Publicado en Reflexiones

Cambiante:

Siempre has sido mi personaje. Tan cambiante, tan reservada. Durante mucho tiempo, he cambiado tu ropa, he diseñado tu pelo, tu forma de vestir y he dibujado una sonrisa en tu rostro. A veces, es lo único que puedo controlar. Eres la que camina en mi biblioteca, la que susurra en mi oído y me dice cuál es su comida favorita, eres quién se cree fuerte, quién ve las realidades de forma diferente, la que no se avergüenza de quién es y quiere saber hacia dónde va.

Conozco tu fuerza, tu energía. Sé cómo te mueves, qué sientes en cada momento, tu estilo, tu forma de caminar, conozco cómo son tus enfados y las pequeñas alegrías, tus cumpleaños, tus noches a solas. Sigues sentada, en medio del lugar, en mi mente. Una nueva recién nacida envuelta entre palabras y capítulos. Eres parte de mí al igual que soy parte de ti, compartimos un lazo, una unión de cuerpo y mente. Resides en una parte muy particular, dejas fluir tu vida entre mis dedos para que le dé forma, para que la haga realidad y podamos expresarla juntas.

Lo sé todo sobre tu oscuridad. Lo sé todo acerca de tus malos hábitos, de las malas compañías, de las decisiones erróneas. Lo sé todo sobre tu autoestima denigrada, hecha pedazos, mientras tu mente te golpea entre ataques de pánico. Sé que mientes, pretendes, y te escondes bajo una capucha negra para no mostrar tu rostro. Sé que, muchas veces, caminas sin rumbo. Te sientas en un banco, te enciendes un cigarro y miras las estrellas, lejos de casa, no soportas nada de lo que allí ocurre, ni siquiera es importante. Entiendo que dejas fluir tu mente, que te dejas llevar entre pastillas y marihuana, sé que te hace salir de tu círculo incansable de tortura, sé que ya no sabes por qué te da igual hacer algo que está mal, por qué ha empezado a gustarte, por qué ya no te sientes en tu propio cuerpo.

¿Acaso trabajar sin parar te ha salvado? ¿Acaso beber hasta reventar te ha hecho olvidar? No, para nada. La misma historia se repite dentro de tu cerebro, como una película que se repite cada vez que se acaba. Es un círculo que no tiene fin y que consientes porque es lo que ya conoces. Sabes que no es mala suerte, solo que la vida te ha vuelto ruda, ha hecho que desvíes la mirada hacia otro lado y pienses en cualquier otra cosa que te haga sentir bien, ya sea acostarte con la del bar como con un hombre casado, casi que te da igual. Supongo que eso es lo que tiene el hacer que los finales felices no existan para ninguno de tus personajes, supongo que es lo que pasa con hacer vuestras vidas una realidad, como la nuestra, como la vida de escritor. A veces, son jodidas, otras algo más divertidas pero no siempre acaban bien.

¿Sabes cómo me inspiraste? Con tristeza. Era como si estuvieses allí, esperándome. Como si quisieras salir de alguna forma, como si estuvieras gritando en mi oído pero yo no pudiera oírte. Las imágenes empezaron a aparecer y no pude sino tener que contar tu historia. Y aún no la he terminado. Siento haber sido tan dura contigo, pero sé cómo acaba tu historia. Tengo que darle un sentido. Lo entiendes, ¿verdad? Observo cómo sales de cada mierda en la que te meto y, la verdad, solo he tratado de crear a una nueva superviviente, como muchas otras, como yo misma. Los fénix resurgen de sus cenizas, tú te enderezas tras cada duda, tras pasar por esa oscuridad que te nubla. Entierras emociones, escondes realidades, hablas poco. Entiéndeme, sé lo que se siente.

Puedo oler tu perfume. Puedo ver cómo dejas olvidada la caja de los folletos de Universidad, veo cómo les sigues la corriente para no hablar de ello. No perteneces, te sientes como un zombie que solo forma parte. Caminas porque no hay más opciones, corres cuando hay que escapar y sobrevives porque sabes que es lo que debes hacer. Estás ahí. Siempre lo estás y es un alivio, porque ahora puedo escucharte y puedes seguir hablando tanto como quieras, seguiremos juntas un nuevo capítulo.


Changeable:

You’ve always been my character. So changeable, so reserved. For a long time, I have changed your clothes, designed your hair, your way of dressing, and drawn a smile on your face. Sometimes, it’s the only thing I can control. You are the one who walks in my library, the one who whispers in my ear and tells me what her favorite food is, you are the one who think she is strong, who sees realities differently, who is not ashamed of who she is and wants to know where she is going.

I know your strength, your energy. I know how you move, what you feel in each moment, your style, your way of walking, I know what your anger and small joys are like, your birthdays, your nights alone. You are still sitting, in the middle of the place, in my mind. A new newborn wrapped between words and chapters. You are part of me just as I am part of you, we share a bond, a union of body and mind. You reside in a very particular part, you let your life flow between my fingers so that it gives shape, so that it makes it a reality and we can express it together.

I know all about your darkness. I know all about your bad habits, bad company, wrong decisions. I know all about your denigrated, shattered self-esteem as your mind hits you between panic attacks. I know you lie, pretend, and hide under a black hood so you don’t show your face. I know that, many times, you walk aimlessly. You sit on a bench, light a cigar and look at the stars, far from home, you can’t stand anything that happens there, it’s not even important. I understand that you let your mind flow, that you let yourself be carried away between pills and marijuana, I know that it makes you get out of your tireless circle of torture, I know that you no longer know why you don’t care about doing something that is wrong, why you have started to like it, why you don’t feel like you’re inside your body anymore .

Has working non-stop saved you? Has drinking until you burst made you forget? No, not at all. The same story repeats itself inside your brain, like a movie that repeats itself every time it’s over. It is a circle that has no end and that you consent to because it is what you already know. You know it’s not bad luck, just that life has made you rough, it’s made you look away and think about anything else that makes you feel good. whether it’s sleeping with the hot bartender or with a married man, you almost don’t care. I guess that’s what it’s about making happy endings not exist for any of your characters, I guess that’s what happens with making your lives a reality, like ours, like the life of a writer. Sometimes, they are fucked up, others somewhat more fun but they do not always end well.

Do you know how you inspired me? With sadness. It was as if you were there, waiting for me. As if you wanted to go out somehow, as if you were screaming in my ear but I couldn’t hear you. The images started to appear and I couldn’t help but have to tell your story. And I haven’t finished it yet. I’m sorry I was so hard with you, but I know how your story ends. I have to make sense of it. You get it, right? I watch you come out of every shit I get you into and really, I’ve only tried to create a new survivor, like many others, like myself. The phoenixes rise from their ashes, you straighten up after every doubt, after going through that darkness that clouds you. You bury emotions, you hide realities, you don’t talk much. Understand me, I know what it feels like.

I can smell your perfume. I can see how you leave the box of University leaflets forgotten, I see how you follow the current to not talk about it. You don’t belong, you feel like a zombie that is just a part of it. You walk because there are no other options, you run when you have to escape and you survive because you know what you should do. You are there. You always are and it’s a relief, because now I can hear you and you can keep talking as much as you want, we’ll follow along with a new chapter together.


Autor:

Escritora. Estudiante de la vida y apasionada por la lectura y el aprendizaje. Siempre activa, esperando crear una nueva historia o personaje. La dominación de las palabras forma su existencia y la música un componente fundamental para una mente creativa.

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