Publicado en Personajes

Adel: La del Salto del Ángel

Relato procedente: «Imprevisto«. Edad: 38 años.

Ciudad: Nueva York. Profesión: Abogada.

Descripción física:

Mi cabello es de un tono rojizo, bastante intenso gracias al tinte, ya lo tengo demasiado canoso para tolerar el mirarlo así al espejo. Mis ojos son verdosos, con una mirada sencilla, no muy maquillados, lo suficiente para enmascarar mis ojeras. La zona de la nariz y los pómulos está repleta de pequeñas pecas claras, mi piel es blanca, siempre esperando viajar a algún lugar donde haga mucho sol para conseguir un tono un tanto más oscuro. Estoy bastante delgada debido al estrés, no consigo subir de peso ni aunque me coma mi peso en alitas de pollo, lo veo imposible pero sobrevivo. Suelo vestir bastante elegante, por lo general, siempre estoy en el trabajo, el traje suele ser lo que más utilizo pero también camisetas algo más ceñidas de colores suaves con botones, algunas veces utilizo vaqueros, pero solo cuando no tengo citas ni reuniones, lo cual, es algo complicado.

Descripción de la personalidad:

Hay gente que me describe como decidida, correcta y leal, otras me encasillan más en el rango profesional de despiadada. No sabría cuál de las dos elegir pero me alegra de que, al menos, dé a la gente algo de lo que hablar. Me empeño en las tareas que debo hacer, soy estricta con mis empleados porque busco que el cliente esté satisfecho y para ello, necesitamos perfección y un poco de suerte, si es que, existe. En el trabajo sé que he de hacer en todo momento y cómo estar en cada situación, me gusta dar buena impresión y mostrar que estoy calmada y segura en el caso que nos ocupa, pero no suelo tener la misma suerte en casa, allí no sé ser como soy yo, no sé ni siquiera cómo ser en familia, cómo no ser estricta o perfeccionista, siempre estoy trabajando y puede que mi marido me haya descrito algunas veces como «madre ausente» y alguien «sin mucha responsabilidad», adicta al trabajo, prefiero estar en otra parte porque no sé cómo estar en familia o, a veces, parece que no sepa quién soy cuando estoy con ellos.

Una infancia estricta:

Siempre me consideré una niña fuerte, con carácter y mis padres supieron cómo aprovechar eso. Todas las tareas se debían hacer en su debido tiempo, se debía marcar cuánto tardaba en hacer cada tarea y no solía jugar con muchos niños, me encerraba en mi cuarto y me ponía a hacer deberes, mi madre me preguntaría la lección tras terminarlos, como cada día. Hasta que no decía las palabras exactas, no me dejaba despegar los ojos del libro, tenía que estudiar sin parar hasta que demostrara que sabía qué me preguntaba. Puede que haya gente a la que le parezca exagerado pero me enseñó a estudiar y a cómo encarar cada tema para darle el máximo provecho, algo que me ayudó mucho al estudiar Derecho, la carrera que pertenecía a nuestra familia desde hacía generaciones, no había habido ninguno de nosotros que hubiera querido o le hubieran permitido hacer otra cosa.

Me prepararon desde pequeña a estudiar, a aplicarme, a encontrar los pequeños detalles y a ser disciplinada, implacable con los debates en el colegio, en estos era en los que más destacaba y sabía cómo utilizar las palabras para que quedaran mejor en los exámenes y en los trabajos. Quizá mi día a día pudiera ser un tanto agotador mentalmente hablando, pero mis padres siempre dieron por sentado que iba a ser una gran abogada, ni siquiera pensé en hacer otra cosa, cuando fui a la Universidad, les pedí apuntarme a Derecho, sin mirar otros grados o pensar si me iba a poder gustar o atraer otra cosa. Era como un robot con patas, lo reconozco.

Una adolescencia intensa:

Sí que es verdad que, en esa etapa adolescente por la que todos pasamos sin excepción, fue en la que peor me sentí anímicamente hablando. Me sentía frustrada y algo desanimada, veía que las otras chicas salían con sus amigas a tomar helado, al cine, al parque a mirar a chicos mayores y guapos, cuchicheaban y bromeaban, se lo pasaban bien, en general. Pero yo, debía seguir mi camino, el mismo que había seguido desde que tenía uso de razón. Entrar en la mejor Universidad y entrar en Derecho con la mejor nota. No recordaba la última vez que lo pasé bien o que tuve un rato libre, estaba claro que había nacido para ser abogada y toda la familia me apoyaba, estaban conmigo en todo y tenían expectativas muy altas sobre mí, mis primos, mis tíos y los abuelos se interesaban mucho por mis notas, se mantenían informados siempre que podían y ya bromeábamos con jerga de abogados. Pero yo solo tenía dieciséis años y parecía que tuviera treinta, mi vida estaba planificada hasta el mínimo detalle, parecía de locos.

Solía llevar las notas a casa, todo dieces. Pero ya no entusiasmaba, solo eran notas. Me había esforzado, por supuesto, era todo un honor y un mérito enorme, eso quería decir que el Bachillerato y la Universidad serían pan comido si mantenía mis notas. Todos estaban contentos y lo celebraban, mientras yo miraba a las chicas del instituto sentadas en un banco riéndose leyendo una revista de cotilleos. Recuerdo que me gustaron varios chicos durante ese periodo y tan solo pude evitarlos aunque hubiese querido intercambiar ideas con ellos, eran inteligentes y bastante interesantes pero mi madre repartía mis horarios con una perfección tan desmesurada que no podía retrasarme. Creo que fue el periodo de mi vida dónde más presión sentí y donde tuve que decir adiós a divertirme o a hacer amigas, sabía que ya no iba a tener esa oportunidad, ni en ese momento, ni más tarde. Lo confirmé cuando empecé con el bufete.

El bufete y mis esclavos:

Bordé mis notas, bordé mis finales y la tesis. Todo dieces desde primaria, era esperable. Desde Bachillerato había empezado a maquillarme para esconder las ojeras y, en la Universidad, aprendí a hacer que mi vestuario llamara más la atención que mi cara seria y sin entusiasmo que me caracterizaba. Estaba cansada antes de empezar con una nueva empresa, la empresa de mi padre. Otra sucursal con el mismo nombre, quería que fuese una de las mejores de Nueva York, iba a dirigirla, mi padre tenía a los clientes y solo debía hacerlo bien, como me habían instruido. Ya habían cogido a los empleados que estarían bajo mis órdenes, la recepcionista era un tanto despistada pero eficiente. Mi ayudante personal era joven, era muy activo, con tanto café encima como fuera posible o, al menos, ese era su lema. Tenía a cuatro abogados más a mi servicio, a la espera de conseguir un par más para que el bufete fuera un tanto más completo y nos pudiéramos repartir el trabajo.

Debía ser competente, no podía decepcionar a mi padre y creo que ha sido así desde entonces. Desde pequeña con ese piloto automático activado y bueno, salida de la Universidad con trabajo asegurado, una empresa que llevar y con dinero que manejar… eran muchas responsabilidades. En cierto momento, creí que podría con más, empecé una relación, nos casamos y tuvimos dos niños preciosos. Nunca dejé de ir a trabajar, ni siquiera embarazada, fue una gran carrera que no podía dejar pasar, incluso, en el hospital atendía el teléfono a la vez que daba de mamar a mis hijos, las dos veces, sí. Creí que dejaría de estar tanto en el trabajo, que podría delegar un poco más en mis compañeros y que podría disfrutar un poco más de mis hijos, en casa, pero no fue así para nada, todo lo contrario, donde más rendía era en el trabajo y como madre era un desastre absoluto.

Problemas en el matrimonio:

En cuanto me quise dar cuenta, el bufete ganaba prestigio y los clientes salían de allí tan contentos que lo recomendaban a sus amigos, familiares o a cualquiera que les comentaba que tenían un problema legal. Llegué a no tener horarios en el trabajo, podía terminar a las dos de la mañana cuando tenía un caso importante o debía prepararme para un juicio, para mí lo era todo y mi padre siempre llamaba para saber cómo iba, quería estar al tanto como jefe de la compañía. Estaba bajo mucha presión y sabía cómo actuar cuando las cosas se descontrolaban o había periodos de más estrés, era cuestión de tiempo que hubieran bajones y pudiéramos descansar un poco más.

Llegó un punto en el que hacía promesas que no podía cumplir, pasaba días sin ver a los niños y Steve y yo hacía tiempo que no teníamos una cena tranquila juntos en algún restaurante romántico, se me olvidaba que tenía una vida después del trabajo. Acababa tan agotada que solo tenía ganas de dormir. Él se estaba hartando. Y poco a poco, todo fue a peor. Por mí, supongo. Dejé de saber cómo actuar en casa, solo delegaba en el trabajo y ya no sabía muy bien cómo compartir mi tiempo con ellos, los vínculos que creamos en un principio, se fueron desatando, sin importar muy bien por qué. Le colgaba a menudo, como si hubiera perdido el interés y él casi nunca me cogía las llamadas. Nos volvimos como dos extraños que solo hablábamos para comentar cosas de nuestros hijos. Lo dejamos verbalmente hablando. Aunque jamás firmamos los papeles del divorcio, seguiríamos viviendo juntos por nuestros hijos, quizá cuando fueran más mayores y comenzaran a entender qué ocurría, cada uno podría irse por su lado. Cuántos más casos ganaba y mejor iba en el trabajo, más decepcionaba a mi familia, era agotador, pero me seguía decantando por el bufete, a veces, no entendía por qué. Lo que sí sabía era que nadie debía enterarse, siempre lo guardé en secreto.

Aquel día horrible:

Supongo que nada hubiera pasado si no me hubiera dejado las llaves en la oficina y si no me hubiera empeñado en quedarme una hora más. Tenía una cena con Steve y los niños que no quería perderme pero no podría abrir la puerta y entrar si no tenía las llaves, quería dejar de ser un desastre y recuperarlos. Subí a la oficina y busqué las llaves por todas partes, las encontré cerca de mi escritorio donde la recepcionista que mi padre contrató yacía muerta. Me asusté. Antes de darme la vuelta oí que había alguien más en la habitación que me obligaba a acercarme a la ventana, a abrirla y a subirme al borde sin girarme. Solo podía diferenciar su voz, pude saber que era serena, determinante, segura y no muy gruesa, me daba la sensación de que, aunque aquello hubiera sido un imprevisto para él porque no esperaba a nadie, sabía cómo llevar la situación y cómo quitarse de encima los problemas.

