Publicado en Relatos

Imprevisto:

Cuando bajé las escaleras y subí al coche, me di cuenta de que se me había olvidado el móvil en la oficina, dios qué cabeza la mía… Ahora tenía que volver a subir nueve pisos, menos mal que teníamos ascensor. Puse los ojos en blanco, salí del coche, entré en el portal y me dispuse a subir por el ascensor hasta la oficina, otra vez, justo como hice por la mañana. Pensé en que tenía poco tiempo, creo que eso fue lo único en lo que podía centrarme, siempre llegaba tarde a las cenas con los niños y mi marido siempre lo aprovechaba para restregármelo por la cara, así que, hoy no podía llegar tarde.

Al fin llegué. Corrí por el corto pasillo hasta la puerta, saqué la llave y la introduje en la cerradura. Ella sola se abrió solo empujándola un poco. Sorprendida, volví a guardarme la llave y entré poco a poco, llamando a Margaret, la recepcionista que solía quedarse la última ordenando papeles, pero no obtuve respuesta, ¿se había ido ya? Me pareció raro, normalmente, estaba yéndose a las nueve de la noche, y eran solo las seis. Lo dejé estar, solamente quería encontrar mi teléfono y largarme de allí, en casa me estarían esperando y no podía faltar, hoy no. Le di al interruptor que había en la entrada pero no se encendieron las luces. Le volví a dar un par de veces y tampoco lo hicieron. ¿Qué había pasado desde que me había ido? Tendría que llamar al electricista mañana, pensé.

Me encogí de hombros, conformándome con la luz que entraba por los ventanales, podía buscar el móvil así, quizá no me harían falta las luces. Me dispuse a buscarlo en la sala de espera nada más entrar pero allí no estaban, tampoco en la mesa de recepción, ¿dónde pude haberlo dejado? Un día me iba a olvidar la cabeza en el maletero de mi coche… Entré por fin en mi despacho, era el único donde podría estar y la cara de Margaret me dejó helada, fue lo primero que vi. Estaba sentada en la silla del escritorio, un tanto escurrida, blanca como la cera y con una bala en el centro de su frente con sangre que emanaba de ella, mientras permanecía totalmente inmóvil. Empecé a temblar. No sabía si aquello había sido una buena idea, tenía que salir de allí, tenía un mal presentimiento, uno muy pero que muy malo.

El sonido de mi teléfono me sobresaltó. Me acerqué al escritorio, justo al lado de la silla y allí estaba. Mi marido me llamaba, estaría cansado de esperarme. Estuve a punto de cogerlo para pedir ayuda pero, cuando volví a erguirme, un «click» justo detrás de mí, tocándome la cabeza, me frenó en seco.

– Suelte el teléfono – dijo una voz serena, pausada y determinante – Ahora.

Tragué saliva, sin decir una palabra y tiré el móvil al suelo mientras seguía sonando. Greg iba a matarme, una vez más, no iba a llegar a tiempo a la cena. Hice ademán de darme la vuelta para saber quién me estaba apuntando, pero pareció leerme la mente, cuando dijo:

– Ni se le ocurra darse la vuelta – mi corazón palpitaba muy rápido y notaba cómo mi garganta se secaba, así que, decidí hacer lo que me pedía, no me di la vuelta – Quiero que se dirija poco a poco hacia esa ventana con las manos en alto, si no quiere que le dispare. ¿Me ha entendido?

Asentí con la cabeza, ni siquiera podía mediar palabra. Con las piernas temblándome, fui caminando poco a poco hacia la ventana que había justo al lado del escritorio, por la que entraba más luz de toda la oficina. Un paso detrás de otro, sin hacer ruido y con aquel hombre justo detrás de mí, con su arma preparada.

– Muy bien. Ahora abra la ventana y quédese muy quieta – ordenó el desconocido -.

Seguí sus instrucciones al pie de la letra, eran sencillas pero no podía controlar mis tics nerviosos en los ojos y los labios, no dejaban de temblarme, ya había empezado a sudar. Como dijo, la ventana estaba abierta y yo volví a levantar ambas manos, justo como al principio.

– Lo está haciendo muy bien. Lo que quiero ahora es que se suba al borde, con cuidado y sin girarse. Muy despacio.

Eso sí que no me lo esperaba. ¿Que me subiera al borde? Quería que me tirara, ¿verdad? Estaba segura de que este tío era el que había matado a Margaret y ahora pretendía hacerme desaparecer, aunque no le hubiese visto la cara. Antes de poner un pie sobre el borde de la ventana, me aventuré a preguntárselo:

– ¿Quiere usted que me…? ¿Quiere que me tire? – mi voz temblaba, insegura -.

– Quiero que haga lo que le digo.

– Usted ha matado a Margaret, ¿no es así?

– Súbase al borde y deje de hacer preguntas.

No iba a decirme nada, ¿quién era yo, de todas formas? Asentí con la cabeza, haciendo lo que me pidió, me subí al borde de la ventana del despacho de la oficina donde había estado trabajando durante once años con dedicación y cariño, echa un flan, con las piernas temblándome y tratando de no caer. Me cogí de las paredes que tenía a ambos lados, notando el aire chocar contra mi cara. Miré hacia abajo y, de repente, me sentí mareada, no podría haber elegido una oficina más cercana al suelo cuando decidí abrir el bufete, ¿verdad? Elegí un noveno piso… Dios.

– No se coja de ningún sitio. Cuando esté preparada y le haya rezado a quién sea que usted le rece, quiero que se tire.

– ¿Cómo?

– Es sencillo. Solo tiene que poner un pie fuera del borde y caerá en seguida, no se apure, seguro que lo hace bien y todos sus problemas, se evaporarán.

– ¿Mis problemas? ¿Quién narices es usted? ¿Y qué quiere de mí? Ya estoy asustada, ¿qué más quiere ver?

– Solo que se tire, ya se lo he dicho.

No lo hice porque eso hubiese sido muy sencillo. Para él. Insistía tanto en que me tirase porque no quería otra bala metida en el cráneo de otro cadáver, quería que pareciera un suicidio. Y no quería ponérselo fácil aunque fuera lo último que hiciera. Así que, como pude y con las piernas aún temblando, me agarré de la ventana, sabiendo que él seguía apuntándome, gritando que me tirara, que lo hiciera ahora mismo, estaba cabreado, sonaba cabreado. Fui girándome como pude, poco a poco para ver la cara a ese hijo de puta.

En cuanto le vi los ojos lo supe. La bala salió de su pistola y fue a parar al centro de mi frente, haciéndome caer al vacío. Todo se volvió negro y mi cuerpo se estampó sobre un coche verde, dejándole el techo abollado. Esto serviría como excusa para no ir a casa temprano, ¿verdad?


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Unexpected:

When I went downstairs and got in the car, I realized that I had forgotten my mobile phone in the office, god what a head of mine… Now I had to go back up nine floors, thank goodness we had an elevator. I rolled my eyes, got out of the car, entered the entrance hall and set out to go up the elevator to the office, again, just as I did in the morning. I thought I had little time, I think that was the only thing I could focus on, I was always late for dinners with the kids and my husband who always took advantage of it to rub it in my face, so today I couldn’t be late.

I finally arrived. I ran down the short hallway to the door, took out the key and put it in the lock. It opened up by just pushing it a little. Surprised, I put the key back in and walked in slowly, calling Margaret, the receptionist who used to stay the last one sorting papers, but I got no answer, was she gone yet? I found it weird, normally, she was leaving at nine o’clock at night, and it was only six o’clock. I let it be, I just wanted to find my phone and get out of there, at home they would be waiting for me and I could not miss, not today. I hit the switch at the entrance but the lights didn’t come on. I did it again a couple of times and it didn’t either. What had happened since I had left? I would have to call the electrician tomorrow, I thought.

I shrugged, settling for the light that entered through the windows, I could look for the mobile like this, maybe I would not need the lights. I set out to look for it in the waiting room as soon as I entered but it was not there, nor at the reception table, where could I have left it? One day I was going to forget my head in the trunk of my car… I finally entered my office, it was the only place where it could be and Margaret’s face left me frozen, it was the first thing I saw when I came in. She was sitting in the desk chair, somewhat drained, white as wax and with a bullet in the center of her forehead with blood emanating from it while remaining totally motionless. I started shaking. I didn’t know if that had been a good idea, I had to get out of there, I had a bad feeling, a very, very bad one.

The sound of my phone startled me. I walked over to the desk, right next to the chair and there it was. My husband would call me, he would be tired of waiting for me. I was about to pick it up to ask for help but, when I stood up again, a «click» just behind me, touching my head, stopped me in my tracks.

-Let go of the phone – he said with a serene, leisurely and decisive voice – Now.

I swallowed, without saying a word and threw the phone on the ground while it kept ringing. Greg was going to kill me, again, I wasn’t going to make it to dinner on time. I made a gesture to turn around to find out who was targeting me, but he seemed to read my mind, when he said:

– Don’t even think about turning around – my heart was beating very fast and I could feel my throat drying out, so I decided to do what he asked me to, I didn’t turn around – I want you to slowly head towards that window with your hands up, if you don’t want me to shoot you. Have you understood me?

I nodded, I couldn’t even say a word. With my legs shaking, I walked slowly to the window right next to the desk, through which more light came in from the entire office. One step after another, without making a sound and with that man right behind me, with his gun ready.

– Very good. Now open the window and stay very still – the stranger ordered.

I followed his instructions carefully, they were simple but I could not control my nervous tics in my eyes and lips, they kept shaking, I had already started to sweat. As he said, the window was open and I raised both hands again, just like at the beginning.

– You are doing it very well. What I want now is for you to climb to the edge, carefully and without turning. Very slowly.

I didn’t expect that. That I climbed to the edge? He wanted me to throw away, right? I was sure that this guy was the one who had killed Margaret and now intended to make me disappear, even if I hadn’t seen his face. Before I set foot on the edge of the window, I ventured to ask him:

– Do you want me to…? Do you want me to throw myself away? – my voice trembled, insecure -.

– I want you to do what I say.

– You’ve killed Margaret, right?

– Get on the edge and stop asking questions.

He wasn’t going to tell me anything, who was I, anyway? I nodded, doing what he asked me, climbed on the edge of the window of the office where I had been working for eleven years with dedication and affection, I was like a flan, with my legs shaking and trying not to fall. I grabbed the walls on both sides, noticing the air crashing into my face. I looked down and suddenly felt dizzy, I couldn’t have chosen an office closer to the ground when I decided to open the firm, right? I chose a ninth floor… God.

– Do not take it from anywhere. When you are ready and you prayed to whoever you pray to, I want you to jump.

– What?

– It’s simple. Just put one foot off the edge of the window and you will fall right away, don’t hurry, I’m sure you’ll do it right and all your problems will evaporate.

– My problems? Who the hell are you? And what does you want from me? I’m already scared, what else do you want to see?

– I just want you to jump, as I said before.

I didn’t do it because that would have been very simple. For him. He was so insistent with me jumping because he didn’t want another bullet stuck in the skull of another corpse, he wanted it to look like a suicide. And I didn’t want to make it easy for him even if it was the last thing I did on this Earth. So, as I could and with my legs still shaking, I grabbed the window, knowing that he kept pointing at me with his gun, screaming to jump, to do it right now. I was turning as I could slowly, to see the face of that son of a bitch.

As soon as I saw his eyes I knew. The bullet came out of his gun and ended up in the center of my forehead, causing me to fall into the void. Everything turned black and my body was splattered on a green car, leaving the roof dented. This would serve as an excuse not to go home early, right?


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Publicado en Personajes

Mariela: La Amiga que se Queda Atrás

Relato procedente: «Un Hasta Pronto«. Edad: 31 años.

Ciudad: Nueva York. Profesión: Diseñadora.

Descripción física:

Mi cabello castaño me llega un poco más abajo de los hombros, ondulado y difícil de gestionar a veces, necesita muchos cuidados pero jamás me lo cortaría, por nada del mundo. Mis ojos son verdes y mis labios finos, tengo la zona de la nariz y los pómulos llena de pequeñitas pecas que hacen que mi rostro se vea un poco más interesante, al menos, a mí me lo parece. Mi tez es un tanto oscura, me encanta ir a la playa y tomar el sol en los meses de verano, me lo paso de miedo surfeando con amigos. Suelo vestir bastante formal, normalmente, con tonos azules, blancos, negros o magenta, los tonos claros no me van mucho, pero sí los tacones.

Descripción de la personalidad:

Dicen que soy una chica algo borde, que siempre persigue lo que quiere, presumida, atenta y poco cariñosa. He sido muy ligona, sobre todo, en la época del instituto, nunca me ha gustado mucho comprometerme, ir de flor en flor es lo que más se ha acercado a mi carácter. Me importan más las cosas de lo que la gente piensa, soy bastante nerviosa y suelo pretender que nada me afecta para parecer más dura de lo que realmente soy. No me definiría como una persona sensible, pero sí fuerte mentalmente, nunca he sido llorona y siempre he conseguido cualquier cosa que he deseado, soy cabezota y lista, me gusta ser temeraria cuando la situación lo requiere e improvisar es lo mío, sobre todo, cuando a planes para salir se refiere.

