Publicado en Personajes

Malory: La de las Voces

Relato procedente: «Voces Insatisfechas«. Edad: 22 años.

Ciudad: Leicester. Profesión: Estudiante.

Descripción física:

Mi cabello es de color negro, liso, bastante bien cuidado, al menos, así lo creo yo y largo hasta un poco más abajo de los hombros, casi siempre lo dejo suelto, pero a veces, me gusta atarlo con un moño o unos pequeños ganchos a ambos lados. Mis ojos son grises, acostumbrados a escuchar comentarios como “pareces un gato”, “tus ojos son felinos”, “tus ojos me derriten” y ese tipo de cosas que tanto cansan a cualquiera que tenga la mirada un poco distinta o penetrante. Mis labios son finos, normalmente, pintados de un color rosa pálido para que no llamen demasiado la atención sobre el resto. Mi tez es bastante pálida, con los pómulos y la nariz algo rojos debido al frío. Soy esbelta y suelo vestir con unos vaqueros, una americana de cualquier color, una camiseta lisa y unos mocasines que me gusten, ¡tengo miles!

Descripción de la personalidad:

Normalmente, me dicen que soy tímida, bastante seria y un poco fría pero, yo diría que soy más bien introvertida, algo solitaria, adicta a la literatura y un poco cascarrabias cuando estoy haciendo cosas que considero importantes y alguien me interrumpe. Me gustan las tardes de té sentada cerca de la chimenea, con un buen libro entre manos o una agradable conversación, poner una luz tenue alrededor y calentarme las manos, mientras extiendo una manta sobre mis piernas, es uno de los momentos más placenteros que podría tener y trataría de experimentarlos cada día, si fuera posible. Soy una persona más bien nerviosa, algo intensa y sensible, aunque no lo parezca, suelo pretender bastante que no me afecta nada del exterior o que no me gustan ciertas cosas cuando sí me gustan y las escondo, digamos que es mi “yo diario” quién suele aparecer más.

La primera voz:

Sonaba negativa, siempre evasiva, tratando de mostrarme cada amenaza, cada bache, evitando que tomara decisiones precipitadas o erróneas. Se movía entre el miedo, el respeto hacia algo que me imponía, a veces, me provocaba ansiedad y estrés incontrolable, me ayudaba a reaccionar en momentos de huida o donde creía que había una amenaza de la que protegerme. Siempre la he definido como esa voz que te para cuando estás a punto de hacer una locura o evita que hagas el ridículo, incluso, trata de que pienses las cosas dos veces antes de hacerlas y anticipes qué podría ocurrir si hicieras una u otra.

Diría que, desde pequeña, apareció en mi vida para alertarme de esos niños crueles a los que les gustaba tirar a las niñas de las coletas o bajarles la falda para que se les vieran las bragas y todos poder reírse. También estuvo bastante presente cuando mis padres se separaron a mis 12 años, tratando de buscar una manera de encajar lo que pasaba entre ellos y aceptar el cambio que iba a suponer en mi vida. A partir de ese momento, empezó a suceder casi a diario el hecho de que aparecía en momentos inesperados e inoportunos como en una presentación de un tema en el colegio o la universidad, cuando tenía la obligación de relacionarme con gente que no tenía nada que ver conmigo o cuando tenía que hablar con las parejas de mis padres, también cuando me iba al mostrador de algún restaurante o tienda para pedir algo y en las temporadas de exámenes.

Es una voz insistente, persiste y se obsesiona con cualquier pensamiento, hace que le des vueltas una y otra vez a la misma situación, quiere que hagas lo que ella quiere o espera y tiene la manía de provocarte síntomas físicos bastante incómodos y que asustan para hacerte notar que algo no va bien. Mis emociones se intensifican cuando la escucho, siento mi cabeza dar vueltas, sudo y tengo que darme la vuelta rápidamente e irme por dónde he venido para no tener que seguir sintiendo lo que siento. Me paraliza, me hace sentir pequeña, vulnerable e insegura, me atrapa entre su oscuridad y negatividad, entre su excesiva y primitiva protección, entre un mundo de perfección y cobardía. A veces, hace que lo sientas todo a la vez y necesites un día entero para recuperarte de ello, es desesperante y frustrante pero, ahí está ella, de cuerpo presente.

La segunda voz:

Es entusiasta, súper positiva, le encanta que la escuche y se sorprende cuando sigo sus consejos algo atrevidos y arriesgados, siempre grita de alegría y no puede parar de sugerir cosas que la primera voz no piensa ni quiere oír porque cree que son tonterías de una loca insatisfecha con lo que hay en mi mente. A veces, no es demasiado realista y tiende a dar consejos sin más, como si algo debiera hacerse hubiera riesgo o no, digamos que es más impulsiva, no tan reflexiva o analítica como la primera y no se obsesiona con nada, si una situación no sale como se ha planeado, ella simplemente, lo deja correr y ya está sugiriendo una cosa diferente de la anterior para hacer o decir o compartir con otros o conmigo misma. Es una voz feliz, que siempre se lo pasa bien y me hace sacar una sonrisa cuando me dice que estoy guapa, soy inteligente o suficiente, mientras la primera voz pone los ojos en blanco sin creerse ni una palabra, lo cual, a veces, me hace dudar.