Y yo era uno. Oí cómo cargó la pistola, oí ese «click» detrás de mí. Estaba temblando por dentro, aunque queriendo mantener la compostura. Con los pies en el borde de la ventana, le pregunté por qué hacía aquello pero no obtuve la respuesta que estaba buscando. De alguna forma, esperé lo que me pidió poco tiempo después: que me tirara al vacío. Sin más preguntas. No sabía cómo entretenerle o hacerle cambiar de opinión, algo en mi interior me dijo que no podría, solo pensaba en que otra vez había fallado en mi promesa de cenar con ellos, Steve estaría furioso, pero suponía que esta sería una buena excusa, ¿verdad? Me giré para mirarle a los ojos mientras lo hacía. Recibí un tiro en el centro de la frente, sin más. Él no mostro ni una sola emoción mientras lo hacía, aunque solo le hubiese mirado por un instante.

Un futuro de promesas rotas:

Supongo que sí. Me fui siendo una mentirosa y rompiendo promesas. Y sí, era una adicta al trabajo, pero así era como me habían criado. Era infalible, ambiciosa, no quería fallar en ningún caso, para mí siempre había una salida para ganarlo, siempre. Y me conformé con verles acostados nada más llegar, en darles un beso en la frente y acostarme al lado de Steve en la cama mientras él dormía, sabiendo que estaría enfadado y al día siguiente empezaría una discusión desagradable por haber estado ausente un día más.

Ahora se debía de encargar de ellos solo. Aunque lo había hecho todo este tiempo. Lo único de lo que me arrepiento es de haberme ido estando enfadados, que esa mañana hubiera entre nosotros una muralla enorme y fuerte llamada ultimátum. Supongo que la oportunidad de hacerlo bien se había disipado ante mis ojos, aún queriendo hacerlo bien esa noche. No sabía si me harían una buena despedida, si llorarían en el entierro o si se sentirían aliviados de no tener que esperarme más. Es triste. Pero hacia donde voy ya no hay más compromisos ni preguntas que responder.


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Publicado en Recomendaciones

Comentando «Committed» – Elizabeth Gilbert

Al final de su anterior título, Come, reza, ama, Elisabeth se enamora de un brasileño, Felipe, un hombre de nacionalidad australiana que vivía en Indonesia cuando se conocieron. Ahora ambos se asentarán en EE.UU como pareja, prometiéndose el uno al otro fidelidad eterna, pero bajo una condición: no contraer matrimonio.

En cuanto supe que el libro «Come, Reza, Ama» tenía una continuación, fui corriendo a buscarlo, nadie me había comentado nada de esto, ni siquiera lo había leído en ningún sitio, me apareció en Amazon y no pude sino darle a comprar y añadirlo al carrito, en inglés, al igual que el primero. Tenía ansias por saber qué nueva aventura nos traía Elizabeth Gilbert con este nuevo libro que le costó dos años de escribir y que implicó a tantas personas para su pequeña investigación. Al igual que el primero, muestra mucho y muy bien la esencia de Liz, su carácter, su soltura y naturalidad, sus dudas e inquietudes y te permite ver un pedacito de su pasado un poco más de cerca. Con este libro demuestra que es una mujer ávida de información y curiosidad por aquello otros ven como algo normal, nos deja ver a esa mujer fuerte y consciente de la decisión que va a tomar dentro de muy poco y que nos explica muy bien en el libro.

¿Y cuál es esa decisión? Como bien sabemos del primer libro, Liz termina manteniendo una relación sentimental con Felipe al final de la historia y nos deja imaginarlo como nosotros queramos, conformándonos con ello porque no nos lo muestran con palabras o en pantalla, pero en este segundo libro sí lo hacen. Muestra muchas de las conversaciones que tiene con Felipe, cómo es su relación viviendo juntos, por separado y qué vida tiene cada uno cuando el otro no está cerca, muestran que todo fue bien desde que se conocieron en Bali hasta que vivían de forma intermitente en Estados Unidos donde Felipe solo se ausentaba un par de semanas. Ambos hicieron la promesa de no volver a casarse, ambos salían de matrimonios tóxicos y divorcios dañinos y no querían entrar en esa dinámica de nuevo, manteniendo esa palabra lo más alejada de su sana y llevadera relación como fuera posible, ellos estaban bien así, disfrutaban y eran felices, no necesitaban más que lo que tenían.

Pero algo ocurre en medio de todo esto, algo imprevisto, algo que nadie podría haber sospechado y Felipe acaba siendo ex patriado de Estados Unidos, ni siquiera Liz podía hacer nada por él, solo esperar a que las aguas se calmaran. Pero, ¿acaso podían calmarse? Felipe no podía volver a Estados Unidos y la única forma de vivir nuevamente ahí con ella, era que se casaran, algo que ambos habían renunciado por completo. Esto dejó en la mente de Liz una vorágine de dudas que no podría contestar enseguida, de miedos, y una sensación de injusticia por parte del universo. Esta vez, no solo debía enfrentarse a vivir con Felipe fuera durante un tiempo, era lo único de lo que estaba segura por el momento, sino que también, debía hacer frente a todos los miedos que le provocaba tanto la palabra «matrimonio» como lo que podría significar en su totalidad entre una pareja. Todo este segundo libro va de esto, de la institución del matrimonio y de cómo afecta este en sí mismo a la pareja.

Durante ese periodo, ella pregunta a mujeres y esposas, incluso, a viudas que han llevado mucho tiempo casadas con sus maridos o, al menos, que lo estuvieron en el pueblo de Luang Prabang donde vivieron durante un tiempo esperando. Por supuesto, todos habían tenido una experiencia y había mujeres que ni siquiera le daban importancia a esto, otras decían que su marido era todo para ellas y un pilar importante en sus vidas, muchas otras, reían a carcajadas tras oír sus absurdas preguntas. También quiso saber más sobre el matrimonio de su madre con su padre y conocer los sacrificios que tuvo que hacer para seguir casada y mantener a sus hijas; habló con su hermana sobre ello para entender un poco más cómo era posible que su matrimonio durara tanto tiempo, qué era lo que hacía diferente que lo seguía haciendo interesante y duradero. Ese periodo lo dedicó totalmente a leer libros sobre matrimonios, era casi como una obsesión para ella, de hecho, llegó a idolatrar a muchas de ellas en el libro por sus palabras y cercanía.

Pero, pasado un tiempo, Felipe había dejado de ser el mismo. Nada le hacía feliz, ni siquiera las bromas que ella hacía para tratar de que sonriera o los viajes que planeaba por las afueras de Luang Prabang para hacer algo diferente mientras esperaban noticias del consulado de Estados Unidos. Le respondía de forma ruda, discutían a menudo y parecía tener el orgullo herido, quería darle mucho más a Liz de lo que le estaba dando, quería ser el hombre que le proporcionara todo lo que ella necesitaba y deseaba pero era incapaz, así que, Liz pensó en una solución sencilla y que sabía a Felipe le iba a encantar. Bali vuelve a traernos la melancolía, porque ambos se conocieron allí en el primer libro, nos acerca nuevamente a esa experiencia tan personal que Liz compartió con él allí cuando tenía miedo de enamorarse otra vez. Se dio cuenta de que ambos eran muy diferentes y de que tenían cosas que eran molestas el uno hacia el otro, que ni ellos mismos se las aguantaban pero que formaban parte de ellos y que el otro debía tolerarlas si querían mantenerse unidos. Creo que fue un detalle muy bonito, porque nos muestra esto que siempre se dice: también hay que tolerar cómo es el otro y lo que le gusta, dos personas no son iguales.

Empiezas a ver a través de las páginas lo que de verdad es una unión significativa entre dos personas y no suele ser lo que te venden en las películas como amor verdadero. Te muestra la importancia de una relación sólida, sana y comprometida, cómo seguir adelante a pesar de las dudas a través de su experiencia personal, incluso, llegando al final, te enseña un poco de lo que ocurrió en su boda. Siempre me ha gustado Elizabeth Gilbert, la dulzura con la que escribe y la importancia que le da a las cosas que realmente la tienen, ha mostrado todos sus cambios e inseguridades, las ha plasmado en papel hasta darse cuenta de que solo tenía que tirarse de cabeza y que encontraría la respuesta que buscaba a todo una vez se dejara llevar cogiéndose del brazo de Felipe y dirigiéndose hacia su nueva vida juntos. Sin más preguntas.

Ha sido un libro precioso que recomiendo al 100%. Me encantaría que hicieran una película para ver mejor en pantalla por todo lo que pasó y lo que pensó Liz de una forma un poco más real durante todo ese periodo de incertidumbre donde extrajo toda la información que pudo para entender qué era de verdad la institución del matrimonio. Pero, hasta el momento, me conformo con el libro 🙂


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Commenting «Committed» book Written by Elizabeth Gilbert:

At the end of her previous title, Eat, Pray, Love, Elisabeth falls in love with a Brazilian, Felipe, a man of Australian nationality who was living in Indonesia when they met. Now both will settle in the U.S. They were committed to each other eternal fidelity, but under one condition: not to marry.

As soon as I knew that the book «Come, Pray, Love» had a continuation, I ran to get it, no one had told me anything about this, I had not even read it anywhere, it appeared on Amazon and I could not help but buy and add it to the cart, in English, just like the first one. I was eager to know what new adventure Elizabeth Gilbert brought us with this new book that took her two years to write and that involved so many people for her little research. Like the first, it shows a lot and very well the essence of Liz, her character, her ease and naturalness, her doubts and concerns and allows you to see a little piece of her past a little closer. With this book she shows that she is a woman eager for information and curiosity about what others see as something normal, she lets us see that strong woman and aware of the decision she is going to make very soon and that she explains us very well in the book.

And what is that decision? As we know from the first book, Liz ends up having a sentimental relationship with Felipe at the end of the story and lets us imagine it as we want, settling for it because they do not show it to us with words or on the screen, but in this second book they do. It shows many of the conversations she has with Felipe, what their relationship is like living together, separately and what life each has when the other is not around, they show that everything went well from when they met in Bali until they lived intermittently in the United States where Felipe was only absent for a couple of weeks. Both made a promise not to remarry, both came out of toxic marriages and harmful divorces and did not want to enter that dynamic again, keeping that word as far away from their healthy and bearable relationship as possible, they were fine like that, they enjoyed and were happy, they did not need more than what they had.

