Publicado en Reflexiones

¿Y tú? ¿Qué eres?

¿Y tú? ¿Qué eres? ¿Un ser de otro planeta? ¿Una sombra que camina sin una meta prefijada? ¿Un bulto en el Universo? ¿Un gnomo? Quizá, con estas preguntas penséis que estoy un poco loca pero, ¿nunca os han preguntado en algún lugar qué eres refiriéndose a vuestra profesión? ¿Qué habéis respondido? Puede que sea una pregunta inocente y que la persona que la cuestiona no piense mucho en su significado y en si va a crear una pregunta obvia en la cabeza de la otra persona al hacer esta pregunta, pero, lo cierto es que soy una persona y esto no tiene que ver para nada con mi profesión. El preguntarme qué eres así de repente en medio de una conversación o nada más conocer a alguien como si fuese algo que va por encima de quién eres tú como persona, me parece bastante chocante, de hecho, la última vez que me preguntaron esto me quedé bastante contrariada y sin saber demasiado bien qué responder…

Cuando estás en esta época adulta, rondando los 30 o teniéndolos ya, siendo independiente y trabajando en cualquier cosa que te sale, se tiende a dar más importancia a esto que a nada más. ¿Has ido a la Universidad? ¿En qué trabajas? ¿Qué eres? ¿Dónde está tu oficina? Pero no te preguntan cómo estás. Todo se resume en tu trabajo, en lo que has estudiado y por qué estás en ese lugar en ese momento. Por supuesto que puede existir cierta curiosidad con los demás y quizá esto resulte normal para mucha gente pero esa pregunta hecha de esa forma, tiende a cuestionarse si no es evidente lo que eres, un ser humano corriente con un problema que has ido a resolver a ese sitio en particular. La pregunta en sí no ofende, por supuesto, bien pensado puede ser una tontería pero en ese momento, te quedas un poco confuso, «¿quién soy de qué? ¿A qué te refieres?», de hecho, esa es básicamente mi respuesta general cuando me han hecho esa pregunta porque no sé a qué se refieren y tampoco tengo por qué, es abstracta y no se centra en nada en particular.

Pero ya no solo es la pregunta, es el ambiente que se crea en sí. He estado en varios sitios donde he percibido ese «soy mejor que tú por haber estudiado una carrera universitaria» cuando yo no le doy mucha importancia a eso pero donde observo que actualmente, parece que todo se mida en qué has estudiado, dónde, si ha sido una universidad pública o privada, si te has montado tu propia empresa o si trabajas para alguien en un puesto determinado, dependiendo de todo esto, tendrás cierto valor como persona o menos. Y, me saca de quicio, sinceramente. De hecho, he conocido a mucha gente que ha estudiado durante años una carrera durísima que ni yo me imaginaría cursar en la vida y ser unas personas horribles, de hecho, es gente con la que puedes salir a algún sitio y sentirte avergonzado porque no tienen ningún sentido de la educación o el saber estar, en cambio, son súper intelectuales, unos verdaderos cerebritos en su campo y atraen la atención de bastantes personas. Y, he conocido a otra gente que no han tenido demasiado dinero nunca, no han progresado mucho en el campo educativo y que no aspiran a casarse, tener hijos o un mejor trabajo porque no tienen tantas oportunidades como cualquier otro y son unas personas muy educadas, amables, agradables y que tienen un corazón enorme, aunque tengan un montón de problemas y malos rollos. Esto no se mide por lo que estudias, LO QUE ERES o no, o si has subido a la montaña rusa por enésima vez, la verdad.

Tiendo a responder con otra pregunta, un sarcasmo o cambio de tema de repente porque no me interesa ese poco valor que se le da a las personas por lo que estudian o lo que hacen con sus vidas que, a veces, está claro que es porque necesitan cierta atención en su casa o tienen el sentido de la superioridad moral demasiado alta, la verdad, no entiendo hacia dónde va la sociedad o el mundo en general pero que no me gusta, está claro. Poco a poco, se va deshumanizando a las personas, se las va valorando mucho menos, lo que hacen por los demás ya no es importante porque todo el mundo va mirando para sí mismo cada vez más, ya no conocemos ni al vecino de enfrente en nuestro edificio, la empatía entre las personas se va disipando y vamos relacionándonos o, mejor dicho, sobreviviendo a ambientes narcisistas, ególatras y tóxicos, qué vamos a esperar…

Es triste ver cómo se anula o menosprecia a una persona por haber decidido otro camino que no ha sido el mismo que el de otros, de hecho, no todos estamos obligados a pasar por las mismas fases, procesos o aprendizajes, creo que cada uno puede elegir quién quiere ser y hacia dónde dirigirse, tanto si a los de su alrededor les parece bien o no. Se mira por encima del hombro, al obrero, al manitas, al carpintero, al electricista, al taxista o al cocinero y se vive plácidamente con la idea de «pues yo tengo más dinero», «soy más importante», «seguro que soy mejor que él» y «nunca será como yo» y es bastante penoso, la verdad. Quizá estas personas sean muy buenas en su trabajo y unos geniales autónomos que se buscan la vida como pueden, incluso, más valientes que los que se ríen de estos oficios. En mi opinión, creo que hay valor en todo aquel que quiera ser mejor cada día y que se esfuerce por serlo, costándole horrores y sobreviviendo a las malas etapas, creo que eso me dice más que la persona que tiene más dinero del mundo, una carrera universitaria en La Sorbona o un abogado de cierto prestigio.