Una infancia unidas:

Angelina y yo nos conocimos en el colegio. Nos mirábamos con recelo al principio, ella era muy reservada y yo era más extrovertida, tanto que me gustaba picarla quitándole sus dibujos o tirándole los libros, me gustaba verla reír y rabiar a la vez. Un día, después de un castigo en la clase de Biología, donde estuvimos las dos de morros porque creíamos concienzudamente que la otra era la culpable de lo que había ocurrido, salimos juntas del colegio, una al lado de la otra, dirigiéndonos a nuestras casas por la misma calle. Ella habló primero, me pidió disculpas por lo que había pasado y no pude hacer otra cosa que sonreírle, siempre era buena con todo el mundo y fue una de las razones por las que decidí meterme con ella, en primer lugar.

Descubrí que vivíamos a dos manzanas de distancia la una de la otra, así que, empezamos a volver juntas a casa. Al principio, no hablábamos mucho pero luego, no dejábamos de hablar ni un minuto, a veces, mi madre la invitaba a casa a merendar o su padre hacía lo mismo conmigo, nos pasábamos algunas tardes juntas y nos llamábamos antes de acostarnos para contarnos las últimas novedades en casa. De odiarnos pasamos a caernos bien y a hablar más seguido y de ahí, a ser inseparables.

Amigas para siempre:

Pasaron los años y ahí estábamos, siempre juntas. Hicimos un pacto, en el cual, prometíamos no separarnos nunca, ni siquiera cuando nuestras hormonas hacían que mantuviéramos una rivalidad enfermiza cuando se trataba de chicos, nuestra adolescencia se formó de cotilleos, cuchicheos, de chicos guapos, revistas de moda y momentos en los que nos sentíamos las reinas, nos conocía bastante gente, aunque a Angelina no le hacía mucha gracia, a veces, le gustaba tener su espacio y luchaba bastante contra su timidez, yo era más lanzada.

Pasamos el bachillerato juntas, de hecho, estudiábamos cada tarde codo con codo para sacarnos la selectividad, éramos las mejores de clase con diferencia y lo único que queríamos era salvar y evitar que la otra tuviera un suspenso, estudiábamos mejor juntas y lo sabíamos todo de ambas, incluso, nuestras debilidades. Quizá esto es muy típico pero, es cierto que éramos como hermanas y no nos separábamos nunca. Nos fuimos a la Universidad, estudiamos lo mismo y nos fuimos a vivir juntas, por supuesto, no soportábamos pensar que a alguna de las dos la mandarían a una residencia diferente y no nos podríamos ver tan de seguido pero, no fue así para nada, mi madre tenía algunos contactos allí e hizo lo posible porque viviéramos en la misma residencia. Íbamos a las mismas fiestas, conocíamos al mismo tipo de gente y teníamos los mismos exámenes, no nos aburríamos de ser, simplemente, nosotras.

Después de esto, nuestras vidas puede que cambiaran un poco y, debido al trabajo y a las tareas domésticas, no nos viéramos o estuviéramos tanto tiempo juntas como solíamos estar o hacer, pero nos llamábamos cuando no podíamos vernos y era reconfortante poder escucharnos durante, al menos, una hora. Ella siempre había sido mi confidente y sabía que si algo iba mal, Angelina siempre iba a estar ahí. Pero las cosas cambiaron radicalmente, sin siquiera predecirlo una mañana que vino a tomar café…

Un hasta pronto:

Llegó a casa, nerviosa, más callada de lo habitual, retraída y muy despistada, como si solo estuviera metida en su cabeza. No seguía la conversación y trataba de sacarle algo de información para que habláramos de algo pero yo sabía que no estaba bien, estaba diferente, ni siquiera risueña y solo asentía con la cabeza porque oía mi voz y no sabía cómo decirme lo que estaba a punto de salir a través de sus labios. Le pregunté directamente y confesó que iba a irse a Italia con su madre, tenía que cuidarla porque se había puesto enferma, no sabía si iba a tener mucho tiempo para hablar o estar con otras personas, debía dedicarse a su madre por completo, al trabajo que encontrase y a las tareas de casa, ya que, su madre no tendría fuerzas para hacerlas.

No sabía cómo lo hacía pero, Angelina siempre ponía a todo el mundo delante de sus propias necesidades y deseos, de hecho, había dejado su empleo y todo por lo que había trabajado en Nueva York sin ver si quiera otras opciones, iba a tirarse encima del tigre sin analizar la situación y todo porque sus hermanos se habían negado en rotundo, poniendo a Angelina en un compromiso, como hacían siempre. Odiaba aquello, odiaba lo que decía, pero no podía comentarlo, al menos, no en voz alta, la haría sentirse culpable. Una voz en mi interior me decía que debía apoyar su decisión y hacerle saber que hacía lo correcto aunque no me gustara el resultado. Iba a estar lejos, muy lejos, y no podría tener acceso a ella, no sabría cómo estaba y eso me preocupaba desmesuradamente, pero Angelina tampoco debía saberlo, solo le pedí que fuese yo la que la llevara al aeropuerto y que me gustaría que nos despidiéramos allí. Ella accedió sin problema.

Hice todo lo posible para que no se preocupara, mucho menos, por mí o por cualquiera de su familia, aquello no era nada y seguro que saldría todo bien sin ninguna duda. Aunque yo, sinceramente, tenía muchas que no pensaba decir en voz alta. ¿Había sido una buena amiga ocultándole lo que sentía sobre lo que estaba haciendo? Me sentí horrible y su abrazo fue como un adiós, un adiós definitivo que quise enmascarar con ese susurro en mi oreja que decía «hasta pronto», quería creerla, de verdad quería hacerlo y pensar que iba a estar aquí antes de lo que yo creía, seguro que estaba siendo una escéptica, aunque mi corazón dijera lo contrario. Me olvidaría. Por eso, estuve allí hasta que vi cómo desaparecía el avión entre las nubes.

Un futuro de incertidumbre:

Mi vida ha seguido exactamente igual que siempre, con el ajetreo en el trabajo, con las comidas familiares de los domingos, las citas insignificantes, los nuevos diseños y creaciones en el estudio de mi casa… Todo sigue igual. Ni una llamada, ni un mensaje, ni siquiera una carta o un recado de su parte, nada. Últimamente, siempre la tengo en la cabeza, aunque no directamente o como tema principal de todo lo que he de pensar o planificar, pero sí está en un rinconcito, en ese que siempre elijo escuchar y que, algunas noches, no me deja dormir. ¿Estará bien? ¿Qué estará haciendo? ¿Le habrá ido bien? Odio no saber nada y lo seguiré odiando, posiblemente, hasta que sepa algo o de ella o de lo que sea que esté haciendo, siempre será un interrogante en mi mente.

Desde que se fue vivo con este vacío, como si una parte de mí se hubiese ido. Antes, solía contárselo todo, ahora no puedo hacerlo. Digo que todo sigue igual pero no esta parte de mi vida, Angelina era la torre que nunca se caía, era una pieza clave a la que sabía que siempre podía recurrir y que me apoyaría, pero ahora, cuando cojo el teléfono es para volverlo a bloquear y dejarlo sobre la mesa porque no sé a qué número llamar… Supongo que, ahora mismo, he de vivir con ello.


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Comentando Tercera Temporada de la serie «YOU»:

Esta temporada nos mostrará la nueva vida de Joe Goldberg viviendo en los suburbios, además de la tensa relación que lleva con su pareja Love Quinn, quien está embarazada de su hijo, aunque hasta ahora se han publicado pocos detalles sobre la trama. Los creadores de la serie You, Greg Berlanti y Sera Gamble, regresan como coproductores ejecutivos, además Gamble regresa como showrunner.

La tercera temporada de YOU era una de las más esperadas, de hecho, no me extraña. En la segunda temporada vimos un final prácticamente abierto donde nos mostraban que Love Quinn estaba embarazada de Joe Goldberg después de haber descubierto la verdad sobre la que sería su mujer, desde su obsesión hasta su impulsividad y hacia dónde sería capaz de llegar si le apartaban de su lado. El niño es lo único que los mantiene unidos, que hace que Joe deje de obsesionarse por nadie y se centre al 100% con su vida de casado y de padre, quiere lo mejor para su familia para evitar que a su hijo le pase lo que una vez le pasó a él cuando era pequeño. Love intenta superarse como madre y sabe que su hijo ha sido lo único que ha podido salvarla de la muerte a manos del que ahora es su marido. En esta temporada la vemos agobiada y excesivamente preocupada porque Joe no parece mostrar ningún vínculo con su hijo, parece no sentir ese amor que un padre debe sentir por su hijo. Así es como empieza todo.

A Joe no es que le encante el matrimonio o seguir las pautas y rutinas que la gente suele tener para mantener a una familia unida, eso a él no le atrae, de hecho, la vida sexual que tiene con Love, cada vez va mermando más y se va interesando por otras cosas u otras personas a escondidas de su mujer. Aquí se nos muestra esa rutina típica de un matrimonio que se va quebrando por pasar tanto tiempo juntos, por el agotamiento que provoca tener un hijo y las actividades del día a día que poco tiempo dejan a los padres para poder hacer lo que desean, de hecho, Love descubre muy pronto que Joe está empezando a acosar y a obsesionarse con la vecina, no quería hacerlo pero la tentación y el aburrimiento cotidiano le llevan a querer tener una vida distinta, señalando a Natalie como su futuro más próximo, mostrando lo buena pareja que harían. Ella tampoco es que se eche atrás teniendo incluso marido, más bien se lanza casi a sus brazos, lo que hace que Joe se lo piense mejor y vuelva con su familia. Pero Love no iba a dejar eso así, qué va. Ella es muy impulsiva, tanto que termina por descubrir qué estaba pasando y decide, en un ataque de nervios descontrolado, matar a Natalie. Y aquí es donde empiezan los problemas.

Así como pudimos ver a Joe en su esencia en la temporada uno, con esa obsesión hacia la chica que elegía y terminaba con sus manos manchadas de sangre y en la segunda temporada, intentaba controlarse para no volver a hacerlo hasta que Love se cruzó en su vida, en esta tercera temporada, vemos a Joe como el salvador de la situación, el que debe apaciguar a la fiera para que se tranquilice y deje de actuar impulsivamente, haciéndole prometer que no va a volver a ocurrir. Vemos a Love más como protagonista, al igual que a su psique, su forma de actuar y cómo se siente ella en el matrimonio que comparte con Joe. Este sigue siendo el personaje principal pero, dejan ver mucho más la personalidad de Love, dejando atrás la vida de obsesión y control que podíamos ver con Joe desde el principio de la historia, por lo que, creo que se ha perdido un poco la esencia y la importancia de este personaje y se ha mostrado un poco más la de ella, supongo que para terminar de conocerla mejor.

Se puede observar muy bien esa lucha psicológica entre ambos, cómo temen sus instintos más oscuros y profundos del uno hacia el otro, tratan de reprimir cualquier sentimiento que les lleve a creer que la otra persona no les matará. Se puede ver muy de cerca la inseguridad de Love a que Joe la deje, a que deje de verla como una mujer bella, de que se apague la llama entre ambos y a que terminen siendo dos extraños bajo un techo donde nada les une salvo su hijo. Hace de todo lo impensable para que su matrimonio funcione, incluso, reconoce que ha matado para mantener a Joe a su lado, para quererlo solo para ella. Mientras todo esto sucede, vemos cómo la obsesión irrefrenable de Joe por Marienne va creciendo cada vez más conforme va pasando más tiempo con ella, hasta el punto de que está preparado para dejar a su mujer y escaparse con su hijo y con ella.

En la serie se muestran varios puntos de inflexión donde ambos serían capaces de matarse, donde se ve claramente que ese es el final de su relación, de un matrimonio que podría haber funcionado pero que no podría hacerlo con gente tan desequilibrada como ellos. Les vemos a ambos intentando esconder un crimen cometido, nos topamos con esa otra cara desesperada y descentrada de Love, la que la vuelve impulsiva y desequilibrada ante los cambios, sin poder hacer mucho para revertirlo. Se ven las ganas de ambos por mejorar las cosas entre ellos, por mantenerse unidos ante la desesperada idea de Love por ir a terapia matrimonial, lo cual, al principio sí funciona, de hecho, vuelven a tener cierta conexión entre ambos nuevamente. De hecho, esto pasa varias veces. No se aguantan pero se mantienen juntos para protegerse después de la desaparición y muerte de Natalie.