But something happens in the middle of all this, something unforeseen, something that nobody could have suspected and Felipe ends up being a former homeland of the United States, not even Liz could do anything for him, just wait for the waters to calm down. But could they calm down? Felipe could not return to the United States and the only way to live there again with her was for them to marry, something they had both completely renounced. This left in Liz’s mind a maelstrom of doubts that she could not answer right away, of fears, and a sense of injustice on the part of the universe. This time, not only did she have to face living with Felipe outside for a while, it was the only thing she was sure of for the time being, but she also had to face all the fears caused by both the word «marriage» and what it could mean in its entirety between a couple. This whole second book is about this, about the institution of marriage and how it affects the couple itself.

During that period, she asks women and wives, including widows who have long been married to their husbands or, at least, who were married in the village of Luang Prabang where they lived for a while waiting. Of course, everyone had had an experience and there were women who did not even give importance to this, others said that their husband was everything to them and an important pillar in their lives, many others, laughed out loud after hearing their absurd questions. She also wanted to know more about her mother’s marriage to her father and to know the sacrifices she had to make to stay married and support her daughters; she talked to her sister about it to understand a little more how it was possible for their marriage to last so long, what made it different that kept making it interesting and lasting. That period was totally dedicated to reading books about marriages, it was almost like an obsession for her, in fact, she came to idolize many of them in the book for their words and closeness.

But, after a while, Felipe had ceased to be the same. Nothing made him happy, not even the jokes she made to try to make him smile or the trips she planned on the outskirts of Luang Prabang to do something different while waiting for news from the U.S. consulate. He would respond rudely, they would argue often and he seemed to have wounded pride, he wanted to give Liz a lot more than he was giving her, he wanted to be the man who provided everything she needed and wanted but was incapable, so Liz thought of a simple solution and that she knew Felipe was going to love it. Bali brings us melancholy again, because they both met there in the first book, brings us back to that very personal experience that Liz shared with him there when she was afraid of falling in love again. She realized that they were both very different and that they had things that were annoying towards each other, that they did not put up with them but that they were part of them and that the other had to tolerate them if they wanted to stay together. I think it was a very nice detail, because it shows us this thing that is always said: you also have to tolerate how the other is and what he/she likes, two people are not the same.

You start to see through the pages what is really a meaningful union between two people and is not usually what they sell you in the movies as true love. It shows you the importance of a solid, healthy and committed relationship, how to move forward despite doubts through her personal experience, even reaching the end, teaches you a little of what happened at her wedding. I have always liked Elizabeth Gilbert, the sweetness with which she writes and the importance she gives to the things that really are important, she has shown all her changes and insecurities, she has captured them on paper until she realized that she only had to throw herself headlong and that she would find the answer she was looking for to everything once she let herself be carried away by holding Felipe’s arm and heading towards their new life together. No further questions.

It has been a beautiful book that I recommend 100%. I would love for them to make a movie to see better on screen for everything that happened and what Liz thought in a slightly more real way during that whole period of uncertainty where she extracted all the information she could to understand what the institution of marriage really was. But, so far, I settle for the book 🙂


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Publicado en Reflexiones

Un Respiro:

Sentarte en el sofá y tomarte un café que calienta tus manos, es realmente reconfortante, lo llevas sabiendo desde hace más de un año. Miras alrededor y sabes, una vez más, que todo lo que tienes no es gracias a ti, sino de alguien más que se ocupa de ello pero no puedes si no esperar a una respuesta. Piensas en darte tiempo, en pasar esos momentos a solas, en saber a dónde te diriges o en desconectar después de tanto tiempo con una mente tan activa, pero no dejas de darle vueltas.

Hay días y días, momentos en los que puedes sentirte bien y simplemente, te sientes bien, pero en otros, no haces más que preguntarte y reflexionar por qué no puedes tener la misma suerte que tu vecina, es muy tonta y, aún así, tiene una carrera, un marido amable y cariñoso, dos hijos guapísimos y está fija en un trabajo de ensueño, te preguntas: ¿qué has podido hacer mal? Has sido la hija modelo, la hermana perfecta, la buena y tierna novia de todos tus novios, la idiota que se ha tragado las excusas de tus antiguos compañeros de trabajo, la que siempre tiende la mano y es complaciente con sus amigos y la que sirve como el hombro en el que llorar de cualquiera que haya tenido un mal día pero, ¿qué ganas tú?

Le das un par de sorbos al café, está amargo, justo como a ti te gusta, oyendo el silencio a tu alrededor. Siempre te ha gustado, te ha hecho agazaparte en el sofá, con una manta y un libro entre tus manos, tratando de averiguar el siguiente misterio del mismísimo Sherlock Holmes, una de tus sagas favoritas, siempre preguntándote por qué decidiste no dedicarte a algo que tuviera que ver con el tema criminal pero, ¿acaso serías buena o solo es otro hobbie absurdo que te hace soñar demasiado? Ni siquiera te das tiempo para salir a tomarte unas copas o para conocer a algún chico guapo, o quizá es que quieres fastidiar a tus padres la idea de casarte y tener hijos porque tu hermana ya lo ha hecho.

Suena el teléfono, piensas si cogerlo o no. Quizá es el médico recordándote la cita de la próxima semana, o puede que sea tu amiga, la que le ha dejado el novio por otra más alta, pechugona y borde, desconsolada porque se siente sola, o quizá sea tu madre para recordarte la fiesta del fin de semana, necesita que vayas para presentarte a tu cita a ciegas, te muerdes el labio, solo de pensarlo te entran arcadas, ella siempre ha tenido muy mal gusto eligiéndote novios. Decides dejar que suene el contestador, no quieres soltar el café, está muy caliente y notas cómo te va despejando, además, no estás de humor para una conversación. El pitido suena y ahí entra su voz, desgarrada, arrastrando palabras al hablar, casi inentendibles, pidiéndote por favor que cojas el teléfono, está desesperada porque su ex novio ya se ha olvidado de ella. Otra chorrada de conversación que puede, no quieras oír. Y no, no quieres.

Estás tentada de coger el teléfono, notas esa inconfundible y audible voz que te grita en tu interior para ayudar a alguien que te necesita, que te ha llamado porque busca tu consuelo, ese que, por descontado y sin ninguna duda, quieres darle, con todas tus fuerzas. Es una amiga de la infancia, con la que has tenido buena relación aunque solo quiera ir a comer a restaurantes caros y quiera que le regales ropa de última moda para estar en su lista de cumpleaños cada año, es insoportable pero la quieres. El problema es que estás a gusto, en tu silencio, con tu café, en el sofá, aún sintiéndote culpable por no hacer nada más que eso, pero a la vez, agradeciendo el tener un respiro después de tanto tiempo, un respiro bien merecido y que puede que no muchos entiendan. ¿Quieres complacer a tu amiga? ¿Escuchar sus lloriqueos y problemas sin importancia durante horas? ¿Perder el tiempo que ahora tienes para ti misma, en este preciso instante? ¿Quieres dejar de disfrutarlo? No, por descontado que no. Así que, por primera vez, la dejas hablar a través del contestador y no respondes, no estás allí para ella cuando quiere y le interesa, dejas que se desahogue y piensas en llamarla en otro momento porque no pasa nada, ¿verdad? No tienes dudas…

Y no, no las tienes porque sabes que has tomado la decisión correcta. Por primera vez, te has dado el respiro que necesitas y mereces.


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A Break:

Sitting on the couch and having a coffee that warms your hands, is really comforting, you’ve known for more than a year. You look around and you know, once again, that everything you have is not thanks to you, but from someone else who takes care of it but you can’t wait for an answer. You think about giving yourself time, spending those moments alone, knowing where you are going or disconnecting after so long with such an active mind, but you do not stop thinking about it.

There are days and days, moments when you can feel good and simply, you feel good, but in others, you do nothing but wonder and reflect on why you can not have the same luck as your neighbor, she is very silly and, even so, she has a career, a kind and affectionate husband, two beautiful children and is fixed in a dream job, you wonder: what could you have done wrong? You’ve been the model daughter, the perfect sister, the good and tender girlfriend of all your boyfriends, the idiot who has swallowed the excuses of your former co-workers, the one who always reaches out and is pleasant to her friends and the one who serves as the shoulder on which to cry of anyone who has had a bad day but, what do you gain?

You take a couple of sips of the coffee, it’s bitter, just like you like it, hearing the silence around you. You have always liked it, it has made you crouch on the sofa, with a blanket and a book in your hands, trying to find out the next mystery of Sherlock Holmes himself, one of your favorite sagas, always wondering why you decided not to dedicate yourself to something that had to do with the criminal issue but, would you be good or is it just another absurd hobby that makes you dream too much? You don’t even have time to go out for a few drinks or to meet some handsome guy, or maybe you want to annoy your parents with the idea of getting married and having children because your sister has already done it.

The phone rings, you think about whether to pick it up or not. Maybe it’s the doctor reminding you of next week’s appointment, or maybe it’s your friend, the one who has left the boyfriend for another taller, breast and edge, heartbroken because she feels alone, or maybe it’s your mother to remind you of the weekend party, she needs you to go to your blind date, you bite your lip, just thinking about it you get gags, she has always had very bad taste choosing you boyfriends. You decide to let the answering machine sound, you do not want to let go of the coffee, it is very hot and you notice how it is clearing you, in addition, you are not in the mood for a conversation. The beep sounds and there comes her voice, torn, slurred words when speaking, almost incomprehensible, asking you to please pick up the phone, she is desperate because her ex-boyfriend has already forgotten about her. Another bunch of conversation that maybe you don’t want to hear. And no, you don’t want to.

You are tempted to pick up the phone, you notice that unmistakable and audible voice that screams inside you to help someone who needs you, who has called you because he seeks your comfort, that which, of course and without any doubt, you want to give it, with all your strength. She is a childhood friend, with whom you have had a good relationship even if she just wants to go to eat at expensive restaurants and wants you to give her the latest fashionable clothes to be on her birthday list every year, it’s unbearable but you love her. The problem is that you are at ease, in your silence, with your coffee, on the sofa, still feeling guilty for doing nothing more than that, but at the same time, thanking for having a break after so long, a well-deserved break and that not many may understand. Do you want to please your friend? Listening to their whining and unimportant problems for hours? Wasting the time you now have for yourself, right now? Do you want to stop enjoying it? No, of course not. So, for the first time, you let her speak through the answering machine and you don’t answer, you’re not there for her when she wants and she’s interested, you let her vent and you think about calling her at another time because nothing happens, right? You have no doubts…

And no, you don’t have them because you know you’ve made the right decision. For the first time, you’ve given yourself the break you need and deserve.


