Publicado en Relatos

Oscuro:

Podía observarle, no desde muy lejos. Miraba con atención a algo que cogía con la mano izquierda, como si estuviera pensando en hacer algo o no tuviera claro si hacerlo o no. Estaba sentado en una silla de madera de color blanco, sin moverse, con una pierna encima de la otra, vestido de traje de color gris, peinado hacia atrás, era como si hubiese ido a una boda o viniese de una pero, ¿qué hacía allí? Estaba frente a la ventana, podía verle desde el grupo de pequeñas casas que había enfrente, estaba en la buhardilla donde solía trabajar hasta altas horas de la madrugada casi cada día.

Pareceré una acosadora, jaja, lo sé. Pero me gusta observar a las personas, aún más si son calladas, suelen estar cabizbajas y no mostrar realmente cómo son, me atraen mucho, si no fuera así, mentiría. Y este hombre es una de estas personas que hacen que mi curiosidad se active. Quise sonreír pero mis labios se quedaron inmóviles al poder ver qué tenía en la mano, tenía esa forma, ese peso, ese color, quizá una textura determinada y te creaba ese sentimiento incómodo y, a la vez, peligroso. Era una pistola, ahora sí lograba verla. Era bonita a simple vista pero no me gustaba nada lo que estaba pensando. Lo que yo estaba intuyendo que iba a hacer con ella.

No había ninguna expresión en su cara que demostrara miedo o duda hacia lo que estaba a punto de hacer. Puse las manos sobre mi ventana, apretándolas, como si así fuera a evitar lo inevitable pero, lo único que conseguí fue empapar la zona de la ventana donde más cerca estaba mi boca de vaho. No podía permitirlo, no quería hacerlo. La pistola ya estaba en la sien izquierda. Cerró los ojos, su pecho se hinchó de una última respiración y apreté los ojos fuertemente. Se oyó un ruido sordo proveniente de su piso y, al abrirlos dejé de verle, tan solo pude ver la silla.

Salí corriendo de allí y llamé varias veces a casi todos los telefonillos de sus vecinos, como una maniática, sabía que ese hombre se había volado los sesos, aunque no quería decirlo en voz muy alta o pensarían que estaba loca. Nadie respondió. Empecé a llamar fuertemente a la puerta del portal hasta que alguien abrió, alguien que no esperaba…

– ¿Ocurre algo?

– He visto que usted… ¿usted no…?

– No sé si la entiendo del todo pero… ¿está bien?

¿Cómo podía estar ese hombre frente a mí hablándome si minutos antes había visto cómo se disparaba en la cabeza?, ¿cómo podía bajar por las escaleras y caminar tan campante como si no hubiese ocurrido nada? Y, lo más importante, ¿había ocurrido? Contrariada, volví a casa, subí a mi cuarto y cerré la puerta tras de mí. Me temblaban las manos, notaba mi corazón palpitar a tres mil por hora y no podía dejar de recordar lo que había visto una y otra vez.

De repente, oí un ruido. Me acerqué a la ventana poco a poco y volví a verle, sentado en la silla, observando algo que tenía en su mano izquierda. En cuanto vi que apuntaba con la misma pistola a su sien izquierda apreté los ojos fuertemente y grité hasta que me quedé sin voz, sabía lo que iba a ocurrir.


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Dark:

I could observe him, not from far away. He looked intently at something he was holding with his left hand, as if he was thinking about doing something or wasn’t sure whether to do it or not. He was sitting on a white wooden chair, not moving, with one leg on top of the other, dressed in a gray suit, combed back, it was as if he had gone to a wedding or came from one, but what was he doing there? I was in front of the window, I could see him from the group of small houses in front of mine, he was in the attic where he used to work until the wee hours of the morning almost every day.

I’ll look like a stalker, haha, I know. But I like to observe people, even more without being quiet, they are usually downcast and do not really show how they are, they attract me a lot, if it were not so, I would lie. And this man is one of these people who make my curiosity activate. I wanted to smile but my lips were motionless to see what he had in his hand, it had that shape, that weight, that colour, maybe a certain texture and it created that uncomfortable and, at the same time, dangerous feeling. It was a gun, now I could see it. It was pretty to the naked eye but I didn’t like what I was thinking at all. What I was sensing he was going to do with her.

There was no expression on his face that showed fear or doubt towards what he was about to do. I put my hands on my window, squeezing them, as if I was going to avoid the inevitable but, all I managed to do was soak the area of the window where my mouth was closest to the fog. I couldn’t allow it, I didn’t want to do it. The gun was already on the left temple. He closed his eyes, his chest swelled from one last breath, and I squeezed my eyes tightly. There was a thud coming from his flat and, when I opened them I stopped seeing him, I could only see the chair.

