Publicado en Relatos

Oscuro:

Podía observarle, no desde muy lejos. Miraba con atención a algo que cogía con la mano izquierda, como si estuviera pensando en hacer algo o no tuviera claro si hacerlo o no. Estaba sentado en una silla de madera de color blanco, sin moverse, con una pierna encima de la otra, vestido de traje de color gris, peinado hacia atrás, era como si hubiese ido a una boda o viniese de una pero, ¿qué hacía allí? Estaba frente a la ventana, podía verle desde el grupo de pequeñas casas que había enfrente, estaba en la buhardilla donde solía trabajar hasta altas horas de la madrugada casi cada día.

Pareceré una acosadora, jaja, lo sé. Pero me gusta observar a las personas, aún más si son calladas, suelen estar cabizbajas y no mostrar realmente cómo son, me atraen mucho, si no fuera así, mentiría. Y este hombre es una de estas personas que hacen que mi curiosidad se active. Quise sonreír pero mis labios se quedaron inmóviles al poder ver qué tenía en la mano, tenía esa forma, ese peso, ese color, quizá una textura determinada y te creaba ese sentimiento incómodo y, a la vez, peligroso. Era una pistola, ahora sí lograba verla. Era bonita a simple vista pero no me gustaba nada lo que estaba pensando. Lo que yo estaba intuyendo que iba a hacer con ella.

No había ninguna expresión en su cara que demostrara miedo o duda hacia lo que estaba a punto de hacer. Puse las manos sobre mi ventana, apretándolas, como si así fuera a evitar lo inevitable pero, lo único que conseguí fue empapar la zona de la ventana donde más cerca estaba mi boca de vaho. No podía permitirlo, no quería hacerlo. La pistola ya estaba en la sien izquierda. Cerró los ojos, su pecho se hinchó de una última respiración y apreté los ojos fuertemente. Se oyó un ruido sordo proveniente de su piso y, al abrirlos dejé de verle, tan solo pude ver la silla.

Salí corriendo de allí y llamé varias veces a casi todos los telefonillos de sus vecinos, como una maniática, sabía que ese hombre se había volado los sesos, aunque no quería decirlo en voz muy alta o pensarían que estaba loca. Nadie respondió. Empecé a llamar fuertemente a la puerta del portal hasta que alguien abrió, alguien que no esperaba…

– ¿Ocurre algo?

– He visto que usted… ¿usted no…?

– No sé si la entiendo del todo pero… ¿está bien?

¿Cómo podía estar ese hombre frente a mí hablándome si minutos antes había visto cómo se disparaba en la cabeza?, ¿cómo podía bajar por las escaleras y caminar tan campante como si no hubiese ocurrido nada? Y, lo más importante, ¿había ocurrido? Contrariada, volví a casa, subí a mi cuarto y cerré la puerta tras de mí. Me temblaban las manos, notaba mi corazón palpitar a tres mil por hora y no podía dejar de recordar lo que había visto una y otra vez.

De repente, oí un ruido. Me acerqué a la ventana poco a poco y volví a verle, sentado en la silla, observando algo que tenía en su mano izquierda. En cuanto vi que apuntaba con la misma pistola a su sien izquierda apreté los ojos fuertemente y grité hasta que me quedé sin voz, sabía lo que iba a ocurrir.


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Dark:

I could observe him, not from far away. He looked intently at something he was holding with his left hand, as if he was thinking about doing something or wasn’t sure whether to do it or not. He was sitting on a white wooden chair, not moving, with one leg on top of the other, dressed in a gray suit, combed back, it was as if he had gone to a wedding or came from one, but what was he doing there? I was in front of the window, I could see him from the group of small houses in front of mine, he was in the attic where he used to work until the wee hours of the morning almost every day.

I’ll look like a stalker, haha, I know. But I like to observe people, even more without being quiet, they are usually downcast and do not really show how they are, they attract me a lot, if it were not so, I would lie. And this man is one of these people who make my curiosity activate. I wanted to smile but my lips were motionless to see what he had in his hand, it had that shape, that weight, that colour, maybe a certain texture and it created that uncomfortable and, at the same time, dangerous feeling. It was a gun, now I could see it. It was pretty to the naked eye but I didn’t like what I was thinking at all. What I was sensing he was going to do with her.

There was no expression on his face that showed fear or doubt towards what he was about to do. I put my hands on my window, squeezing them, as if I was going to avoid the inevitable but, all I managed to do was soak the area of the window where my mouth was closest to the fog. I couldn’t allow it, I didn’t want to do it. The gun was already on the left temple. He closed his eyes, his chest swelled from one last breath, and I squeezed my eyes tightly. There was a thud coming from his flat and, when I opened them I stopped seeing him, I could only see the chair.

I ran out of there and called several times almost all the phones of her neighbors, like a maniac, I knew that this man had blown his brains, although I did not want to say it very loudly or they would think that I was crazy. No one answered. I started knocking heavily on the door of the portal until someone opened, someone who I didn’t expect…

– Something happens?

– I saw that you… You don’t…?

– I don’t know if I understand you, miss. Are you ok?

How could that man be in front of me talking to me if minutes before I had seen how he shot himself in the head? And, most importantly, had it happened? Upset, I went home, went up to my room and closed the door behind me. My hands were shaking, my heart was pounding at three thousand an hour and I couldn’t help but remember what I had seen over and over again.

Suddenly, I heard a noise. I approached the window little by little and saw him again, sitting in the chair, observing something in his left hand. As soon as I saw the same gun pointed at his left temple I squeezed my eyes tightly and screamed until I was voiceless. I knew what was going to happen.


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Autor:

Escritora. Estudiante de la vida y apasionada por la lectura y el aprendizaje. Siempre activa, esperando crear una nueva historia o personaje. La dominación de las palabras forma su existencia y la música un componente fundamental para una mente creativa.

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