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Publicado en Relatos

Imprevisto:

Cuando bajé las escaleras y subí al coche, me di cuenta de que se me había olvidado el móvil en la oficina, dios qué cabeza la mía… Ahora tenía que volver a subir nueve pisos, menos mal que teníamos ascensor. Puse los ojos en blanco, salí del coche, entré en el portal y me dispuse a subir por el ascensor hasta la oficina, otra vez, justo como hice por la mañana. Pensé en que tenía poco tiempo, creo que eso fue lo único en lo que podía centrarme, siempre llegaba tarde a las cenas con los niños y mi marido siempre lo aprovechaba para restregármelo por la cara, así que, hoy no podía llegar tarde.

Al fin llegué. Corrí por el corto pasillo hasta la puerta, saqué la llave y la introduje en la cerradura. Ella sola se abrió solo empujándola un poco. Sorprendida, volví a guardarme la llave y entré poco a poco, llamando a Margaret, la recepcionista que solía quedarse la última ordenando papeles, pero no obtuve respuesta, ¿se había ido ya? Me pareció raro, normalmente, estaba yéndose a las nueve de la noche, y eran solo las seis. Lo dejé estar, solamente quería encontrar mi teléfono y largarme de allí, en casa me estarían esperando y no podía faltar, hoy no. Le di al interruptor que había en la entrada pero no se encendieron las luces. Le volví a dar un par de veces y tampoco lo hicieron. ¿Qué había pasado desde que me había ido? Tendría que llamar al electricista mañana, pensé.

Me encogí de hombros, conformándome con la luz que entraba por los ventanales, podía buscar el móvil así, quizá no me harían falta las luces. Me dispuse a buscarlo en la sala de espera nada más entrar pero allí no estaban, tampoco en la mesa de recepción, ¿dónde pude haberlo dejado? Un día me iba a olvidar la cabeza en el maletero de mi coche… Entré por fin en mi despacho, era el único donde podría estar y la cara de Margaret me dejó helada, fue lo primero que vi. Estaba sentada en la silla del escritorio, un tanto escurrida, blanca como la cera y con una bala en el centro de su frente con sangre que emanaba de ella, mientras permanecía totalmente inmóvil. Empecé a temblar. No sabía si aquello había sido una buena idea, tenía que salir de allí, tenía un mal presentimiento, uno muy pero que muy malo.

El sonido de mi teléfono me sobresaltó. Me acerqué al escritorio, justo al lado de la silla y allí estaba. Mi marido me llamaba, estaría cansado de esperarme. Estuve a punto de cogerlo para pedir ayuda pero, cuando volví a erguirme, un «click» justo detrás de mí, tocándome la cabeza, me frenó en seco.

– Suelte el teléfono – dijo una voz serena, pausada y determinante – Ahora.

Tragué saliva, sin decir una palabra y tiré el móvil al suelo mientras seguía sonando. Greg iba a matarme, una vez más, no iba a llegar a tiempo a la cena. Hice ademán de darme la vuelta para saber quién me estaba apuntando, pero pareció leerme la mente, cuando dijo:

– Ni se le ocurra darse la vuelta – mi corazón palpitaba muy rápido y notaba cómo mi garganta se secaba, así que, decidí hacer lo que me pedía, no me di la vuelta – Quiero que se dirija poco a poco hacia esa ventana con las manos en alto, si no quiere que le dispare. ¿Me ha entendido?

Asentí con la cabeza, ni siquiera podía mediar palabra. Con las piernas temblándome, fui caminando poco a poco hacia la ventana que había justo al lado del escritorio, por la que entraba más luz de toda la oficina. Un paso detrás de otro, sin hacer ruido y con aquel hombre justo detrás de mí, con su arma preparada.

– Muy bien. Ahora abra la ventana y quédese muy quieta – ordenó el desconocido -.

Seguí sus instrucciones al pie de la letra, eran sencillas pero no podía controlar mis tics nerviosos en los ojos y los labios, no dejaban de temblarme, ya había empezado a sudar. Como dijo, la ventana estaba abierta y yo volví a levantar ambas manos, justo como al principio.

– Lo está haciendo muy bien. Lo que quiero ahora es que se suba al borde, con cuidado y sin girarse. Muy despacio.

Eso sí que no me lo esperaba. ¿Que me subiera al borde? Quería que me tirara, ¿verdad? Estaba segura de que este tío era el que había matado a Margaret y ahora pretendía hacerme desaparecer, aunque no le hubiese visto la cara. Antes de poner un pie sobre el borde de la ventana, me aventuré a preguntárselo:

– ¿Quiere usted que me…? ¿Quiere que me tire? – mi voz temblaba, insegura -.

– Quiero que haga lo que le digo.

– Usted ha matado a Margaret, ¿no es así?

– Súbase al borde y deje de hacer preguntas.

No iba a decirme nada, ¿quién era yo, de todas formas? Asentí con la cabeza, haciendo lo que me pidió, me subí al borde de la ventana del despacho de la oficina donde había estado trabajando durante once años con dedicación y cariño, echa un flan, con las piernas temblándome y tratando de no caer. Me cogí de las paredes que tenía a ambos lados, notando el aire chocar contra mi cara. Miré hacia abajo y, de repente, me sentí mareada, no podría haber elegido una oficina más cercana al suelo cuando decidí abrir el bufete, ¿verdad? Elegí un noveno piso… Dios.

– No se coja de ningún sitio. Cuando esté preparada y le haya rezado a quién sea que usted le rece, quiero que se tire.

– ¿Cómo?

– Es sencillo. Solo tiene que poner un pie fuera del borde y caerá en seguida, no se apure, seguro que lo hace bien y todos sus problemas, se evaporarán.

– ¿Mis problemas? ¿Quién narices es usted? ¿Y qué quiere de mí? Ya estoy asustada, ¿qué más quiere ver?

– Solo que se tire, ya se lo he dicho.

No lo hice porque eso hubiese sido muy sencillo. Para él. Insistía tanto en que me tirase porque no quería otra bala metida en el cráneo de otro cadáver, quería que pareciera un suicidio. Y no quería ponérselo fácil aunque fuera lo último que hiciera. Así que, como pude y con las piernas aún temblando, me agarré de la ventana, sabiendo que él seguía apuntándome, gritando que me tirara, que lo hiciera ahora mismo, estaba cabreado, sonaba cabreado. Fui girándome como pude, poco a poco para ver la cara a ese hijo de puta.

En cuanto le vi los ojos lo supe. La bala salió de su pistola y fue a parar al centro de mi frente, haciéndome caer al vacío. Todo se volvió negro y mi cuerpo se estampó sobre un coche verde, dejándole el techo abollado. Esto serviría como excusa para no ir a casa temprano, ¿verdad?


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Unexpected:

When I went downstairs and got in the car, I realized that I had forgotten my mobile phone in the office, god what a head of mine… Now I had to go back up nine floors, thank goodness we had an elevator. I rolled my eyes, got out of the car, entered the entrance hall and set out to go up the elevator to the office, again, just as I did in the morning. I thought I had little time, I think that was the only thing I could focus on, I was always late for dinners with the kids and my husband who always took advantage of it to rub it in my face, so today I couldn’t be late.

I finally arrived. I ran down the short hallway to the door, took out the key and put it in the lock. It opened up by just pushing it a little. Surprised, I put the key back in and walked in slowly, calling Margaret, the receptionist who used to stay the last one sorting papers, but I got no answer, was she gone yet? I found it weird, normally, she was leaving at nine o’clock at night, and it was only six o’clock. I let it be, I just wanted to find my phone and get out of there, at home they would be waiting for me and I could not miss, not today. I hit the switch at the entrance but the lights didn’t come on. I did it again a couple of times and it didn’t either. What had happened since I had left? I would have to call the electrician tomorrow, I thought.

I shrugged, settling for the light that entered through the windows, I could look for the mobile like this, maybe I would not need the lights. I set out to look for it in the waiting room as soon as I entered but it was not there, nor at the reception table, where could I have left it? One day I was going to forget my head in the trunk of my car… I finally entered my office, it was the only place where it could be and Margaret’s face left me frozen, it was the first thing I saw when I came in. She was sitting in the desk chair, somewhat drained, white as wax and with a bullet in the center of her forehead with blood emanating from it while remaining totally motionless. I started shaking. I didn’t know if that had been a good idea, I had to get out of there, I had a bad feeling, a very, very bad one.

The sound of my phone startled me. I walked over to the desk, right next to the chair and there it was. My husband would call me, he would be tired of waiting for me. I was about to pick it up to ask for help but, when I stood up again, a «click» just behind me, touching my head, stopped me in my tracks.

-Let go of the phone – he said with a serene, leisurely and decisive voice – Now.

I swallowed, without saying a word and threw the phone on the ground while it kept ringing. Greg was going to kill me, again, I wasn’t going to make it to dinner on time. I made a gesture to turn around to find out who was targeting me, but he seemed to read my mind, when he said:

– Don’t even think about turning around – my heart was beating very fast and I could feel my throat drying out, so I decided to do what he asked me to, I didn’t turn around – I want you to slowly head towards that window with your hands up, if you don’t want me to shoot you. Have you understood me?

I nodded, I couldn’t even say a word. With my legs shaking, I walked slowly to the window right next to the desk, through which more light came in from the entire office. One step after another, without making a sound and with that man right behind me, with his gun ready.

– Very good. Now open the window and stay very still – the stranger ordered.

I followed his instructions carefully, they were simple but I could not control my nervous tics in my eyes and lips, they kept shaking, I had already started to sweat. As he said, the window was open and I raised both hands again, just like at the beginning.

– You are doing it very well. What I want now is for you to climb to the edge, carefully and without turning. Very slowly.

I didn’t expect that. That I climbed to the edge? He wanted me to throw away, right? I was sure that this guy was the one who had killed Margaret and now intended to make me disappear, even if I hadn’t seen his face. Before I set foot on the edge of the window, I ventured to ask him:

– Do you want me to…? Do you want me to throw myself away? – my voice trembled, insecure -.

– I want you to do what I say.

– You’ve killed Margaret, right?

– Get on the edge and stop asking questions.

He wasn’t going to tell me anything, who was I, anyway? I nodded, doing what he asked me, climbed on the edge of the window of the office where I had been working for eleven years with dedication and affection, I was like a flan, with my legs shaking and trying not to fall. I grabbed the walls on both sides, noticing the air crashing into my face. I looked down and suddenly felt dizzy, I couldn’t have chosen an office closer to the ground when I decided to open the firm, right? I chose a ninth floor… God.