¿Y tú? ¿Qué eres?


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¿What about you? What are you, exactly?

And what about you? What are you? A being from another planet? A shadow that walks without a preset goal? A lump in the Universe? A gnome? Perhaps, with these questions you think I’m a little crazy, but have you never been asked somewhere what you are referring to your profession? What have you answered? It may be an innocent question and the person who questions it does not think much about its meaning and whether it will create an obvious question in the other person’s head when asking this question, but the truth is that I am a person and this has nothing to do with my profession. To wonder what you are like that suddenly in the middle of a conversation or as soon as I meet someone as if it were something that goes above who you are as a person, seems quite shocking, in fact, the last time I was asked this I was quite upset and without knowing too well what to answer…

When you are in this adult season, around 30 or having them already, being independent and working on anything that comes out, you tend to give more importance to this than to anything else. Have you gone to college? What is your job? What are you? Where is your office? But they don’t ask you how are you. It all comes down to your work, what you’ve studied and why you’re in that place at the time. Of course there may be some curiosity with others and perhaps this is normal for many people but that question asked that way, tends to question if it is not obvious what you are, an ordinary human being with a problem that you have gone to solve in that particular place. The question itself does not offend, of course, well thought out can be silly but at that moment, you get a little confused, «who am I from what? In fact, that’s basically my general answer when I’ve been asked that question because I don’t know what they mean and I don’t know why either, it’s abstract and it doesn’t focus on anything in particular.

But it’s no longer just the question, it’s the environment that is created in itself. I have been in several places where I have perceived that «I am better than you for having studied a university career» when I do not give much importance to that but where I observe that currently, it seems that everything is measured in what you have studied, where, if it has been a public or private university, if you have set up your own company or if you work for someone in a certain position, depending on all this, you will have some value as a person or less. And it drives me crazy, honestly. In fact, I have met many people who have studied for years a very hard career that I would not imagine studying in life and being horrible people, in fact, they are people with whom you can go somewhere and feel ashamed because they have no sense of education or knowing how to be in a place, instead, they are super intellectuals, real brains in their field and attract the attention of quite a few people. And I have met other people who have never had too much money, have not progressed much in the educational field and who do not aspire to marry, have children or a better job because they do not have as many opportunities as any other and are very polite, kind, pleasant people who have a huge heart, even if they have a lot of problems and bad habits. This is not measured by what you study, WHAT YOU ARE or not, or whether you have climbed the roller coaster for the umpteenth time, really.

I tend to respond with another question, a sarcasm or change of subject suddenly because I am not interested in that little value that people are given for what they study or what they do with their lives that, sometimes, it is clear that it is because they need some attention at home or have the sense of moral superiority too high, the truth, I do not understand where society or the world in general is going but that I do not like, it is clear. Little by little, people are dehumanized, they are valued much less, what they do for others is no longer important because everyone is looking to themselves more and more, we no longer know the neighbor in front of us in our building, the empathy between people is dissipating and we are relating or, rather, surviving narcissistic, egomaniacal and toxic environments, what are we going to expect…

It is sad to see how a person is annulled or belittled for having decided another path that has not been the same as that of others, in fact, we are not all obliged to go through the same phases, processes or learnings, I think that everyone can choose who they want to be and where to go, whether those around them seem good or not about it You look over your shoulder, the worker, the handyman, the carpenter, the electrician, the taxi driver or the cooker and live peacefully with the idea of «because I have more money», «I am more important», «I am sure I am better than him» and «he will never be like me» and it is quite painful, the truth be told. Perhaps these people are very good at their work and great freelancers who seek life as they can, even braver than those who laugh at these trades. In my opinion, I believe that there is value in anyone who wants to be better every day and who strives to be better, living horrors and surviving the bad stages, I think that tells me more than the person who has more money in the world, a university career at the Sorbonne or a lawyer of a certain prestige.

And what about you? What are you?


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Publicado en Relatos

Historias:

Me gustan esas historias donde los personajes viven con soltura o agonizan cuando tienen demasiados problemas, cuando tienen que sobrevivir y la única que puede cambiar la historia soy yo. Pueden ser dramas, aventuras, puede abundar la felicidad, la tristeza o la injusticia, tan solo hay que ser un tanto preciso, lo puedes controlar todo, lo puedes ver todo y tu imaginación puede volar dentro de una casa llena de muñecas terroríficas o tras las cortinas escuchando a un matrimonio discutir, tienes sus decisiones en tus manos.