La segunda voz ha estado conmigo desde muy pequeña, me animaba a jugar, a saltar y siempre reía. En la adolescencia solía aparecer menos pero le gustaba recordarme que me encantaba dibujar y que debería hacerlo más, haciéndome sentir yo misma cuando le hacía caso y lo hacía. Aparecía en cada fugaz relación de pareja para animarme a encontrar a otra persona, en cada rechazo en un trabajo que deseaba o en cada día de universidad cansada de estudiar sin parar y sin tener tiempo para mí. Ha estado en momentos en los que creía que la primera voz iba a hundirme con sus palabras hirientes y su poca sensibilidad, también en circunstancias duras y momentos de indecisión para que eligiera siempre lo que realmente me apeteciera hacer y me hiciera feliz y no complaciera solo los gustos de otros o decisiones ajenas. Ha sido un apoyo cuando he creído que no podía más o cuando pensaba que mi vida no sería la misma con mis padres separados y personas en medio que iban a hacerme la vida aún más complicada, ella fue la que me dijo que no hay un final, sino que, hay que continuar para ver un nuevo principio, algo que la primera voz tiende a reprochar y terminan discutiendo como un matrimonio.

La tercera voz:

Es pausada, tranquila, dulce, embriagadora y muy pero que muy lineal, se decanta un poco más por una charla directa, específica al tema que se está tratando y, aunque positiva, también es realista y no extrema. Analiza de una forma muy suelta, no provoca ningún tipo de estrés, expresa lo que siente sin tapujos y te da una sensación placentera tras escucharla. Creo que siempre quiere mostrar su punto de vista con soltura, intimidad, acercamiento y dando unos toques improvisados a lo que sea que esté ocurriendo en ese momento. Me recuerda que debo respirar hondo y no sucumbir a ese sudor, a esos temblores e inseguridad a los que me hace caer la primera voz, tampoco a exaltarme de alegría o volverme loca por haberme comprado un lápiz como la segunda voz sugiere, sino a tomármelo con calma, sin exigirme, respetando mi propio espacio y tolerando lo que sea que esté sintiendo en ese momento, sin esperar más o menos, tan solo lo que hay y se ve.

Esta voz nunca antes había aparecido, de hecho, no la conocía y solo creía que existían dos voces en mi interior que me decían qué hacer en cada momento y a qué tenerle miedo para no dañarme física o emocionalmente, pero esta voz, jamás había formado parte de ninguna de las conversaciones en las que discutían la primera y la segunda. Llevaba un tiempo gustándome un amigo de la infancia, siempre jugábamos juntos, íbamos al colegio y al instituto juntos y hacíamos los deberes en la biblioteca de la ciudad cada tarde, incluso, íbamos a la misma universidad, a carreras distintas pero esa tradición de estudiar en la biblioteca e intercambiar apreciaciones sobre qué libros no devolveríamos nunca, seguía ocurriendo, sintiéndome cada día, más atraída hacia él sin poder evitarlo. Siempre le había visto como un amigo pero ni siquiera sabía cuándo había cambiado esa forma de verle como tal o si ni siquiera había cambiado y siempre había sido así pero yo no me había dado cuenta.

Estaba decidida a decírselo, TODO. Teníamos la suficiente confianza el uno con el otro y a mí me sobraba seguridad para decirle lo enamorada que me tenía pero, una vez en la puerta de su casa, mirándole a los ojos, me quedé muda, sin saber muy bien qué decir o cómo empezar la conversación. Empecé a sudar, a hiperventilar y las dos primeras voces no dejaban de discutir entre si debía decírselo o no, así que, sin decir nada más y dejando a Cole allí plantado y perplejo por mi visita sin explicación, me di la vuelta y volví caminando a casa a paso ligero mientras notaba que empezaba a relajarme. Esta tercera voz salió de mí, interrumpiendo las voces de las otras dos y diciendo con esa sabiduría que se nota la caracteriza lo que yo realmente sentía dentro de mí y que, de alguna manera, ya sabía. Me hizo recordar que yo era capaz, que había compartido todas mis emociones, dudas, pensamientos y sentimientos con Cole y que ahora no podía pararme por unas estúpidas voces que no se aclaraban y que me hacían dudar y sentirme insegura. Así que, volví a llamar a su puerta y le besé sin más. Al principio, no sabía si me había devuelto el beso por complacerme o porque le había gustado y sentía lo mismo que yo, pero al verle sonreír, lo tuve claro.

Un futuro con una perspectiva diferente:

Nos dejamos llevar por nuestra mente en cosas que a ella no le atañen, ni a la primera voz con su negativa ni a la segunda voz con una positividad más bien tóxica, creándonos inseguridad y falta de confianza hacia nosotros mismos, asumiendo que no podemos hacer muchas de las cosas que sí podemos y pensando que somos de esta forma o de otra cuando, ni nuestras emociones ni pensamientos nos definen ni muestran a los demás quiénes somos o no. No toleramos nuestras caídas y nos abrumamos por esas voces que oímos dentro de nuestra mente pero que son solamente palabras, pueden tener sentido para ellas, pero no deberían tener esa importancia que les damos porque se van antes de lo que nosotros pensamos.