– Do not take it from anywhere. When you are ready and you prayed to whoever you pray to, I want you to jump.

– What?

– It’s simple. Just put one foot off the edge of the window and you will fall right away, don’t hurry, I’m sure you’ll do it right and all your problems will evaporate.

– My problems? Who the hell are you? And what does you want from me? I’m already scared, what else do you want to see?

– I just want you to jump, as I said before.

I didn’t do it because that would have been very simple. For him. He was so insistent with me jumping because he didn’t want another bullet stuck in the skull of another corpse, he wanted it to look like a suicide. And I didn’t want to make it easy for him even if it was the last thing I did on this Earth. So, as I could and with my legs still shaking, I grabbed the window, knowing that he kept pointing at me with his gun, screaming to jump, to do it right now. I was turning as I could slowly, to see the face of that son of a bitch.

As soon as I saw his eyes I knew. The bullet came out of his gun and ended up in the center of my forehead, causing me to fall into the void. Everything turned black and my body was splattered on a green car, leaving the roof dented. This would serve as an excuse not to go home early, right?


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Publicado en Personajes

Mariela: La Amiga que se Queda Atrás

Relato procedente: «Un Hasta Pronto«. Edad: 31 años.

Ciudad: Nueva York. Profesión: Diseñadora.

Descripción física:

Mi cabello castaño me llega un poco más abajo de los hombros, ondulado y difícil de gestionar a veces, necesita muchos cuidados pero jamás me lo cortaría, por nada del mundo. Mis ojos son verdes y mis labios finos, tengo la zona de la nariz y los pómulos llena de pequeñitas pecas que hacen que mi rostro se vea un poco más interesante, al menos, a mí me lo parece. Mi tez es un tanto oscura, me encanta ir a la playa y tomar el sol en los meses de verano, me lo paso de miedo surfeando con amigos. Suelo vestir bastante formal, normalmente, con tonos azules, blancos, negros o magenta, los tonos claros no me van mucho, pero sí los tacones.

Descripción de la personalidad:

Dicen que soy una chica algo borde, que siempre persigue lo que quiere, presumida, atenta y poco cariñosa. He sido muy ligona, sobre todo, en la época del instituto, nunca me ha gustado mucho comprometerme, ir de flor en flor es lo que más se ha acercado a mi carácter. Me importan más las cosas de lo que la gente piensa, soy bastante nerviosa y suelo pretender que nada me afecta para parecer más dura de lo que realmente soy. No me definiría como una persona sensible, pero sí fuerte mentalmente, nunca he sido llorona y siempre he conseguido cualquier cosa que he deseado, soy cabezota y lista, me gusta ser temeraria cuando la situación lo requiere e improvisar es lo mío, sobre todo, cuando a planes para salir se refiere.

Una infancia unidas:

Angelina y yo nos conocimos en el colegio. Nos mirábamos con recelo al principio, ella era muy reservada y yo era más extrovertida, tanto que me gustaba picarla quitándole sus dibujos o tirándole los libros, me gustaba verla reír y rabiar a la vez. Un día, después de un castigo en la clase de Biología, donde estuvimos las dos de morros porque creíamos concienzudamente que la otra era la culpable de lo que había ocurrido, salimos juntas del colegio, una al lado de la otra, dirigiéndonos a nuestras casas por la misma calle. Ella habló primero, me pidió disculpas por lo que había pasado y no pude hacer otra cosa que sonreírle, siempre era buena con todo el mundo y fue una de las razones por las que decidí meterme con ella, en primer lugar.

Descubrí que vivíamos a dos manzanas de distancia la una de la otra, así que, empezamos a volver juntas a casa. Al principio, no hablábamos mucho pero luego, no dejábamos de hablar ni un minuto, a veces, mi madre la invitaba a casa a merendar o su padre hacía lo mismo conmigo, nos pasábamos algunas tardes juntas y nos llamábamos antes de acostarnos para contarnos las últimas novedades en casa. De odiarnos pasamos a caernos bien y a hablar más seguido y de ahí, a ser inseparables.

Amigas para siempre:

Pasaron los años y ahí estábamos, siempre juntas. Hicimos un pacto, en el cual, prometíamos no separarnos nunca, ni siquiera cuando nuestras hormonas hacían que mantuviéramos una rivalidad enfermiza cuando se trataba de chicos, nuestra adolescencia se formó de cotilleos, cuchicheos, de chicos guapos, revistas de moda y momentos en los que nos sentíamos las reinas, nos conocía bastante gente, aunque a Angelina no le hacía mucha gracia, a veces, le gustaba tener su espacio y luchaba bastante contra su timidez, yo era más lanzada.

Pasamos el bachillerato juntas, de hecho, estudiábamos cada tarde codo con codo para sacarnos la selectividad, éramos las mejores de clase con diferencia y lo único que queríamos era salvar y evitar que la otra tuviera un suspenso, estudiábamos mejor juntas y lo sabíamos todo de ambas, incluso, nuestras debilidades. Quizá esto es muy típico pero, es cierto que éramos como hermanas y no nos separábamos nunca. Nos fuimos a la Universidad, estudiamos lo mismo y nos fuimos a vivir juntas, por supuesto, no soportábamos pensar que a alguna de las dos la mandarían a una residencia diferente y no nos podríamos ver tan de seguido pero, no fue así para nada, mi madre tenía algunos contactos allí e hizo lo posible porque viviéramos en la misma residencia. Íbamos a las mismas fiestas, conocíamos al mismo tipo de gente y teníamos los mismos exámenes, no nos aburríamos de ser, simplemente, nosotras.

Después de esto, nuestras vidas puede que cambiaran un poco y, debido al trabajo y a las tareas domésticas, no nos viéramos o estuviéramos tanto tiempo juntas como solíamos estar o hacer, pero nos llamábamos cuando no podíamos vernos y era reconfortante poder escucharnos durante, al menos, una hora. Ella siempre había sido mi confidente y sabía que si algo iba mal, Angelina siempre iba a estar ahí. Pero las cosas cambiaron radicalmente, sin siquiera predecirlo una mañana que vino a tomar café…

Un hasta pronto:

Llegó a casa, nerviosa, más callada de lo habitual, retraída y muy despistada, como si solo estuviera metida en su cabeza. No seguía la conversación y trataba de sacarle algo de información para que habláramos de algo pero yo sabía que no estaba bien, estaba diferente, ni siquiera risueña y solo asentía con la cabeza porque oía mi voz y no sabía cómo decirme lo que estaba a punto de salir a través de sus labios. Le pregunté directamente y confesó que iba a irse a Italia con su madre, tenía que cuidarla porque se había puesto enferma, no sabía si iba a tener mucho tiempo para hablar o estar con otras personas, debía dedicarse a su madre por completo, al trabajo que encontrase y a las tareas de casa, ya que, su madre no tendría fuerzas para hacerlas.

No sabía cómo lo hacía pero, Angelina siempre ponía a todo el mundo delante de sus propias necesidades y deseos, de hecho, había dejado su empleo y todo por lo que había trabajado en Nueva York sin ver si quiera otras opciones, iba a tirarse encima del tigre sin analizar la situación y todo porque sus hermanos se habían negado en rotundo, poniendo a Angelina en un compromiso, como hacían siempre. Odiaba aquello, odiaba lo que decía, pero no podía comentarlo, al menos, no en voz alta, la haría sentirse culpable. Una voz en mi interior me decía que debía apoyar su decisión y hacerle saber que hacía lo correcto aunque no me gustara el resultado. Iba a estar lejos, muy lejos, y no podría tener acceso a ella, no sabría cómo estaba y eso me preocupaba desmesuradamente, pero Angelina tampoco debía saberlo, solo le pedí que fuese yo la que la llevara al aeropuerto y que me gustaría que nos despidiéramos allí. Ella accedió sin problema.

Hice todo lo posible para que no se preocupara, mucho menos, por mí o por cualquiera de su familia, aquello no era nada y seguro que saldría todo bien sin ninguna duda. Aunque yo, sinceramente, tenía muchas que no pensaba decir en voz alta. ¿Había sido una buena amiga ocultándole lo que sentía sobre lo que estaba haciendo? Me sentí horrible y su abrazo fue como un adiós, un adiós definitivo que quise enmascarar con ese susurro en mi oreja que decía «hasta pronto», quería creerla, de verdad quería hacerlo y pensar que iba a estar aquí antes de lo que yo creía, seguro que estaba siendo una escéptica, aunque mi corazón dijera lo contrario. Me olvidaría. Por eso, estuve allí hasta que vi cómo desaparecía el avión entre las nubes.

Un futuro de incertidumbre:

Mi vida ha seguido exactamente igual que siempre, con el ajetreo en el trabajo, con las comidas familiares de los domingos, las citas insignificantes, los nuevos diseños y creaciones en el estudio de mi casa… Todo sigue igual. Ni una llamada, ni un mensaje, ni siquiera una carta o un recado de su parte, nada. Últimamente, siempre la tengo en la cabeza, aunque no directamente o como tema principal de todo lo que he de pensar o planificar, pero sí está en un rinconcito, en ese que siempre elijo escuchar y que, algunas noches, no me deja dormir. ¿Estará bien? ¿Qué estará haciendo? ¿Le habrá ido bien? Odio no saber nada y lo seguiré odiando, posiblemente, hasta que sepa algo o de ella o de lo que sea que esté haciendo, siempre será un interrogante en mi mente.

Desde que se fue vivo con este vacío, como si una parte de mí se hubiese ido. Antes, solía contárselo todo, ahora no puedo hacerlo. Digo que todo sigue igual pero no esta parte de mi vida, Angelina era la torre que nunca se caía, era una pieza clave a la que sabía que siempre podía recurrir y que me apoyaría, pero ahora, cuando cojo el teléfono es para volverlo a bloquear y dejarlo sobre la mesa porque no sé a qué número llamar… Supongo que, ahora mismo, he de vivir con ello.


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Publicado en Recomendaciones

Comentando Tercera Temporada de la serie «YOU»:

Esta temporada nos mostrará la nueva vida de Joe Goldberg viviendo en los suburbios, además de la tensa relación que lleva con su pareja Love Quinn, quien está embarazada de su hijo, aunque hasta ahora se han publicado pocos detalles sobre la trama. Los creadores de la serie You, Greg Berlanti y Sera Gamble, regresan como coproductores ejecutivos, además Gamble regresa como showrunner.