Historias que cambian, que volverían loco a cualquiera, que pueden hacerte llorar o reír a carcajadas. Historias que cautivan y en las que te encantaría envolverte, formando ese personaje en el que tanto te gustaría convertirte para llevar a cabo tus sueños más ocultos y divertidos y destacar en aquello en lo que nadie sabe que te gustaría hacer o desarrollar. Historias que te hacen pensar, vivir mil experiencias y entender aquello que creías fuera de tu alcance. Historias que dan importancia a las palabras y donde los verbos potencian un sentimiento que creías erradicado de un personaje, el cual, aparece sin avisar. Historias de buenos momentos, con detalles inolvidables, con toques especiales y un deje de fantasía para acallar esa duda interior que, alguna vez, hiciste sentir a tu personaje. Historias complicadas que atrapan como la vida misma pero que no te desharías de ellas ni aunque decidieras no publicarlas.

El personaje vibra de emociones, camina sobre una acera inventada, quizá en una ciudad real o puede que la dejes para editar más tarde como un detalle que se puede cambiar según tu humor o cómo termine la historia. ¿Es un solitario o tiene amigos? ¿Cuál es su ambiente? ¿Cómo influyen esas personas en su vida? Buenas preguntas para responder en cada nueva historia, en cada página en blanco. A veces, pueden sacar algunos de tus rasgos, otras suelen ser tan diferentes y raros que terminas odiándolos.

Pero, son historias. Más importantes o menos, están ahí para seguir esa nueva vida que le has dictado, en la que se ha visto envuelto, en la que puede decidir quedarse y empezar una nueva o tratar de salir y no haber forma de seguir adelante teniendo que desecharla, dejando de ser lo más importante del día. Historias que se repiten en susurros dentro de tu cabeza, tratando de volverse realidad, de confluir entre nuevas ideas, de ilusionarse por estar escritas en una página en blanco, presentes, quizá olvidables, pero marcadas y hechas huella, pudiendo editarlas pero sin sacarlas de ti.

Escritas en hojas sueltas, libretas o en la pantalla de un ordenador, donde todas ellas viven y son recordadas, quizá no ven la luz pero se empeñan en salir de ti sin tener un plan listo, sin poder pararlas. La voz, la lengua, el lenguaje y la imaginación las saca de imágenes constantes que crea la mente mientras se ven a paso rápido mientras escuchas música, haces una tarea, o comes, siempre están ahí, llamándote porque saben que escuchas a diario, saben que no podrás contenerte y que van a ser las nuevas protagonistas.

Te puedes aferrar a ellas cuando quieres desconectar, cuando necesitas un momento de silencio que sea solo para ti o cuando tienes los nervios de punta, ayudándote a salir del bache. Son historias que han apoyado noches de insomnio, días tristes y lluviosos, cuando mandas una disculpa a un amigo y cuando utilizas ejemplos para que una teoría tenga sentido. Son historias que aprecias, personajes que conoces, sensibilidades que palpas y emociones que observas, tan solo necesitarías cuatro paredes, una hoja en blanco y un bolígrafo para ser feliz y dejarte llevar porque nunca estarías sola y no solo vivirías una experiencia, sino tantas como tu mente te permitiera.

Historias que intrigan y no sabes ni de dónde salen, cómo has podido crearlas o verlas en tu cabeza. Se expresan claramente, como si ya las conocieras, como si supieras sentirlas, tocarlas y ser parte de ellas, fluyen sin empujarlas y te muestran que tu creatividad no tiene límites. Historias que respiran bajo la piel, que corren a través de la sangre y siempre las llevas junto a ti, sin necesidad de forzar nada, de infravalorar nada, de desechar nada, siendo partícipe de su esencia. Conspiran entre líneas para guiar tus palabras, para decidir su destino, para contemplar ese inicio, desenlace y final con los personajes que las formarán.

Historias con final o sin él que dejan cuestiones abiertas, quizá con imperfecciones para que se lean las expresiones del personaje y esta no tenga que contar tanto. A veces, cortas y otras muchas, más largas que de costumbre son sutilezas y metáforas casi perceptibles que hacen que te preguntes cosas, te emociones y sorprendas.

Historias que tocan la fibra, que te hacen querer seguir y desear volverlas a leer, te dan lecciones irrumpiendo en tus experiencias para mejorar y convertirte en tu mejor versión, consciente e inconscientemente. Quizá te hablan, quizá sabes escucharlas pero, lo mejor de todo es que puedes sentirte comprendido. Excavas entre esas palabras, las relees, estudias y comentas y nunca te cansas de ellas, el título de la historia por fin tiene sentido.

Historias en las que te sientes identificado, incluso, cuando te describen ese día de agosto en la playa, tirado en la arena pensando en lo afortunado o desafortunado que eres. Historias que no te quitas de la cabeza por su fuerza, por su complejidad, quizá violencia o incomodidad pero todas, llevan una lección incorporada que no deja a nadie exento de una reflexión. Historias que no van contigo pero que las dejas en una estantería por si alguna vez te apetece acercarte a saludarlas, quizá otras las dejas minimizadas en el word porque no te convencen o no quieres quedarte desnuda en público con palabras tan crudas. Historias elaboradas dejadas en cajones desastre que nadie mira y que no tienen mucho interés contextual, quizás el que le das tú, pero no importan mucho como para dejarlos en público.