I ran out of there and called several times almost all the phones of her neighbors, like a maniac, I knew that this man had blown his brains, although I did not want to say it very loudly or they would think that I was crazy. No one answered. I started knocking heavily on the door of the portal until someone opened, someone who I didn’t expect…

– Something happens?

– I saw that you… You don’t…?

– I don’t know if I understand you, miss. Are you ok?

How could that man be in front of me talking to me if minutes before I had seen how he shot himself in the head? And, most importantly, had it happened? Upset, I went home, went up to my room and closed the door behind me. My hands were shaking, my heart was pounding at three thousand an hour and I couldn’t help but remember what I had seen over and over again.

Suddenly, I heard a noise. I approached the window little by little and saw him again, sitting in the chair, observing something in his left hand. As soon as I saw the same gun pointed at his left temple I squeezed my eyes tightly and screamed until I was voiceless. I knew what was going to happen.


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Publicado en Personajes

Aiden: El Malvado

Relato procedente: «Malvado«. Edad: 32 años.

Ciudad: Seattle. Profesión: Desconocida.

Descripción física:

La verdad es que estoy muy bueno, ya sabes. Hago ejercicio, me mantengo en forma, imagínate al típico tío de cabello negro intenso, con ojos verdosos, labios finos y atrayentes, con una mandíbula algo marcada y piel suave, aromática, siempre con algo de fragancia en mi cuello y vestido con ropa algo ajustada y una chaqueta con capucha que suelo ponerme cuando empieza a hacer más frío o viento. Me gusta que se marquen mis mayores atributos, tengo un trasero perfecto y unas manos que a nadie le gustaría que se las quitara de encima.

Descripción de la personalidad:

Según mi hermana, soy bastante inmaduro, egocéntrico y egoísta a morir, ¿por qué no? No me gusta asumir responsabilidades, mucho menos, de otros y tampoco tratar de convencer a los demás de algo que no soy, cambiar para ser otra persona está sobrevalorado y es un cliché que no va conmigo. Me gusta flirtear con cualquier chica, pasarlo bien, levantarme tarde, tomar tanto café como puedo, dejar las cosas para mañana siempre y molestar cuanto pueda a mi hermana, ha sido muy pelma. Adoro el sexo, las mujeres y no me gusta mucho el rock, prefiero el punk, odio bailar y tengo debilidad por los calcetines altos, no preguntéis por qué, creo que es una manía que que traigo de niño, nunca me verás llevar calcetines cortos o de deportista, son incómodos, me pican y no parece que lleves calcetines.

Una infancia tortuosa:

No me gusta recordar esta parte de mi vida, creo que lo he intentado tantas veces que, por ello, cada vez que vuelvo a esta noto que debo hacer un mayor esfuerzo porque viene a mí entre borroso y poco esclarecedor. Mis padres murieron en un accidente de coche cuando yo tenía unos doce años, nos mudamos a casa de mis abuelos y estuvimos allí un tiempo, en el cual, me pasaba la mayor parte de los días mirando por la ventana de mi habitación de pie, justo en medio de la habitación, a veces, me sentaba pero no me apetecía demasiado. Era como si estuviera hipnotizado, como si fuera en busca de algo o alguien y no pudiera encontrarlo de ninguna forma, sabía que no iba a verle o saber de él, pero allí estaba, de pie mirando a la nada.

Cuando murieron nuestros abuelos a la edad de 21 años, empecé a trabajar para llevar la casa hacia adelante, tenía unos 4 trabajos, mientras mi hermana iba al instituto. Seguíamos viviendo en casa de nuestros abuelos y tratando de hacerlo lo mejor posible, no mentiré, esa vida era una mierda y sigo pensándolo. Caí en las drogas porque necesitaba mantenerme despierto, concentrado, era mi responsabilidad que mi hermana y yo tuviéramos lo suficiente, al menos, para alimentarnos ya que nadie iba a hacerlo por nosotros. Primero fueron unas pastillas que me despejaban increíblemente, a decir verdad, las he echado de menos, luego lo alternaba con cocaína, para mí era suficiente y estaba más que justificado el por qué lo hacía.