La tercera temporada de YOU era una de las más esperadas, de hecho, no me extraña. En la segunda temporada vimos un final prácticamente abierto donde nos mostraban que Love Quinn estaba embarazada de Joe Goldberg después de haber descubierto la verdad sobre la que sería su mujer, desde su obsesión hasta su impulsividad y hacia dónde sería capaz de llegar si le apartaban de su lado. El niño es lo único que los mantiene unidos, que hace que Joe deje de obsesionarse por nadie y se centre al 100% con su vida de casado y de padre, quiere lo mejor para su familia para evitar que a su hijo le pase lo que una vez le pasó a él cuando era pequeño. Love intenta superarse como madre y sabe que su hijo ha sido lo único que ha podido salvarla de la muerte a manos del que ahora es su marido. En esta temporada la vemos agobiada y excesivamente preocupada porque Joe no parece mostrar ningún vínculo con su hijo, parece no sentir ese amor que un padre debe sentir por su hijo. Así es como empieza todo.

A Joe no es que le encante el matrimonio o seguir las pautas y rutinas que la gente suele tener para mantener a una familia unida, eso a él no le atrae, de hecho, la vida sexual que tiene con Love, cada vez va mermando más y se va interesando por otras cosas u otras personas a escondidas de su mujer. Aquí se nos muestra esa rutina típica de un matrimonio que se va quebrando por pasar tanto tiempo juntos, por el agotamiento que provoca tener un hijo y las actividades del día a día que poco tiempo dejan a los padres para poder hacer lo que desean, de hecho, Love descubre muy pronto que Joe está empezando a acosar y a obsesionarse con la vecina, no quería hacerlo pero la tentación y el aburrimiento cotidiano le llevan a querer tener una vida distinta, señalando a Natalie como su futuro más próximo, mostrando lo buena pareja que harían. Ella tampoco es que se eche atrás teniendo incluso marido, más bien se lanza casi a sus brazos, lo que hace que Joe se lo piense mejor y vuelva con su familia. Pero Love no iba a dejar eso así, qué va. Ella es muy impulsiva, tanto que termina por descubrir qué estaba pasando y decide, en un ataque de nervios descontrolado, matar a Natalie. Y aquí es donde empiezan los problemas.

Así como pudimos ver a Joe en su esencia en la temporada uno, con esa obsesión hacia la chica que elegía y terminaba con sus manos manchadas de sangre y en la segunda temporada, intentaba controlarse para no volver a hacerlo hasta que Love se cruzó en su vida, en esta tercera temporada, vemos a Joe como el salvador de la situación, el que debe apaciguar a la fiera para que se tranquilice y deje de actuar impulsivamente, haciéndole prometer que no va a volver a ocurrir. Vemos a Love más como protagonista, al igual que a su psique, su forma de actuar y cómo se siente ella en el matrimonio que comparte con Joe. Este sigue siendo el personaje principal pero, dejan ver mucho más la personalidad de Love, dejando atrás la vida de obsesión y control que podíamos ver con Joe desde el principio de la historia, por lo que, creo que se ha perdido un poco la esencia y la importancia de este personaje y se ha mostrado un poco más la de ella, supongo que para terminar de conocerla mejor.

Se puede observar muy bien esa lucha psicológica entre ambos, cómo temen sus instintos más oscuros y profundos del uno hacia el otro, tratan de reprimir cualquier sentimiento que les lleve a creer que la otra persona no les matará. Se puede ver muy de cerca la inseguridad de Love a que Joe la deje, a que deje de verla como una mujer bella, de que se apague la llama entre ambos y a que terminen siendo dos extraños bajo un techo donde nada les une salvo su hijo. Hace de todo lo impensable para que su matrimonio funcione, incluso, reconoce que ha matado para mantener a Joe a su lado, para quererlo solo para ella. Mientras todo esto sucede, vemos cómo la obsesión irrefrenable de Joe por Marienne va creciendo cada vez más conforme va pasando más tiempo con ella, hasta el punto de que está preparado para dejar a su mujer y escaparse con su hijo y con ella.

En la serie se muestran varios puntos de inflexión donde ambos serían capaces de matarse, donde se ve claramente que ese es el final de su relación, de un matrimonio que podría haber funcionado pero que no podría hacerlo con gente tan desequilibrada como ellos. Les vemos a ambos intentando esconder un crimen cometido, nos topamos con esa otra cara desesperada y descentrada de Love, la que la vuelve impulsiva y desequilibrada ante los cambios, sin poder hacer mucho para revertirlo. Se ven las ganas de ambos por mejorar las cosas entre ellos, por mantenerse unidos ante la desesperada idea de Love por ir a terapia matrimonial, lo cual, al principio sí funciona, de hecho, vuelven a tener cierta conexión entre ambos nuevamente. De hecho, esto pasa varias veces. No se aguantan pero se mantienen juntos para protegerse después de la desaparición y muerte de Natalie.

El final fue realmente sorprendente y no esperaba que sucediera de esa forma, de hecho, pensaba que volverían a arreglarse. Al igual que también pensaba que la trama se volvería algo más macabra y oscura como la primera temporada, pero eso nunca sucedió, así que, al ver el final, no me lo pude creer. Nos deja ver a Joe dejando a su hijo donde de verdad lo van a querer e irse a París a buscar a Marianne, después de haberse deshecho de su mujer, esa que le tenía reprimido y no le dejaba sacar lo mejor de sí mismo. Tengo la sensación de que en la cuarta temporada volveremos a ver al Joe de la primera y nos enrolaremos en una nueva aventura en una ciudad que desconocemos.

Os dejo por aquí la entrada donde hablo de las dos primeras temporadas: «YOU Tv show». Y os añado el tráiler de la tercera temporada subtitulada en español, a ver si os gusta y la veis 😉


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Commenting «YOU» tv show:

This season will show us the new life of Joe Goldberg living in the suburbs, in addition to the tense relationship he has with his partner Love Quinn, who is pregnant with his son, although so far few details have been published about the plot. You series creators Greg Berlanti and Sera Gamble return as co-executive producers, plus Gamble returns as showrunner.

The third season of YOU was one of the most wanted for a lot of people in fact, I am not surprised. In the second season we saw a practically open ending where we were shown that Love Quinn was pregnant with Joe Goldberg after having discovered the truth about what his wife would be, from her obsession to her impulsivity and where she would be able to go if he was taken away from his side. The boy is the only thing that keeps them together, that makes Joe stop obsessing over anyone and focus 100% on his married and father life, he wants the best for his family to prevent his son from happening to what once happened to him when he was little. Love tries to improve herself as a mother and knows that her son has been the only thing that has been able to save her from death at the hands of what is now her husband. In this season we see her overwhelmed and excessively worried because Joe does not seem to show any bond with his son, he seems not to feel that love that a father should feel for his son. That’s how it all starts.

Joe does not love marriage or following the guidelines and routines that people usually have to keep a family together, that does not attract him, in fact, the sex life he has with Love is almost desappearing, each time he is getting more and more and more interested in other things or other people secretly from his wife. Here we are shown that typical routine of a marriage that is broken by spending so much time together, by the exhaustion caused by having a child and the day-to-day activities that leave little time for parents to do what they want, in fact, Love discovers very soon that Joe is starting to harass and obsess over the neighbor, he did not want to do it but the temptation and daily boredom lead him to want to have a different life, pointing to Natalie as his nearest future, showing how good a partner they would do. She is not that she backs down having even a husband, rather she throws herself almost into his arms, which makes Joe think better and return to his family. But Love wasn’t going to let it go. She is very impulsive, so much so that she ends up finding out what was going on and decides, in an uncontrolled nervous breakdown, to kill Natalie. And this is where the problems begin.

Just as we could see Joe in his essence in season one, with that obsession with the girl he chose and ended up with his hands stained with blood and in the second season, he tried to control himself so as not to do it again until Love crossed his life, in this third season, we see Joe as the savior of the situation, the one who must appease the beast so that it calms down and stops acting impulsively, making her promise that it will not happen again. We see Love more as the protagonist, as well as her psyche, her way of acting and how she feels in the marriage she shares with Joe. This is still the main character but, they show much more the personality of Love, leaving behind the life of obsession and control that we could see with Joe from the beginning of the story, so I think the essence and importance of this character has been lost a little more and it has been shown a little more hers, I guess we could get to know her better.

You can observe very well that psychological struggle between the two, how they fear their darkest and deepest instincts towards each other, they try to repress any feeling that leads them to believe that the other person will not kill them. You can see very closely the insecurity of Love that Joe leaves her, that he stops seeing her as a beautiful woman, that the flame between them goes out and that they end up being two strangers under a roof where nothing unites them except their son. She does everything unthinkable to make her marriage work, even she recognizes that she has killed to keep Joe by her side, to want him only for her. As all this happens, we see Joe’s irrepressible obsession with Marienne grow more and more as he spends more time with her, to the point that he is prepared to leave his wife and run away with his son and her.

The series shows several turning points where both would be able to kill each other, where it is clearly seen that this is the end of their relationship, of a marriage that could have worked but could not do it with people as unbalanced as them. We see them both trying to hide a crime committed, we run into that other desperate and unfocused face of Love, which makes her impulsive and unbalanced in the face of changes, without being able to do much to reverse it. You can see the desire of both to improve things between them, to stay united before the desperate idea of Love to go to marriage therapy, which, at first it does work, in fact, they have some connection between them again. In fact, this happens several times. They can’t stand each other but stay together to protect themselves after Natalie’s disappearance and death.

The ending was really amazing and I didn’t expect it to happen that way, in fact, I thought they would be fixed again. Just like I also thought that the plot would become something more macabre and dark like the first season, but that never happened, so, seeing the ending, I couldn’t believe it. He lets us see Joe leaving his son where is gonna be loved for sure and go to Paris to look for Marianne, after having gotten rid of his wife, the one who had repressed him and did not let him get the best out of himself. I have the feeling that in the fourth season we will see the Joe of the first season again and we will enroll in a new adventure in a city that we do not know.

I left you in the spanish version the post where I talked about the first and the second season and I added the trailer in english subtitled in spanish showing little parts of this aweson tv show season three. Hope you watch it! 🙂


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Publicado en Reflexiones

Sobrevive:

Sobrevive. Aunque tus errores afloren en tu mente, tus dudas se apoderen de cada momento y no tengas salida. Todos los buenos momentos no existirían sin los malos, ahí es donde conoces cuál es tu resistencia y tu capacidad de sanar y seguir resistiendo. Tu cuerpo se agota, te empuja hacia atrás, mientras tus palabras se quiebran y dejan paso a los lamentos, tu mente se desequilibra y se pregunta por qué sigues ahí de pie, sin moverte, por qué prefieres estar sentado en el sofá con una manta antes que salir con tus amigos de bar en bar en busca de una borrachera fácil. Quizá lo piensas por un momento. Al principio, no te atrae mucho la idea, pero empiezas a pensar que quizá, te ayudará a olvidar, que el alcohol podría ser un cómplice inocente de la oscuridad que sientes, y empiezas a preguntarte: ¿por qué no?

