Publicado en Reflexiones

La Biblioteca:

Estás en mi cabeza y no puedes salir, permaneces encadenado, destinado a perecer. No es que me guste verte a diario pero, así son las cosas, ¿verdad? Te empeñaste en ser parte de un capítulo, en resistirte a mis anhelos de soledad, no quisiste volver a dirigirme la palabra, pero sí quisiste hurgar en mi memoria y en mis heridas, como si estuvieras en tu casa, paseándote en cada estantería de libros, impregnada con ese aroma a viejo en la parte de atrás y un poco más a nuevo en la parte delantera. ¿A qué esperas? Coge el libro que quieras. No te equivoques, no me gusta que hurguen en mi cabeza, solo que cualquier intruso se pueda dar cuenta de la equivocación y el riesgo que corre al hacerlo. Ni qué decir que es peligroso.

¿Sabes? No solo viven libros ahí dentro, también historias, experiencias, creencias creadas por mi infancia, una personalidad latente que cohabita con mi carácter y ambos hacen un mix extraño, mezclado con un temperamento un tanto irritable y una lengua larga que no calla cuando algo no le parece bien. También están mis heridas, guardadas en secreto para que nadie pueda llegar a ellas, se comportan como si tuvieran que alimentarse de aquellos que irrumpen sin permiso, yo de ti tendría cuidado. Los libros muerden si no utilizas la palabra correcta para dirigirte a ellos, si fuera tú, me alejaría, sobre todo los más viejos, están cansados de soportar tanto polvo sobre sus lomos.

No te equivoques, me das bastante igual, ni siquiera me preocupa que decidas quedarte en medio de «La Biblioteca» sin moverte, pronto la verás en movimiento y desearás no haber entrado nunca. Un grito no me vale, una amenaza de venganza próxima no me impresiona, las súplicas han dejado de sorprenderme y el perdón ha dejado de tener un sentido, las palabras no sirven para nada sin hechos. Me verás a menudo, estaré presente en cada segundo, sabré dónde estás y te prohibiré la entrada en lo privado, en lo que cierro la entrada incluso a mí misma para no volver a pensar en ello o imaginar que algo así es posible.

Quizá te encuentres como en casa. Por supuesto, es un sitio que no conoces porque después de tanto tiempo estando juntos tú no has sabido nada de esto y yo he tendido a ser demasiado confiada y compasiva como para creer que lo que teníamos era algo más que físico, una comprensión que superaba en empatía a las demás parejas con las que estuvimos. Aquí quizá encuentres información útil que no supiste preguntar, a la que no pusiste atención y no necesitaste cambiar para saber que no ibas a hacer nada al respecto. Reconocerás esos momentos, sabrás que la tristeza cotidiana que me provocaba verte estaba ahí, bien presente, haciéndome sentir inútil por no creerme lo suficientemente buena para ti, lo suficientemente interesante o extrovertida, atractiva o complaciente, creo que hasta lo fui demasiado.

Puede que nunca lo llegues a entender, ni siquiera leyendo todos los libros que forman «La Biblioteca», puede que ni te importe de lo que te estoy hablando y solo quieras encontrar una salida. Te adelanto que no la hay, me aseguré de ello hace mucho tiempo, no quise tener que ver cómo mis libros desaparecían por grietas abiertas que ya no era capaz de contemplar, dejándome vacía. Son y siempre serán filas de libros interminables, historias infinitas, listas de lecturas que empecé hace mucho, fragmentos de memorias que siempre guardaré en esa zona de mi memoria y momentos que no podría sustituir por otros porque ya pasaron y están escritos.

Deberías saberlo, solo eres una mancha. Quizá te deje unos días más merodear por mi cabeza pero pronto, muy pronto, alguien te pisoteará como una hormiga o te disparará en la frente, puede que te saque a patadas o que el techo se te venga encima, quién sabe. No eres particularmente listo, mucho menos, intuitivo. Puede que ahora mismo me esté acercando y sigas sin poder verme. Quizá corras sin parar, gritando, insultándome, quizá no aguantes la presión de ser perseguido. He pensado en cazarte con sigilo, como un ninja a punto de coger a su objetivo y cortarle el cuello a la mínima oportunidad. Dime, ¿te gustaría? Porque no estoy muy lejos. Veo cómo te giras un par de veces mientras sonrío, no tienes ni idea de qué estoy a punto de hacer, ¿verdad? Quizá es porque aquí, estás bajo mi mando, ahora soy yo quién controla la situación, no tú. Estoy a unos centímetros de ti pero sigues sin verme. Es una pena porque en cuanto te gires nuevamente vas a sorprenderte mucho.

