Publicado en Reflexiones

Mientras Escribo:

Las palabras fluían sin control, desesperadas por encontrar su sitio en el papel, por empezar un nuevo capítulo. Definitivamente, parecía que iba a terminar siendo una novela, aún no tenía nada muy claro pero me gustaba cómo iban saliendo las cosas. Tenía una libreta a mi lado con algunas notas, mientras ponía las manos sobre el teclado del ordenador para seguir donde lo había dejado el día anterior. Quería acercar a los lectores a mi forma de escribir, planes, personajes, cómo suelo encajar historias y cómo edito, así es como empezó todo, creo.

Esta vez, iba todo centrado en un personaje. Se llamaba Thomas y era escritor. Más o menos, de cuarenta años, soltero, sin mucho que esperar de la vida, trabajando demasiado, con facturas que le costaba pagar pero con una pasión por la escritura fuera de lo que parecía normal. Decidió ponerse a escribir en serio, quería que le publicaran libros, quería ser escuchado, quería una vida que creada por su pasión. No me había dado cuenta de cuánto se parecía a mí, en personalidad, físico, en los problemas que le había planteado en su vida, me percaté unos capítulos después cuando volví a leerlo con lentitud y atención. Necesitaba un villano, así que, lo creé. ¡Mi escritor iba a ser asesinado a sangre fría!

Thomas estaba sentado en la mesa de su escritorio frente a su ordenador, totalmente inspirado, por lo que, no escuchó que la puerta principal se abría y entraba alguien en su casa. Tampoco oyó los pasos del intruso, mucho menos, vio su reflejo en la pantalla del ordenador, Thomas estaba en otro mundo casi literalmente. Lo único que pudo oír fue un claro «click» que venía justo de detrás de él, no quería darse la vuelta, sospechaba quién podía ser y qué le apuntaba detrás de la cabeza. Respiró, tratando de mantener la calma, al igual que hice yo, tecleando a toda velocidad y empezando un nuevo capítulo.

Yo también oí el mismo «click» detrás de mí, el mismo que Thomas oyó en mi historia. Le dispararon sin remordimiento, era un trabajo más de alguien que le conocía, nunca se miraron a los ojos antes de que el gatillo fuera presionado y la bala le atravesara el cráneo. Su cabeza cayó sobre el teclado, dejando una interminable «Z» en la pantalla del ordenador, al tiempo que la sangre salía lentamente hasta cubrir gran parte de la mesa. En cambio, yo me giré, traté de ser rápido. El tipo iba vestido de negro de arriba a abajo, llevaba una capucha y una chaqueta de cuero, sujetaba una preciosa Desert Eagle plateada que brillaba a la luz de la única lámpara que tenía encendida en la habitación, la que estaba sobre la mesa del escritorio.

Esperé a verle la cara, mientras seguía apuntándome con el arma. Se quitó la capucha y pude verle. Tragué saliva, horrorizado. ¿Cómo podía haber pasado algo así? Thomas, sin más miramientos, apretó el gatillo. Caí al suelo sin más, con sangre saliendo de mi cabeza, mientras el personaje que había creado sonreía al tiempo que salía por la puerta para encontrarse con el mundo.


While I’m Writing:

The words flowed uncontrollably, desperate to find their place on paper, to start a new chapter. Definitely, it seemed that it was going to end up being a novel, I still had nothing very clear but I liked how things were going. I had a notebook next to me with some notes, as I put my hands on the computer keyboard to pick up where I had left off the day before. I wanted to bring readers closer to my way of writing, plans, characters, how I usually fit stories and how I edit, that’s how it all started, I think.

This time, it was all character-focused. His name was Thomas and he was a writer. More or less, forty years old, single, without much to expect from life, working too much, with bills that were difficult for him to pay but with a passion for writing out of what seemed normal. He decided to start writing seriously, he wanted books published, he wanted to be heard, he wanted a life created by his passion. I had not realized how much he resembled me, in personality, physically, in the problems I had posed in his life, I realized a few chapters later when I read it again slowly and attentively. I needed a villain, so I created it. My writer was going to be murdered in cold blood!

Thomas was sat at his desk table in front of his computer, totally inspired, so he didn’t hear the front door open and someone entering in his house. Nor did he hear the footsteps of the intruder, much less, he saw his reflection on the computer screen, Thomas was in another world almost literally. The only thing he could hear was a clear «click» coming right behind him, he didn’t want to turn around, he suspected who it could be and what was pointing behind his head. He breathed, trying to stay calm, just like I did, typing at full speed and starting a new chapter.

I also heard the same «click» behind me, the same one Thomas heard in my story. He shot him without remorse, it was just another job of someone who knew him, they never looked into each other’s eyes before the trigger was pulled and the bullet went through his skull. His head fell on the keyboard, leaving an endless «Z» on the computer screen, while blood slowly flowed out to cover much of the table. Instead, I turned, I tried to be fast. The guy was dressed in black from top to bottom, wore a hood and a leather jacket, held a beautiful silver Desert Eagle that shone in the light of the only lamp I had lit in the room, the one on the desk table.

I waited to see his face, while he continued to point the gun at me. He took off his hood and I could see him. I swallowed, horrified. How could something like this have happened? Thomas, without further consideration, pulled the trigger. I simply fell to the ground, with blood coming out from my head, as the character I had created smiled as he walked out the door to meet the world.


Autor:

Escritora. Estudiante de la vida y apasionada por la lectura y el aprendizaje. Siempre activa, esperando crear una nueva historia o personaje. La dominación de las palabras forma su existencia y la música un componente fundamental para una mente creativa.

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