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El Precipicio:

Llegué al precipicio. Era un sitio precioso, cubierto de naturaleza donde podías oír los pájaros cantar, el sol te daba en la cara y podías finalmente, respirar. Agradecía esos momentos donde estaba solo conmigo misma, tratando de desconectar del ajetreo, no lo había hecho en semanas a pesar de haberlo intentado. Mi vestido rojo ondeaba al viento, el cual, era un tanto fresco pero para nada molesto a esas horas, notaba mi cabello moverse y mis pies descalzos sobre la roca. Mis brazos caían a ambos lados de mi cuerpo, tenía los hombros totalmente relajados y los ojos cerrados.

Algo rozó mi mano. Pensé que eran las hojas, quizá el viento o puede que algún insecto, pero no resultó ser nada de eso porque parecía como si alguien me estuviera cogiendo de la mano, alguien con una piel bastante fría. Abrí los ojos y miré hacia abajo, una niña de unos ocho años me miraba con unos ojos grandes, redondos y negros, penetrantes y una sonrisa un tanto maliciosa, sin mostrar los dientes. Su cabello era increíblemente negro, le llegaba hasta los hombros, tenía un flequillo cortado de forma perfecta, en línea recta. Llevaba un vestido blanco, bien planchado, olía a limpio, a juego con unos zapatos del mismo color que su pelo. Mientras nos mirábamos la una a la otra, la luz que irradiaba el sol iba apagándose, nuestro entorno se volvía oscuro, tan oscuro como la noche. Ya no se oían a los pájaros cantar, ni siquiera la brisa era agradable, hacía un frío incómodo, mi vestido era demasiado fresco para esa temperatura.

– ¿Dónde está papá? – preguntó, con una voz calmada, pausada y dulce -.

– ¿Quién es tu papá? – pregunté, con un deje de terror en la voz -.

Sin dejar de mirarme a los ojos, empecé a ver en mi mente imágenes sorprendentes. La vi a ella, a una mujer que supuse que era su madre y al que supuse era su padre. Mis ojos se abrieron de par en par al ver que el hombre que ella buscaba era quién había matado a su madre frente a ella siendo más pequeña. Tragué saliva. Las imágenes se disiparon de repente y la sonrisa de la niña volvió a formar parte de su rostro. No sé qué me daba más miedo, ella o a quién esperaba encontrar.

– Lo preguntaré otra vez: ¿Dónde está papá? – esta vez, su voz sonaba más determinante, tratando de forzar una respuesta, tratando de que fuera lo suficientemente amenazante -.

– Lo siento pero, yo no conozco a tu padre – traté de ser lo más sincera que pude, pero ella me estiré del brazo y acercó su cara a la mía – De verdad. No… no sé quién es.

– ¿Tú no eres mamá? – su cara empezó a moverse un poco hacia un lado, mientras sonreía y mantenía sus ojos abiertos. Negué con la cabeza mientras la echaba hacia atrás – Entonces, me he equivocado. ¿Es eso cierto?

– No lo sé, cielo. Puede… Puede ser.

Me empujó para tenerme en el suelo y poder acercarse más a mí. Me arrastré hacia la punta del precipicio y paré en seco, mis manos empezaron a resbalar debido al sudor, mis ojos se abrieron, mi corazón palpitaba rápido y notaba la boca seca. Sacó un cuchillo de la nada, lo cual, fue sorprendente porque no lo tenía y lo acercó a mi cuello. Se sintió afilado, cerré los ojos con fuerza, mientras rezaba en silencio para que alguien me ayudara, pero solo podía oír su risa, estridente, incómoda. El cielo empezó a cerrarse más y más con nubes negras, rayos que caían a nuestro alrededor, aullidos de lobos en la distancia… No lo pensó dos veces, con decisión, ella simplemente me cortó el cuello con el cuchillo, tal como lo hizo su padre con su madre. Noté que me estaba ahogando, la sangre no dejaba de emanar de mi cuello, no me quedaba mucho tiempo. Puso ambas manos sobre mis rodillas y me empujó por el precipicio. Vi sus ojos de satisfacción mientras los míos se cerraban lentamente hasta quedarse sin vida.


The Cliff:

I came to the cliff. It was a beautiful place, covered with nature where you could hear the birds singing, the sun hit your face and you could finally breathe. I appreciated those moments where I was alone with myself, trying to disconnect from the stress, I had not done it in weeks despite having tried. My red dress fluttered in the wind, which was somewhat cool but not at all annoying at that time, I noticed my hair moving and my bare feet on the rock. My arms fell on both sides of my body, my shoulders were totally relaxed and my eyes closed.

Something brushed my hand. I thought it was the leaves, maybe the wind or maybe some insect, but it didn’t turn out to be anything like that because it seemed like someone was holding my hand, someone with a pretty cold skin. I opened my eyes and looked down, a girl of about eight years old looked at me with big, round, black eyes, piercing and a somewhat malicious smile, without showing her teeth. Her hair was incredibly black, up to her shoulders, she had a bangs cut perfectly in a straight line. She wore a white dress, well ironed, smelled clean, matching shoes the same colour as her hair. As we looked at each other, the sun’s radiating light faded, our surroundings became dark, as dark as night. The birds could no longer be heard singing, not even the breeze was pleasant, it was uncomfortably cold, my dress wasn’t the perfect one for that temperature.

– Where’s my daddy? – she asked, with a calmed, paused and sweet voice -.

– Who’s your daddy? – I asked with slightly terror in my voice -.

Looking each others eyes, I began to see shocking images in my mind. I saw her, a woman I assumed was her mother and the one I assumed was her father. My eyes widened when I saw that the man she was looking for was the one who had killed her mother in front of her when she was younger. I swallowed. The images suddenly dissipated and the girl’s smile became part of her face again. I don’t know what scared me the most, her or who she hoped to find.

– I’ll ask again: Where’s my daddy? – This time, her voice sounded more determined, trying to force a response, trying to make it threatening enough -.

– I’m sorry but, I don’t know your father – I tried to be as honest as I could, but she stretched out my arm and brought her face closer to mine – Really. I don’t… I don’t know who he is.

– Aren’t you mom? – Her face began to move a little to the side, while he smiled and kept his eyes open. I shook my head as I threw it back – So, I was wrong. Is that true?

– I don’t know, darling. Maybe…

She pushed me to have me on the ground so she could get closer to me. I crawled to the tip of the cliff and stopped in my tracks, my hands started slipping from sweat, my eyes widened, my heart was pounding fast, and I could feel my mouth dry. She pulled a knife out of thin air, which was surprising because she didn’t have any before and brought it close to my neck. It felt sharp, I closed my eyes tightly, as I silently prayed for someone to help me, but I could only hear her laughter, shrill, awkward. The sky began to close more and more with black clouds, lightning falling all around us, howls of wolves in the distance… She didn’t think twice, decisively, she just cut my throat with the knife, just like her father did with her mother. I noticed that I was drowning, the blood did not stop emanating from my neck, I did not have much time left. He put both hands on my knees and pushed me off the cliff. I saw her eyes of satisfaction as mine slowly closed until they were lifeless.