La tercera voz no suele estar muy presente, vivimos en un «modo automático» llevado solamente por el análisis de amenazas y la solución de problemas, sin dejar espacio para aquello que de verdad es importante y para empezar a crecer desde nuestro interior de forma más pura y no tan superficial y negativa. La tercera voz debería prevalecer ante las otras, es positiva pero no en exceso y también es realista, sabe cómo solucionar un problema con calma y a qué poner atención para seguir adelante sin miedo e inseguridades. Se puede aprender mucho en cuanto te das cuenta de lo feliz que te hace ser consciente de quién eres realmente.


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Comentando libro «La Chica que Amaba a Tom Gordon» – Stephen King

«El mundo tenía dientes y podía morderte en cualquier momento. Trisha McFarland lo descubrió cuando tenía nueve años. A las diez de una mañana de principios de junio estaba sentada en el asiento trasero del Dodge Caravan de su madre, vestido con una sudadera azul de los Red Sox (la que llevaba «36 Gordon» estampado en la espalda), y jugaba con su muñeca. A las diez y media se había perdido en el bosque. A las once intentaba contener su terror, no pensar: Esto va en serio, esto va muy en serio. Intentaba no pensar que, en ocasiones, cuando la gente se perdía en el bosque salía gravemente dañada. A veces incluso moría».

Este año, tenía ganas de leer otro libro de Stephen King (me gusta leer más de uno al año), que no fuera muy grueso, ni tampoco denso, sino sencillo, con una historia que enganchara y me llevara a otro lugar. ¡Pues «La Chica que Amaba a Tom Gordon» fue la seleccionada! No esperaba para nada que una historia tan simple como esta, pudiera dar tanto de sí, como Stephen King ha hecho con ella. He de decir que, desde el principio, me resultó entre raro e interesante, nunca había leído una historia de este tipo, pero recalco que tiene su originalidad. Le ha sacado mucho partido a esa parte inocente de una niña que se pierde y que empieza a imaginar un millón de cosas, yo no lo podría haber desarrollado mejor.

Al final del libro, justo en el epílogo Stephen King explica que existe un Tom Gordon que juega en la liga de los Boston Read Sox pero que el personaje de la historia es ficticio. Además, los bosques de Nueva Inglaterra donde se encuentra la niña son reales, al igual que los helechos de los que se alimenta. En esta historia, el autor relata muy bien esa pequeña aventura de Patricia McFarland donde pasa por una serie de peligros, los cuales, ella trata de evadir a través de su imaginación, de hecho, ve a Tom Gordon caminar con ella, al igual que a su mejor amiga de la ciudad, a la vez que «la supuesta cosa» que vive en esos bosques la persigue y espía, algo que le provoca terror e inestabilidad.

El libro se lee muy bien, tiene un buen ritmo, se puede seguir a la perfección, es cortito y no intriga tanto como otros que he leído sobre él como es «Misery», por ejemplo, pero te dan ganas de leerlo aunque sea poco a poco para seguir con esa aventura que Stephen King ha planeado para esa niña de 9 años. Me gustó mucho cómo este solapa lo que está ocurriendo con un partido de los Red Sox que Patricia McFarland escucha en el walkman que había traído en su mochila, lo relaciona como si el bosque fuese el partido y Tom Gordon tuviese que ganar para ella tener un poco de suerte. Caminó durante días con la única idea de salir de allí, comiendo helechos, nueces, agua que no debía beber y le provocó vómitos y diarreas, con hambre, una delgadez preocupante y viendo sus esperanzas partirse en dos cada vez que veía que debía cruzar un pantano para cruzar al otro lado.

Esta historia me ha recordado un poco a «La Larga Marcha», también escrita por él y que me impactó muchísimo, era igual de sencilla pero muy bien desarrollada y con ideas que cualquiera hubiera podido escoger para escribir un libro así. He relacionado estas historias porque este libro también tiene que ver con un viaje caminando hacia la meta, igual que Patricia cuando llega a una gasolinera y se desmaya después de un trayecto tan tedioso, largo y sin demasiadas provisiones. En ambos libros, los personajes pasan hambre, sed, sus piernas se desequilibran tras tantas horas caminando y se enfrentan a la muerte en cada instante. En «La Chica que Amaba a Tom Gordon», te invita a que te metas en la cabeza de esa niña, en sus pensamientos, en cómo interpreta lo que ocurre y cómo su cuerpo trata de protegerla tanto física como psicológicamente, es lista, la verdad, no sabría decirte si una niña de 9 años en la realidad, tendría esas reflexiones tan elaboradas o le daría importancia a las cosas que este personaje le da, pero creo que ha sido uno muy bueno. Además, quién sea hijo/a de padres separados, puede identificarse con ella, con muchas cosas que dice, cree escuchar e interpreta a su edad y que son bastante acertadas.

Lo recomiendo 100%, es sencillo y cortito, agradable de leer y muy bien desarrollado. ¡Espero que decidáis leerlo! 🙂


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Commenting «The Girl Who Loved Tom Gordon» book – Stephen King:

«The world had teeth and could bite you at any time. Trisha McFarland discovered it when she was nine years old. At ten o’clock one morning in early June she was sitting in the back seat of her mother’s Dodge Caravan, dressed in a blue Red Sox sweatshirt.(the one with «36 Gordon» printed on her back), and played with her wrist. By half past ten he had lyed himself in the woods. At eleven o’clock he tried to contain his terror, not to think: This is serious, this is very serious. She tried not to think that, sometimes, when people got lost in the forest, they were badly damaged. Sometimes they even died.»