Has bebido mucho, puede que demasiado y todo el bullicio que hay a tu alrededor no te deja ni siquiera escucharte a ti mismo. Te tambaleas, te sientas en una de las sillas del fondo para acallar tanta risa y los gritos de la gente ávida por seguir bebiendo. Respiras con dificultad. Vuelves a recordarlo todo. Es el momento del bajón, el alcohol a veces, tiene ese efecto. Pensabas que ibas a salir de ello, pero no puedes. Lo olvidas y te levantas. Te estás agobiando. El aire no parece entrar en tus pulmones, te ahogas. ¿Qué harías estando normal? ¿Qué harías siendo tú? Te das cuenta de que te estás escondiendo. Activas el piloto automático para no sentir nada, como alguna vez hiciste.

Algo mareado, sales fuera del bar mientras dejas a tus amigos disfrutar de la noche dentro, preguntándote por qué has accedido si no te sientes bien, no eres tú mismo, si no tienes a qué agarrarte o una esperanza de la que tirar para seguir hacia adelante. Ni siquiera has pensado en lo que pasó, te has abalanzado sobre la solución más fácil, la que te haría olvidar quién eras, la que te diría que dejaras de ser esa persona y empezaras a ser otra que acalla su dolor con alcohol. Pero sigues sin ser tú. Quizá ya hayas empezado a pretender, en el trabajo, con tu familia y amigos, no quieres mostrarte vulnerable, no crees necesitar empatía ajena porque te vales tú mismo, a nadie le importa cómo te sientes y tú eres suficiente para ayudarte, lo has hecho siempre, una vez más no te matará, siempre has sido un superviviente.

¿Por qué esta vez no puedes volver a serlo? ¿Por qué no seguir siendo el fuerte? ¿Por qué no mantener la calma y seguir adelante como si nada hubiese ocurrido? ¿Por qué tomarse una pausa del trabajo si todo anda bien, si tú estás bien? Tu rutina sigue intacta, tus horarios son impecables y estás a gusto en esa casa que acabas de comprarte, ¿por qué algo debería romperse dentro de ti? ¿Por qué pretender no puede funcionar mientras le das tiempo a que las aguas se calmen? Siempre funciona. Aunque no esta vez. Te cuesta aceptarlo pero permanece como un susurro en un rincón de tu mente que no deja de hablar, de traerte de vuelta al mismo instante que querías olvidar con tus amigos, es como volver a oírlo todo y a no sentirte seguro.

Otra vez, en ese sofá vuelves a notar esa respuesta tocar tu lengua suavemente y pasar entre tus labios. Te preguntas una vez más si es buena idea salir priorizando a tus amigos y sus intereses antes que los tuyos. Te preguntas si de verdad deberías ir una vez más a ese bar para olvidarlo todo, para pretender que nunca ha ocurrido y así acallar tus remordimientos. Te preguntas si es necesario ser otra persona para sobrevivir, para salir de esto ileso. ¿No sería mejor coger el teléfono y pedir ayuda a alguien profesional que pueda ayudarte en este momento? ¿No crees que ya es hora de priorizarte y tenerte presente? ¿Qué crees que harás? Te decides al cabo de un minuto, mientras los ojos de tus amigos siguen observándote y tú sigues con ese cabello deshecho desde por la mañana, el pijama y las zapatillas con las cabezas de «Hulk» como decorativo. Estás hecho un asco, y lo sabes, ni siquiera te has duchado.

Al fin, dices: «NO, gracias. He de irme a un sitio, pero seguro que voy otro día y os acompaño». Tu voz sigue siendo algo pesada, un tanto ronca y esa tristeza te sigue invadiendo, agoniza en tu interior pero, sabes que has hecho lo correcto porque no huyes, enfrentas. Y, esta vez, te das cuenta que para sobrevivir solo tienes que dar un paso adelante para seguir siendo el superviviente que alguna vez fuiste.


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Survive:

Survives. Although your mistakes appear in your mind, your doubts take over every moment and you have no way out. All the good times would not exist without the bad ones, that’s where you know what your resistance is and your ability to heal and keep resisting. Your body is exhausted, it pushes you back, while your words break and give way to laments, your mind becomes unbalanced and wonders why you are still standing there, not moving, why you would rather be sitting on the sofa with a blanket than going out with your friends from bar to bar in search of an easy binge. Maybe you think about it for a moment. At first, you are not very attracted to the idea, but you begin to think that perhaps, it will help you forget, that alcohol could be an innocent accomplice of the darkness you feel, and you begin to wonder: why not?

You’ve drunk a lot, maybe too much and all the buzz around you doesn’t even let you hear yourself. You stagger, sit on one of the chairs in the background to silence so much laughter and the screams of people eager to keep drinking. You breathe hard. You remember everything again. It’s the time of the downturn, alcohol sometimes, it has that effect. You thought you were going to get out of it, but you can’t. You forget it and get up. You’re getting overwhelmed. Air doesn’t seem to enter your lungs, you drown. What would you do when you were normal? What would you do being you? You realize you’re hiding. You turn on autopilot to feel nothing, like you once did.

Somewhat dizzy, you step outside the bar while letting your friends enjoy the night inside, wondering why you’ve agreed if you’re not feeling well, you’re not yourself, if you don’t have anything to hold on to or a hope to pull forward. You haven’t even thought about what happened, you’ve pounced on the easiest solution, the one that would make you forget who you were, the one that would tell you to stop being that person and start being someone else who silences your pain with alcohol. But it’s still not you. Maybe you have already begun to pretend, at work, with your family and friends, you do not want to be vulnerable, you do not think you need empathy from others because you are worth yourself, nobody cares how you feel and you are enough to help you, you have always done it, once again it will not kill you, you have always been a survivor.

Why can’t you be again this time? Why not remain the strongman? Why not stay calm and move on as if nothing had happened? Why take a break from work if everything is going well, if you’re fine? Your routine is still intact, your schedules are impeccable and you are at ease in that house you just bought, why should something break inside you? Why can’t pretending at work while you give the waters time to calm down? It always works. Although not this time. It is difficult for you to accept it but it remains like a whisper in a corner of your mind that does not stop talking, to bring you back at the same moment that you wanted to forget with your friends, it is like hearing everything again and not feeling safe.

Again, on that couch you notice that answer again touching your tongue gently and passing between your lips. You wonder once again if it’s a good idea to go out prioritizing your friends and their interests over yours. You wonder if you should really go to that bar once again to forget everything, to pretend that it has never happened and thus silence your regrets. You wonder if it is necessary to be someone else to survive, to get out of this unscathed. Wouldn’t it be better to pick up the phone and ask for help from someone professional who can help you right now? Don’t you think it’s time to prioritize and keep yourself in mind? What do you think you will do? You decide after a minute, while the eyes of your friends continue to watch you and you continue with that undone hair since the morning, pajamas on and slippers with the heads of «Hulk» as decorative. You’re disgusted, and you know it, you haven’t even showered today.

At last, you say, «NO thanks. I have to go to a place, but I’m sure I’m going another day and I’ll accompany you.» Your voice is still somewhat heavy, a bit hoarse and that sadness continues to invade you, agonizes inside you but, you know you have done the right thing because you do not run away, you face the situation. And, this time, you realize that to survive you just have to step up to remain the survivor you once were.


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Publicado en Relatos

Un Hasta Pronto:

Vino a mi casa una tarde más. La dejé pasar y le dije que se sentara en el sofá mientras yo preparaba unos cafés, desde siempre habíamos sido unas adictas a la cafeína. Parecía pensativa y bastante callada, nos sonreímos. Me di cuenta de que estaba un poco incómoda, se movía mucho y no sabía cómo empezar la conversación. Dejé los cafés encima de la mesita justo en medio de nosotras y la miré, quise que me contara qué había ocurrido ayer en su día y qué plan tendríamos para el fin de semana, desde que nos habíamos independizado, habíamos sido todavía más inseparables que en el instituto. No supo qué decir. Le saqué varios temas pero no salía de ellos, se trababa con las palabras y solo quería que yo hablara para, al menos, escuchar. Le temblaban las manos y solo quería tener la taza de café entre ellas.

Algo le pasaba. La única vez que la había visto así, había sido en su último viaje al campamento con diecisiete años, sus padres la mandaron a Francia y no nos íbamos a ver en todo el verano, estaba triste porque quería pasarlo conmigo y porque me lo había prometido durante los últimos meses. Nos volvimos a ver al volver a las clases y todo se quedó en nada, nos llamamos prácticamente cada día, nos echamos de menos pero sobrevivimos tres meses. Pero, esta vez, estaba más inquieta. Decidí un acercamiento directo:

– Vale, dime qué te pasa. Te noto nerviosa.

– Nada. No es nada – bajó la mirada, mientras respondía casi con un susurro -.

– Llevamos siendo amigas algo más de una década, sé cuándo te pasa algo. Dímelo, no voy a juzgarte…

– Tengo que irme.

– Si acabas de llegar… Llevas aquí como cinco minutos. ¿No te gusta el café? – hice ademán de levantarme para traerle otra cosa pero ella puso una mano en mi brazo para que volviera a sentar – Vale, ¿qué ocurre?

– Tengo que irme fuera. Me voy en dos días.

– ¿Fuera? ¿De viaje, quieres decir?

– Me voy a vivir a Italia una temporada, mi madre no se encuentra muy bien y necesita mi ayuda, quiere que vaya allí lo antes posible y yo… Quiero quedarme.

Tragué saliva. Se iba indefinidamente, no eran solo tres meses. Había vivido en Italia toda su niñez pero volvió aquí con su padre y sus dos hermanos, su madre fue la única que se quedó. Respiré hondo y la cogí de la mano.

– Puedes… venir cuando quieras, ¿no?

– Cuando pueda. Tengo que encontrar trabajo, instalarme en su casa y llevarla y traerla del médico prácticamente cada día. No tendré mucho tiempo.