Historias hechas poema, de esos que ni te imaginabas desarrollar porque no te gustan nada pero que dejas fluir porque también son parte de ti, tus experiencias y de quién eres. Historias que desaparecen en los oídos de alguien, lo dices en voz alta y se te olvida apuntarlo, tu memoria ya flaquea pero qué más da, hemos pasado un buen rato. Historias propias que se desarrollan en tu mente y te quedas para ti. Historias de vida que a nadie le importan, solo palabras y letras que ordenar entre memorias que romper.


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Stories:

I like those stories where the characters live with ease or agonize when they have too many problems, when they have to survive and the only one who can change the story is me. They can be dramas, adventures, happiness, sadness or injustice can abound, you just have to be a little precise, you can control everything, you can see everything and your imagination can fly inside a house full of terrifying dolls or behind the curtains listening to a marriage argue, you have their decisions in your hands.

Stories that change, that would drive anyone crazy, that can make you cry or laugh out loud. Stories that captivate and in which you would love to wrap yourself, forming that character in which you would like to become so much to carry out your most hidden and fun dreams and stand out in what nobody knows what you would like to do or develop. Stories that make you think, live a thousand experiences and understand what you believed out of your reach. Stories that give importance to words and where verbs enhance a feeling that you thought eradicated from a character, which appears without warning. Stories of good moments, with unforgettable details, with special touches and a fantasy stop to silence that inner doubt that, once, you made your character feel. Complicated stories that catch like life itself but that you would not get rid of them even if you decided not to publish them.

The character vibrates with emotions, walks on an invented sidewalk, maybe in a real city or you may leave it to edit later as a detail that can be changed depending on your mood or how the story ends. He’s a loner or he has friends? What is his environment like? How do these people influence his life? Good questions to answer in every new story, on every blank page. Sometimes, they can pull out some of your traits, others are usually so different and weird that you end up hating them.

But, they are stories. More important or less, they are there to follow that new life that you have given them, in which it has been involved, in which it can decide to stays and starts a new one or try to leave and there is no way to move forward having to discard it, ceasing to be the most important thing of the day. Stories that are repeated in whispers inside your head, trying to become reality, to converge between new ideas, to get excited to be written on a blank page, present, perhaps forgettable, but marked, being able to edit them but without taking them out of you.

Written on loose sheets, notebooks or on a computer screen, where they all live and are remembered, they may not see the light but they insist on leaving you without having a plan ready, without being able to stop them. The voice, the language and the imagination are taken from constant images that the mind creates while they are seen at a fast pace while listening to music, doing a task, or eating, they are always there, calling you because they know that you listen daily, they know that you will not be able to contain yourself and that they will be the new protagonists.

You can hold on to them when you want to disconnect, when you need a moment of silence that is just for you or when you have your nerves on edge, helping me out of the pothole. They are stories that have supported sleepless nights, sad and rainy days, when you send an apology to a friend and when you use examples to make a theory make sense. They are stories that you appreciate, characters that you know, sensibilities that you feel and emotions that you observe, you would only need four walls, a blank sheet and a pen to be happy and let yourself go because you would never be alone and not only live an experience, but as many as your mind allowed you.

Stories that intrigue and you do not know where they come from, how you have been able to create them or see them in your head. They express themselves clearly, as if you already know them, as if you know how to feel them, touch them and be part of them, they flow without pushing them and show you that your creativity has no limits. Stories that breathe under the skin, that run through the blood and you always carry them next to you, without the need to force anything, to undervalue anything, to discard anything, being a participant in its essence. They conspire between the lines to guide your words, to decide their destiny, to contemplate that beginning, denouement and end with the characters that will form them.

Stories with or without an end that leave open questions, perhaps with imperfections so that the expressions of the character are read and this does not have to tell so much. Sometimes, short and many others, longer than usual with subtleties and metaphors almost perceptible that make you wonder things, get excited and surprised.

Stories that strike a chord, that make you want to follow and want to read them again, give you lessons breaking into your experiences to improve and become your best version, consciously and unconsciously. Maybe they talk to you, maybe you know how to listen to them but, best of all, you can feel understood. You dig through those words, reread them, study them and comment and never get tired of them, the title of the story finally makes sense.

Stories in which you feel identified, even when they describe you that August day on the beach, lying in the sand thinking about how lucky or unfortunate you are. Stories that you do not get out of your head because of their strength, because of their complexity, perhaps violence or discomfort but all of them carry a built-in lesson that leaves no one exempt from reflection. Stories that do not go with you but that you leave on a shelf in case you ever want to come to greet them, perhaps others you leave minimized in the Word because they do not convince you or you do not want to stay naked in public with such crude words. Elaborate stories left in disaster drawers that no one looks at and that do not have much contextual interest, perhaps the one you give them, but do not matter much to leave in public.

