Publicado en Reflexiones

Despedida:

Desapareció y no pudiste despedirte. Es un pequeño pensamiento que fluctúa en tu interior, una pequeña llama que, a veces, se enciende, que te hace recordar ese momento, aunque no estás muy cómoda admitiéndolo, ¿verdad? Lo sé, es complicado. Y no hablarías de ello ni aunque te obligara, así que, voy a hablar yo. Sé lo que sientes, lo proyectas cada vez que tu voz empieza a vibrar, cuando te tiembla, cuando piensas en qué decir y cuando dices algo que no deberías. Está contigo cada minuto de cada día. Te arrepientes de no haber dicho lo que debiste decir antes, no dijiste lo que sentías, como hacías siempre, un mal hábito que no has podido erradicar.

Te acuerdas de cada detalle de su semblante, de su cuerpo esbelto y sus ojos castaños, su sonrisa y su tez pálida, le ves cada vez que despiertas y cada vez que te acuestas. Aparece en cada uno de tus sueños. Empiezan y terminan de maneras diferentes pero la parte donde compartes lo que sientes por fin, eso no cambia. Te sentiste cobarde, pero no lo fuiste, cualquiera hubiera podido haberse echado atrás. Pero tú no, te rompió todos los esquemas, un sentimiento como ese te dejó helada y nadie te había hecho remover tanto por dentro. Intentaste combatirlo, durante mucho tiempo, incluso te echaste novio para olvidarlo pero nada sirvió. Te volviste dura. Miraste hacia delante sin dudarlo, aceptaste que no siempre se puede conseguir lo que uno quiere.

Y es cierto. Pero tú sacrificaste demasiado, ¿no? Las cosas podrían haber sido diferentes, podrías haber estado con otra persona que te hubiera apetecido más estar pero no podías. Sentías que no ibas a pertenecer, que no encajarías, que sería otra persona que te apartaría de su vida y que te dejaría echa polvo, tendrías que reconstruirte y no habría nadie que te quitara ese dolor. Y el no haberlo soportado lo hace todo más difícil, ¿verdad? Una experiencia sin vivir, una experiencia querida y desquitada de la línea del tiempo, sin explicaciones, pasando sin más. No tienes ni idea de cómo habría sido pero te lo preguntas día sí y día también.

A veces, es curiosidad. Otras veces, es anhelo. Muchas otras, solo un recuerdo vivo que, por alguna razón, ha permanecido. Hay puertas que no logran cerrarse del todo, hay lugares en tu mente que tienen un sitio donde deben estar, y ese sitio está en un rincón, si me esfuerzo puedo verlo. Has llegado a hacerlo tan invisible para no tener que verlo, para no estar cerca de él y saber cómo evitarlo cada vez que analizas un pensamiento cualquiera. Esperas que no huya, esperas que se quede en ese mismo lugar todo el tiempo que haga falta, que no proteste o grite, que no demande un final feliz porque sabes que no puedes dárselo porque ya no está aquí, ya no es tu presente. Se acabó, hace mucho tiempo.

Viajas en el tiempo buscando respuestas, avergonzándote de tus actos, queriendo cambiar acontecimientos y teniendo que olvidar más de una frase. Necesitando volver la vista al frente y centrarte en lo que haces para no volver a verle, para no estar cerca, para no volver a abrir esa puerta. Respiras hondo y se va, tal y como se fue, tal y como muchos se fueron, sin mirar atrás, sin hacer preguntas o dar explicaciones, sin hacerte sentir importante, sin encontrar una conexión común. Encajar hubiese cambiado el curso de los acontecimientos, estás segura, pero también de que no hay nada que puedas cambiar ya.

Hay despedidas que no vienen con una nota, una carta o un adiós, simplemente, son unas palabras pronunciadas en soledad. A veces, desaparecen sin más. A veces, pasan página antes de que tú lo hagas. Te olvidan. Aunque les hayas hecho bien, aunque hayas sido amable, aunque hayas sido generosa y compasiva, eso no es algo crucial y no pasa nada. No hace falta. Mientras estemos bien, sobrarán las despedidas.


Goodbye

He disappeared and you couldn’t say goodbye. It’s a little thought that fluctuates inside you, a little flame that sometimes lights up, that makes you remember that moment, even though you’re not very comfortable admitting it, right? I know, it’s complicated. And you wouldn’t talk about it even if I force you to do so. Therefore, I’m going to talk about it. I know what you feel, you project it every time your voice starts to vibrate, when it shakes in your throat, when you think about what to say and when you say something you shouldn’t. He is with you every minute of every day. You regret not having said what you should have said before, you did not say what you felt, as you always did, a bad habit that you have not been able to eradicate.

You remember every detail of his countenance, his slender body and brown eyes, his smile and pale complexion, you see him every time you wake up and every time you go to bed. It appears in each of your dreams. They start and end in different ways but the part where you share what you feel finally, that doesn’t change. You felt cowardly, but you weren’t, everyone could have backed down. But you didn’t, it broke all your schemes, a feeling like that left you frozen and no one had made you stir so much inside. You tried to fight it, for a long time, you even started a fast relationship to forget everything but nothing helped. You became tough. You looked forward without hesitation, you accepted that you can’t always get what you want.

And it’s true. But you sacrificed too much, didn’t you? Things could have been different, you could have been with someone else who you would have wanted to be but you couldn’t. You felt that you were not going to belong, that you would not fit in, that it would be another person who would take you away from his life and leave you dusty, you would have to rebuild yourself and there would be no one to take away that pain. And not having endured it makes everything more difficult, right? An experience without living, an experience you wanted so desperately and detached from the timeline, without explanations, passing without a second to think. You have no idea what it would have been like but you wonder about it day in and day out.

Sometimes, it’s curiosity. Other times, it’s longing. Many others, just a living memory that, for some reason, has remained. There are doors that cannot close completely, there are places in your mind that some things are put where they should be, and that place is in a corner, if I try I can see it. You made it so invisible that you don’t have to see it, so you don’t have to be close to it and know how to avoid it every time you analyze any thought. You hope that he does not flee, you hope that he stays in that same place as long as it takes, that he does not protest or shout, that he does not demand a happy ending because you know that you can not give it to him because he is no longer here, he is no longer your present. It’s over, a long time ago.

You travel back in time looking for answers, being ashamed of your actions, wanting to change events and having to forget more than one sentence. Needing to look back to the front and focus on what you do so as not to see him again, not to be around, not to open that door again. You take a deep breath and he goes far away, just as he left, just as many others left, without looking back, without asking questions or giving explanations, without making you feel important, without finding a common connection. Fitting in would have changed the course of events, you are sure, but also that there is nothing you can change anymore.

There are farewells that do not come with a note, a letter or a goodbye, simply, they are words spoken in solitude. Sometimes, they just disappear. Sometimes, they turn the page before you do. They forget you. Even if you have done them good, even if you have been kind, even if you have been generous and compassionate, that is not something crucial and nothing happens. No need. As long as we are well, there’s no expectation of a new goodbyes.


Autor:

Escritora. Estudiante de la vida y apasionada por la lectura y el aprendizaje. Siempre activa, esperando crear una nueva historia o personaje. La dominación de las palabras forma su existencia y la música un componente fundamental para una mente creativa.

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