El final fue realmente sorprendente y no esperaba que sucediera de esa forma, de hecho, pensaba que volverían a arreglarse. Al igual que también pensaba que la trama se volvería algo más macabra y oscura como la primera temporada, pero eso nunca sucedió, así que, al ver el final, no me lo pude creer. Nos deja ver a Joe dejando a su hijo donde de verdad lo van a querer e irse a París a buscar a Marianne, después de haberse deshecho de su mujer, esa que le tenía reprimido y no le dejaba sacar lo mejor de sí mismo. Tengo la sensación de que en la cuarta temporada volveremos a ver al Joe de la primera y nos enrolaremos en una nueva aventura en una ciudad que desconocemos.

Os dejo por aquí la entrada donde hablo de las dos primeras temporadas: «YOU Tv show». Y os añado el tráiler de la tercera temporada subtitulada en español, a ver si os gusta y la veis 😉


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Commenting «YOU» tv show:

This season will show us the new life of Joe Goldberg living in the suburbs, in addition to the tense relationship he has with his partner Love Quinn, who is pregnant with his son, although so far few details have been published about the plot. You series creators Greg Berlanti and Sera Gamble return as co-executive producers, plus Gamble returns as showrunner.

The third season of YOU was one of the most wanted for a lot of people in fact, I am not surprised. In the second season we saw a practically open ending where we were shown that Love Quinn was pregnant with Joe Goldberg after having discovered the truth about what his wife would be, from her obsession to her impulsivity and where she would be able to go if he was taken away from his side. The boy is the only thing that keeps them together, that makes Joe stop obsessing over anyone and focus 100% on his married and father life, he wants the best for his family to prevent his son from happening to what once happened to him when he was little. Love tries to improve herself as a mother and knows that her son has been the only thing that has been able to save her from death at the hands of what is now her husband. In this season we see her overwhelmed and excessively worried because Joe does not seem to show any bond with his son, he seems not to feel that love that a father should feel for his son. That’s how it all starts.

Joe does not love marriage or following the guidelines and routines that people usually have to keep a family together, that does not attract him, in fact, the sex life he has with Love is almost desappearing, each time he is getting more and more and more interested in other things or other people secretly from his wife. Here we are shown that typical routine of a marriage that is broken by spending so much time together, by the exhaustion caused by having a child and the day-to-day activities that leave little time for parents to do what they want, in fact, Love discovers very soon that Joe is starting to harass and obsess over the neighbor, he did not want to do it but the temptation and daily boredom lead him to want to have a different life, pointing to Natalie as his nearest future, showing how good a partner they would do. She is not that she backs down having even a husband, rather she throws herself almost into his arms, which makes Joe think better and return to his family. But Love wasn’t going to let it go. She is very impulsive, so much so that she ends up finding out what was going on and decides, in an uncontrolled nervous breakdown, to kill Natalie. And this is where the problems begin.

Just as we could see Joe in his essence in season one, with that obsession with the girl he chose and ended up with his hands stained with blood and in the second season, he tried to control himself so as not to do it again until Love crossed his life, in this third season, we see Joe as the savior of the situation, the one who must appease the beast so that it calms down and stops acting impulsively, making her promise that it will not happen again. We see Love more as the protagonist, as well as her psyche, her way of acting and how she feels in the marriage she shares with Joe. This is still the main character but, they show much more the personality of Love, leaving behind the life of obsession and control that we could see with Joe from the beginning of the story, so I think the essence and importance of this character has been lost a little more and it has been shown a little more hers, I guess we could get to know her better.

You can observe very well that psychological struggle between the two, how they fear their darkest and deepest instincts towards each other, they try to repress any feeling that leads them to believe that the other person will not kill them. You can see very closely the insecurity of Love that Joe leaves her, that he stops seeing her as a beautiful woman, that the flame between them goes out and that they end up being two strangers under a roof where nothing unites them except their son. She does everything unthinkable to make her marriage work, even she recognizes that she has killed to keep Joe by her side, to want him only for her. As all this happens, we see Joe’s irrepressible obsession with Marienne grow more and more as he spends more time with her, to the point that he is prepared to leave his wife and run away with his son and her.

The series shows several turning points where both would be able to kill each other, where it is clearly seen that this is the end of their relationship, of a marriage that could have worked but could not do it with people as unbalanced as them. We see them both trying to hide a crime committed, we run into that other desperate and unfocused face of Love, which makes her impulsive and unbalanced in the face of changes, without being able to do much to reverse it. You can see the desire of both to improve things between them, to stay united before the desperate idea of Love to go to marriage therapy, which, at first it does work, in fact, they have some connection between them again. In fact, this happens several times. They can’t stand each other but stay together to protect themselves after Natalie’s disappearance and death.

The ending was really amazing and I didn’t expect it to happen that way, in fact, I thought they would be fixed again. Just like I also thought that the plot would become something more macabre and dark like the first season, but that never happened, so, seeing the ending, I couldn’t believe it. He lets us see Joe leaving his son where is gonna be loved for sure and go to Paris to look for Marianne, after having gotten rid of his wife, the one who had repressed him and did not let him get the best out of himself. I have the feeling that in the fourth season we will see the Joe of the first season again and we will enroll in a new adventure in a city that we do not know.

I left you in the spanish version the post where I talked about the first and the second season and I added the trailer in english subtitled in spanish showing little parts of this aweson tv show season three. Hope you watch it! 🙂


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Publicado en Reflexiones

Sobrevive:

Sobrevive. Aunque tus errores afloren en tu mente, tus dudas se apoderen de cada momento y no tengas salida. Todos los buenos momentos no existirían sin los malos, ahí es donde conoces cuál es tu resistencia y tu capacidad de sanar y seguir resistiendo. Tu cuerpo se agota, te empuja hacia atrás, mientras tus palabras se quiebran y dejan paso a los lamentos, tu mente se desequilibra y se pregunta por qué sigues ahí de pie, sin moverte, por qué prefieres estar sentado en el sofá con una manta antes que salir con tus amigos de bar en bar en busca de una borrachera fácil. Quizá lo piensas por un momento. Al principio, no te atrae mucho la idea, pero empiezas a pensar que quizá, te ayudará a olvidar, que el alcohol podría ser un cómplice inocente de la oscuridad que sientes, y empiezas a preguntarte: ¿por qué no?

Has bebido mucho, puede que demasiado y todo el bullicio que hay a tu alrededor no te deja ni siquiera escucharte a ti mismo. Te tambaleas, te sientas en una de las sillas del fondo para acallar tanta risa y los gritos de la gente ávida por seguir bebiendo. Respiras con dificultad. Vuelves a recordarlo todo. Es el momento del bajón, el alcohol a veces, tiene ese efecto. Pensabas que ibas a salir de ello, pero no puedes. Lo olvidas y te levantas. Te estás agobiando. El aire no parece entrar en tus pulmones, te ahogas. ¿Qué harías estando normal? ¿Qué harías siendo tú? Te das cuenta de que te estás escondiendo. Activas el piloto automático para no sentir nada, como alguna vez hiciste.

Algo mareado, sales fuera del bar mientras dejas a tus amigos disfrutar de la noche dentro, preguntándote por qué has accedido si no te sientes bien, no eres tú mismo, si no tienes a qué agarrarte o una esperanza de la que tirar para seguir hacia adelante. Ni siquiera has pensado en lo que pasó, te has abalanzado sobre la solución más fácil, la que te haría olvidar quién eras, la que te diría que dejaras de ser esa persona y empezaras a ser otra que acalla su dolor con alcohol. Pero sigues sin ser tú. Quizá ya hayas empezado a pretender, en el trabajo, con tu familia y amigos, no quieres mostrarte vulnerable, no crees necesitar empatía ajena porque te vales tú mismo, a nadie le importa cómo te sientes y tú eres suficiente para ayudarte, lo has hecho siempre, una vez más no te matará, siempre has sido un superviviente.

¿Por qué esta vez no puedes volver a serlo? ¿Por qué no seguir siendo el fuerte? ¿Por qué no mantener la calma y seguir adelante como si nada hubiese ocurrido? ¿Por qué tomarse una pausa del trabajo si todo anda bien, si tú estás bien? Tu rutina sigue intacta, tus horarios son impecables y estás a gusto en esa casa que acabas de comprarte, ¿por qué algo debería romperse dentro de ti? ¿Por qué pretender no puede funcionar mientras le das tiempo a que las aguas se calmen? Siempre funciona. Aunque no esta vez. Te cuesta aceptarlo pero permanece como un susurro en un rincón de tu mente que no deja de hablar, de traerte de vuelta al mismo instante que querías olvidar con tus amigos, es como volver a oírlo todo y a no sentirte seguro.

Otra vez, en ese sofá vuelves a notar esa respuesta tocar tu lengua suavemente y pasar entre tus labios. Te preguntas una vez más si es buena idea salir priorizando a tus amigos y sus intereses antes que los tuyos. Te preguntas si de verdad deberías ir una vez más a ese bar para olvidarlo todo, para pretender que nunca ha ocurrido y así acallar tus remordimientos. Te preguntas si es necesario ser otra persona para sobrevivir, para salir de esto ileso. ¿No sería mejor coger el teléfono y pedir ayuda a alguien profesional que pueda ayudarte en este momento? ¿No crees que ya es hora de priorizarte y tenerte presente? ¿Qué crees que harás? Te decides al cabo de un minuto, mientras los ojos de tus amigos siguen observándote y tú sigues con ese cabello deshecho desde por la mañana, el pijama y las zapatillas con las cabezas de «Hulk» como decorativo. Estás hecho un asco, y lo sabes, ni siquiera te has duchado.

Al fin, dices: «NO, gracias. He de irme a un sitio, pero seguro que voy otro día y os acompaño». Tu voz sigue siendo algo pesada, un tanto ronca y esa tristeza te sigue invadiendo, agoniza en tu interior pero, sabes que has hecho lo correcto porque no huyes, enfrentas. Y, esta vez, te das cuenta que para sobrevivir solo tienes que dar un paso adelante para seguir siendo el superviviente que alguna vez fuiste.


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Survive:

Survives. Although your mistakes appear in your mind, your doubts take over every moment and you have no way out. All the good times would not exist without the bad ones, that’s where you know what your resistance is and your ability to heal and keep resisting. Your body is exhausted, it pushes you back, while your words break and give way to laments, your mind becomes unbalanced and wonders why you are still standing there, not moving, why you would rather be sitting on the sofa with a blanket than going out with your friends from bar to bar in search of an easy binge. Maybe you think about it for a moment. At first, you are not very attracted to the idea, but you begin to think that perhaps, it will help you forget, that alcohol could be an innocent accomplice of the darkness you feel, and you begin to wonder: why not?

You’ve drunk a lot, maybe too much and all the buzz around you doesn’t even let you hear yourself. You stagger, sit on one of the chairs in the background to silence so much laughter and the screams of people eager to keep drinking. You breathe hard. You remember everything again. It’s the time of the downturn, alcohol sometimes, it has that effect. You thought you were going to get out of it, but you can’t. You forget it and get up. You’re getting overwhelmed. Air doesn’t seem to enter your lungs, you drown. What would you do when you were normal? What would you do being you? You realize you’re hiding. You turn on autopilot to feel nothing, like you once did.

Somewhat dizzy, you step outside the bar while letting your friends enjoy the night inside, wondering why you’ve agreed if you’re not feeling well, you’re not yourself, if you don’t have anything to hold on to or a hope to pull forward. You haven’t even thought about what happened, you’ve pounced on the easiest solution, the one that would make you forget who you were, the one that would tell you to stop being that person and start being someone else who silences your pain with alcohol. But it’s still not you. Maybe you have already begun to pretend, at work, with your family and friends, you do not want to be vulnerable, you do not think you need empathy from others because you are worth yourself, nobody cares how you feel and you are enough to help you, you have always done it, once again it will not kill you, you have always been a survivor.

Why can’t you be again this time? Why not remain the strongman? Why not stay calm and move on as if nothing had happened? Why take a break from work if everything is going well, if you’re fine? Your routine is still intact, your schedules are impeccable and you are at ease in that house you just bought, why should something break inside you? Why can’t pretending at work while you give the waters time to calm down? It always works. Although not this time. It is difficult for you to accept it but it remains like a whisper in a corner of your mind that does not stop talking, to bring you back at the same moment that you wanted to forget with your friends, it is like hearing everything again and not feeling safe.

Again, on that couch you notice that answer again touching your tongue gently and passing between your lips. You wonder once again if it’s a good idea to go out prioritizing your friends and their interests over yours. You wonder if you should really go to that bar once again to forget everything, to pretend that it has never happened and thus silence your regrets. You wonder if it is necessary to be someone else to survive, to get out of this unscathed. Wouldn’t it be better to pick up the phone and ask for help from someone professional who can help you right now? Don’t you think it’s time to prioritize and keep yourself in mind? What do you think you will do? You decide after a minute, while the eyes of your friends continue to watch you and you continue with that undone hair since the morning, pajamas on and slippers with the heads of «Hulk» as decorative. You’re disgusted, and you know it, you haven’t even showered today.