Grandes caídas:

Mi hermana decidió ir a la Universidad, así que, ella empezó a trabajar en una tiendecita de dulces cerca de casa de nuestros abuelos, mientras yo seguía con los 4 trabajos, ahogado y atado de pies y manos. Dormía poco, comía rápido, no hablaba casi nada y tenía unas ojeras que podía espantar a un gato. Ahorré muchísimo y gasté otro poco en drogas, por supuesto, se creó una fraternización con ellas, empecé a verlas como algo necesario para hacer frente al día y estar despejado. Recuerdo que, a los 28, mi hermana llegó a casa de trabajar y me vio tirado en el suelo, llamó a urgencias y me dijeron que había sufrido un infarto, debido a las dosis de porquería que me estaba metiendo y durante tanto tiempo. Por lo que, no tuve más remedio que meterme en rehabilitación y dejar los trabajos por completo, ya no podía seguir haciendo dinero y manteniendo la casa, así que, le tocó a ella hacerlo por los dos.

No estuve en casa durante unos 3 años, puedo decir que dejé de ser el mismo, me notaba diferente, más callado, cabizbajo, metido en mis cosas y bastante pasota, me volví egoísta y poco auto crítico. Según qué persona, la cercanía a la muerte se la toma de una manera y la mía no fue para nada reveladora o enriquecedora, ni siquiera me animó a ser más activo, tener una vida más saludable y comer vegetales a dos manos, sino a todo lo contrario. Me dejó hecho polvo y sin capacidad de organización, no tenía otra cosa mejor que hacer que ver a mi hermana graduarse, empezar a formarse una vida propia y tirar de mí mientras me revolvía entre las colchas de pesadilla en pesadilla. «El pobre Aiden», podría estar pensando y no quería ni que se le pasara por la cabeza, no quería darle lástima, odiaba dar lástima. Y siempre lo notaba cuando me miraba, movía la cabeza en señal de tristeza, como si mirara a un fracasado.

Decidí empezar a entrenar, era lo mejor que podía hacer para que mi cuerpo volviera a la normalidad, al menos, un poco. Mi hermana se sacó su título de Medicina y me dejó un poco en paz porque veía que hacía algo. Quería que trabajara, que rehiciera mi vida pero yo, por alguna razón, nunca he querido volver a hacerlo, quizá por miedo a a recaer o puede que por evitar volver a ese lugar donde dicen que van a hacer que vuelvas a ser un hombre renovado y derecho, sano y con mirada hacia el futuro, esas chorradas no había quién se las tragase…

Un ser malvado:

No sé qué me impulsa a ser así, a comportarme de la forma en la que lo hago. Mi hermana siempre me decía que aquel infarto y el consumo de drogas exagerado hizo que se me friera el cerebro y el corazón, que puede que ya empezara a cambiar en el momento en que me tomé la primera pastilla para despertarme, quizá fuera eso, quizá tuviera razón. Había algo dentro de mí indescriptible que me empujaba a molestarla, a querer ahogarla en un estanque, a desear que se callara para siempre y no volver a escuchar su voz nunca más. Pero, era mi hermanita… No podría hacerle eso, ¿verdad? A veces, dudaba de mis impulsos, llevaba un tiempo teniendo lagunas, especialmente, desde que volví un año antes de rehabilitación pero ningún médico encontró nada que pudiera corroborar que me pasaba algo, ni físico ni psicológico.

Una mañana, tras una estúpida discusión con mi hermana donde quise de verdad que dejara sus mierdas para otro momento, mi cabeza se cayó hacia atrás y caí en una especie de trance extraño, parecía como si me hubiese dormido por completo, sin darme cuenta. Lo curioso fue que, al despertar, no oí a nadie en casa, muy raro un día en fin de semana, ella siempre tenía algo que hacer ya fuese poner la lavadora, doblar la ropa o regañarme porque no había preparado la comida. El silencio era atosigante, ensordecedor, casi importante. Al llamarla por el pasillo y no obtener respuesta, fui directo a su habitación con el corazón en un puño, conteniendo la respiración hasta llegar a lo que me pareció la peor y mejor escena gore de la historia. Las colchas y las paredes estaban salpicadas de sangre, ella yacía innerte sobre la cama con el cuello desgarrado y con la mirada vacía. No podía recordar que había ocurrido en las últimas… ¿3 horas?

Un futuro de huida:

No sabía si había sido yo o no, pero solo estábamos nosotros en la casa, ¿verdad? Mi corazón me martilleaba en el pecho, ansioso, desesperado, queriendo responder a una pregunta que me volvía loco, ¿esto lo había hecho yo? Si así fuera, debía irme, alejarme lo máximo posible, la policía se enteraría de que había un cuerpo allí, en unas horas empezaría a oler y alguien les avisaría. Corrí hacia mi habitación y recogí la ropa que pude, sin pensarlo demasiado, cogí toda la comida que había en la despensa y lo cargué todo en el coche sin tener ni la menor idea de hacia dónde dirigirme, a las afueras de la ciudad seguro, sin descanso.