This year, I wanted to read another Stephen King book (I like to read more than one per year), that was not very thick, nor dense, but simple, with a story that hooked and took me somewhere else. Well, «The Girl Who Loved Tom Gordon» was the one selected! I didn’t expect at all that a story as simple as this could give as much of itself, as Stephen King has done with it. I have to say that, from the beginning, I found it between strange and interesting, I had never read a story of this type, but I emphasize that it has its originality. It has taken a lot out of that innocence part of a girl who gets lost and who begins to imagine a million things, I could not have developed it better as he did.

At the end of the book, right in the epilogue Stephen King explains that there is a Tom Gordon who plays in the Boston Read Sox league but that the character in the story is fictional. In addition, the New England forests where the girl is found are real, as are the ferns she feeds on. In this story, the author recounts very well that little adventure of Patricia McFarland where she goes through a series of dangers, which, she tries to evade through her imagination, in fact, she sees Tom Gordon walking with her, as well as her best friend in town, while «the supposed thing» that lives in those forests pursues and spies her, something that causes her terror and instability.

The book is read very well, it has a good rhythm, it can be followed perfectly, it is short and does not intrigue as much as others I have read about him such as «Misery», for example, but it makes you want to read it even if it is little by little to continue with that adventure that Stephen King has planned for that 9-year-old girl. I really liked how this flap is happening with a Red Sox game that Patricia McFarland listens to on the walkman she had brought in her backpack, relates it as if the forest was the game and Tom Gordon had to win for her to have a little luck. She walked for days with the only idea of getting out of there, eating ferns, nuts, water that she should not drink and caused her vomiting and diarrhea, hungry, a worrying thinness and seeing her hopes split in two every time she saw that she had to cross a swamp to the other side.

This story has reminded me a little of «The Long Walk», also written by him and that impacted me a lot, it was just as simple but very well developed and with ideas that anyone could have chosen to write such a book. I have related these stories because this book also has to do with a journey walking towards the finish line, just like Patricia when she arrives at a gas station and faints after such a tedious, long walk and without too many provisions. In both books, the characters go hungry, thirsting, their legs become unbalanced after so many hours of walking and face death at every moment. In «The Girl Who Loved Tom Gordon», she invites you to get into that girl’s head, in her thoughts, in how she interprets what happens and how her body tries to protect her both physically and psychologically, she is smart. I would not know how to tell you if a 9-year-old girl in reality would have have those elaborate reflections or I would give importance to the things that this character gives it, but I think it has been a very good one. In addition, whoever is a child of separated parents can identify with her, with many things that she says, with what she thinks and interprets at her age and that are quite accurate.

I recommend it 100%, it is simple and short, pleasant to read and very well developed. I hope you decide to read it! 🙂


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Publicado en Relatos

Voces Insatisfechas:

– Estás equivocado, no debe hacerlo – decía una de las voces. Sonaba segura, firme, sincera -.

– Sí debería. Ese chico podría ser el definitivo – decía otra de las voces. Esta sonaba excitada, exaltada, entusiasmada -.

– ¿Y si la rechaza? ¿Has pensado en ello?

– Podrá con ello, ¡nosotros podemos con todo!

Empezaba a notar cómo me sudaban las manos y la frente, allí de pie delante del supuesto chico de mis sueños, el que esperaba una respuesta rápida pero con el que siempre me trababa a la hora de decir algo tan importante como esto. Mis labios temblaban mientras yo miraba hacia abajo, con el corazón en un puño y notando mis piernas temblar como flanes. Era incapaz de mirarle. Había ido hasta allí para pedirle salir y ni siquiera podía esbozar una sonrisa, ¿pero qué…?

– Hazlo, seguro que te dice que sí. Eres guapa, inteligente e interesante, verás como todo sale bien – esa voz me animó a levantar un poco la barbilla y separar los labios para, finalmente, decir algo pero, la otra voz me interrumpió -.

– ¡No lo hagas! Podría ocurrirte lo mismo que la última vez. Todo podría salir mal y tú verte perjudicada. ¿De verdad quieres volver a pasar por eso? – apreté los labios y, como pude me di la vuelta para volver por donde había venido -.

– No dejes que este cascarrabias dicte esta decisión con algo que viene del pasado y que no sabes ni siquiera si volverá a ocurrir. ¡Inténtalo! – yo seguía andando, dándole la espalda a ese joven apuesto, moreno, de ojos azules y sonrisa maravillosa que ahora, seguramente, estaba cerrando la puerta preguntándose por qué había llamado a su puerta sin explicación -.

– ¿Cascarrabias yo? Tú estás en las nubes – le discutió la voz seria y firme -.

– Creo que le doy a la niña un buen consejo. Tú, sin embargo y como siempre ocurre, vuelves toda la situación del revés, la haces dudar y tira la toalla.

– Recuérdame qué ocurrió la última vez que le diste esa genial idea llena de positivismo y alegrías.

– ¡No fue mi culpa! Ese tío era un aprovechado…

Empecé a notar mi cabeza dar vueltas. Las dos voces discutían, empezaba a creer que nunca se pondrían de acuerdo y yo no sería capaz de decidirme. Pasaron los temblores en cuanto crucé la calle y llegaba a mi casa. Una tercera voz que no tenía idea de dónde provenía, quizá de un punto muy profundo de mi interior, empezó a hablar con voz serena, acompasada, segura y suave, era una de esas voces que no te gustaría olvidar, que penetra en tus oídos y te hace flotar.