At last, you say, «NO thanks. I have to go to a place, but I’m sure I’m going another day and I’ll accompany you.» Your voice is still somewhat heavy, a bit hoarse and that sadness continues to invade you, agonizes inside you but, you know you have done the right thing because you do not run away, you face the situation. And, this time, you realize that to survive you just have to step up to remain the survivor you once were.


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Publicado en Relatos

Un Hasta Pronto:

Vino a mi casa una tarde más. La dejé pasar y le dije que se sentara en el sofá mientras yo preparaba unos cafés, desde siempre habíamos sido unas adictas a la cafeína. Parecía pensativa y bastante callada, nos sonreímos. Me di cuenta de que estaba un poco incómoda, se movía mucho y no sabía cómo empezar la conversación. Dejé los cafés encima de la mesita justo en medio de nosotras y la miré, quise que me contara qué había ocurrido ayer en su día y qué plan tendríamos para el fin de semana, desde que nos habíamos independizado, habíamos sido todavía más inseparables que en el instituto. No supo qué decir. Le saqué varios temas pero no salía de ellos, se trababa con las palabras y solo quería que yo hablara para, al menos, escuchar. Le temblaban las manos y solo quería tener la taza de café entre ellas.

Algo le pasaba. La única vez que la había visto así, había sido en su último viaje al campamento con diecisiete años, sus padres la mandaron a Francia y no nos íbamos a ver en todo el verano, estaba triste porque quería pasarlo conmigo y porque me lo había prometido durante los últimos meses. Nos volvimos a ver al volver a las clases y todo se quedó en nada, nos llamamos prácticamente cada día, nos echamos de menos pero sobrevivimos tres meses. Pero, esta vez, estaba más inquieta. Decidí un acercamiento directo:

– Vale, dime qué te pasa. Te noto nerviosa.

– Nada. No es nada – bajó la mirada, mientras respondía casi con un susurro -.

– Llevamos siendo amigas algo más de una década, sé cuándo te pasa algo. Dímelo, no voy a juzgarte…

– Tengo que irme.

– Si acabas de llegar… Llevas aquí como cinco minutos. ¿No te gusta el café? – hice ademán de levantarme para traerle otra cosa pero ella puso una mano en mi brazo para que volviera a sentar – Vale, ¿qué ocurre?

– Tengo que irme fuera. Me voy en dos días.

– ¿Fuera? ¿De viaje, quieres decir?

– Me voy a vivir a Italia una temporada, mi madre no se encuentra muy bien y necesita mi ayuda, quiere que vaya allí lo antes posible y yo… Quiero quedarme.

Tragué saliva. Se iba indefinidamente, no eran solo tres meses. Había vivido en Italia toda su niñez pero volvió aquí con su padre y sus dos hermanos, su madre fue la única que se quedó. Respiré hondo y la cogí de la mano.

– Puedes… venir cuando quieras, ¿no?

– Cuando pueda. Tengo que encontrar trabajo, instalarme en su casa y llevarla y traerla del médico prácticamente cada día. No tendré mucho tiempo.

Ahora entendía su nerviosismo. Había venido para despedirse, pero no sabía muy bien cómo hacerlo porque nunca había estado en esa situación. Quería pedirle que se quedara, quería llorar pero me aguanté las lágrimas, no era momento de ponerla más tensa o triste, ni siquiera hacer que se lo pensara dos veces, tenía que apoyarla. Todo había ocurrido de repente y ella era la que menos quería ir pero sus hermanos trabajaban y ayudaban a su padre a salir adelante, así que, solo quedaba ella. La buena de Angelina debía de hacer lo que la familia le pedía e irse lejos, olvidando todo lo que había construido aquí, entre nosotros.

Dejó el café sobre la mesita y se acercó más a mí, dándome un abrazo fuerte. Me lo estaba poniendo difícil eso de no llorar. No quería soltarme. Y yo tampoco. Podríamos hablar por Skype, ¿verdad? Podríamos seguir en contacto… No se terminó el café pero me pidió que la llevara al aeropuerto, cosa que hice dos días después. Una vez más, aguantándome las ganas de llorar, diciéndole que estaba orgullosa de lo que estaba haciendo y que ayudar a su madre era lo mejor que podía hacer. Me había convertido en la mayor mentirosa del mundo por un momento. No creí nada de lo que dije pero esperé que ella sí lo hiciera. Apenas hablamos durante el trayecto en coche, y apenas lo hicimos estando allí, esperando a que embarcara. Pero no me moví hasta que el avión despegó. Era como si se llevase un pedacito de mí. Ni siquiera sabía si volvería a verla o si esperaríamos mucho hasta que pudiéramos hablar, no pudo asegurarme nada.

A lo único que pude prestar atención fue a ese susurro en mi oreja cuando estuvo a punto de embarcar. Noté su aliento justo allí, mientras nos abrazábamos. Ese «hasta pronto» me dio algo de esperanza. Se instaló en mi corazón y esperó a que fuera verdad, a que pudiésemos tomar otro café en casa, a contarnos historias con chicos o lo curiosas que eran nuestras familias y sus dramas. Quería que fuera cierto, que fuera un presente tan rápido como fuera posible, que no fuésemos como esas amigas que se separan y ya no vuelven a hablarse o verse más por falta de tiempo o compromisos. Esperaba que ese «hasta pronto» prevaleciera y se fortificara en nuestra bonita amistad a partir de ese momento.


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See You Soon:

She came to my house one more afternoon. I let her pass and told her to sit on the couch while I made some coffees, we had always been addicted to caffeine. She seemed thoughtful and quite quiet, we smiled at each other. I noticed that she was a little uncomfortable, moved around a lot, and didn’t know how to start the conversation. I left the coffees on top of the table right in the middle of us and looked at her, I wanted her to tell me what had happened yesterday in her day and what plan we would have for the weekend, since we had become independent, we had been even more inseparable than in high school. She didn’t know what to say. I took out several topics but she didn’t get out of them, she got stuck with words and just wanted me to speak to at least listen. Her hands were shaking and she just wanted to have the cup of coffee between them.

Something was wrong. The only time I had seen her like this, it had been on her last trip to the camp when she was seventeen, her parents sent her to France and we were not going to see each other all summer, she was sad because she wanted to spend it with me and because she had promised it to me during the last months. We saw each other again when we went back to class and everything came to nothing, we called each other practically every day, we missed each other but we survived three months. But, this time, she was more restless. I decided a direct approach:

– OK, what happen with you?

– Nothing. It’s nothing.

– We’re been friends during more than a decade, I know when something’s happening to you. Tell me, I’m not gonna judge you…

– I have to go.

– If you have just arrived… You’ve been here for about five minutes. Don’t you like the coffee? – I made a gesture to get up to bring her something else but she put a hand on my arm to get her to sit down again – Okay, what’s wrong?

– I have to go outside from the country. I’m going in two days.

– Outside? Are you going to a travel or something? What do you mean?

– I’m going to live in Italy for a while, my mother is not very well and needs my help, she wants me to go there as soon as possible and I… I want to stay.

I swallowed. She was leaving indefinitely, it wasn’t just for three months. She had lived in Italy all her childhood but returned here with her father and her two brothers, her mother was the only one who stayed. I took a deep breath and took her by the hand.

– But you can come back to visit when you want… Right?

– When I can. I have to find a job settle in my mum’s house and take her and bring her from the doctor practically every day. I won’t have much time.

Now I understood her nervousness. She had come to say goodbye, but she didn’t quite know how to do it because she had never been in that situation. I wanted to ask her to stay, I wanted to cry but I endured tears, it was not time to make her more tense or sad, or even make her think twice, I had to support her. Everything had happened suddenly and she was the one who wanted to go the least but her brothers worked and helped their father to get ahead, so only she was the one who have to go. Angelina’s good daughter had to do what the family asked of her and go away, forgetting everything she had built here, between us.

She left the coffee on the coffee table and came closer to me, giving me a big hug. I was having a hard time not crying. She didn’t want to let me go. And neither do I. We could talk on Skype, right? We could keep in touch… She didn’t finish her coffee but she asked me to take her to the airport, which I did two days later. Once again, holding my heartfelt, telling her that I was proud of what she was doing and that helping her mother was the best thing she could do. I had become the biggest liar in the world for a moment. I didn’t believe anything I said but I hoped she did. We barely talked during the drive, and we barely did it while there, waiting for her to board. But I didn’t move until the plane took off. It was as if it took a little piece of me. I didn’t even know if I would see her again or if we would wait long until we could talk, she couldn’t assure me anything.

The only thing I could pay attention to was that whisper in my ear when she was about to board. I noticed her breath right there, as we hugged each other. That «see you soon» gave me some hope. It settled in my heart and waited for it to be true, for us to have another coffee at home, to tell us stories with boys or how curious our families were and their dramas. I wanted it to be true, to be a present as quickly as possible, not to be like those friends who separate and no longer talk to each other or see each other anymore due to lack of time or commitments. I hoped that this «see you soon» would prevail and be fortified in our beautiful friendship from that moment on.


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Publicado en Personajes

Audrey: El que tiene el Control

Relato procedente: «Una Vez Más«. Edad: 33 años.

Ciudad: Nueva Orleans. Profesión: Dependiente de tienda.

Descripción física:

Mi cabello castaño, es bastante corto, sin utilizar gominas, es maleable y se seca en un minuto. Mis ojos son azules, un tanto inexpresivos y mis labios son finos e incapaces de intercambiar una sonrisa, simplemente, no me sale natural. Mi tez es un poco morena, aunque no tanto como me gustaría. Tiendo a la delgadez y me cuesta mucho coger unos kilos, no soy de ir al gimnasio ni tampoco de ningún deporte, lo de presumir no es lo mío. Suelo vestirme con cualquier cosa que pillo, no me paro a reflexionar o a combinar colores, me cansa.

Descripción de la personalidad:

Soy callado, pero nada tímido. Bastante solitario y me dejo llevar por mis instintos más primitivos, aunque no suelo comentarlo o dejar que nadie me vea enfadado o triste, soy un hombre de pocas explicaciones y expresiones. Me gusta observar, mientras pienso con rapidez, necesito sentir el control en los demás, me encanta saber que otros dependen de mí, de mis decisiones y no considero el ser dependiente, aunque viva en un piso mugriento y sin muchos muebles. Podría definirme como minimalista y pobre, tengo lo que necesito cuando lo necesito y no me gusta ir pidiéndolo, sino ir a por ello. No tengo demasiados objetivos en la vida pero sé muy bien quién soy aunque no lo parezca a plena vista.

Emociones reprimidas:

Cuando era niño, no era para nada problemático, pero sí muy callado, diría que mucho más que ahora. Jugaba y observaba mi alrededor en silencio, sin que nadie se diera cuenta de que yo estaba allí, escuchando. Siempre me preguntaban por qué no hablaba, era como si me hubiese comido la lengua el gato, un gato que no tenía porque había muerto no hacía mucho. Yo sabía quién lo había matado, lo había visto desde la ventana de mi cuarto, pero no quise contarlo, ni siquiera a mi madre, mi fiel confidente, por aquella época. Oía a mi padre gritar, a mi madre caer al suelo haciendo un estruendo, solía temblarme el labio inferior cuando esto ocurría, igual que mis manos, queriendo no escuchar pero prestando la mayor atención posible. Podría parecer contradictorio pero, así era yo, me aislaba pero quería entender.

Esos gritos fueron en aumento. Primero, mi padre quería que me comiera los cereales, daba golpes en la mesa, oía su aliento en mi nuca, cómo su saliva salía disparada de su boca y terminaba cayendo en el plato. Seguidamente, mandaba a mi madre callar cuando me protegía, me tiró todos mis juguetes porque salí al jardín cuando él me lo había prohibido y porque bajé al sótano donde vi al gato Salem diseccionado en una de las mesas de trabajo de mi padre. Me dejó moretones por ambos costados de mi cuerpo, esa paliza me dejó temblando durante un par de días. Nunca dije nada. Ni a mi madre ni a los profesores, ni siquiera a mis compañeros de clase, ya creían que era raro, solo tenía que darles más razones… Me reprimí tanto y vi tanto de lo que no quería hablar, que me creé mi propia burbuja para vivir a mi manera, dentro de mi mente, en silencio en el único lugar seguro que conocía.