No sabía qué esperarme por ahí afuera, tenía algo de dinero en efectivo que mi hermana estaba ahorrando para un viaje, habría suficiente para unos meses hasta que pudiera ubicarme en algún sitio donde no pudiera ser reconocido ni buscado. Pero, era curioso, no sentía nada. Ni sorpresa, tampoco tristeza o enojo, impotencia u odio hacia mí mismo, ni un solo recuerdo me ataba a ella o me hacía sentir que ya no estaba. Si lo había hecho yo, no me importaba. Si lo había hecho otro aprovechando que estaba durmiendo para inculparme de alguna forma, tampoco me importaba, mucho menos si esa casa donde siempre habíamos vivido explotaba, no sentía ni un ápice de melancolía. Absolutamente nada. Me metí una pastilla en la boca para estar despierto en la carretera y una media sonrisa se dibujó en mis labios.


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Comentando libro «Catching Fire» – Suzanne Collins

Katniss Everdeen sobrevivió a «Los juegos del hambre». Ahora el Capitolio quiere venganza. Contra todo pronóstico, Katniss Everdeen y Peeta Mellark siguen vivos. Katniss debería estar aliviada, pero ahora hay susurros de una rebelión contra el Capitolio, una rebelión que Katniss y Peeta pueden haber ayudado a crear.

Mientras la nación observa a Katniss y Peeta, lo que está en juego es más alto que nunca. Un movimiento en falso y las consecuencias serán inimaginables.

Tenía muchas ganas de leer el segundo libro de «Los Juegos del Hambre» y, además, en inglés, puedo percibir mucho más lo que la autora quiere transmitir desde un primer momento, dado que, no se traduce todo literal desde el inglés, sino que, lo vas interpretando y así le vas dando su significado. Sigue gustándome más el primer libro, no sé si es por el aprecio que sueles tener a los primeros libros de las sagas o porque, simplemente, me ha gustado más y ya está, este también ha estado genial y me ha recordado bastante a la segunda película, de hecho, casi todas las escenas importantes las han sacado del libro y eso es algo que me encanta y apruebo al 100%, faltaría más.

Siempre me ha atraído mucho ese enfoque que se le da al Capitolio como el verdadero enemigo, el pueblo siempre es el que sufre, pasa hambre, sed y no tiene un lugar donde refugiarse cuando hace frío, mientras los ricos que arriesgan las vidas de estos, derrochan dinero en cada fiesta utilizándoles para divertirse. No dista tanto de lo que ocurre en nuestra sociedad, aunque no tan extremo. Aunque, en este segundo libro ya empieza a haber cierta rebelión por parte de los distritos, en nuestro caso, seguimos con la cabeza gacha aceptando cualquier cosa que nos digan y aceptándola como verdadera.

Me parecen muy intensos esos momentos en los que Katniss expresa su total certeza ante la posibilidad de que va a morir, de hecho, aunque le cuesta un poco aceptarlo, lo percibe en su mente como algo hecho para mantener con vida a Peeta, un gesto totalmente desinteresado, de empatía, cero egoísmo y mucho amor. El personaje de Katniss no suele expresar mucho sus emociones pero sus acciones y gesticulaciones muestran cuánto le importan las personas, en este caso, Peeta, al cual, se le para el corazón en una explosión cuando le da un golpe a un campo de fuerza. La desesperación que muestra Suzanne Collins en la voz de Katniss, sus sollozos cuando él vuelve a respirar junto al alivio que siente y ese abrazo tembloroso cuando Peeta logra levantarse… Creo que esa simbología es lo que hace especial la interacción entre ambos personajes y la atracción que crea el libro, en general.

Hay varios momentos de lucha, donde van muriendo muchos de los ganadores de los anteriores «Juegos del Hambre», están muy bien expresados y mostrados en palabras, la autora no se ha extendido demasiado ni ha dado muchos detalles, solo los justos para expresar una batalla entre dos o más personajes que necesitaba plasmar y, la verdad es que te deja pegada al libro sin poder soltarlo. Muchos de los percances que les ocurren se perciben muy reales, intensos, de fortaleza y compromiso, creo que en este libro se ha mostrado a Katniss como una líder más reforzada. Esta vez Suzanne Collins no empieza con otros «Juegos del Hambre» corrientes, sino con el «Quarter Quell», el cual, se cumple cada 25 años y que marca los aniversarios de los distritos derrotados por el Capitolio e incluyen celebraciones. La diferencia entre «Los Juegos del Hambre» corrientes y el «Quarter Quell» es que, en este último, las pruebas son mucho más difíciles de completar, hay más competitividad porque los ganadores de los distritos suelen ser bastante buenos y en el que se pueden crear alianzas de unos cinco ganadores para superar las pruebas. Creo que es una idea muy bien traída, la verdad.