– Estoy lista. Quiero una nueva relación y quizá esto sea lo que esté buscando. Puede que me equivoque una vez más pero si no lo intento, no sabré si volverá a ocurrir o se convertirá en la mejor experiencia de mi vida. Debo volver allí. No quiero perder esta oportunidad. Nos conocemos desde niños, siempre hemos jugado juntos y, ¿ahora tengo miedo de decirle lo que siento? Tengo que volver.

Me llené de energía y valor para volver a llamar a su puerta una vez más. Esta vez, no sentía ningún temblor, sino confianza, algo que llevaba mucho tiempo sin sentir. No había voces que escuchar, quizá estaban expectantes para ver qué ocurría, una de ellas enfadada porque no había dejado que siguiese con su negativa y, la otra, quizá esperando ver el mejor beso de película de la historia. Cole abrió la puerta. Me miró y sonrió.

– Has vuelto.

– Sí, bueno. Quería decirte algo.

– ¿Ah, sí? ¿Qué querías decirme?

Dejó la puerta tras de sí entreabierta y sus ojos se centraron en mí completamente. Así que, le besé, sin más. Fue húmedo, intenso y duró más de lo que había esperado. ¿Me había devuelto el beso? ¿Le gustaba?

– ¿Ves? ¡Sabía que saldría bien! – la voz alegre anticipaba acontecimientos pero esperaba lo mismo que ella -.

– Déjame en paz, quiero ver cómo la destroza.

Cuando nos separamos, nos miramos durante unos segundos y sonreímos. Ambas voces siguieron hablando pero ahora, eran un eco lejano. La única voz que podía oír era la mía en mi interior, diciendo:

– ¡Esa es mi chica!


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Unsatisfied Voices:

– You’re wrong, she shouldn’t do it – said one of the voices. It sounded confident, firm, sincere -.

– Yes, she should. That boy could be the definitive one – said another of the voices. It sounded excited, exalted, enthusiastic -.

– What if he reject her? Have you thought about it?

– She can with it, we can with everything!

I began to notice how my hands and forehead sweated, standing there in front of the supposed boy of my dreams, the one who expected a quick response but with whom I always stuck when it came to say something so important as this. My lips trembled as I looked down, my heart in a fist and noticing my legs trembling like custards. I was unable to look at him. I had gone there to ask him out and I couldn’t even smile, but what…?

– Do it! He says yes for sure. You are beautiful, intelligent and interesting, you will see how everything goes well – that voice encouraged me to raise my chin a little and separate my lips to, finally, say something but, the other voice interrupted me -.

– Don’t do it! The same thing could happen to you last time. Everything could go wrong and you could be harmed. Do you really want to go through that again? – I pressed my lips and, as I could, I turned around to go back where I had come from -.

– Do not let this curmudgeon dictate this decision with something that comes from the past and that you do not even know if it will happen again. Try! – I kept walking, turning my back on that handsome, black haired, blue-eyed, wonderful smile young man who was now, surely, closing the door wondering why I had knocked on his door without an explanation -.

– Curmudgeon, me? You are in the clouds all day long!- the serious and firm voice discussed -.

– I think I give the girl a good advice. You, however, as always happens, turn the whole situation upside down, make her doubtful and make her thing in throw the towel.

– Remind me what happened the last time you gave her that great ideas full of positivity and joy.

– It wasn’t my fault! That guy was a profiteer…

I started noticing my head spinning. The two voices were arguing, I was beginning to believe that they would never agree and I would not be able to decide. The tremors passed as soon as I crossed the street and arrived at my house. A third voice that I had no idea where it came from, perhaps from a very deep point inside me, began to speak with a serene, rhythmic, confident and soft voice, it was one of those voices that you would not like to forget, that penetrates your ears and makes you float.

– I’m ready. I want a new relationship and maybe this is what I’m looking for. I may be wrong once again but if I don’t try, I won’t know if it will happen again or become the best experience of my life. I must go back there. I don’t want to miss this opportunity. We’ve known each other since we were kids, we’ve always played together, and now I’m afraid to tell him how I feel? I have to go back.

I was filled with energy and courage to knock on his door once again. This time, I didn’t feel any tremors, but confidence, something I hadn’t felt for a long time. There were no voices to hear, perhaps they were waiting to see what happened, one of them angry because the other one had not let her continue with her refusal and, the other one perhaps waiting to see the best movie kiss in history. Cole opened the door. He looked at me and smiled.

– You came back.

– Yeah, well. I have something to tell you.

– Yeah? What is it?

He left the door behind him ajar and his eyes focused on me completely. So, I kissed him. It was wet, intense and lasted longer than I had expected. Had he kissed me back? He liked it?

– See? I knew it would turn out well! – the cheerful voice anticipated events but I expected the same as she did -.

– Leave me alone, I just want to see how he destroys her.

When we got separated, we looked at each other for a few seconds and smiled. Both voices kept talking but now, they were a distant echo. The only voice I could hear was mine inside me, saying:

– That’s my girl!!