Puedo ver tus ojos dirigirse a mí, pero tú no ves los míos. Sé que es mi oportunidad, sé que es el momento de hacer lo que siempre había deseado. La espada de plata que tengo en la mano, atraviesa tu pecho, con suavidad, mientras tus ojos siguen moviéndose nerviosos tratando de comprender qué está pasando. ¿Lo has comprendido? Caes al suelo y un último suspiro sale de tu boca, mientras aparezco frente a ti y dejo que mi cuerpo descanse. Desapareces por fin, ya no queda ningún rastro tuyo, no hay malas hierbas, he dejado de seguirte entre mi memoria rezando por encontrarte otra vez, ahora puedo desconectar sin tener miedo de que estés ahí, de que veas lo que hago, ya no debo avergonzarme más, tampoco trazar un plan para sacarte vivo de ahí porque ya has muerto y yo soy quién te ha matado, no puedo ser más feliz con ello. Espero que te pudras en algún sitio, bien lejos de mí. Buena suerte en el infierno, amigo.


The Library:

You are in my head and you cannot go out, you remain chained, destined to perish. Not that I like to see you on a daily basis, but that’s the way things are, right? You insisted on being part of a chapter, on resisting my longings for solitude, you did not want to speak to me again, but you did want to dig into my memory and my wounds, as if you were at home, strolling around on each bookshelf, imbued with that scent of old on the back and a little more new on the front. What are you waiting for? Take the book you want. Make no mistake, I don’t like to be rummaged through my head, only that any intruder can realize the mistake and the risk he runs in doing so. Needless to say, it’s dangerous.

You know? Not only do books live in there, but also stories, experiences, beliefs created by my childhood, a latent personality that coexists with my character and both make a strange mix, mixed with a somewhat irritable temperament and a long tongue that does not silence when something does not seem right. There are also my wounds, kept secret so that no one can reach them, they behave as if they have to feed on those who break in without permission, I would be careful. Books bite if you don’t use the right word to address them, if it were you, I would walk away, especially from the older ones, they are tired of enduring so much dust on their backs.

Don’t get me wrong, I don’t care about you, I’m not even worried that you decide to stay in the middle of «The Library» without moving, soon you will see it in motion and wish you had never entered. A cry is not worthy to me any more, a threat of revenge soon does not impress me, the please have ceased to surprise me and forgiveness has ceased to have a meaning, words are useless without facts. You will see me often, I will be present every second, I will know where you are and I will forbid you to enter the private, in which I close the entrance even to myself so as not to think about it again or imagine that something like this is possible.

Maybe you’ll find yourself at home. Of course, it’s a place you don’t know because after so long being together you haven’t heard from it and I’ve tended to be too trusting and compassionate to believe that what we had was more than physical, an understanding that surpassed in empathy the other couples we were with. Here you may find useful information that you did not know how to ask, that you did not pay attention to and did not need to change to know that you were not going to do anything about it. You will recognize those moments, you will know that the daily sadness that caused me to see you was there, well present, making me feel useless for not believing that I was good enough for you, interesting or outgoing enough, attractive or pleasant, I think I was even too much.

You may never understand it, not even reading all the books that make up «The Library», you may not even care what I am talking about and just want to find a way out. I anticipate that there is not, I made sure of it a long time ago, I did not want to have to see how my books disappeared through open cracks that I was no longer able to contemplate, leaving me empty. They are and always will be rows of endless books, endless stories, reading lists that I started a long time ago, fragments of memories that I will always keep in that area of my memory and moments that I could not replace with others because they have already passed and are well written.

You should know, you are just a blemish. Maybe I’ll let you a few more days loiter around my head but soon, very soon, someone will trample you like an ant or shoot you in the forehead, it may kick you out or the ceiling will come at you, who knows. You’re not particularly smart, much less intuitive. Maybe right now I’m getting closer and you still can’t see me. Maybe you run non-stop, screaming, insulting me, maybe you can’t stand the pressure of being persued. I’ve thought about hunting you stealthily, like a ninja about to grab his target and cut his neck at the slightest opportunity. Tell me, would you like to? Because I’m not far away. I see how you spin a couple of times while smiling, you have no idea what I’m about to do, right? Maybe it’s because here, you’re under my command, now it’s me who controls the situation, not you. I’m a few inches away from you but you still don’t see me. It’s a shame because as soon as you turn around again you’re going to be very surprised.

I can see your eyes turning to me, but you don’t see mine. I know it’s my chance, I know it’s time to do what I’ve always wanted. The silver sword in my hand pierces your chest, gently, as your eyes keep moving nervously trying to understand what’s going on. Have you understood? You fall to the ground and a last breath comes out of your mouth, as I appear in front of you and let my body rest. You disappear at last, there is no trace of you left, there are no bad vibes left, I have stopped following you among my memory praying to find you again, now I can disconnect without being afraid that you are there, that you see what I do, I should not be ashamed anymore, nor draw up a plan to get you out of there alive because you have already died and I am the one who has killed you, I can not be happier with it. I hope you rot somewhere, far away from me. Good luck in hell, buddy.


Autor:

Escritora. Estudiante de la vida y apasionada por la lectura y el aprendizaje. Siempre activa, esperando crear una nueva historia o personaje. La dominación de las palabras forma su existencia y la música un componente fundamental para una mente creativa.

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