Terminan cayéndote mejor personajes como Beete’e, Finnick, Johanna, Meg y, por ejemplo, Peeta (aunque ya le conozcamos del primer libro) porque cuenta algunas cosas de su familia, en este caso, que tiene una madre que abusa de él físicamente o que él no siente que, verdaderamente, nadie le necesite. Son reflexiones que se intercalan en toda la locura del «Quarter Quell» y que te permite conocer un poco más cómo se sienten o cómo perciben otros sus vidas cuando, en realidad, ellos se sienten tan perdidos como cualquier otro. Suzanne Collins muestra un poco esa empatía que existe entre los personajes donde dejan de verse entre ellos como enemigos y empiezan a entender o ver quién es realmente el enemigo en toda aquella burbuja de maldad: el Capitolio. Escena importante del libro y la película casi llegando al final, donde Katniss lanza una flecha al campo de fuerza que hay justo arriba, explotando y dejándola inconsciente, creyendo que va a morir. Para mí, una de las mejores escenas porque, además, las reglas de estos juegos imponen que debe sobrevivir solo uno y aquí sobrevive más de uno gracias a muchas cosas que no voy a comentar.

Ha sido un libro muy bueno, atrayente, interesante, muy ameno y entretenido, justo como el primero y que me ha tenido pegada a él todo el tiempo libre que he tenido, lo recomiendo al 100%.


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Commenting «Catching Fire» book Written by Suzanne Collins:

Katniss Everdeen survived «The Hunger Games.» Now the Capitol wants revenge. Against all odds, Katniss Everdeen and Peeta Mellark are still alive. Katniss should be relieved, but now there are whispers of a rebellion against the Capitol, a rebellion that Katniss and Peeta may have helped create.

As the nation watches Katniss and Peeta, the stakes are higher than ever. A false move and the consequences will be unimaginable.

I really wanted to read the second book of «The Hunger Games» and, in addition, in English, I can perceive much more what the author wants to convey from the first moment, since, not everything is translated literally from English, but the translaters usually interpret it and thus they give it its meaning. I still like the first book more, I don’t know if it’s because of the appreciation we could usually have for the first books of the sagas or because, simply, I liked it more and that’s it, this one has also been great and has reminded me a lot of the second movie, in fact, almost all the important scenes have been taken out of the book and that’s something I love and I approve 100%, something should happen more.

I have always been very attracted to that approach that is given to the Capitol as the real enemy, the people are always the ones who suffer, go hungry, thirst and have no place to take refuge when it is cold, while the rich who risk their lives, waste money at each party using them to have fun. It is not so far from what happens in our society, although not so extreme. Although, in this second book there is already beginning to be some rebellion on the part of the districts, in our case, we continue with our heads down accepting anything they tell us and accepting it as true.

I find very intense those moments in which Katniss expresses her total certainty before the possibility that she is going to die, in fact, although it is a little difficult for her to accept it, she perceives it in her mind as something made to keep Peeta alive, a totally disinterested gesture, of empathy, zero selfishness and a lot of love. Katniss’ character does not usually express her emotions much but her actions and gestures show how much she cares about people, in this case, Peeta, who got his heart stoped in an explosion when he hits a force field. The desperation that Suzanne Collins shows in Katniss’ voice, her sobs when he breathes again along with the relief he feels and that trembling hug when Peeta manages to get up… I think that symbology is what makes the interaction between the two characters and the attraction that the book creates, in general, really special.

There are several moments of struggle, where many of the winners of the previous «Hunger Games» are dying, they are very well expressed and shown in words, the author has not extended too much and has not given many details, only the right ones to express a battle between two or more characters that she needed to capture and, the truth is that it leaves you glued to the book without being able to let it go. Many of the mishaps that happen to them are perceived as very real, intense, of strength and commitment, I think in this book Katniss has been shown as a more reinforced leader. This time Suzanne Collins does not begin with other current «Hunger Games», but with the «Quarter Quell», which is celebrated every 25 years and that marks the anniversaries of the districts defeated by the Capitol and include celebrations. The difference between the current «Hunger Games» and the «Quarter Quell» is that, in the latter, the tests are much more difficult to complete, there is more competitiveness because the winners of the districts are usually quite good and in which alliances of about five winners can be created to pass the tests. I think it’s a very well brought idea, really.

