Publicado en Reflexiones

Sobrevive:

Sobrevive. Aunque tus errores afloren en tu mente, tus dudas se apoderen de cada momento y no tengas salida. Todos los buenos momentos no existirían sin los malos, ahí es donde conoces cuál es tu resistencia y tu capacidad de sanar y seguir resistiendo. Tu cuerpo se agota, te empuja hacia atrás, mientras tus palabras se quiebran y dejan paso a los lamentos, tu mente se desequilibra y se pregunta por qué sigues ahí de pie, sin moverte, por qué prefieres estar sentado en el sofá con una manta antes que salir con tus amigos de bar en bar en busca de una borrachera fácil. Quizá lo piensas por un momento. Al principio, no te atrae mucho la idea, pero empiezas a pensar que quizá, te ayudará a olvidar, que el alcohol podría ser un cómplice inocente de la oscuridad que sientes, y empiezas a preguntarte: ¿por qué no?

Has bebido mucho, puede que demasiado y todo el bullicio que hay a tu alrededor no te deja ni siquiera escucharte a ti mismo. Te tambaleas, te sientas en una de las sillas del fondo para acallar tanta risa y los gritos de la gente ávida por seguir bebiendo. Respiras con dificultad. Vuelves a recordarlo todo. Es el momento del bajón, el alcohol a veces, tiene ese efecto. Pensabas que ibas a salir de ello, pero no puedes. Lo olvidas y te levantas. Te estás agobiando. El aire no parece entrar en tus pulmones, te ahogas. ¿Qué harías estando normal? ¿Qué harías siendo tú? Te das cuenta de que te estás escondiendo. Activas el piloto automático para no sentir nada, como alguna vez hiciste.

Algo mareado, sales fuera del bar mientras dejas a tus amigos disfrutar de la noche dentro, preguntándote por qué has accedido si no te sientes bien, no eres tú mismo, si no tienes a qué agarrarte o una esperanza de la que tirar para seguir hacia adelante. Ni siquiera has pensado en lo que pasó, te has abalanzado sobre la solución más fácil, la que te haría olvidar quién eras, la que te diría que dejaras de ser esa persona y empezaras a ser otra que acalla su dolor con alcohol. Pero sigues sin ser tú. Quizá ya hayas empezado a pretender, en el trabajo, con tu familia y amigos, no quieres mostrarte vulnerable, no crees necesitar empatía ajena porque te vales tú mismo, a nadie le importa cómo te sientes y tú eres suficiente para ayudarte, lo has hecho siempre, una vez más no te matará, siempre has sido un superviviente.

¿Por qué esta vez no puedes volver a serlo? ¿Por qué no seguir siendo el fuerte? ¿Por qué no mantener la calma y seguir adelante como si nada hubiese ocurrido? ¿Por qué tomarse una pausa del trabajo si todo anda bien, si tú estás bien? Tu rutina sigue intacta, tus horarios son impecables y estás a gusto en esa casa que acabas de comprarte, ¿por qué algo debería romperse dentro de ti? ¿Por qué pretender no puede funcionar mientras le das tiempo a que las aguas se calmen? Siempre funciona. Aunque no esta vez. Te cuesta aceptarlo pero permanece como un susurro en un rincón de tu mente que no deja de hablar, de traerte de vuelta al mismo instante que querías olvidar con tus amigos, es como volver a oírlo todo y a no sentirte seguro.

Otra vez, en ese sofá vuelves a notar esa respuesta tocar tu lengua suavemente y pasar entre tus labios. Te preguntas una vez más si es buena idea salir priorizando a tus amigos y sus intereses antes que los tuyos. Te preguntas si de verdad deberías ir una vez más a ese bar para olvidarlo todo, para pretender que nunca ha ocurrido y así acallar tus remordimientos. Te preguntas si es necesario ser otra persona para sobrevivir, para salir de esto ileso. ¿No sería mejor coger el teléfono y pedir ayuda a alguien profesional que pueda ayudarte en este momento? ¿No crees que ya es hora de priorizarte y tenerte presente? ¿Qué crees que harás? Te decides al cabo de un minuto, mientras los ojos de tus amigos siguen observándote y tú sigues con ese cabello deshecho desde por la mañana, el pijama y las zapatillas con las cabezas de «Hulk» como decorativo. Estás hecho un asco, y lo sabes, ni siquiera te has duchado.