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Publicado en Reflexiones

Lo que NO nos Enseñan:

Desde que entramos en el parvulario hasta que terminamos cuarto de la ESO, aprendemos un montón de conceptos referidos a la historia, las matemáticas, lengua y literatura, física y química, naturales, geografía, educación física y muchas otras cosas dependiendo del país o lugar en el que residamos. Está bien tener ciertos conocimientos sobre cultura general, cuanta más información absorbas y conozcas, mejor y menos ignorante vas a ser pero, ¿alguna vez has utilizado el teorema de pitágoras en la vida real?, ¿quizá has analizado las frases que has dicho con precisión utilizando un condicional, un sustantivo con un adverbio y los has descrito en tu cabeza?, ¿has pasado por al lado de un árbol y has sabido qué tipo de hoja es? Pongo la mano en el fuego en que nadie utiliza ninguna de estas cosas que nos obligan a estudiar en el colegio y que después desaparecen porque la vida real es muy distinta a cómo nos la pintan en el colegio.

Está bien que haya gente creyente o que adora la imagen de Dios sobre todas las cosas, yo lo respeto pero, ¿la asignatura de religión en el colegio era necesaria? Por que a mí no me ha servido de nada. Al igual que la de tecnología. He ido aprendiendo cosas quizá de lo que he ido observando a lo largo de los años, digamos que las circunstancias te enseñan más que cómo cortar una madera y qué utilizar para ello, porque para eso me voy al taller de un carpintero y busco la solución a mi problema. Pasando a los libros que nos hacían leer en Lengua y Literatura, dios mío… A mí siempre me ha gustado leer pero nos mandaban cada lectura en la que literalmente, no aprendías nada o, al menos, a mí no me decían nada, no tenían ningún mensaje o lo único interesante que te incluían era el típico romance heterosexual soso donde la mujer se ocupa de la casa y el hombre va a trabajar, nada inspirador. Teníamos asignaturas como plástica, ¿de qué me ha servido si no dibujo? La creatividad se podría inspirar de muchas formas como con música o sonidos relajantes, con lecturas interesantes que hagan que te preguntes cosas, con paseos entre naturaleza para que tus ojos se adapten a admirar la belleza de lo que te rodea y no a la superficialidad de la vida. Al menos a mí, las «enseñanzas robotizadas» del colegio no me han servido para nada.

Me parece curioso que todos salgamos de allí con una idea prefijada de lo que nos deparará la vida, desde escoger algo que te atraiga para estudiar una carrera, hasta llevarte hacia formar una familia y tener lo suficiente para vivir, quizá un trabajo estable o en un McDonald’s, a ellos poco les va a importar. Todo superficial. Sin hacer hincapié en la llamada inteligencia emocional, por ejemplo, que en la vida es muy útil porque ese tipo de conocimientos te ayudan a tener una vida más plena, a saber cómo gestionar tus emociones, a cómo identificar esos momentos de ansiedad y cómo paliarlos, a saber qué hábitos son los más adecuados para tener una vida saludable tanto emocional como físicamente que, por cierto, tampoco se incluyen asignaturas como es la nutrición. Es muy importante saber alimentarse bien, educarse en el ámbito emocional, saber técnicas de relajación para aprender a gestionarnos, incluso, asignaturas de sociología para saber cómo funciona nuestro alrededor y saber cómo adaptarnos a él. Creo que se debería invertir mucho más en humanizarnos en vez de deshumanizarnos como lo que está pasando con el COVID, por ejemplo, no nos tocamos, podemos hablar con distanciamiento social, es mejor evitar el contacto con otros para sentirse seguro de no transmitir el virus si se tiene a otros, saludable y lo más aislado posible, no sea que pensemos de más y no creamos nada de lo que nos dicen.

En mi opinión, hay mucho trabajo que hacer en cuanto a empatía se refiere, a que los niños crezcan con ciertas indicaciones de lo que será la vida cuando salgan del colegio, tener conceptos claros sobre derecho, son cosas que aprendemos en la calle y que podrían habernos guiado en su momento para tener algo más de seguridad a la hora de enfrentarnos a lo que nos depara el futuro. Sería un mundo más consciente de sí mismo, más auto didacta quizá por esa curiosidad que implicaríamos en otros al intercambiar información más humana y tendríamos una mayor colaboración unos con otros que ahora parece que nadie ayuda a nadie si no se paga con dinero. Incluso, cabría recordar que los niños hace años eran mucho más felices que nosotros, que nos empanamos con redes sociales todo el tiempo y damos más importancia a un «like» o a cuántas «views» tenemos en nuestro perfil que hacer un plan y perdernos por la montaña para disfrutar, como se hacía antes. Nos hemos convertido en robots que siguen unas pautas de pensamiento y de vida, que tienen que ser exactamente esos para evitar que nos señalen y hagan comentarios porque claro, «¿qué pensarán los demás de mí si no tengo hijos?» No nos han enseñado a buscar alternativas, a escuchar otras perspectivas, a no envidiar a quién está arriba sino a aplaudir sus logros, no nos han enseñado a enorgullecernos de lo lejos que llegamos o de lo bien que nos ha ido en el trabajo, no somos capaces de agradecer la ayuda ajena o la información que nos ofrece otro porque ya creemos que somos menos, que somos «tontos» o que ya nos han dejado en evidencia cuando pretendíamos ser los mejores y los que más sabíamos del tema.