Characters like Beete’e, Finnick, Johanna, Meg and, for example, Peeta end up falling better (although we already know him from the first book) because the author tells some things about his family, in this case, that he has a mother who abuses him physically or that he does not feel that, truly, no one needs him. They are reflections that are interspersed in all the madness of the «Quarter Quell» and that allows you to know a little more how they feel or how others perceive their lives when, in reality, they feel as lost as anyone else. Suzanne Collins shows a little empathy that exists between the characters where they stop seeing each other as enemies and begin to understand or see who the enemy really is in that whole bubble of evil: the Capitol. Important scene from the book and the film almost reaching the end, where Katniss throws an arrow at the force field just above, exploding and knocking her unconscious, believing that she is going to die. For me, one of the best scenes because, in addition, the rules of these games impose that only one must survive and here more than one survives thanks to many things that I will not comment.

It has been a very good book, attractive, interesting, very enjoyable and entertaining, just like the first one and that has had me glued to it all the free time I have had, I recommend it 100%.


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Publicado en Reflexiones

Luz en la Oscuridad:

Siempre llega uno de esos momentos en los que te preguntas cosas, empiezas a reflexionar sobre lo que estás haciendo o no, cómo has llegado hasta ahí y con qué se te ha devuelto ese esfuerzo. Son situaciones en las que nos sentimos más débiles mentalmente, quizá más sensibles, pensativos, más negativos de lo normal y puede que no seamos capaces de ver las circunstancias con perspectiva, son momentos en los que nos ahogan las dudas y nos sentimos perdidos. Nos convertimos en nuestro peor enemigo, nuestra mente anota nuestras inseguridades para repetirlas, para que sintamos cada vez más miedo y sigamos hundiéndonos, mientras ella nos mira desde arriba, regocijante.

Hace unos meses estaba justo en este punto, de hecho, hay cosas que todavía no termino de cuadrar del todo en este ámbito pero, tengo bastantes otras claras y que, al menos, me han hecho ver la luz un poco. Hay gente y más gente que escribe, mucha se da a conocer y otra no, al igual, que hay tantísima que ni siquiera lo comparte y se lo queda para sí mismo entre las cuatro paredes de su habitación. Muchos creen que, escribir es poner unas palabritas aquí y allá, se rellenan unas cuantas hojas, se lleva a una editorial cualquiera, te hacen un contrato millonario y ale, ¡a vivir de escribir con un primer libro que no profundiza en absolutamente nada y que es de todo menos entretenido, solo comercial! Cuando, no es así ni de broma.

En mi caso, he tenido épocas, unas más buenas y otras malas de perder toda esperanza tras intentar e intentar, tras no tenerlo claro y, aún así, crear algo interesante pero que estoy segura de que no compartiré. Por supuesto, puede haber mucho contenido interesante pero, no a costa de mi privacidad, sería como ir desnuda por la calle y eso me incomoda. Pero, al mismo tiempo, cuando he escrito sobre cosas ajenas, he tenido el problema de que no he notado esa cercanía como para hablar de temas con los que me desenvuelvo muy bien hablando como lo haría con reflexiones o experiencias propias a compartir, por lo que, se me acaba haciendo un nudo en la garganta que me quita las ganas de pasar de escribir un libro y, mucho menos, de ser conocida, para nada me gustaría algo así. Esto último, sería una circunstancia que ni sabríamos pero sería una posibilidad lejana que se me ocurre y creo que no me gustaría nada (aunque no lo he probado, jaja).

¿Por qué os cuento esto? Os preguntaréis, mis jóvenes padawans. Pues después de toda esa negatividad y de estar cuestionándome para qué escribía y publicaba, para qué me esforzaba tanto en balde si no recibía mucho reconocimiento externo, una lucecita al final del túnel se dejó ver, y una voz en mi interior me dijo algo muy importante que no me hizo dudar más: «Escribo para mí porque me hace feliz, porque me siento yo misma, porque puedo jugar con las historias y personajes que habitan en ellas a mi antojo, porque me calma, aligera mis pensamientos, me da un chute de energía innegable y, sobre todo, me enorgullezco de mí misma cuando escribo». Cualquier otra voz o ruido mental, desapareció casi al instante, estas palabras me dejaron clara una cosa importante y era que me estaba olvidando de mí, de validarme yo, mi trabajo, mi esfuerzo, mi creatividad y, por supuesto, mi amor por escribir, estaba dando más importancia al impacto externo que al mío, a cómo me hace sentir a mí cada vez que pongo los dedos sobre las teclas y me pongo a escribir.