Primera víctima:

He de reconocer que me atrajo la muerte del gato Salem. No pude dejar de ver cómo mi padre le retorcía el cuello, no podía apartar la vista de ello. No puedo describir qué fue lo que más captó mi atención, si sus ojos apagándose o ese control que ejercía él sobre el animal lo que me tenía obsesionado. No dejaba de pensar en ello, así que, decidí probarlo. Podría decir que el gato del vecino, el Señor Whitely, como ellos le llamaban, fue mi primera víctima. Lo cogí una tarde que saltó a nuestro jardín, le encandilé con un poco de la comida que solía comer Salem, se acercó al instante, con confianza. Le cogí con ambas manos, lo acosté forzándole un poco y noté ese subidón al tenerle entre las cuerdas, al ver cómo se removía sin poder soltarse. Yo tenía el control. Yo tenía el poder. Una de mis manos se acercó a su cuello, apreté un poco con fuerza y noté que el animal empezaba a ahogarse. Mis ojos se abrieron un poco debido a la excitación, al igual que los suyos debido a la falta de aire. Apreté un poco más y, con un pequeño movimiento de muñeca, su cuello se partió. Whitely no pudo hacer nada, yo había decidido sobre su vida. Era como un juez. Podía controlar la vida ajena. De eso me di cuenta, tenía ocho años.

No hablé sobre la muerte del gato Whitely, ni siquiera cuando los vecinos vinieron a nuestra casa preguntando por él y mostrando preocupación creyendo que se había escapado y que llevaría horas entre casa y casa. Me sorprendió mi reacción, sonreí hacia mí mismo, sintiéndome poderoso. Algo que se volvió un tanto adictivo.

Una tiranía erradicada:

Mi padre había forjado una tiranía insoportable en nuestra casa. Mi madre se movía cabizbaja, llena de moretones. Él, autoritario y violento, decidía sobre todo sin dejar libertad de decisión a nadie más, era rey de su propio imperio y los demás, debían servirle. Mi madre trabajaba como una mula, echaba horas en el restaurante, incluso, hacía extras para pagar todos los gastos, mientras él se atiborraba de cerveza y alitas delante de la tele cada noche con sus amigos. Me duchaba, me ayudaba con los deberes y me llevaba al colegio, mientras él se iba a almorzar y a ligar con la camarera. Mi madre cocinaba, limpiaba y se pasaba horas ocupándose de casa, mientras él esperaba la cena cruzado de brazos sentado a la mesa con tenedor y cuchillo en mano. Era un cerdo. Un cerdo malcriado y mediocre. Mi madre lloraba. Lloraba sin parar, no había noche que no lo hiciera y no había día que no recibiera una paliza. Aquello era horrible. Y tenía que parar. Alguien tenía que obligarle a parar.

Tenía doce años y recuerdo muy bien ese día, ese momento concreto porque fue el mejor de nuestras vidas. Todo fue como siempre, desde el desayuno a la comida, las clases, los deberes, la siesta de una hora y la ligera cena que mi madre me preparaba para que no tuviera gases y durmiera mejor. Era un día más, un día como cualquier otro en el que miré a mi padre y dije «ya basta». No sé cómo se me cruzaron los cables o en qué momento pensé en ello pero, simplemente, acuchillé a mi padre mientras dormía, mi madre gritaba y la sangre brotaba de su cuello. Esperé al otro lado de la habitación a que dejara de gritar y de agarrarse la herida, había visto en las películas que una herida así no se curaba y menos sola, iba a desangrarse. Y así lo hizo, sin más. Mi madre no se movió, ni siquiera llamó a la policía. Esperamos juntos a que su vida se disipara para poder vivir y respirar.

Muertes en serie:

Ahora, con 33 años, podría decir que me llamo Audrey y soy adicto. Podríais pensar que me drogo o fumo más de lo debido, quizá que estoy enganchado a los videojuegos o que me obsesionan los programas de la televisión, pero el tipo de adicción que tengo es especial, es diferente y muy pero que muy interesante. Ni siquiera fue algo planeado, simplemente, ocurrió. No aguantaba vivir con mi madre, solía tenerme muy vigilado, sobreprotegido, no me dejaba respirar, así que, le dije que iba a independizarme y tenía un objetivo en mente, para trabajar y tener una vida propia, aunque fuera un simple dependiente de tienda. Preocupada, asintió y me dejó ir después de largas conversaciones e infinitas dudas de cómo y dónde iba a vivir con lo difícil que era pagarse los gastos y tener casa propia. Descubrí que tenía razón.

Pero habían bloques de edificios donde solían vivir ocupas, no había luz ni agua, pero podía apañarme durante un tiempo. Quería seguir un objetivo, quería ser yo mismo, experimentar. Quería sentir ese control de nuevo, ese poder al tener a otro suplicando por su vida, haciéndote partícipe de la decisión, de la última y única decisión sin saber si voy a tener compasión y le voy a dejar ir o va a terminar muerto en esa habitación casi vacía, con la poca luz que entra de la calle y una muestra de su sangre en mi cuchillo. Siempre caen. Siempre creen que les soltaré y siempre creen que salvarán su vida. Tiene gracia porque he descubierto cuál es mi deporte favorito.

Una vez más:

Una vez más, maté. Sin mostrar compasión, con determinación, sin un solo temblor en las manos, con la decisión firme. Caían unas gotas de sangre del cuchillo, mientras le miraba fijamente. Me sentía tan pleno, que no podía apartar la mirada, ni siquiera oí las pisadas detrás de mí, tampoco su voz suave y cercana, ni siquiera sentí su mano posada sobre mi hombro mientras decía mi nombre. Era como si mi cuerpo se hubiese transportado a otro mundo, como si nada más que lo que estaba ocurriendo tuviese cabida en mi mente o en mi espacio.

En cuanto el cuchillo la atravesó, mis ojos se encontraron con los de ella, casi sin vida, desvaneciéndose. Era mi madre, cayendo hacia atrás y cayendo al suelo. Pero ni siquiera me asusté, no me inmuté, lo único que tenía claro era que tenía que irme de allí, lo antes posible. Desde ese momento sí he sentido su ausencia, la falta de consejo, esa mano cálida sobre la mía cuando me decía que me quería aunque sabía que yo no podía expresar lo mismo o más bien, no sabía cómo hacerlo. Me comprendía. De alguna forma, sabía de lo que era capaz tras haber matado a mi padre pero nunca lo había visto en vivo, con sus propios ojos. Mi reacción fue una respuesta de mi instinto y un error, creí que era algún idiota de los del piso de abajo y no quise que viera el cadáver que tenía cerca de mis pies, jamás imaginé que fuera ella, ¿cómo encontró este sitio? Nunca debió acercarse.

Un futuro en otra ciudad:

Suelo moverme mucho de ciudad. No necesito mucho para vivir, solo un trabajo cualquiera que pueda mantener durante unos meses para hacer lo que hago y seguir en otro lugar a la otra punta del país, quizá irme a otro durante un tiempo y estar un tomando el sol mientras me tomo un Martini. Lo cierto es que no me importa. Voy al aeropuerto, compro el primer billete que sale a la ciudad más lejana y me embarco como cualquier otro turista, sin maleta, solo una mochila con algunos útiles de baño para asearme, no necesito más.

Me siento en una silla mientras espero subir al avión. Hoy es Los Ángeles, seguro que encuentro algo divertido que hacer allí hasta que otro lugar espere mi llegada. Me mantengo activo y conozco a mucha gente, nadie podría decir que soy como soy, así que, puedo tener el futuro que yo quiera e ir donde quiera, supongo que el mundo es muy grande,


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Publicado en Recomendaciones

Comentando serie «Legacies»:

«Legacies» sigue a la hija de Klaus Mikaelson y Hayley Marshall, Hope Mikaelson, que desciende de los linajes más poderosos de vampiros, hombres lobo y brujas. Dos años después de los eventos de «The Originals«, ella y las gemelas Saltzman, Lizzie y Josie, asisten a la Escuela Salvatore para Jóvenes con poderes sobrenaturales. La escuela ofrece un refugio donde seres como vampiros, brujas y hombres lobo pueden aprender a controlar sus habilidades e impulsos sobrenaturales.​

Decidí ver esta serie por varias razones, una de ellas fue porque la tenía pendiente, ya que, había visto «The Vampire Diaries» y su spin off «The Originals», no podía dejar atrás «Legacies» donde los hijos de los anteriores se hacen mayores y siguen los pasos de sus padres o, al menos, a medias. Otra de las razones fue por la curiosidad, había visto algunos tráiler de la serie y no pintaba muy mal, no me terminaba de convencer pero no era del todo mala, mala, digamos que solo me llamaba la atención. La última de las razones fue porque todo lo que tenga que ver con seres sobrenaturales, mundos inventados y temas así, me atraen mucho. En resumen: TENÍA QUE VERLA (al menos, para tener una opinión fundada de ella).

Ya habíamos visto un poco de Hope Mikaelson de adolescente en la última temporada de «The Originals», pero en «Legacies» nos dejan conocerla un poco más. Pensaba que iban a seguir dándole importancia a esa niña perdida y triste que no aceptaba la muerte de sus padres. tampoco el hecho de que fuese bruja y una mujer lobo (que ya me sorprendió bastante, para mal). En sí, es un personaje complejo, la llevan a sentirse segura de sí misma, trata de no tener relaciones íntimas de pareja o de amistad y trata de no involucrarse emocionalmente en ninguna situación o persona, se muestra bastante fría en general, aunque dulce y cercana, siempre finge que no le importa nadie (salvo cazar monstruos) cuando realmente, sí lo hace cuando está sola y tiene tiempo para reflexionar. También salen Lizzie y Josie, las gemelas del aquelarre Géminis que vimos en «The Vampire Diaries», en sí las vimos crecer, incluso, en «The Originals» cuando absorbieron la magia del Hollow, por fin las vemos de adolescentes interesadas por chicos como Lizzie o por ambos sexos como Josie, además de ser como las hermanas de Hope.

Creo que me he alegrado mucho de volver a ver a uno de los personajes que me encantó ver en «The Vampire Diaries» y que seguí hasta algunos de los episodios de «The Originals» y este es Alaric Salzman. Ahora es el director serio y responsable, cazador de monstruos de la Escuela Salvatore, donde brujas, hombres lobo y vampiros pueden aprender sus habilidades y a cómo controlarse, además de poder convivir los unos con los otros. Es el único que me ha mantenido un poco en la trama, porque a veces, los argumentos se caían a pedazos. La historia va alrededor de una mancha negra que está en un sótano protegida, devora todo aquello que se acerca y nadie vuelve a recordarlo jamás, le llaman Malivore y todo el mundo lo teme. Al principio, es un argumento que atrae, pero llevar esto hasta la cuarta temporada y utilizarlo cuando no se sabe por dónde más llevar la serie… me ha parecido demasiado.

En mi opinión, se ha abusado mucho del vínculo entre Hope y Landon Kirby, un joven que creían no tenía ningún poder sobre natural y que, más adelante, resulta ser un fénix. ¿Un fénix? Está claro que es una serie de criaturas y monstruos que no existen en la vida real, pueden tener cierta manga ancha a la hora de inventarse cosas, al igual que han hecho siempre con brujas, hombres lobo y vampiros, siempre que fuese medianamente creíble dentro de un mundo inventado pero, ¿en serio? Bueno, decides tragártelo y seguir adelante, dices: «bueno, puede que hagan algo interesante con esto». Pero, qué va. Utilizan el hecho de que Landon sea un fénix para traerlo de vuelta a la vida cuando a los directores de la serie les viene en gana, dado que, es el novio de la protagonista. De hecho, toda la serie gira en torno a recuperar a Landon, dejando entrever algo muy claro de Hope y es que es una chica bastante dependiente emocionalmente, sobre todo, en pareja. Casualmente, Landon casi siempre es el que está en peligro y ella es quién tiene que salvarle, llega hasta a vender a sus amigos para ello, tiende a estar dentro de su propia obsesión y, la verdad, la primera temporada tiene un pase pero, ¿en las 4? Ni en broma.

Otro de los personajes que me han gustado y divertido bastante, ha sido el Nigromante, creo que ha sido una idea muy bien traída el incluirlo, se supone que puede traer a los muertos a la vida y hacer que le sirvan, aparte de ejercer el deber de hacer de ellos lo que quiera, incluso, físicamente, dado que son sus esclavos. Al principio de la serie, le da juego a esta pero, que lo maten, luego vuelva a aparecer, luego tenga el cuerpo del tal «Ted» (quién era él antes de ser Nigromante, en ser humano) y que luego termine a las puertas de encontrar la paz en la barca de Caronte, el cual, le deja en el limbo porque no lleva una moneda de plata en símbolo de que se ha portado bien en la Tierra. Dios, un personaje tan potente y bueno, tirado a la basura, eso fue lo que pensé. Habrían podido hacer maravillas con él.

La parte en la que Josie se vuelve oscura creo que fue una de mis favoritas, además de cómo se muestra en ella el poder que tiene la magia negra, la actriz que la interpreta Kaylee Bryant, lo hizo genial, la verdad. También me gustó ver cuál era su mundo subconsciente, era algo así como un cuento de niños donde la bruja mala era la Josie oscura y ella era el cerdito que trataba de escapar de ella, me pareció muy original. El que también me pareció muy buen personaje, fue Ryan Clarke, creo que deberían haberle dado un poco más de importancia como hijo de Malivore y hermano de Landon, deberían haber mostrado más vínculo, pero decidieron que tuviese una novia y viviese como un ser humano normal alejado de todo lo sobrenatural.