Stories made poem, of those that you did not even imagine developing because you do not like anything but that you let flow because they are also part of you, your experiences and who you are. Stories that disappear in someone’s ears, you say it out loud and you forget to write it down, your memory is already faltering but what else gives, we have had a good time. Own stories that develop in your mind and stay for you. Life stories that nobody cares about, only words and letters to sort between memories to break.


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Publicado en Personajes

Nazel: Atrapada en la Melancolía

Relato procedente: «Melancolía«. Edad: 24

Ciudad: Manchester. Profesión: Bibliotecaria.

Descripción física:

Mi cabello negro y largo hasta más abajo de los hombros, es sedoso y muy fino, tanto que una goma o un gancho no pueden cogerlo demasiado bien y suele caer, así que, siempre lo llevo suelto. Mis ojos son de un tono verdoso, mi piel es bastante pálida y me gusta vestir con unos vaqueros rotos, unas converse, cualquier camiseta negra que encuentre por el armario (casi todas las que tengo son negras) y una chaqueta de cuero un poco desgastada ya pero que me abriga y me hace sentir segura. Siempre he tenido unos quilillos de más, me los quise quitar durante mucho tiempo, me minaban la autoestima y no me veía bien así pero, hará algunos meses que he adelgazado bastante y lo único que me gustaría recuperar serían esos quilillos.

Descripción de la personalidad:

Siempre me han considerado una chica bastante seria y reservada, amiga de sus amigos y que hace favores a quién necesite, lo cual, ha provocado que no me haya dedicado mucho tiempo a mí misma estos últimos años. Soy complaciente, sincera, leal y un tanto confiada, diría que demasiado, siempre me estafan o terminan burlándose de mí por algo. Pero creo que me he considerado una persona oscura en el sentido de tener una tristeza y melancolía impropias de mis primeros 15 años de vida, siendo risueña y casi siempre riendo. Una de las palabras que también utilizaría para definirme sería “lectora empedernida”, al ser bibliotecaria puedo tener acceso a todos los libros que quiera leer y eso me anima a leer todavía más, es un plus.

Una infancia feliz:

He tenido esa infancia propia de los niños, feliz, siempre jugando, sonriendo, haciendo unas cuantas gamberradas y persiguiendo a mis compañeros de clase, los cuales, muchos de ellos, se convirtieron en amigos para toda la vida, de hecho, aún mantengo contacto y muy buenos recuerdos. Mi vida siempre fue sencilla, creo que muy normal y mis padres siempre se llevaban bien, al menos, a mis ojos. No he tenido a nadie con quién pelearme por cogerme la ropa del armario o robarme los cepillos del pelo porque soy hija única y mis padres nunca pensaron en tener a otro hijo, lo cual, de cierta manera, me ha facilitado las cosas.

Sacaba buenas notas, mis cumpleaños eran de ensueño, jamás he odiado una festividad y siempre he creído que yo había nacido para ser grande, no sé si, en cierto modo, lo he conseguido. Diríamos que no ha habido nunca nada raro que pudiera afectarme excesivamente o que tuviera una razón de peso para estar triste o apesadumbrada, melancólica o distante, siempre he sido alguien bastante positiva y entregada a los demás.

Un adiós sincero:

Me ha gustado mucho conocer gente nueva y algunos del grupo de clase con los que solía ir, empezaron a salir con algunos de cuarto curso, se cayeron bien e iban a pubs juntos, incluso, se pasaban hierba alguna que otra vez, creo que esa fue la principal razón de todas las razones por las que decidieron hacerse amigos. Así es como conocí a Steve. Alto, cabello castaño, ojos penetrantes, sonrisa perfecta… bueno, ya sabéis cómo va. Tu mirada se posa en alguien y ya no te puedes olvidar. Fue una atracción casi instantánea, en el mismo momento en el que nos presentaron, unos meses después él también lo reconoció, mientras estábamos bajo las sábanas riendo por alguna estupidez que se le había ocurrido. La cuestión era que me lo pasaba muy bien con Steve, era amable, sincero, entregado y dotado de lealtad, pero lo más importante, respetaba a los demás, nunca le respondía mal a nadie, no tenía rencor ni odio por nadie, era muy tranquilo y eso me embriagaba de serenidad, algo que a veces, no lograba mantener a lo largo de la semana.

Creo que por eso, fue tan doloroso. Al parecer, no podía dormir, yo no lo sabía y ni siquiera lo había notado en él, estaba como siempre. Nunca había conocido una faceta en Steve donde tuviese que pretender estar bien porque siempre lo estaba, me equivoqué. Su madre me contó que fue al médico para que le recetara unas pastillas para dormir. Consiguió hacerlo, lo cual, alegró a sus padres pero no sabían el enganche que estas podían causar. Debía de tomar media cada noche pero empezó a tomarse una entera, luego una y media, después dos y se aumentaba la dosis, incluso, durante el día. Acabó tan enganchado que tenía lagunas, le fallaba la memoria a menudo y estaba muy despistado, a veces, se saltaba un par de horas de clase y luego aparecía algo atolondrado pero sonriente, como si no pasara nada porque nadie tenía ni idea, por eso nadie pudo ayudarle.