Comento esto porque me gustaría que empezáramos a validarnos más, a valorar cada cosa que hagamos aunque sea pequeña, que centráramos nuestra atención en nosotros en vez de en los demás, que dejáramos de utilizar el pasado para decidir nuestro presente, que empezáramos a amar lo que hacemos, que le pongamos pasión a aquello que queremos hacer de verdad y que no nos frene la opinión ajena porque es muy basta, está por todas partes y nos sirve de poquito. Hay que aprender a saber que somos suficiente, que tenemos lo que necesitamos y que, si somos creativos y nos gusta, podemos seguir haciéndolo por nosotros, no por nadie más, tenemos que dejar de complacer y esperar una respuesta constantemente, una validación, aceptación y llamar la atención para tener más visitas o reacciones, que ya parece que seamos robots y nos olvidamos de sentir.

Si te gusta algo, hazlo porque te gusta no por obtener la misma reacción de otros y, mucho menos, te deprimas por no obtenerla, no a todo el mundo le vamos a gustar o venir bien… Valorarse es una buena palabra, privada, particular, interior, quizá es un sinónimo de paciencia con uno mismo y perseverancia. Si te gusta algo de verdad, hazlo sin esperar nada de nadie, hazlo por ti 🙂


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Light in the Darkness:

There always comes one of those moments when you ask yourself things, you start to reflect on what you are doing or not doing, how you got there and with what that effort has been returned to you. They are situations in which we feel weaker mentally, perhaps more sensitive, thoughtful, more negative than normal and we may not be able to see circumstances with perspective, they are moments in which we are drowned out by doubts and we feel lost. We become our worst enemy, our mind writes down our insecurities to repeat them, so that we feel more and more fear and continue to sink, while it looks at us from above, rejoicing.

A few months ago I was right at this point, in fact, there are things that I still do not quite fit in this area but, I have quite a few others clear and that, at least, have made me see the light a little. There are people and more people who write, many make themselves known and others do not, like that there are so many who do not even share it and keep it for themselves between the four walls of their room. Many believe that, writing is putting a few words here and there, a few sheets are filled, it is taken to any publisher, they make you a millionaire contract and hey, you live from writing with a first book that does not delve into absolutely anything and that is anything but entertaining, only commercial! When, it’s not even a joke.

In my case, I have had times, some more good and others bad to lose all hope after trying and trying, after not having it clear and, even so, create something interesting but that I am sure I will not share it. Of course, there can be a lot of interesting content but, not at the expense of my privacy, it would be like going naked on the street and that makes me uncomfortable. But, at the same time, when I have written about other people’s things, I have had the problem that I have not noticed that closeness to talk about topics with which I develop very well talking as I would with reflections or own experiences to share, so, I end up making a lump in my throat that takes away the desire to go from writing a book and, much less, if I am known, I would not like something like that at all. The latter would be a circumstance that we would not even know but it would be a distant possibility that occurs to me and I think I would not like anything like that (although I have not tried it, haha).

Why am I telling you this? You may wonder, my young padawans. Well, after all that negativity and being questioning what I wrote and published for, why I tried so hard if I did not receive much external recognition, a little light at the end of the tunnel was seen and a voice inside told me something very important that did not make me doubt more: «I write for myself because it makes me happy, because I feel myself, because I can play with the stories and characters that inhabit them at will, because it calms me down, lightens my thoughts, gives me a shot of undeniable energy and, above all, I’m proud of myself when I write». Any other voice or mental noise, disappeared almost instantly, these words made clear to me an important thing and that was that I was forgetting about myself, to validate myself, my work, my effort, my creativity and, of course, my love for writing, I was giving more importance to external impact than to mine, to how it makes me feel every time I put my fingers on the keys of my laptop and start writing.

I comment on this because I would like us to begin to validate ourselves more, to value everything we do even if it is small, to focus our attention on ourselves instead of on others, to stop using the past to decide our present, to begin to love what we do, to put passion to what we really want to do and not to be held back by the opinion of others because it is very enough, it is everywhere and serves us little. We must learn to know that we are enough, that we have what we need and that, if we are creative and we like it, we can continue to do it for ourselves, not for anyone else, we have to stop pleasing and waiting for a response constantly, a validation, acceptance and attract attention to have more visits or reactions, which already seems that we are robots and we forget to feel.

If you like something, do it because you like it not to get the same reaction from others and, much less, you get depressed about not getting it, not everyone will like it or come in handy… Valuing oneself is a good word, private, particular, interior, perhaps it is a synonym of patience with oneself and perseverance. If you really like something, do it without expecting anything from anyone, do it for yourself 🙂


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Publicado en Relatos

Malvado:

No podía oírla aunque hablase, aunque volviera a decírmelo mil veces. No me importaba nada. Sus palabras eran flechas que no llegaban a tocarme, estaba hecho de hierro, muchos creían que era sensible, quizá es así como me expreso pero, lo cierto es, que no creo que pueda sentir aunque, no lo malinterpretéis, lo he intentado mil veces. Observo a menudo a mi hermana, una mujer pudiente, enfermera, trabaja como una mula y solo espera que yo, su hermano, haga lo que debo, me empuja a llevar una vida, incluso, a limpiarle las bragas. Veo cómo se desespera y se pone las manos a la cabeza cuando no están las cosas ordenadas o como a ella le gustan, me atrevería a decir que le sangran los ojos cada vez que ve cómo he dejado la cocina de sucia. Pero, no me importa.

