuando me frustro, me frustro bien, sin miramientos. Puedo estar en cualquier lugar donde haya mucha o poca gente, incluso, suelo ir a restaurantes a comer y al cine solo sin pensar demasiado en ello o prestar atención a cómo otros me observan, con compasión o tristeza en la mirada. Hago lo que quiero y me gusta, voy de aquí para allá donde la editorial me envía sin más responsabilidad que mi higiene personal, la comida y el descanso, no suelo estresarme demasiado por nada y disfruto de cada momento con una sonrisa, muchos me consideran una persona ZEN.

Una infancia y adolescencia tradicional:

Hay gente que puede tener una infancia más dura o una adolescencia un tanto rebelde, pero las mías fueron tranquilas. Fui el hijo único de un matrimonio feliz, los cuales, me dedicaron el tiempo necesario, me escucharon siempre que tuve un mal momento y los que me animaron a ser escritor, de hecho, mi madre siempre quiso serlo pero nunca tuvo una oportunidad que aprovechar y, quizá de alguna forma, me lo transmitió a mí.

Puede que mis padres discutieran, ninguna relación es perfecta, hay veces en las que hay roces y la pareja se desgasta, pero nunca ocurrió nada de eso delante de mí y fui un niño bastante tranquilo y consciente de mis responsabilidades. Nunca saqué malas notas pero tampoco unas perfectas, normalmente, estaba entre el bien y el notable y lo único que me gustaba más que nada en el mundo era leer en la casa del árbol que mi padre había construido para mí cuando cumplí los nueve años. Era mi refugio, mi espacio y pasé grandes momentos conmigo mismo y los personajes que más me gustaban en aquella casita.

Arrastrado a vivir una vida tradicional:

Supongo que, cuando llegas a cierta edad, la sociedad te exige formar una familia y tener tu propia casa, cuanto más grande mejor para demostrar a tus compañeros de trabajo que tienes dinero y eres muy afortunado de haber conseguido una mujer tan maciza como la que tienes y un par de niños de lo más aplicados en el colegio y con una educación privada excelente. Así que, aunque escribir era mi única pasión y lo que me hacía realmente feliz, accedí a esto, algo que no hubiera hecho pero que, de alguna forma, mi alrededor me pedía y exigía a gritos, de alguna manera. Su nombre fue Anna y los de mis hijos Agora y Michael. Vivíamos en una casa cerca de un precioso bosque, el cual, por la noche creaba una sensación tan terrorífica que siempre me inspiraba a escribir alguna historia.

Creo que mi vida empezó a ser estresante desde el momento en que me casé y tuvimos a nuestra hija, nuestra relación empezó a cambiar tanto que ahora que lo recuerdo, podría decir que ni siquiera llegábamos a querernos lo suficiente, cada uno vivía en su mundo y apenas hacíamos cosas juntos, a la par que pretendíamos delante de nuestros amigos que nuestras vidas eran perfectas. Estaba escribiendo mi segundo bestseller cuando Anna y yo decidimos divorciarnos y los niños se hacían mayores, Agora se fue a la Universidad y Michael quiso trabajar con su tío en su fábrica de mecánica arreglando coches y motos. Cada uno se fue por su lado y nunca más volvimos a mediar palabra, tan solo para decidir algunos pagos para los niños hasta que se hubieron independizado y ya ni siquiera necesitaban de nosotros.

Creo que eso es exactamente lo que pasa cuando te obligas a hacer algo que no quieres hacer por quedar bien o por contentar al resto, terminas solo en una casa enorme de cuatro habitaciones que tan solo van a darte trabajo para limpiarlas y un montón de pensamientos agolpados en tu cabeza y sin nadie a quién comunicárselos. Supongo que fui yo el único que se lo buscó, ¿qué habría ocurrido si no hubiera estado con Anna y no hubiera tenido hijos? Supongo que nunca lo sabré.

Las Puertas de la Imaginación:

Siempre fui un iluso con lo que se refería a la creatividad, el hecho de que tu mente fuera tan fuerte e imaginativa que todo lo que creara o pensara podría convertirlo en realidad pero, en cuanto ocurrió, tan solo pude quedarme sorprendido. Fue tratando de empezar mi tercer libro, la casa estaba casi en la penumbra y yo estaba en la oficina tratando de escribir algo que valiese la pena, pero no había ninguna idea que pudiera considerar buena, así que, empecé a decir palabras al aire sin sentido. Y todas ellas se volvieron reales, incluso, la de la imaginación.

Se abrió un marco en la puerta, el cual, pude cruzar para llevarme a través de un camino corto donde había una puerta abierta esperando ser cruzada para llevarme a los recónditos mundos de la imaginación. Algo que jamás hubiera esperando que pasara, pero ahí estaba. Podía elegir entre entrar dentro y arriesgarme a no volver nunca a mi mundo o dar dos pasos hacia atrás y esperar a que esa puerta se cerrase hasta llevarme a la oficina, nuevamente. Como bien sabrás, elegí la primera opción y no hago más que ver nuevos parajes y lugares que jamás pensé que pisaría, incluso, unos de mis personajes favoritos de Agatha Christie, de Stephen King, Dean Koonz y muchos más. No lo cambiaría por nada, este es mi mundo ahora.

Un futuro entre imaginación:

Supongo que, mientras existan mundo creativos y diferentes a los que saltar y volar, siempre escribiré sobre ellos, me embaucaré de cada pequeño instante y sonreiré en esas situaciones en las que alguna escena me parezca increíble. No creo que en el mundo real pudiera reírme tanto o ser tan «yo mismo» pero aquí puedo ser quién soy y quien quiera ser, sin juicios ajenas o malas miradas, supongo que solo me faltaba esto para completar mi sensación de felicidad.

La creatividad y la imaginación me acompañarán a donde vaya, en cada personaje, cada sentimiento y cada pequeño instante de sorpresa y ternura que me pueda encontrar en el camino. Será un viaje de conocimiento y de hacer lo que siempre había querido: vivir en libertad.


Recuerda que puedes apoyar el blog a través de Patreon, escribo relatos cortos más elaborados y personales.

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Autor:

Escritora. Estudiante de la vida y apasionada por la lectura y el aprendizaje. Siempre activa, esperando crear una nueva historia o personaje. La dominación de las palabras forma su existencia y la música un componente fundamental para una mente creativa.

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