Una mañana, sus padres encontraron a su hijo tirado en el suelo del baño con un bote de pastillas vacío en su mano. Los servicios médicos intentaron reanimarle pero fue tarde, al parecer, ya llevaba cuatro horas muerto. Nadie entendió por qué tomó todas esas pastillas, qué le vendría a la mente en aquel momento para hacer lo que hizo y seguimos sin saberlo, tan solo nos miramos cuando nos encontramos por la calle, sabiendo que nuestras vidas ya no van a ser las mismas sin Steve. Creo que después de siete años, todavía nos sentimos así. Le di un adiós sincero en su entierro, cuando todos nuestros amigos y familiares se fueron, pero no pude recuperar el aliento hasta pasado un año, en el cual, no quería comer, beber o salir de casa, solo quería estar durmiendo y despertar para volver a recordar que ya no estaba con nosotros. Fue un año duro. Mi madre insistió con que fuera a un psicólogo para poder recuperarme del trauma y así fue, sigo recordándole pero de otra manera.

Muerte sin avisar:

Pasados unos cinco años de esto, empecé a ir a unas clases para hacerme bibliotecaria, tenías que pasar unos exámenes algo complejos para poder estar rodeada de libros y en silencio todo el día. A mis padres les hubiese gustado que fuese a la Universidad y hubiera estudiado algo más interesante y que proporcionara una economía mejor, pero no me gustaba ninguna de las carreras que habían marcadas en ninguna de las universidades, así que, esta era la mejor opción para mí. Fue entonces cuando mi madre fue al médico a hacerse un análisis de sangre, recuerdo que llegaba tarde y que estaba algo nerviosa porque era una maniática de la puntualidad, esa mañana nos reímos de ella y con ella y luego se fue al centro médico. El día fue genial porque esa misma tarde fuimos al cine y a cenar unos burritos, fue una noche de diez.

Mi madre recibió la llamada una semana después de hacerse la prueba, el médico le dio la noticia de que tenía leucemia, que estaba muy avanzado y que no podían hacer nada por ella, los síntomas coincidían, así como las pruebas realizadas, no había ninguna duda, le dieron unos cuatro meses de vida, como mucho, podría ser antes o después de lo esperado. Nos dio la noticia y sentí todos esos sentimientos que me embriagaron con la muerte de Steve, todo ese vacío, esa tristeza desmesurada, esa melancolía que estaba a punto de volver a sentir, sabía que se acercaba a paso rápido y que no podría pararla, así que, me preparé como pude. Esperaba que se acostase y esperase a la muerte llamar a su puerta, pero dejó una nota antes de suicidarse diciendo que no iba a esperar, que se iba a ir ahora que podía y aún se sentía relativamente bien. De un día para otro, sin más. Con solo una nota, sin una despedida digna, al igual que pasó con Steve.

Atrapada en la melancolía:

Pude sentirla nuevamente, hacerse partícipe de mi cuerpo. Estaba segura de sí misma una vez más y quería formar parte de mis rutinas, forzándome a estar más tiempo en la cama que dando vueltas por casa, siendo acompañada por mi padre que, muchas veces, se quedaba dormido a mi lado por si volvía a entrarme otro ataque de pánico sin avisar. Mi cuerpo se sentía pesado, mi respiración se entrecortaba cada vez más, no podía controlar ese corazón acelerado y esa angustia que sentía en mi interior. Solo quería llorar, como si mi cuerpo no pudiese expresarse de otra forma, como si esa fuese la única salida que tenía para permanecer conectado.

Dos situaciones tristes, muy intensas, fuertes, creo que impactantes. Quizá hicieron que se carácter risueño se volviera más amargo, que esas sonrisas se volviesen mueca y que esas risas, lágrimas. Llamé a la psicóloga para volver a empezar la terapia, sintiéndome otra vez perdida y desplazada de quién soy.

Un futuro de superación:

Creo que me he dejado llevar aceptando que esa melancolía ahora forma parte de mí y puede que durante algún tiempo sea mi compañera. He de aprender a comunicarme con ella, a sentirla y dejarla fluir, a no rechazar lo que propone y saber que solo es una emoción que puedo sentir en un determinado momento, en el cual, no determina mi felicidad entera el resto de días. Supongo que, hay años que son más duros que otros y eso no está mal, debemos tener de todo en la vida para que tenga cierto significado y quizá, aprender algo en nuestra estancia aquí. No es mucho pero, es un avance en mi recuperación.

Supongo que aún me quedan cosas por asumir y que aceptar, dos vacíos así no se pueden llenar de la noche a la mañana y mucho menos, con cualquiera o cosas insignificantes, hay que saber convivir contigo mismo y con esos malos momentos que te hacen cambiar de humor o no sentirte del todo bien. Hay días y días, en cualquiera puedes ver a tu madre caer y otra, un sol brillar por la ventana y una energía que te permite hacer de todo y no parar. Todo es cuestión de perspectiva, ¿no?