Me alegró volver a ver a Rebeka en la temporada 4, también a tía Freya, a Jeremy Gilbert (el hermano de Helena en «The Vampire Diaries») creando un poco de nostalgia, a Matt Donovan como sheriff de la ciudad, al sanguinario Kai Parker (otro brujo del aquelarre Géminis que apareció en «The Vampire Diaries» y que mató a su hermana para ganar la llamada «Fusión» que consiste en que el gemelo más fuerte absorbe al otro matándolo, obteniendo todo su poder) y quizá a otros que ahora mismo no recuerdo. Estos personajes han creado esos momentos de nostalgia que he comentado antes y han hecho que la serie agrade un poco más, porque el tema del trihíbrido me ha sonado fatal desde que lo dijeron en «The Originals», ¿cómo pude ser que un ser sobrenatural sea brujo, hombre lobo y vampiro y, además, cuando completa la transición su humanidad se evapora?, ¿desde cuándo le pasa eso a un vampiro? Desde «The Vampire Diaries», se comentó que un vampiro podía apagar su humanidad a voluntad pero no que, al convertirse ocurriera sin quererlo, por lo tanto, ahora dicen para justificar este acto en «Legacies» que les pasa a muy pocos y que normalmente, son capaces de elegirlo. Me quedé de piedra, pero al menos, Hope es más divertida no teniendo humanidad, ha animado un poco la trama porque iba decayendo con Aurora ocupando su cuerpo. Esto, fue el colmo.

En general, la serie no está mal si la sigues desde «The Vampire Diaries» y ciertos personajes te traen nostalgia y un buen recuerdo, como son los que yo he comentado antes. Si es la primera vez que ves una serie de este tipo, es mejor que ni la veas, porque no tienes contexto y este, así en frío, es bastante malo, salvo por los monstruos que están bien traídos y son muy originales. Es una serie bastante repetitiva que, si no es que sabes de dónde vienen los personajes, termina aburriendo. La recomiendo si antes has visto «The Vampire Diaries» y «The Originals» porque, en cuanto empieces la segunda temporada, vas a querer cambiar de serie. Como cualquier otra trama, tiene cosas buenas y malas, esta tiene cierto desequilibrio y creo que, conforme va avanzando va empeorando también, cada suceso es menos creíble y mucho más en el contexto sobre natural del que proviene. He sentido que han utilizado ciertas teorías que se habían comentado en las otras series y las han cambiado según les han venido bien a los directores de esta, algo que te crea cierta confusión y dejas la serie un poco de lado, como sonido de fondo mientras comes, como ha sido mi caso. Han habido cosas que, por supuesto, me han encantado (y las he comentado) pero otras, incluso siguiendo el mundo inventado de criaturas sobrenaturales que ya lleva cierta trayectoria desde las ocho temporadas y las cuatro de «The Vampire Diaries» y «The Originals», no encajan ni encajarán en lo que se decía. Esperaba algo más original.

De todas formas, siendo una serie de entretenimiento, podéis verla y dejarla de fondo mientras hacéis alguna otra cosa, incluso, puede que os riais, tiene partes bastante divertidas. No la recomendaría en un 100%, yo diría que se merece un 60% y creo que estoy siendo generosa. Dejo por aquí el tráiler de la primera temporada y cada cual que disfrute. O no.


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Commenting «Legacies» TV show:

«Legacies» follows Klaus Mikaelson and Hayley Marshall’s daughter, Hope Mikaelson, who descends from the more powerful lineages of vampires, werewolves, and witches. Two years after the events of «The Originals,» she and the Saltzman twins, Lizzie and Josie, attend the Salvatore School for Young People with Supernatural Powers. The school offers a refuge where beings such as vampires, witches, and werewolves can learn to control their supernatural abilities and impulses.

I decided to watch this series for several reasons, one of them was because I had it pending, since, I had seen «The Vampire Diaries» and its spin off «The Originals», I could not leave behind «Legacies» where the children of the previous ones get older and follow in the footsteps of their parents or, at least, halfway. Another reason was curiosity, I had seen some trailers of the series and it did not look very bad, it did not finish convincing me but it was not all bad, bad, let’s say it only caught my attention. The last of the reasons was because everything that has to do with supernatural beings, invented worlds and subjects like that, attract me a lot. In short: I HAD TO WATCH IT (at least, to have a well-founded opinion of it).

We had already seen a little bit of Hope Mikaelson as a teenager in the last season of «The Originals», but in «Legacies» they let us know her a little more. I thought they would continue to give importance to that lost and sad child who did not accept the death of her parents. nor the fact that she was a witch and a werewolf (which already surprised me enough, for bad). In itself, she is a complex character, they lead her to feel confident in herself, she tries not to have intimate relationships as a couple or friendship and tries not to get emotionally involved in any situation or person, she is quite cold in general, although sweet and close, she always pretends that she does not care about anyone (except hunting monsters) when really, she does when she is alone and has time to reflect. Also out are Lizzie and Josie, the twins of the Gemini coven that we saw in «The Vampire Diaries», in itself we saw them grow, even, in «The Originals» when they absorbed the magic of the Hollow, finally we see them as teenagers interested in boys like Lizzie or both sexes like Josie, in addition to being like Hope’s sisters.

I think I’ve been very happy to see one of the characters that I loved seeing in «The Vampire Diaries» and that I followed back to some of the episodes of «The Originals» and this is Alaric Salzman. He is now the serious and responsible headmaster, monster hunter of the Salvatore School, where witches, werewolves and vampires can learn their skills and how to control themselves, as well as being able to live with each other. It’s the only one that has kept me a little bit in the plot, because sometimes, the arguments fell apart. The story goes around a black spot that is in a protected basement, devours everything that approaches and no one ever remembers it again, they call it Malivore and everyone fears it. At first, it is a plot that attracts, but take this to the fourth season and use it when you do not know where else to take the series It was too much.

In my opinion, the bond between Hope and Landon Kirby, a young man they believed had no power over supernatural and who, later, turns out to be a phoenix, has been abused a lot. A phoenix? It is clear that it is a series of creatures and monsters that do not exist in real life, they can have a certain wide sleeve when it comes to inventing things, as they have always done with witches, werewolves and vampires, as long as it was moderately credible within an invented world but, really? Well, you decide to swallow it and move on, you say, «well, they might do something interesting with this.» But, they didn’t. They use the fact that Landon is a phoenix to bring him back to life when the directors of the series feel like it, given that he is the boyfriend of the protagonist. In fact, the whole series revolves around recovering Landon, hinting at something very clear about Hope and that is that she is a very emotionally dependent girl, especially as a couple. Coincidentally, Landon is almost always the one in danger and she is the one who has to save him, she even sells her friends for it, she tends to be within her own obsession and, the truth, the first season has a pass but, in the 4? Not even jokingly.

Another of the characters that I liked and fun a lot, has been the Necromancer, I think it has been a very well brought idea to include it, it is supposed to bring the dead to life and make them serve him, apart from exercising the duty to do of them what he wants, even, physically, since they are his slaves. At the beginning of the series, he plays this but, that they kill him, then reappear, then have the body of such «Ted» (who he was before being Necromancer, in human being) and then end up at the gates of finding peace in Charon’s boat, which leaves him in limbo because he does not carry a silver coin in symbol that he has behaved well in the Earth. God, such a powerful and good character, thrown in the trash, that’s what I thought. They could have done something better with him.

The part where Josie goes dark I think was one of my favorites, plus how she shows the power of black magic, the actress who plays her Kaylee Bryant, made it great, really. I also liked to see what her subconscious world was, it was something like a children’s story where the bad witch was the dark Josie and she was the little pig trying to escape from her, I found it very original. The one I also thought was a very good character, was Ryan Clarke, I think they should have given him a little more importance as Malivore’s son and Landon’s brother, they should have shown more bond, but they decided that he had a girlfriend and lived as a normal human being away from everything supernatural.

I was glad to see Rebeka again in season 4, also Aunt Freya, Jeremy Gilbert (Helena’s brother in «The Vampire Diaries») creating a bit of nostalgia, Matt Donovan as city sheriff, bloodthirsty Kai Parker (another sorcerer from the Gemini coven who appeared in «The Vampire Diaries» and who killed his sister to win the so-called «Fusion» which consists of the stronger twin absorbing the another killing him, gaining all his/her power) and perhaps others who right now I do not remember. These characters have created those moments of nostalgia that I have commented before and have made the series please a little more, because the theme of the trihybrid has sounded fatal to me since they said it in «The Originals», how could it be that a supernatural being is a witch, werewolf and vampire and, in addition, when she completes the transition her humanity evaporates?, Since when does that happen to a vampire? From «The Vampire Diaries», it was commented that a vampire could extinguish his humanity at will but not that, when converting it happened unintentionally, therefore, now they say to justify this act in «Legacies» that it happens to very few and that normally, they are able to choose it. I was left in stone, but at least, Hope is more fun not having humanity, it has animated the plot a little because it was decaying with Aurora occupying her body. This was the last straw.

In general, the series is not bad if you follow it from «The Vampire Diaries» and certain characters bring you nostalgia and a good memory, as are the ones I have commented before. If it is the first time you see a series of this type, it is better that you do not even see it, because you have no context and this, so cold, is quite bad, except for the monsters that are well brought and are very original. It’s a pretty repetitive series that, if you don’t know where the characters come from, ends up boring. I recommend it if you’ve seen «The Vampire Diaries» and «The Originals» before because, as soon as you start the second season, you’re going to want to change series. Like any other plot, it has good and bad things, this one has a certain imbalance and I think that, as it progresses it gets worse too, each event is less credible and much more in the superrnatural context from which it comes. I have felt that they have used certain theories that had been discussed in the other series and have changed them as they have been good for the directors of this one, something that creates some confusion and you leave the series a little aside, as background sound while you eat, as has been my case. There have been things that, of course, I have loved (and I have commented on them) but others, even following the invented world of creatures supernaturals that already has a certain trajectory since the eight seasons and the four of «The Vampire Diaries» and «The Originals», do not fit or will fit into what was said. I expected something more original.

Anyway, being an entertainment series, you can see it and leave it in the background while you do something else, even, you may laugh, it has quite fun parts. I wouldn’t recommend it a 100%, I would say she deserves 60% and I think I’m being generous. I left the first season trailer in the spanish version subtitled and I hope everyone enjoys it. Or not.


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Publicado en Reflexiones

Paz Mental:

No se busca, se encuentra en esos pequeños momentos que son tuyos y de nadie más, comportan muy poca cosa, por lo general, tan solo tiempo. La respiración se normaliza y el corazón deja de bombear rápido, el estado de alarma empieza a desvanecerse y dejas de mirar hacia todos lados en busca de una amenaza, dejas de llorar para volver a sonreír. Está en cada situación en la que respondes con un «no» justificado, en momentos en los que decides no involucrarte, no formar parte de guerras en las que no tienes que ver, aparece al no responsabilizarte de cosas que son de otros. Empiezas a utilizar un nuevo lenguaje, a entender qué es lo que no se debe permitir.

Abres los brazos, cierras los ojos y un «por fin» sale a través de tus labios, triunfante. No te lo esperabas. No sentías que fuese a ocurrir tan pronto o puede que haya pasado más tarde lo que suponías, podrías no tener ninguna esperanza en que sucediera pero aquí está, un nuevo regalo, un cambio radical que hace que tus manos vuelvan a estar calientes y tu voz vuelva a vibrar. Entra como la luz del sol lo hace por la ventana, no tienes otra que sentirte viva, libre, de buen humor y esperando tener la energía suficiente para hacer frente al día, mientras te tomas un café caliente y unas pastas, disfrutando del sabor, ese sabor al que no prestabas mucha atención antes, cuando el estar alerta te interrumpía de lo que de verdad era importante.

Hay momentos. Por supuesto que los hay. No todo es solo blanco o solo negro, la combinación de colores, crea un bonito arcoíris, haciéndote ver que cualquier cosa puede hacer que prefieras combinarlos que no encontrarlos separados, la vida sería muy aburrida, ¿verdad? Te ayuda a meditar en esos instantes, para darte una pausa, para tan solo oír el silencio, puedes percibir el cantar de los pájaros o el sonido de la música relajante que has puesto en tu reproductor, quizá a la vecina poniéndose en la televisión su programa favorito o puede que prefieras escuchar el sonido de las hojas de los árboles al rozarse un día de viento. Puedes comprender por qué no debes actuar en depende de qué momentos o responder de manera ruda o maleducada, sabes cuándo parar y dejar de quejarte, la negatividad sigue ahí pero sabes manejarla mejor, sabes que debes hacerlo o volverás a las andadas, la paz puede irse en cuanto quieras, es mejor ser su amiga, créeme.