Al fin, dices: «NO, gracias. He de irme a un sitio, pero seguro que voy otro día y os acompaño». Tu voz sigue siendo algo pesada, un tanto ronca y esa tristeza te sigue invadiendo, agoniza en tu interior pero, sabes que has hecho lo correcto porque no huyes, enfrentas. Y, esta vez, te das cuenta que para sobrevivir solo tienes que dar un paso adelante para seguir siendo el superviviente que alguna vez fuiste.


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Survive:

Survives. Although your mistakes appear in your mind, your doubts take over every moment and you have no way out. All the good times would not exist without the bad ones, that’s where you know what your resistance is and your ability to heal and keep resisting. Your body is exhausted, it pushes you back, while your words break and give way to laments, your mind becomes unbalanced and wonders why you are still standing there, not moving, why you would rather be sitting on the sofa with a blanket than going out with your friends from bar to bar in search of an easy binge. Maybe you think about it for a moment. At first, you are not very attracted to the idea, but you begin to think that perhaps, it will help you forget, that alcohol could be an innocent accomplice of the darkness you feel, and you begin to wonder: why not?

You’ve drunk a lot, maybe too much and all the buzz around you doesn’t even let you hear yourself. You stagger, sit on one of the chairs in the background to silence so much laughter and the screams of people eager to keep drinking. You breathe hard. You remember everything again. It’s the time of the downturn, alcohol sometimes, it has that effect. You thought you were going to get out of it, but you can’t. You forget it and get up. You’re getting overwhelmed. Air doesn’t seem to enter your lungs, you drown. What would you do when you were normal? What would you do being you? You realize you’re hiding. You turn on autopilot to feel nothing, like you once did.

Somewhat dizzy, you step outside the bar while letting your friends enjoy the night inside, wondering why you’ve agreed if you’re not feeling well, you’re not yourself, if you don’t have anything to hold on to or a hope to pull forward. You haven’t even thought about what happened, you’ve pounced on the easiest solution, the one that would make you forget who you were, the one that would tell you to stop being that person and start being someone else who silences your pain with alcohol. But it’s still not you. Maybe you have already begun to pretend, at work, with your family and friends, you do not want to be vulnerable, you do not think you need empathy from others because you are worth yourself, nobody cares how you feel and you are enough to help you, you have always done it, once again it will not kill you, you have always been a survivor.

Why can’t you be again this time? Why not remain the strongman? Why not stay calm and move on as if nothing had happened? Why take a break from work if everything is going well, if you’re fine? Your routine is still intact, your schedules are impeccable and you are at ease in that house you just bought, why should something break inside you? Why can’t pretending at work while you give the waters time to calm down? It always works. Although not this time. It is difficult for you to accept it but it remains like a whisper in a corner of your mind that does not stop talking, to bring you back at the same moment that you wanted to forget with your friends, it is like hearing everything again and not feeling safe.

Again, on that couch you notice that answer again touching your tongue gently and passing between your lips. You wonder once again if it’s a good idea to go out prioritizing your friends and their interests over yours. You wonder if you should really go to that bar once again to forget everything, to pretend that it has never happened and thus silence your regrets. You wonder if it is necessary to be someone else to survive, to get out of this unscathed. Wouldn’t it be better to pick up the phone and ask for help from someone professional who can help you right now? Don’t you think it’s time to prioritize and keep yourself in mind? What do you think you will do? You decide after a minute, while the eyes of your friends continue to watch you and you continue with that undone hair since the morning, pajamas on and slippers with the heads of «Hulk» as decorative. You’re disgusted, and you know it, you haven’t even showered today.

At last, you say, «NO thanks. I have to go to a place, but I’m sure I’m going another day and I’ll accompany you.» Your voice is still somewhat heavy, a bit hoarse and that sadness continues to invade you, agonizes inside you but, you know you have done the right thing because you do not run away, you face the situation. And, this time, you realize that to survive you just have to step up to remain the survivor you once were.


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Autor:

Escritora. Estudiante de la vida y apasionada por la lectura y el aprendizaje. Siempre activa, esperando crear una nueva historia o personaje. La dominación de las palabras forma su existencia y la música un componente fundamental para una mente creativa.

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