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Publicado en Recomendaciones

Comentando libro «Versos para un Muerto» – Douglas Preston y Lincoln Child:

Tras los últimos cambios en la oficina del FBI en Nueva York, Pendergast se ve obligado a aceptar una condición inconcebible para conservar su empleo: el ferozmente independiente agente especial deberá ahora trabajar con un compañero.

Pendergast y su nuevo colega, el agente Coldmoon, son destinados a Miami Beach, donde una serie de homicidios cometidos por un sanguinario psicópata presenta un desconcertante «modus operandi»: el asesino arranca el corazón a sus víctimas y lo abandona -junto con unas misteriosas cartas manuscritas- sobre distintas lápidas de cementerios locales. Las tumbas están conectadas solo por una extraña circunstancia: todas pertenecen a mujeres que se suicidaron.

Sin embargo, la aparente falta de relación entre los antiguos suicidios y los nuevos asesinatos pronto es la manor de las preocupaciones de Pendergast. Porque, a medida que produndiza, el agente descubre que los crímenes pueden ser la punta del iceberg… y que se encuentra frente a una conspiración letal cuyos orígenes se remontan a décadas atrás.

Después de mucho tiempo sin leer un libro de estos dos escritores maravillosos, me lancé a leer este que ha sido el primero que he terminado en 2022 como parte de mi objetivo anual. Siempre he intentado seguir (en la medida de lo posible) la serie Pendergast y no puedo tener ninguna queja, aunque sí es verdad que los libros publicados actuales son más de tipo policíaco y existe un misterio puramente criminal, mientras que, en los que escribían al principio, existía un misterio sobrenatural que acechaba al asesinato en cuestión. Esto no es una queja, ni mucho menos, ambas formas de escribir o temáticas me han gustado mucho, creo que son escritores excepcionales y los seguiré leyendo 🙂

Como bien he comentado, «Versos para un Muerto» nos habla de un asesino en serie llamado «Brokenhearts», el cual, degolla a sus víctimas para hacerles el menor daño posible, les abre el pecho y les saca el corazón para dejarlo en las tumbas de chicas jóvenes que se suicidaron hace once años en diferentes ciudades. Al principio, empiezas a pensar que es un asesino macabro que lo único que quiere es llamar la atención (como muchos hacen) pero, cuando empiezas a conocerlo un poco más a través del detective Aloysius Pendergast, no cuadra que este asesino sea tan macabro como parece. Me ha encantado que se haya mantenido ese carácter tan propio de Pendergast, que su inteligencia se haya salido de los estándares, como siempre, y que haya seguido a pies juntillas aquello en lo que cree por encima de todo que, normalmente, es una intuición muy fuerte sobre un suceso determinado que le lleva a resolver el caso con elegancia.

Una de las cosas que más gracia me han hecho, ha sido que a Pendergast le hubieran asignado a un compañero, cuando él siempre insiste en trabajar solo y en mostrar lo poco que le gusta la gente, es decidido, honesto y muy directo, al igual que el agente Armstrong Coldmoon, el cual, es casi tan corto de palabras como él y con una inteligencia similar, muy intuitivo también, leal a quienquiera que sea su compañero y distante. Con el agente Vincent d’Agosta (aparece en libros anteriores) vemos a dos personas totalmente distintas, son como el agua y el aceite, incluso, a Pendergast le resulta irritable d’Agosta, tienen ideas bastante distintas y tienden a ser muy sarcásticos el uno con el otro, aunque siempre han hecho una pareja divertida. Este cambio de compañero no me ha resultado muy dramático, creo que los escritores lo han llevado muy bien a través del papel y han sabido introducir a este nuevo personaje a la perfección.

La introducción de las muertes, las cuales, se van intercalando entre la investigación, están muy bien detalladas, dando la información necesaria para atraparte en el libro, al igual que las reflexiones del agente Pendergast, sus suposiciones te dejan un tanto perdido al principio pero te lo va aclarando en los capítulos siguientes. Lo que más me gusta de estos libros es que Douglas Preston y Lincoln Child te atraen hasta unos cuatro o cinco capítulos antes de terminarlos para contarte a través de Pendergast lo que realmente está sucediendo, de una forma sencilla y cautivadora. En este libro, me ha resultado muy sorprendente el desenlace, no me esperaba para nada cómo los agentes encuentran al asesino y cómo Pendergast lo organiza para detenerle, tampoco creía la actitud de «Brokenhearts» al terminar el libro, no me hubiera imaginado una razón así para asesinar a un montón de mujeres por el camino.

«Versos para un Muerto» no te deja dudas ni preguntas abiertas, toda la historia encaja al detalle y la cierran de una forma muy elegante, al igual que leal (ya sabréis por qué si decidís leerlo) y mostrando totalmente la personalidad de Pendergast. El final me sorprendió mucho, la verdad, pero es tangible y entendible a ojos de aquellos que hemos seguido la historia de este detective, el cual, ha demostrado poder llevar a un asesino ante la justicia andando y ya no muerto como ha sucedido en innumerables ocasiones. Nos presentan también al Director del FBI Walter Pickett, el cual, creía que podía mantener a Pendergast a raya y a otros personajes que vienen de otros libros que se han recordado en este. El libro te cautiva de principio a fin, sin ninguna duda, no te deja mal sabor de boca y la historia tiene muy buen contexto, tiene matices interesantes y te mantiene atrapado en la trama, creo que es una de las cosas que ambos escritores consiguen en toda la serie Pendergast.