Te hace bailar y cantar sin avergonzarte, sin ruborizarte por hacerlo delante de tus amigos o gente que no conoces, te hace abrir tu mente de par en par y conversar, quizá con poca gente pero puede que te haga cambiar frente a ellos. Las críticas. No te importan. Han pasado a segundo plano. Se han evaporado, igual que tus molestias. Ahora puedes respirar hondo y respirar tras un insulto, palabras hirientes o tras un drama no provocado, te permites seguir adelante y no prestar atención a las migajas. Aprendes y entiendes que los comentarios son solo palabras. Pueden venir e irse. Es difícil no escucharlos, siempre están ahí, siempre lo estarán, no gustamos a todo el mundo y no nos vamos a llevar bien con todos, así que, sabes que debes aceptarlo, aceptarlos a ellos también, para así, pensar en ti y dejar que cada uno tire su propia basura. Solo importa la tuya. Lo que tú piensas, lo que tú haces, tus preocupaciones, tus problemas y cómo te sientes, solo importas tú. Solo controlas esto y nada más, te cuesta pero empiezas a comprenderlo para saber manejarlo.

Somos dueños de aquello que decimos, así que, es mejor elegirlo con cuidado, las palabras son el mayor poder que reside en nosotros, a través de la comunicación lo conseguimos todo. Hay que luchar por esa paz, por esa serenidad, incluso, en malos momentos, es una búsqueda constante. Todos somos quiénes somos y puede que no seamos felices siempre, comprendes que tienes momentos de felicidad, el resto se trata de sobrevivir, de mantenerte a flote, incluso, cuando las cosas se ponen muy feas, hay que resistir la tempestad, hay que enfrentarla aunque empuje tu cuerpo hacia atrás y no consigas caminar, te deje tirado en el suelo y no te permita avanzar. Siempre hay una salida, incluso, cuando no la hay y solo rezas por encontrarla.

La paz está en la serenidad con la que nos tomamos las cosas, deja de estar cuando te exaltas, gritas, te enfadas, te quejas y lloras porque no has conseguido lo que querías, cuando ves que no puedes controlarlo todo. Porque no podemos controlarlo todo, solo que hacemos y pensamos nosotros. Pero, está bien, ¿no? Al fin y al cabo, no podemos obligar a otros a que piensen como nosotros, a que sean como nosotros o a que actúen como nos gustaría. La paz persiste cuando te mantienes tranquilo, cuando te conoces, cuando cumples con lo tuyo y te centras en ti, cuando dejas de esperar algo diferente de los demás, cuando sabes estar bien contigo mismo y cuando sabes dejar que el silencio te embriague y te haga reflexionar. Tenemos una oportunidad, tenemos esa elección, podemos enfadarnos sin pensar o entendernos y entenderlos, respetando a cada uno como es, como nos gustaría que nos respetaran.

Puede que sea una idealización de paz, quizá un poco simple, pero así es como debería ser, cómo debería sentirse. Simple, cercana, embriagadora y encantadora, esperando que la encuentres para ser parte de ti.


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Mental Peace:

It is not sought, it is found in those small moments that are yours and no one else’s, they involve very little, usually only time. Breathing normalizes and the heart stops pumping fast, the state of alarm begins to fade and you stop looking everywhere for a threat, you stop crying to smile again. It is in every situation in which you respond with a justified «no», at times when you decide not to get involved, not to be part of wars in which you do not have to be, it appears by not taking responsibility for things that belong to others. You begin to use a new language, to understand what should not be allowed.

You open your arms, close your eyes and a «finally» comes out through your lips, triumphant. You didn’t expect it. You didn’t feel like it was going to happen so soon or maybe it happened later what you assumed, you might have no hope of it happening but here it is, a new gift, a radical change that makes your hands warm and your voice vibrates again. Enter as the sunlight does through the window, you have no choice but to feel alive, free, in a good mood and hoping to have enough energy to face the day, while you have a hot coffee and some sweets, enjoying the flavor, that flavor to which you did not pay much attention before, when being alert interrupted you of what was really important.

There are moments. Of course there are. Not everything is just white or just black, the combination of colors, creates a nice rainbow, making you see that anything can make you prefer to combine them than not find them separate, life would be very boring, right? It helps you to meditate in those moments, to give yourself a pause, to just hear the silence, you can perceive the singing of the birds or the sound of the relaxing music that you have put on your player, perhaps the neighbor putting on the television her favorite program or you may prefer to listen to the sound of the leaves of the trees when rubbing a windy day. You can understand why you should not act on what moments or respond in a rude way, you know when to stop complaining, the negativity is still there but you know how to handle it better, you know you must do it or you will return to the walks, peace can go as soon as you want, it is better to be its friend, believe me.

It makes you dance and sing without embarrassment, without blushing for doing it in front of your friends or people you don’t know, it makes you open your mind wide and talk, maybe with few people but it may make you change in front of them. Criticism. You don’t care. They have taken a back seat. They have evaporated, as have your discomfort. Now you can take a deep breath and breathe after an insult, hurtful words or after an unprovoked drama, you allow yourself to go ahead and not pay attention to the crumbs. You learn and understand that comments are just words. They can come and go. It’s hard not to listen to them, they’re always there, they always will be, we don’t like everyone and we’re not going to get along with everyone, so you know you have to accept it, accept them too, in order to think about you and let everyone throw away their own garbage. Only yours matters. What you think, what you do, your worries, your problems and how you feel, only matter to you. You only control this and nothing else, it was hard for you but you begin to understand it to know how to handle it.

We own what we say, so, it is better to choose it carefully, words are the greatest power that resides in us, through communication we get everything. You have to fight for that peace, for that serenity, even in bad times, it is a constant search. We are all who we are and we may not always be happy, you understand that you have moments of happiness, the rest is about surviving, staying afloat, even when things get very ugly, you have to resist the storm, you have to face it even if it pushes your body back and you can not walk, it left you lying on the ground and does not allow you to move forward. There is always a way out, even when there isn’t and you just pray to find it.

Peace is in the serenity with which we take things, it ceases to be when you exalt yourself, shout, get angry, complain and cry because you have not achieved what you wanted, when you see that you can not control everything. Because we can’t control everything, only what we do and think. But, it’s okay, isn’t it? After all, we cannot force others to think like us, to be like us, or to act as we would like. Peace persists when you stay calm, when you know yourself, when you do your thing and focus on yourself, when you stop expecting something different from others, when you know how to be good with yourself and when you know how to let silence intoxicate you and make you reflect. We have an opportunity, we have that choice, we can get angry without thinking or not understanding each other, respecting each one as it is, as we would like to be respected.

It may be an idealization of peace, perhaps a little simple, but that’s how it should be, how it should feel. Simple, close, intoxicating and charming, waiting for you to find it as a part of you.


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Publicado en Relatos

Una Vez Más:

Subí las escaleras de aquel mugriento y desolado edificio de tres plantas, había mucho polvo y solo se oían borrachos dentro de los pisos. Pero no oía a Audrey. Según el chico que había en el portal, estaba en el último piso en la puerta de la derecha. Siendo su madre, esperaba saber dónde vivía o estaba mi hijo pero seguía siendo igual de reservado que de costumbre y, a decir verdad, no me estaba gustando aquello pero, tal y como decía mi psicóloga en las sesiones de los miércoles a las tres, debía respetarlo porque era su voluntad.

La puerta era de color verde, un tanto rallada y golpeada. No solo no me gustó, sino que, me di cuenta de que estaba abierta, ni siquiera pasaba la llave con la de locos que vivían por aquí… La puerta chirrió al abrirla. Podía medio ver a Audrey gracias a la luz que entraba desde las farolas de la calle por la única ventana que había en aquella habitación casi vacía, lo único que pude ver era una mesita redonda, un sillón raído y viejo y un colchón en la esquina, justo en el suelo, con un cubo de agua al lado, no parecía tener ni siquiera un lavabo, ¿cómo podía vivir así? Me agarré fuerte a mi bolsito Gucci y me quedé allí plantada mientras le observaba de espaldas a mí. Llevaba algo en la mano que no lograba definir muy bien, pero parecía tenerlo bien cogido mientras su cabeza miraba hacia abajo. Le oía respirar muy fuerte, como si estuviera enfadado o se hubiera dado una carrera.

– ¿Audrey? Soy mamá, he venido a verte. Espero que no te importe que haya entrado, la puerta estaba abierta y…

– Ssshhh – pude oír salir de su boca -.

El silencio volvió a reinar en la habitación, tan solo se oyeron mis tacones al avanzar un poco más hacia él. Ni siquiera se giró para recibirme, miraba hacia una zona oscura donde no llegaba la luz de fuera, parecía hipnotizado pero, ¿qué era lo que estaba mirando con tanta fijeza? El suelo no debía ser, estaba muy sucio como para admirarlo de alguna forma…

– Audrey, cariño…

– Ssshhh – volvió a repetir sin girarse, una vez más -.

Mis manos habían empezado a temblar, me castañeaban los dientes y tenía la piel erizada, si no tenía muebles, era muy poco probable que tuviera calefacción. Di un par de pasos más, haciendo el menor ruido posible. Me asomé un poco para ver qué había en el suelo.

– ¡Oh, dios mío, Audrey! Oh, dios mío, dios mío… – no podía parar de repetirlo, jadeando, asustada -.

– Sshhhh – miré su nuca. Quería irme de allí tan rápido como me fuera posible pero, no pude evitar ponerle una mano en su hombro frío y sin mangas, pero ni siquiera se volvió -.

– Audrey, qué has hecho… Dios mío.

– Cállate.

La sangre que salía del cuerpo tendido y sin vida al que Audrey miraba, había llegado a la zona de luz de la habitación. No me había dado cuenta hasta ese momento pero, empezaba a oler. Muy mal. Cogí a Audrey con más fuerza y le zarandeé. Siguió sin inmutarse. Pero sí que pude ver lo que llevaba en la mano, aquello que no había sido capaz de ver al entrar. Estaba cerca, muy cerca de mí ahora como para distinguirlo. Un cuchillo. Era bastante grande y largo. Pude ver dos gotas de sangre en el suelo provenientes de este y todavía me asusté más. Así que, no pude evitar gritar, estaba histérica.

– ¡AUDREY, dios mío!

En cuanto verbalicé la última palabra, noté algo meterse en mi estómago, afilado y duro, algo que me dejó sin aliento. Esta vez, sí se había girado. Sus ojos abiertos me miraban con fijeza, permanecían sobre los míos sin evitarlos. Sus labios fruncidos debido a la fuerza que había ejercido al clavarme el cuchillo, ahora estaban relajado y apenas se podía distinguir una mueca forzada. Me dejó caer y mi cabeza se dio contra el suelo con un ruido sordo. Audrey se quedó sin el cuchillo. Lo dejó clavado y se marchó con esa respiración entrecortada, quizá de enfado o puede que de desesperación. Una vez más, dejó dos cadáveres tras de sí, olvidados.


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One more time:

I went up the stairs of that filthy and desolate three-story building, there was a lot of dust and you could only hear drunks inside the floors. But I didn’t hear Audrey. According to the boy downstairs, he was on the top floor at the door on the right. Being his mother, I expected to know where my son lived or was but he was still as reserved as usual and, to tell the truth, I was not liking that but, as my psychologist said in the Wednesday sessions at three, I had to respect it because it was his will.

The door was green, somewhat grated and beaten. Not only did I not like it, but I realized that it was open, I did not even pass the key with that of crazy people who lived here… The door squeaked when opened. I could half see Audrey thanks to the light coming in from the street lamps through the only window in that almost empty room, all I could see was a round table, a threadbare old armchair and a mattress in the corner, right on the floor, with a bucket of water next to it, he didn’t seem to have even a sink, how could he live like this? I held tight to my Gucci bag and stood there as I watched him with his back to me. He was carrying something in his hand that I couldn’t define very well, but he seemed to have it well caught as his head looked down. I could hear him breathing very hard, as if he was angry or had given himself a run.

– Audrey? It’s mom, I’ve come to see you. I hope you don’t mind that I came in, the door was open and…

– Ssshhh – I could hear coming out from his mouth.

Silence reigned again in the room, only my heels could be heard as I moved a little further towards him. He didn’t even turn to receive me, he was looking at a dark area where the light from outside didn’t reach, he looked mesmerized, but what was it that he was looking at so fixly? The floor should not be, it was too dirty to admire it in any way…

– Audrey, sweetheart…

– Ssshhh – he repeated again without turning, one more time.

My hands had started shaking, my teeth were browning and my skin was bristling, if he didn’t have furniture, it was very unlikely to have heating. I took a couple more steps, making as little noise as possible. I peeked out a little to see what was on the ground.

– Oh my god, Audrey! Oh my god, my god… – I couldn’t stop repeating it, panting, scared.

– Sshhhh – I looked at the back of his neck. I wanted to get out of there as fast as possible but, I couldn’t help but put a hand on his cold, sleeveless shoulder, but he didn’t even turn back.

– Audrey, what have you done… Oh, my god.

– Shut up.

