Publicado en Reflexiones

Paz Mental:

No se busca, se encuentra en esos pequeños momentos que son tuyos y de nadie más, comportan muy poca cosa, por lo general, tan solo tiempo. La respiración se normaliza y el corazón deja de bombear rápido, el estado de alarma empieza a desvanecerse y dejas de mirar hacia todos lados en busca de una amenaza, dejas de llorar para volver a sonreír. Está en cada situación en la que respondes con un «no» justificado, en momentos en los que decides no involucrarte, no formar parte de guerras en las que no tienes que ver, aparece al no responsabilizarte de cosas que son de otros. Empiezas a utilizar un nuevo lenguaje, a entender qué es lo que no se debe permitir.

Abres los brazos, cierras los ojos y un «por fin» sale a través de tus labios, triunfante. No te lo esperabas. No sentías que fuese a ocurrir tan pronto o puede que haya pasado más tarde lo que suponías, podrías no tener ninguna esperanza en que sucediera pero aquí está, un nuevo regalo, un cambio radical que hace que tus manos vuelvan a estar calientes y tu voz vuelva a vibrar. Entra como la luz del sol lo hace por la ventana, no tienes otra que sentirte viva, libre, de buen humor y esperando tener la energía suficiente para hacer frente al día, mientras te tomas un café caliente y unas pastas, disfrutando del sabor, ese sabor al que no prestabas mucha atención antes, cuando el estar alerta te interrumpía de lo que de verdad era importante.

Hay momentos. Por supuesto que los hay. No todo es solo blanco o solo negro, la combinación de colores, crea un bonito arcoíris, haciéndote ver que cualquier cosa puede hacer que prefieras combinarlos que no encontrarlos separados, la vida sería muy aburrida, ¿verdad? Te ayuda a meditar en esos instantes, para darte una pausa, para tan solo oír el silencio, puedes percibir el cantar de los pájaros o el sonido de la música relajante que has puesto en tu reproductor, quizá a la vecina poniéndose en la televisión su programa favorito o puede que prefieras escuchar el sonido de las hojas de los árboles al rozarse un día de viento. Puedes comprender por qué no debes actuar en depende de qué momentos o responder de manera ruda o maleducada, sabes cuándo parar y dejar de quejarte, la negatividad sigue ahí pero sabes manejarla mejor, sabes que debes hacerlo o volverás a las andadas, la paz puede irse en cuanto quieras, es mejor ser su amiga, créeme.

Te hace bailar y cantar sin avergonzarte, sin ruborizarte por hacerlo delante de tus amigos o gente que no conoces, te hace abrir tu mente de par en par y conversar, quizá con poca gente pero puede que te haga cambiar frente a ellos. Las críticas. No te importan. Han pasado a segundo plano. Se han evaporado, igual que tus molestias. Ahora puedes respirar hondo y respirar tras un insulto, palabras hirientes o tras un drama no provocado, te permites seguir adelante y no prestar atención a las migajas. Aprendes y entiendes que los comentarios son solo palabras. Pueden venir e irse. Es difícil no escucharlos, siempre están ahí, siempre lo estarán, no gustamos a todo el mundo y no nos vamos a llevar bien con todos, así que, sabes que debes aceptarlo, aceptarlos a ellos también, para así, pensar en ti y dejar que cada uno tire su propia basura. Solo importa la tuya. Lo que tú piensas, lo que tú haces, tus preocupaciones, tus problemas y cómo te sientes, solo importas tú. Solo controlas esto y nada más, te cuesta pero empiezas a comprenderlo para saber manejarlo.

Somos dueños de aquello que decimos, así que, es mejor elegirlo con cuidado, las palabras son el mayor poder que reside en nosotros, a través de la comunicación lo conseguimos todo. Hay que luchar por esa paz, por esa serenidad, incluso, en malos momentos, es una búsqueda constante. Todos somos quiénes somos y puede que no seamos felices siempre, comprendes que tienes momentos de felicidad, el resto se trata de sobrevivir, de mantenerte a flote, incluso, cuando las cosas se ponen muy feas, hay que resistir la tempestad, hay que enfrentarla aunque empuje tu cuerpo hacia atrás y no consigas caminar, te deje tirado en el suelo y no te permita avanzar. Siempre hay una salida, incluso, cuando no la hay y solo rezas por encontrarla.