Deberían hablarnos sobre sexualidad. Pero no esa sexualidad hetero en la que te enseñan a cómo poner un preservativo en un pene hecho de plástico y ya puedes creer que no te vas a quedar embarazada nunca si lo dejas bien puesto, sino esa sexualidad que habla de conocerse, de aceptar tu cuerpo, de diversidad, de respetar a aquellos que eligen empezar una relación con otra persona de su mismo sexo, a saber qué tipos de sexualidad hay y cómo formar parte de colectivos que promueven la libertad de estar con quién quieras sea del sexo que sea. Deberían enseñarnos a cómo protegernos de personas psicopáticas, sociopáticas y narcisistas porque salimos del colegio creyendo que todo el mundo es bueno y que les vamos a caer a todos bien, que todo el mundo ayuda a otros por placer y que todo es color de rosa y no es así ni de lejos. Deberían enseñar cuál es el perfil físico y psicológico de un maltratador, un abusador o un manipulador, por ahí hay muchos y ni la mitad de la gente ni ha oído hablar sobre ellos o cómo actúan, ni a cómo reaccionar ante cualquier circunstancia en la que ellos pretenden involucrarte y terminas echo pedazos dándote cuenta tarde de lo que te han hecho, hacia dónde has llevado tu vida por ellos y sintiéndote inútil por haberte dejado llevar. Creo que esto sería información muy importante y valiosa a enseñar porque se aprende en la calle y no sabemos protegernos ante ello. Y creo que sería de gran ayuda el introducir la Defensa Personal porque a mí, la verdad, me ha enseñado mucho sobre la constancia, la perseverancia, el compañerismo y lo segura que te sientes cuando sabes que si algo pasa, vas a poder y saber reaccionar a tiempo para que nadie te dañe físicamente. Y esto iría para todas aquellas personas que han pasado por bullying, es algo muy útil para sentirse bien con uno mismo y capaz de defenderte en momentos que lo requieran (solo para defensa, no para ir atacando por ahí a diestro y siniestro sin venir a cuento).

Actividades como el yoga, la meditación o el Tai Chi, también son muy beneficiosas para nosotros, nos ayudan a controlar la respiración, a estar más relajados y más conscientes de lo que nos rodea en el momento presente, a dejarnos fluir y a no ser tan rígidos con nosotros mismos o los demás, a depurar los pensamientos negativos, a tener un momento propio en el que pensar solo en nosotros y dejar de preocuparnos, en el que dejamos que nuestro cuerpo nos hable y nos transmita qué necesita en ese momento. Y creo que nos dejan crecer creyendo que la vida ajetreada es normal, que pensar de forma negativa nos ayuda a pensar más rápido en las amenazas y cómo aplacarlas, que el no tener ni un momento de descanso implica que estamos siendo productivos y efectivos con nuestro trabajo, que si estamos estresados solo es temporal y que si no comemos muy sano, ya habrá un momento en el que lo hagamos, no hay prisa. Nos enseñan a ser robots y a ir por la vida corriendo a todo, no sabiendo esperar. lo queremos todo para ayer, exigiendo, no respetando los tiempos de otros y criticando las acciones ajenas para sentirnos mejor con nosotros mismos. La paz mental está infravalorada y es la mejor forma de vida que cualquiera podría alcanzar con tan solo sentarse y respirar hondo…


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Things Anyone Teaches Us:

From the time we enter kindergarten until we finish at high scool, we learn a lot of concepts related to history, mathematics, language and literature, physics and chemistry, geography, physical education and many other things depending on the country or place in which we reside. It is okay to have some knowledge about general culture, the more information you absorb and know, the better and less ignorant you will be but, have you ever used the Pythagorean theorem in real life?, maybe you have analyzed the sentences you have said accurately using a conditional, a noun with an adverb and described them in your head?, have you passed by a tree and have you known what kind of leaf it has? I put my hand in the fire in which nobody uses any of these things that at schools we’re forced to study and that disappear because real life is very different from how everyone tells you at school.

It is good that there are people who believe or who worship the image of God above all things, I respect it, but was the subject of religion in school necessary? Because it has not helped me at all. Just like technology. I have been learning things perhaps from what I have been observing over the years, circumstances teach you more than how to cut a wood and what to use for it, because for that I go to a carpenter’s workshop and look for the solution to my problem. Moving on to the books that made us read in Language and Literature, my god… I have always liked to read but they sent us every reading in which literally, you did not learn anything or, at least, they did not tell me anything, they did not have any message or the only interesting thing they included was the typical bland heterosexual romance where the woman takes care of the house and the man goes to work, nothing inspiring. We had subjects as Visual Arts, what good has it been for me if I don’t draw? Creativity could be inspired in many ways such as with music or relaxing sounds, with interesting readings that make you wonder things, with walks among nature so that your eyes adapt to admire the beauty of what surrounds you and not to the superficiality of life. At least for me, the «robotic teachings» of the school have not served me well.