The blood coming out of the lying and lifeless body that Audrey was staring at, had reached the light area of the room. I hadn’t realized it until that moment, but I was starting to smell it. Too bad. I grabbed Audrey harder and shook him. He remained undeterred. But I could see what he was carrying in his hand, what I had not been able to see when I entered. He was close, too close to me now to tell him apart. A knife. It was quite large and long. I could see two drops of blood on the ground coming from this one and I was even more frightened. So, I couldn’t help but scream, I was hysterical.

– AUDREY, my god!!

As soon as I verbalized the last word, I noticed something getting into my stomach, sharp and hard, something that took my breath away. This time, he had turned. His open eyes stared at me with fixity, remaining on mine without avoiding them. His pursed lips because of the force he had exerted when sticking the knife into me, they were now relaxed, and a forced grimace could barely be made out. He dropped me and my head slammed to the ground with a thud. Audrey was left without the knife. He left it stuck and left with that choppy breath, perhaps of anger or maybe of despair. Once again, he left two corpses behind him, forgotten.


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Comentando libro «A Tres Metros sobre el Cielo» – Federico Moccia:

Babi es una estudiante modelo y la hija perfecta. Step, en cambio, es violento y descarado. Provienen de mundos completamente distintos. A pesar de todo, entre los dos nacerá un amor más allá de todas las convenciones. Un amor controvertido por lo que deberán luchar más de lo que esperaban. Babi y Step se erigen como un Romeo y Julieta contemporáneos en Roma, un escenario que parece creado para el amor.

«A Tres Metros sobre el Cielo», el primer libro de Federico Moccia, fue llevado al cine en España por Fernando González Molina y protagonizado por Mario Casas y María Valverde. La novela llevó el «fenómeno Moccia» más allá de lo puramente literario: pocos meses después de su publicación, en todas las paredes de Italia se podía leer el mismo «graffito» que escribe el protagonista «io e te, 3MSC».

Los que me conocéis, podéis saber de antemano que me encanta leerme libros que se basan en películas o series, creo que es un nuevo hobby que no sabía que existía hace poco más de un año. Había visto la película «A Tres Metros sobre el Cielo» hace tiempo, un poco después de cuando salió en el cine y he de decir que no estuvo mal, digamos que es la típica chica perfecta que se enamora del chico malo, ella descubre que el chico malo tiene un lado tierno y este la caga, rompen y cada uno por su lado, drama, más drama y uno de los dos se va de la ciudad. Hubo mucho revuelo con esta película y todas las chicas adolescentes se volvían locas solo porque salía Mario Casas como protagonista, pero seguro que no mucha gente sabía que venía de la novela de Federico Moccia. He de admitir que yo tampoco hasta que me regalaron el libro.

El libro y la película son bastante diferentes. El libro no es tan fuerte o intenso como la película, donde se muestran más peleas, sangre y violencia, hay conversaciones y situaciones diferentes, aunque la historia termina de la misma manera. El nombre del protagonista Step en el libro, en la película lo cambian por Hache, sigue teniendo el mismo carácter de chulo, prepotente y arrogante en ambos y el amor que mantienen entre ellos es igual de intenso. Por supuesto, lo he interpretado como un amor adolescente más que idealizado donde Babi se hace una idea de Step (o Hache) totalmente equivocada y cree que va a cambiar por ella.

Creo que una de las cosas más intensas del libro y la película, ha sido la carrera de motos. Creo que ese momento peligroso donde Babi decide envolverse, mostrando un cambio grande en ella desde el principio y llegando a casi el final, donde muestra esa faceta suya de «voy a hacer lo que quiera» porque está con alguien que lo hace. En el libro, se muestra cómo se van de un restaurante sin pagar, en la película cómo le enchufan un porro a un niño y se lo meten en la boca mientras se ríe, se muestran competiciones de flexiones (en el libro) y dominadas (película) donde quién gane es el más macho (o, al menos, eso es lo que me pareció a mí) y bueno, en ambos se ve que les gusta tontear con chicas y acostarse con ellas sin ningún tipo de compromiso, también se dedican a colarse en fiestas de pijos (como ellos los llaman) para robar el dinero de sus bolsos. ¿En resumen? Son un desastre.

He visto el personaje de Babi como alguien muy inocente y enamoradiza, que no admite que quiere estar con alguien que, ella misma admite, no es bueno para ella pero donde decide dejarse llevar y no pensar en ello, dándose cuenta de que se ha equivocado mucho después, aunque haya sido el amor más intenso que haya sentido nunca. He visto a Step como a alguien que esconde su rabia y cuando sale, no puede controlarla, es violento, descarado y hace lo que le da la gana, es libre y se siente libre, no tiene compromisos, ha crecido en la calle y su familia son sus amigos. Dos mundos totalmente distintos, por eso creo que nunca se hubieran unido, aunque ellos creyeran que estaban hechos el uno para el otro desde los inicios.

La muerte de uno de los protagonistas tanto del libro como de la película, resulta igual de impactante y creo que sentido. Creo que es uno de los personajes más divertidos y que dan más juego en la historia, al igual que, por ejemplo, Katina (en la película) o Pallina (en el libro), la mejor amiga de Babi, la cual, también se mete en problemas, no es muy buena estudiante y siempre se ve envuelta en dramas amorosos de ella y de las demás. Dani o Daniela, la hermana de Babi, también da mucho juego a la trama, sobre todo, porque quizá hay gente que tiene alguna hermana pequeña así de cotilla que siempre quiere coger su ropa del armario y ponérsela, que terminan empatizando.

La historia prácticamente la narran los personajes a través de diálogos, casi no hay párrafos extensos con descripciones de lo que ocurre o de qué están sintiendo los personajes, sino que, ellos mismos lo expresan mediante gestos o palabras, el narrador apenas interviene o hace acto de presencia. No he leído muchos libros así y, aunque al principio, me costó un poco leerlo de esta forma, se hizo a la vez, ameno y bastante fácil de seguir, pasaba las páginas casi al vuelo y disfrutaba leyéndolo al igual que cualquier otro libro con mayores descripciones o algo menos conciso.

No he sido nunca una amante de las novelas o las películas amorosas, la verdad, pero aunque esta lo es, también he podido ver esa faceta adolescente que muchas hemos podido tener donde hemos idealizado a alguien que creíamos bueno y tierno, cuando era en realidad estúpido, violento o, simplemente, no tenía nada que ver con nosotras. Muestra cómo de locos son este tipo de enamoramientos y lo pronto que pueden pasar a segundo plano, por muy intensos que fueran o por mucho que esa persona que te importara, sabías que no era la correcta y que no podías cambiarla. Los enamoramientos crean, muchas veces, esos errores de juicio y te hacen ser alguien que no eres para encajar con esa persona y gustarle, como Babi hizo con Step, yendo a las carreras, saliendo de un restaurante sin haber pagado, escapándose de casa para ir a la piscina con Pallina y Pollo por la noche, defender a Step en el juicio contra una agresión que cometió contra un amigo de su familia sabiendo que era culpable, acostándose con Step sabiendo que no estaba preparada o cuando este le dio la única y última bofetada antes de no volver a verse. Babi se convirtió en alguien que no era, se comportaba como lo haría otra persona para agradarle, me gustó ver cómo le decía que no iba a hacer lo que él quisiera y que debía cambiar si no quería que rompieran, era evidente que no pudo hacerlo, cada uno es como es y cambia si quiere hacerlo, no en el momento que otro quiera que lo haga.

Me ha gustado, en general. Tanto por la redacción, los diálogos, el carácter de Babi sobre todo, gritona y quejica, me ha hecho reír mucho… y, por supuesto, por esa realidad que todos compartimos cuando decimos «sí» cuando en realidad estamos pensando que es «no» y que queremos agradar para que ese alguien no se aleje porque aún no nos queremos o respetamos lo suficiente.


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Commenting «A Tres Metros sobre el Cielo» book Written by Federico Moccia:

Babi is a model student and the perfect daughter. Step, on the other hand, is violent and brazen. They come from completely different worlds. In spite of everything, between the two a love will be born beyond all conventions. A controversial love for which they will have to fight more than they expected. Babi and Step stand as a contemporary Romeo and Juliet in Rome, a setting that seems created for love.

«A Tres Metros sobre el Cielo», Federico Moccia’s first book, was made into a film in Spain by Fernando González Molina and starred Mario Casas and María Valverde. The novel took the «Moccia phenomenon» beyond the purely literary: a few months after its publication, on all the walls of Italy you could read the same «graffito» that the protagonist writes «io e te, 3MSC».

Those of you who know me, you can know in advance that I love to read books that are based on movies or series, I think it is a new hobby that I did not know existed a little more than a year ago. I had seen the movie «Three Meters above the Sky» a long time ago, a little after when it came out in the cinema and I have to say that it was not bad, let’s say that it is the typical perfect girl who falls in love with the bad boy, she discovers that the bad boy has a tender side and this one shits her, they break up and each on their side, drama, more drama and one of the two leaves the city. There was a lot of buzz with this movie and all the teenage girls went crazy just because Mario Casas came out as the protagonist, but surely not many people knew that it came from Federico Moccia’s book. I have to admit that I didn’t either until I have the book in my hands.

The book and the movie are quite different. The book is not as strong or intense as the movie, where more fights, blood and violence are shown, there are different conversations and situations, although the story ends the same way. The name of the protagonist Step in the book, in the film they change it to Hache, he still has the same character of cool and arrogant in both and the love they maintain between them is just as intense. Of course, I have interpreted it as a more than idealized teenage love where Babi gets a totally wrong idea of Step (or Hache) and believes that he will change for her.

I think one of the most intense things about the book and the film has been the motorcycle race. I think that dangerous moment where Babi decides to wrap herself, showing a big change in her from the beginning and reaching almost the end, where she shows that facet of her «I’m going to do what I want» because she’s with someone who does it. In the book, it is shown how they leave a restaurant without paying, in the film how they plug a joint into a child and put it in his mouth while they were laughing, push-up competitions are shown where who wins is the most macho (or, at least, that’s what it seemed to me) and well, in both it is seen that they like to fool around with girls and sleep with them without any commitment, they also sneak into posh parties (as they call them) to steal money from their bags. In short? They are a mess.

I have seen Babi’s character as someone very innocent and in love, who does not admit that she wants to be with someone who, she herself admits, is not good for her but where she decides to let herself go and not think about it, realizing that she has been wrong much later, although it has been the most intense love she has ever felt. I have seen Step as someone who hides his anger and when he goes out, he cannot control it, he is violent, brazen and does what he wants, he is free and feels free, he has no commitments, he has grown up on the street and his family are his friends. Two totally different worlds, so I think they would never have come together, even if they believed they were made for each other from the beginning.

The death of one of the protagonists of both the book and the film is just as shocking and I think it makes sense. I think he is one of the funniest and most playful characters in the story, as well as, for example, Katina (in the movie) or Pallina (in the book), Babi’s best friend, who also gets into trouble, is not a very good student and is always involved in love dramas of her and the others. Dani or Daniela, Babi’s sister, also gives a lot of play to the plot, especially because maybe there are people who have such a little sister who always wants to take your clothes from the closet and put them on, who end up empathizing.

The story is practically narrated by the characters through dialogues, there are almost no long paragraphs with descriptions of what happens or what the characters are feeling, but they themselves express it through gestures or words, the narrator hardly intervenes or makes an appearance. I have not read many books like this and, although at first, it was a bit difficult for me to read it in this way, it became at the same time, enjoyable and quite easy to follow, it’s easy to turned the pages almost on the fly and enjoyed reading it just like any other book with greater descriptions or something less concise.

I have never been a lover of novels or love movies, the truth, but although this one is, I have also been able to see that adolescent facet that many of us have been able to have where we have idealized someone we thought was good and tender, when he was in fact stupid, violent or, simply, had nothing to do with us. It shows how crazy these types of infatuations are and how soon they can take a back seat, no matter how intense they were or no matter how much that person you cared about, you knew that it was not the right one and that you could not change him or her. Falling in love often creates those errors of judgment and make you someone you are not to fit in with that person and like them, as Babi did with Step, going to the races, leaving a restaurant without having paid, running away from home to go to the pool with Pallina and Pollo at night, defending Step in the trial against an assault he committed against a friend of her family knowing that he was guilty, sleeping with Step knowing that she was not ready or when he gave her the only and last slap before not seeing each other again. Babi became someone she wasn’t, she behaved as someone else would to please him, I liked to see how she told him that she was not going to do what he wanted and that he should change if he did not want them to break up, it was evident that he could not do it, each one is as one is and changes if he/she wants to do it, not at the moment that someone else wants him/her to do it.

I liked it, overall. So much for the writing, the dialogues, the character of Babi above all, screaming and complaining, has made me laugh a lot… and, of course, for that reality that we all share when we say «yes» when in reality we are thinking that it is «no» and that we want to please so that someone does not move away because we still do not love or respect ourselves enough.


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