Publicado en Relatos

Una Elección:

Seguí corriendo tras él a través de la calle, llevábamos así un rato, pero necesitaba ponerle las manos encima a ese idiota. Notaba cómo mi pecho subía y bajaba con fuerza, mientras mi respiración se entrecortaba y trataba de que mis pies no se frenaran. Seguía con los ojos su sudadera roja, era rápido, muy rápido, me dejaba atrás. Sabía que podía cogerle otro día, pero no podía esperar más.

Llegamos a una calle sin salida, estrecha. Fue una buena noticia, aunque para él no tanto, frenó en seco mientras le daba golpes a la pared del fondo. No estaba muy iluminado, una farola era lo único que nos permitía a ambos distinguirnos en la oscuridad. Su respiración se oía más fuerte que la mía y su expresión mostraba una absoluta frustración por no recordar que aquel callejón no era el indicado para escapar. Sonreí, de verdad que no esperaba que aquello pasara, ese tipo había sido muy listo los últimos cuatro meses, escondido como una rata de alcantarilla.

Por fin, estábamos uno frente al otro. Bajé la capucha de mi sudadera y sus ojos se ensancharon, siempre le había seguido oculto. Vi unas gotas de sudor correr por su frente mientras daba dos pasos hacia atrás. Quería mirarle a los ojos antes de hacerlo, quería saber cómo pensaba, cómo sentía, cómo trabajaba su cuerpo antes de atraparle, así que, tomármelo con calma era lo único que me hacía saborear aquel momento. Saqué mi arma de detrás del pantalón, una Beretta M9 preparada y cargada para ese momento. Su tacto era suave, compacto, ergonómico, echaba de menos cómo se sentía tenerla en la mano. Respiré hondo con una sensación de calma que empezaba a embriagarme todo el cuerpo porque esto se terminaba aquí, en este momento.

Le apunté con ella y él se quedó muy quieto. Le temblaron las manos y empezó a tartamudear, buscando piedad en alguien que ya no sabía muy bien qué era eso. Me acerqué a pequeños pasos hasta estar a un poco más de un metro, le tenía justo allí delante, aterrado. He de reconocer que me gustaba verle así.

– Vas a morir. Lo sabes, ¿verdad? – busqué una señal de arrepentimiento pero era solo fingida, no parecía recordarme – Me ha costado cuatro meses encontrarte, la verdad, eres muy escurridizo.

– Por favor… Deje que me vaya, ¡yo no he hecho nada!

– Es curioso, mi mujer no diría lo mismo cuando le pegaste un tiro en la sien y te dedicaste a robar en mi casa, ¿te gustó la experiencia? ¿Lo pasaste bien?

– ¿Qué? ¡No sé de qué hablas, tío!

Respiré hondo una vez más. Por fin me decidí a apretar el gatillo mientras le veía cerrar los ojos con fuerza y sudar como un cerdo. Pero algo me dio en la pierna, dolía. ¡Joder, dolía mucho! Caí al suelo de rodillas, mientras el chico salía corriendo. La rabia empezó a apoderarse de mí, ¿quién había sido el gilipollas que me había disparado? Me giré como pude mientras me cogía la pierna derecha y pude ver al tipo encapuchado con una chaqueta de cuero negro y unos vaqueros del mismo color. No podía verle la cara pero conocía su voz. Su olor…

– Te has equivocado de tío, ¿no crees?

– Hijo de perra… – susurré, mientras la pierna seguía sangrando y me dejaba caer hacia atrás, empezaba a sentirme mareado – ¡Fuiste tú!

– No eres tan buen detective, al fin y al cabo – se acercó desde el final de la calle a paso decidido – Eres idiota.

– ¿Qué…? ¿Pero qué haces?

– ¿Tú qué crees?

Sonrió, mientras se quitaba la capucha y me apuntaba con una Glock. No conseguí ver su cara, no pude ver sus ojos tras apretar el gatillo, no pude entender ese final que me dejó sin aliento y que me hizo perder el conocimiento. La oscuridad me invade. Estoy atrapado, me siento atrapado. Sentado en un rincón, desolado y sin poder gritar.


A Choice:

I kept running after him across the street, we had been like this for a while, but I needed to get my hands on that idiot. I could feel my chest rise and fall with through, as my breathing shortened and I tried not to slow down my feet. I followed his red sweatshirt with my eyes, he was fast, very fast, he left me behind. I knew I could catch him another day, but I couldn’t wait any longer.

We arrived to a street with no exit, narrow. It was good news, although for him not so much, he braked in his tracks while hitting the back wall. It was not very illuminated, a lamppost was the only thing that allowed us both to distinguish ourselves in the dark. His breath could be heard louder than mine and his expression showed absolute frustration at not remembering that this alley was not the right one to escape. I smiled, I really didn’t expect that to happen, that guy had been very smart the last four months, hiding like a sewer rat.

At last, we were facing each other. I pulled down the hood of my sweatshirt and his eyes widened, I had always followed him hidden. I saw a few drops of sweat running down his forehead as he took two steps back. I wanted to look into his eyes before I did, I wanted to know how he thought, how he felt, how his body worked before catching him, so taking it easy was the only thing that made me savor that moment. I pulled my gun out of the back of my pants, a Beretta M9 prepared and loaded for that moment. Its touch was soft, compact, ergonomic, I’ve missed how it felt to have it in my hand. I took a deep breath with a sense of calm that was starting to intoxicate my whole body because this was ending here, right now.

I pointed at him with it and he stood very still. His hands trembled and he began to stutter, looking for mercy in someone who no longer knew very well what that was. I approached in small steps until I was a little more than a meter away, I had him right there in front of me, terrified. I have to recognize I really liked to see him that way.

– You’re going to die. You know it, right? – I looked for a sign of regret but he was just faking it, he didn’t seem to remind me – It has taken me four months to find you, the truth, you are very elusive.

– Please… Let me go, I haven’t done anything!

– It’s funny, my wife wouldn’t say the same thing when you shot her in the temple and you dedicated yourself to stealing in my house, did you like the experience? Did you have a good time?

– What? I don’t know what you’re talking about, buddy!

I took a deep breath once again. I finally decided to pull the trigger as I watched him close his eyes tightly and sweat like a pig. But something hit me in the leg, it hurt. Fuck, it hurt a lot! I fell to the ground on my knees, while the boy ran out. Anger began to take hold of me, who had been the asshole who had shot me? I turned as I could as I took my right leg with both hands and I could see the hooded guy in a black leather jacket and jeans of the same color. I couldn’t see his face but I knew his voice. That smell…

– You made a mistake with the buddy, don’t you think?

– Son of a bitch… – I whispered, as my leg kept bleeding and it let me fall back, I started to feel dizzy – It was you!

– You’re not such a good detective, after all – he came over from the end of the street at a determined pace – You’re an idiot.

– What…? What are you doing?

– What do you think I’m doing?

He smiled, as he took off his hood and pointed a Glock at me. I couldn’t see his face, I couldn’t see his eyes after pulling the trigger, I couldn’t understand that ending that took my breath away and made me lose consciousness. Darkness invades me. I’m trapped, I feel trapped. Sitting in a corner, desolated and unable to scream.


Autor:

Escritora. Estudiante de la vida y apasionada por la lectura y el aprendizaje. Siempre activa, esperando crear una nueva historia o personaje. La dominación de las palabras forma su existencia y la música un componente fundamental para una mente creativa.

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