I find it curious that we all leave there with a preset idea of what life will bring, from choosing something that attracts you to study a career, to taking you to start a family and have enough to live, maybe a stable job or in a McDonald’s, they will care little. All superficial. Without emphasizing the so-called emotional intelligence, for example, which in life is very useful because that type of knowledge helps you to have a fuller life, to know how to manage your emotions, how to identify those moments of anxiety and how to alleviate them, to know what habits are the most appropriate to have a healthy life both emotionally and physically that, by the way, subjects such as nutrition are not included either. It is very important to know how to eat well, to be educated in the emotional field, to know relaxation techniques to learn to manage ourselves, even sociology subjects to know how our surroundings work and to know how to adapt to it. I think much more should be invested in humanizing ourselves instead of dehumanizing ourselves like what’s happening with COVID, for example, we don’t touch each other, we can talk with social distancing, it’s better to avoid contact with others to feel safe not to transmit the virus if you have it, to feel healthy and as isolated as possible, let’s not overthink too much what’s happening and believe nothing we’re told.

In my opinion, there is a lot of work to do in terms of empathy, that children grow up with certain indications of what life will be like when they leave school, having clear concepts about law, are things that we learn on the street and that could have guided us at the time to have some more security when facing what the future holds. It would be a more self-aware world, more self-taught perhaps because of that curiosity that we would imply in others by exchanging more human information and we would have a greater collaboration with each other that now seems that nobody helps anyone if it is not paid with money. It should even be remembered that children years ago were much happier than us, that we get sluggish with social networks all the time and we give more importance to a «like» or how many «views» we have in our profile than to make a plan and get lost in the mountains to enjoy, as was done before. We have become robots that follow patterns of thought and life, that they have to be exactly those to avoid being pointed out and made comments because of course, «what will others think of me if I don’t have children?» They have not taught us to look for alternatives, to listen to other perspectives, not to envy who is up but to applaud their achievements, they have not taught us to be proud of how far we have come or how well we have done at work, we are not able to thank the help of others or the information offered by another because we already believe that we are less, that we are «fools» or that they have already left us in evidence when we pretended to be the best and the ones who knew the most about the subject.

They should talk to us about sexuality. But not that hetero sexuality in which they teach you how to put a condom on a penis made of plastic and you can already believe that you will never get pregnant if you leave it well put, but that sexuality that speaks of knowing each other, of accepting your body, of diversity, of respecting those who choose to start a relationship with another person of the same sex, to know what types of sexuality there are and how to be part of collectives that promote the freedom to be with whoever you want whatever sex it is. They should teach us how to protect ourselves from psychopathic, sociopathic and narcissistic people because we leave school believing that everyone is good and that we will all like each other, that everyone helps others for pleasure and that everything is rosy and it is not like that by far. They should teach what is the physical and psychological profile of an abuser, an abuser or a manipulator, there are many out there and not half of the people have not heard about them or how they act, or how to react to any circumstance in which they intend to involve you and you end up tearing yourself to pieces realizing late what they have done to you, where you have taken your life for them and feeling useless for having let yourself go. I think this would be very important and valuable information to teach because you learn on the street and we do not know how to protect ourselves from it. And I think it would be very helpful to introduce Self-Defense because to me, the truth, it has taught me a lot about perseverance, perseverance, companionship and how safe you feel when you know that if something happens, you will be able to and know how to react in time so that no one physically harms you.

They should talk to us about sexuality. But not that hetero sexuality in which they teach you how to put a condom on a penis made of plastic and you can already believe that you will never get pregnant if you leave it well put, but that sexuality that speaks of knowing oneself, of accepting your body, the diversity that exists, respecting those who choose to start a relationship with another person of the same sex, to know what types of sexuality there are and how to be part of collectives that promote the freedom to be with whoever you want whatever the sex of the person in question. They should teach us how to protect ourselves from psychopathic, sociopathic and narcissistic people because we leave school believing that everyone is good and that we will all like each other, that everyone helps others for pleasure and that everything is rosy and it is not like that by far. They should teach what is the physical and psychological profile of an abuser or a manipulator, there are many out there and not half of the people have not heard about them or how they act, or how to react to any circumstance in which they intend to involve you and you end up tearing yourself to pieces realizing late what they have done to you, where you have taken your life for them and feeling useless for having let yourself go. I think this would be very important and valuable information to teach because you learn on the street and we do not know how to protect ourselves from it. And I think it would be very helpful to introduce Self-Defense because to me, the truth, it has taught me a lot about perseverance, consistency in what I do, companionship and how safe you feel when you know that if something happens, you will be able to and know how to react in time so that no one physically harms you. And this would go for all those people who have gone through bullying, it is something very useful to feel good about yourself and able to defend yourself at times that require it (only for defense, not to go attacking without a proper reason).

Activities such as yoga, meditation or Tai Chi, are also very beneficial for us, they help us to control the breath, to be more relaxed and more aware of what surrounds us in the present moment, to let ourselves flow and not to be so rigid with ourselves or others, to purify negative thoughts, to have a moment of our own in which to think only of ourselves and stop worrying, in which we let our body talk to us and tell us what it needs at that moment. And I think they let us grow up believing that busy life is normal, that thinking negatively helps us think faster about threats and how to placate them, that not having a moment of rest implies that we are being productive and effective with our work, that if we are stressed it is only temporary and that if we do not eat very healthy, there will already be a time when we do it, there is no hurry. They teach us to be robots and to go through life running to everything, not knowing how to wait. we want everything for yesterday, demanding, not respecting the times of others and criticizing the actions of others to feel better about ourselves. Peace of mind is undervalued and is the best way of life anyone could achieve just by sitting back and taking a deep breath…


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