Esta mañana es una paella que no he lavado. Su voz parece elevada a simple vista, pero no la escucho. Soy incapaz de oírla, incluso, viendo sus ojos desorbitados y sus ademanes nerviosos. Quiero preocuparme de ella, de su bienestar, soy su hermano mayor y debería, pero no puedo. No quiero. Me fijo en cómo se mueve su cabello, cómo se coge la cabeza, sufre de migrañas, al parecer se las provoca el estrés, mientras no puedo evitar esbozar una media sonrisa, me hace gracia que no se pueda contener, que vaya a explotar, que diga cualquier cosa que no considere como amenazante. Pero, así es Lizzie, ¿verdad? La hija pequeña perfecta, la que consigue todo lo que nuestros padres quisieron conseguir cuando eran jóvenes y, de todo menos amenazante.

Mientras sigue gritando, me pongo los auriculares y elijo poner Northlane a todo volumen, casi tan alto como para reventarme los tímpanos. Cierro los ojos y me dejo llevar tanto como para dejar colgando mi cabeza hacia atrás, como si estuviera colocado. Espera, ¿lo estaba? La oscuridad me posee, me deja pensar, me invade una sensación de libertad indescriptible mientras empiezan a intercalarse flashes en mi mente, donde puedo verme a mí mismo cortándole el cuello a Lizzie con un cuchillo súper afilado, dejándola caer al suelo y riendo estridentemente, tanto como para hacerme despertar y descubrir que mi hermana se había ido. Me quito los auriculares de los oídos y me levanto de la silla, el silencio se había apoderado de la casa, ¿dónde iba a ir un domingo por la mañana? Normalmente, no salía. Espera, esto que estaba sintiendo… ¿era una especie de preocupación? Nah, yo no siento eso.

Abrí la puerta de su cuarto y, allí estaba Lizze, con el cuello desgarrado, sangre salpicada por las paredes y esparcida por la colcha donde ella estaba postrada, inerte, sin vida.


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Evil:

I couldn’t hear her even if she spoke, even if she told me again a thousand times something important for her. I didn’t care about anything. Her words were arrows that did not touch me, I was made of iron, many believed that I’m sensitive, maybe that’s how I express myself but, the truth is, I don’t think I can feel although, but do not misunderstood me, I have tried a thousand times. I often observe my sister, a wealthy woman, a nurse, she works like a mule and only expects me, her brother, to do what I should, she pushes me to lead a life, even to clean her panties. I see how she despairs and puts her hands to her head when things are not orderly or as she likes them, I would dare to say that her eyes bleed every time she sees how I have left the kitchen dirty. But, I don’t care, as usual.

This morning is a pan that I have not washed. Her voice seems raised to the naked eye, but I don’t hear it. I am unable to hear her, even seeing her exorbitant eyes and nervous gestures. I want to take care of her, her well-being, I’m her big brother and I should, but I can’t. I don’t want to. I look at how her hair moves, how she catches her head, suffers from migraines, apparently they are caused by stress, while I can’t help but sketch a half smile, it makes me funny that she can’t contain herself, that she’s going to explode, that she says anything I can consider threatening. But, that’s Lizzie, right? The perfect little daughter, the one who gets everything our parents wanted to achieve when they were young and anything but threatening.

As he keeps screaming, I put on my headphones and choose to turn Northlane on loud, almost so high as to burst my eardrums. I close my eyes and let myself be carried away so much that I leave my head hanging back, as if I were high. Wait, was I? Darkness possesses me, lets me think, invades me with a sense of indescribable freedom as flashes begin to intersperse in my mind, where I can see myself cutting Lizzie’s neck with a super sharp knife, dropping her to the ground and laughing stridently, so much so as to make me wake up and discover that my sister was gone. I take my headphones off my ears and get up from the chair, silence had taken over the house, where was she going on a Sunday morning? Normally, She didn’t go out. Wait, this thing I was feeling… was it some kind of a concern? Nah, I don’t feel that.

I opened the door of her room and, there was Lizzie, with her neck torn, blood splattered on the walls and scattered by the quilt where she was prostrate, inert, lifeless.


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