La paz está en la serenidad con la que nos tomamos las cosas, deja de estar cuando te exaltas, gritas, te enfadas, te quejas y lloras porque no has conseguido lo que querías, cuando ves que no puedes controlarlo todo. Porque no podemos controlarlo todo, solo que hacemos y pensamos nosotros. Pero, está bien, ¿no? Al fin y al cabo, no podemos obligar a otros a que piensen como nosotros, a que sean como nosotros o a que actúen como nos gustaría. La paz persiste cuando te mantienes tranquilo, cuando te conoces, cuando cumples con lo tuyo y te centras en ti, cuando dejas de esperar algo diferente de los demás, cuando sabes estar bien contigo mismo y cuando sabes dejar que el silencio te embriague y te haga reflexionar. Tenemos una oportunidad, tenemos esa elección, podemos enfadarnos sin pensar o entendernos y entenderlos, respetando a cada uno como es, como nos gustaría que nos respetaran.

Puede que sea una idealización de paz, quizá un poco simple, pero así es como debería ser, cómo debería sentirse. Simple, cercana, embriagadora y encantadora, esperando que la encuentres para ser parte de ti.


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Mental Peace:

It is not sought, it is found in those small moments that are yours and no one else’s, they involve very little, usually only time. Breathing normalizes and the heart stops pumping fast, the state of alarm begins to fade and you stop looking everywhere for a threat, you stop crying to smile again. It is in every situation in which you respond with a justified «no», at times when you decide not to get involved, not to be part of wars in which you do not have to be, it appears by not taking responsibility for things that belong to others. You begin to use a new language, to understand what should not be allowed.

You open your arms, close your eyes and a «finally» comes out through your lips, triumphant. You didn’t expect it. You didn’t feel like it was going to happen so soon or maybe it happened later what you assumed, you might have no hope of it happening but here it is, a new gift, a radical change that makes your hands warm and your voice vibrates again. Enter as the sunlight does through the window, you have no choice but to feel alive, free, in a good mood and hoping to have enough energy to face the day, while you have a hot coffee and some sweets, enjoying the flavor, that flavor to which you did not pay much attention before, when being alert interrupted you of what was really important.

There are moments. Of course there are. Not everything is just white or just black, the combination of colors, creates a nice rainbow, making you see that anything can make you prefer to combine them than not find them separate, life would be very boring, right? It helps you to meditate in those moments, to give yourself a pause, to just hear the silence, you can perceive the singing of the birds or the sound of the relaxing music that you have put on your player, perhaps the neighbor putting on the television her favorite program or you may prefer to listen to the sound of the leaves of the trees when rubbing a windy day. You can understand why you should not act on what moments or respond in a rude way, you know when to stop complaining, the negativity is still there but you know how to handle it better, you know you must do it or you will return to the walks, peace can go as soon as you want, it is better to be its friend, believe me.

It makes you dance and sing without embarrassment, without blushing for doing it in front of your friends or people you don’t know, it makes you open your mind wide and talk, maybe with few people but it may make you change in front of them. Criticism. You don’t care. They have taken a back seat. They have evaporated, as have your discomfort. Now you can take a deep breath and breathe after an insult, hurtful words or after an unprovoked drama, you allow yourself to go ahead and not pay attention to the crumbs. You learn and understand that comments are just words. They can come and go. It’s hard not to listen to them, they’re always there, they always will be, we don’t like everyone and we’re not going to get along with everyone, so you know you have to accept it, accept them too, in order to think about you and let everyone throw away their own garbage. Only yours matters. What you think, what you do, your worries, your problems and how you feel, only matter to you. You only control this and nothing else, it was hard for you but you begin to understand it to know how to handle it.

We own what we say, so, it is better to choose it carefully, words are the greatest power that resides in us, through communication we get everything. You have to fight for that peace, for that serenity, even in bad times, it is a constant search. We are all who we are and we may not always be happy, you understand that you have moments of happiness, the rest is about surviving, staying afloat, even when things get very ugly, you have to resist the storm, you have to face it even if it pushes your body back and you can not walk, it left you lying on the ground and does not allow you to move forward. There is always a way out, even when there isn’t and you just pray to find it.

Peace is in the serenity with which we take things, it ceases to be when you exalt yourself, shout, get angry, complain and cry because you have not achieved what you wanted, when you see that you can not control everything. Because we can’t control everything, only what we do and think. But, it’s okay, isn’t it? After all, we cannot force others to think like us, to be like us, or to act as we would like. Peace persists when you stay calm, when you know yourself, when you do your thing and focus on yourself, when you stop expecting something different from others, when you know how to be good with yourself and when you know how to let silence intoxicate you and make you reflect. We have an opportunity, we have that choice, we can get angry without thinking or not understanding each other, respecting each one as it is, as we would like to be respected.

It may be an idealization of peace, perhaps a little simple, but that’s how it should be, how it should feel. Simple, close, intoxicating and charming, waiting for you to find it as a part of you.


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Autor:

Escritora. Estudiante de la vida y apasionada por la lectura y el aprendizaje. Siempre activa, esperando crear una nueva historia o personaje. La dominación de las palabras forma su existencia y la música un componente fundamental para una mente creativa.

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