Me gusta mucho cómo se va dando la investigación, los detalles que la envuelven, la historia de las chicas muertas y las que se suicidaron, creo que han creado varios ambientes de suspense que, quién no conozca todavía a estos dos escritores, los van a apreciar y les van a animar a seguir leyendo más libros escritos por ellos. Otro libro épico de Douglas Preston y Lincoln Child, sin ninguna duda.


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Commenting «Verses for the Dead» book Written by Douglas Preston and Lincoln Child:

Following the latest changes in the FBI’s New York office, Pendergast is forced to accept an inconceivable condition for keeping his job: the fiercely independent special agent must now work with a colleague.

Pendergast and his new colleague, Agent Coldmoon, are sent to Miami Beach, where a series of murders committed by a bloodthirsty psychopath presents a puzzling «modus operandi»: the killer rips out the hearts of his victims and abandons it – along with mysterious handwritten letters – on different tombstones of local cemeteries. The tombs are connected only by a strange circumstance: they all belong to women who committed suicide.

However, the apparent lack of relationship between the old suicides and the new murders is soon the crux of Pendergast’s concerns. Because, as he produces, the agent discovers that crimes can be the tip of the iceberg… and that he is facing a lethal conspiracy whose origins go back decades.

After a long time without reading a book by these two wonderful writers, I launched to read this one that has been the first one I have finished in 2022 as part of my annual goal. I have always tried to follow (as far as possible) the Pendergast series and I can not have any complaints, although it is true that the current published books are more of a police type and there is a purely criminal mystery, while, in those who wrote at the beginning, there was a supernatural mystery that lurked in the murder in question. This is not a complaint, far from it, both ways of writing or themes I liked a lot, I think they are exceptional writers and I will continue reading them 🙂

As I have said, «Verses for the Dead» tells us about a serial killer called «Brokenhearts», who slits the throat of his victims to do them the least possible harm, opens their chests and takes out their hearts to leave it in the graves of young girls who committed suicide eleven years ago in different cities. At first, you start to think that he is a macabre killer who just wants to attract attention (as many do) but, when you start to know him a little more through detective Aloysius Pendergast, it does not fit that this murderer is as macabre as it seems. I have loved that the writers maintained that character so typical of Pendergast, that his intelligence has gone beyond the standards, as always, and that he has followed together what he believes in above all that, normally, is a very strong intuition about a certain event that leads him to solve the case with elegance.

One of the things that looked like so funny to me, has been that Pendergast would have been assigned a partner, when he always insists on working alone and showing how little he likes people, he is determined, honest and very direct, like agent Armstrong Coldmoon, who is almost as short of words as he is and with a similar intelligence, very intuitive too, loyal to whoever his partner is and distant. With agent Vincent d’Agosta (he appears in previous books) we see two totally different people, they are like water and oil, even Pendergast finds d’Agosta irritable, they have quite different ideas and tend to be very sarcastic with each other, although they have always made a funny couple. This change of partner has not been very dramatic for me, I think the writers have taken it very well through the role and have known how to introduce this new character perfectly.

The introduction of the deaths, which are interspersed between the investigation, are very well detailed, giving the necessary information to catch you in the book, as well as the reflections of the agent Pendergast, his assumptions leave you somewhat lost at first but he clarifies it in the following chapters. What I like most about these books is that Douglas Preston and Lincoln Child attract you up to about four or five chapters before finishing them to tell you through Pendergast what is really happening, in a simple and captivating way. In this book, I found the outcome very surprising, I did not expect at all how the agents find the murderer and how Pendergast organizes it to stop him, nor did I believe the attitude of «Brokenhearts» at the end of the book, I would not have imagined such a reason to murder a lot of women along the way.

«Verses for the Dead» does not leave you doubts or open questions, the whole story fits into detail and the writers closes it in a very elegant way, as well as loyal (you will know why if you decide to read it) and totally showing the personality of Pendergast. The ending surprised me a lot, the truth, but it is tangible and understandable in the eyes of those who have followed the story of this detective, who has shown to be able to bring a murderer to justice walking and no longer dead as has happened on countless occasions. We are also introduced to FBI Director Walter Pickett, who believed he could keep Pendergast at bay and other characters who come from other books that have been remembered in this one. The book captivates you from beginning to the end, without any doubt, it does not leave you with a bad taste in your mouth and the story has very good context, has interesting nuances and keeps you trapped in the plot, I think it is one of the things that both writers achieve throughout the Pendergast series.

I really like how the investigation is taking place, the details that surround it, the story of the dead girls and those who committed suicide, I think they have created several suspense environments that, who does not know these two writers yet, will appreciate them and will encourage them to continue reading more books written by them. Another epic book by Douglas Preston and Lincoln Child, without a doubt.


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