Ahora entendía su nerviosismo. Había venido para despedirse, pero no sabía muy bien cómo hacerlo porque nunca había estado en esa situación. Quería pedirle que se quedara, quería llorar pero me aguanté las lágrimas, no era momento de ponerla más tensa o triste, ni siquiera hacer que se lo pensara dos veces, tenía que apoyarla. Todo había ocurrido de repente y ella era la que menos quería ir pero sus hermanos trabajaban y ayudaban a su padre a salir adelante, así que, solo quedaba ella. La buena de Angelina debía de hacer lo que la familia le pedía e irse lejos, olvidando todo lo que había construido aquí, entre nosotros.

Dejó el café sobre la mesita y se acercó más a mí, dándome un abrazo fuerte. Me lo estaba poniendo difícil eso de no llorar. No quería soltarme. Y yo tampoco. Podríamos hablar por Skype, ¿verdad? Podríamos seguir en contacto… No se terminó el café pero me pidió que la llevara al aeropuerto, cosa que hice dos días después. Una vez más, aguantándome las ganas de llorar, diciéndole que estaba orgullosa de lo que estaba haciendo y que ayudar a su madre era lo mejor que podía hacer. Me había convertido en la mayor mentirosa del mundo por un momento. No creí nada de lo que dije pero esperé que ella sí lo hiciera. Apenas hablamos durante el trayecto en coche, y apenas lo hicimos estando allí, esperando a que embarcara. Pero no me moví hasta que el avión despegó. Era como si se llevase un pedacito de mí. Ni siquiera sabía si volvería a verla o si esperaríamos mucho hasta que pudiéramos hablar, no pudo asegurarme nada.

A lo único que pude prestar atención fue a ese susurro en mi oreja cuando estuvo a punto de embarcar. Noté su aliento justo allí, mientras nos abrazábamos. Ese «hasta pronto» me dio algo de esperanza. Se instaló en mi corazón y esperó a que fuera verdad, a que pudiésemos tomar otro café en casa, a contarnos historias con chicos o lo curiosas que eran nuestras familias y sus dramas. Quería que fuera cierto, que fuera un presente tan rápido como fuera posible, que no fuésemos como esas amigas que se separan y ya no vuelven a hablarse o verse más por falta de tiempo o compromisos. Esperaba que ese «hasta pronto» prevaleciera y se fortificara en nuestra bonita amistad a partir de ese momento.


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See You Soon:

She came to my house one more afternoon. I let her pass and told her to sit on the couch while I made some coffees, we had always been addicted to caffeine. She seemed thoughtful and quite quiet, we smiled at each other. I noticed that she was a little uncomfortable, moved around a lot, and didn’t know how to start the conversation. I left the coffees on top of the table right in the middle of us and looked at her, I wanted her to tell me what had happened yesterday in her day and what plan we would have for the weekend, since we had become independent, we had been even more inseparable than in high school. She didn’t know what to say. I took out several topics but she didn’t get out of them, she got stuck with words and just wanted me to speak to at least listen. Her hands were shaking and she just wanted to have the cup of coffee between them.

Something was wrong. The only time I had seen her like this, it had been on her last trip to the camp when she was seventeen, her parents sent her to France and we were not going to see each other all summer, she was sad because she wanted to spend it with me and because she had promised it to me during the last months. We saw each other again when we went back to class and everything came to nothing, we called each other practically every day, we missed each other but we survived three months. But, this time, she was more restless. I decided a direct approach:

– OK, what happen with you?

– Nothing. It’s nothing.

– We’re been friends during more than a decade, I know when something’s happening to you. Tell me, I’m not gonna judge you…

– I have to go.

– If you have just arrived… You’ve been here for about five minutes. Don’t you like the coffee? – I made a gesture to get up to bring her something else but she put a hand on my arm to get her to sit down again – Okay, what’s wrong?

– I have to go outside from the country. I’m going in two days.

– Outside? Are you going to a travel or something? What do you mean?

– I’m going to live in Italy for a while, my mother is not very well and needs my help, she wants me to go there as soon as possible and I… I want to stay.

I swallowed. She was leaving indefinitely, it wasn’t just for three months. She had lived in Italy all her childhood but returned here with her father and her two brothers, her mother was the only one who stayed. I took a deep breath and took her by the hand.

– But you can come back to visit when you want… Right?

– When I can. I have to find a job settle in my mum’s house and take her and bring her from the doctor practically every day. I won’t have much time.

Now I understood her nervousness. She had come to say goodbye, but she didn’t quite know how to do it because she had never been in that situation. I wanted to ask her to stay, I wanted to cry but I endured tears, it was not time to make her more tense or sad, or even make her think twice, I had to support her. Everything had happened suddenly and she was the one who wanted to go the least but her brothers worked and helped their father to get ahead, so only she was the one who have to go. Angelina’s good daughter had to do what the family asked of her and go away, forgetting everything she had built here, between us.

She left the coffee on the coffee table and came closer to me, giving me a big hug. I was having a hard time not crying. She didn’t want to let me go. And neither do I. We could talk on Skype, right? We could keep in touch… She didn’t finish her coffee but she asked me to take her to the airport, which I did two days later. Once again, holding my heartfelt, telling her that I was proud of what she was doing and that helping her mother was the best thing she could do. I had become the biggest liar in the world for a moment. I didn’t believe anything I said but I hoped she did. We barely talked during the drive, and we barely did it while there, waiting for her to board. But I didn’t move until the plane took off. It was as if it took a little piece of me. I didn’t even know if I would see her again or if we would wait long until we could talk, she couldn’t assure me anything.

The only thing I could pay attention to was that whisper in my ear when she was about to board. I noticed her breath right there, as we hugged each other. That «see you soon» gave me some hope. It settled in my heart and waited for it to be true, for us to have another coffee at home, to tell us stories with boys or how curious our families were and their dramas. I wanted it to be true, to be a present as quickly as possible, not to be like those friends who separate and no longer talk to each other or see each other anymore due to lack of time or commitments. I hoped that this «see you soon» would prevail and be fortified in our beautiful friendship from that moment on.


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Publicado en Personajes

Audrey: El que tiene el Control

Relato procedente: «Una Vez Más«. Edad: 33 años.

Ciudad: Nueva Orleans. Profesión: Dependiente de tienda.

Descripción física:

Mi cabello castaño, es bastante corto, sin utilizar gominas, es maleable y se seca en un minuto. Mis ojos son azules, un tanto inexpresivos y mis labios son finos e incapaces de intercambiar una sonrisa, simplemente, no me sale natural. Mi tez es un poco morena, aunque no tanto como me gustaría. Tiendo a la delgadez y me cuesta mucho coger unos kilos, no soy de ir al gimnasio ni tampoco de ningún deporte, lo de presumir no es lo mío. Suelo vestirme con cualquier cosa que pillo, no me paro a reflexionar o a combinar colores, me cansa.

Descripción de la personalidad:

Soy callado, pero nada tímido. Bastante solitario y me dejo llevar por mis instintos más primitivos, aunque no suelo comentarlo o dejar que nadie me vea enfadado o triste, soy un hombre de pocas explicaciones y expresiones. Me gusta observar, mientras pienso con rapidez, necesito sentir el control en los demás, me encanta saber que otros dependen de mí, de mis decisiones y no considero el ser dependiente, aunque viva en un piso mugriento y sin muchos muebles. Podría definirme como minimalista y pobre, tengo lo que necesito cuando lo necesito y no me gusta ir pidiéndolo, sino ir a por ello. No tengo demasiados objetivos en la vida pero sé muy bien quién soy aunque no lo parezca a plena vista.

Emociones reprimidas:

Cuando era niño, no era para nada problemático, pero sí muy callado, diría que mucho más que ahora. Jugaba y observaba mi alrededor en silencio, sin que nadie se diera cuenta de que yo estaba allí, escuchando. Siempre me preguntaban por qué no hablaba, era como si me hubiese comido la lengua el gato, un gato que no tenía porque había muerto no hacía mucho. Yo sabía quién lo había matado, lo había visto desde la ventana de mi cuarto, pero no quise contarlo, ni siquiera a mi madre, mi fiel confidente, por aquella época. Oía a mi padre gritar, a mi madre caer al suelo haciendo un estruendo, solía temblarme el labio inferior cuando esto ocurría, igual que mis manos, queriendo no escuchar pero prestando la mayor atención posible. Podría parecer contradictorio pero, así era yo, me aislaba pero quería entender.

Esos gritos fueron en aumento. Primero, mi padre quería que me comiera los cereales, daba golpes en la mesa, oía su aliento en mi nuca, cómo su saliva salía disparada de su boca y terminaba cayendo en el plato. Seguidamente, mandaba a mi madre callar cuando me protegía, me tiró todos mis juguetes porque salí al jardín cuando él me lo había prohibido y porque bajé al sótano donde vi al gato Salem diseccionado en una de las mesas de trabajo de mi padre. Me dejó moretones por ambos costados de mi cuerpo, esa paliza me dejó temblando durante un par de días. Nunca dije nada. Ni a mi madre ni a los profesores, ni siquiera a mis compañeros de clase, ya creían que era raro, solo tenía que darles más razones… Me reprimí tanto y vi tanto de lo que no quería hablar, que me creé mi propia burbuja para vivir a mi manera, dentro de mi mente, en silencio en el único lugar seguro que conocía.

Primera víctima:

He de reconocer que me atrajo la muerte del gato Salem. No pude dejar de ver cómo mi padre le retorcía el cuello, no podía apartar la vista de ello. No puedo describir qué fue lo que más captó mi atención, si sus ojos apagándose o ese control que ejercía él sobre el animal lo que me tenía obsesionado. No dejaba de pensar en ello, así que, decidí probarlo. Podría decir que el gato del vecino, el Señor Whitely, como ellos le llamaban, fue mi primera víctima. Lo cogí una tarde que saltó a nuestro jardín, le encandilé con un poco de la comida que solía comer Salem, se acercó al instante, con confianza. Le cogí con ambas manos, lo acosté forzándole un poco y noté ese subidón al tenerle entre las cuerdas, al ver cómo se removía sin poder soltarse. Yo tenía el control. Yo tenía el poder. Una de mis manos se acercó a su cuello, apreté un poco con fuerza y noté que el animal empezaba a ahogarse. Mis ojos se abrieron un poco debido a la excitación, al igual que los suyos debido a la falta de aire. Apreté un poco más y, con un pequeño movimiento de muñeca, su cuello se partió. Whitely no pudo hacer nada, yo había decidido sobre su vida. Era como un juez. Podía controlar la vida ajena. De eso me di cuenta, tenía ocho años.

No hablé sobre la muerte del gato Whitely, ni siquiera cuando los vecinos vinieron a nuestra casa preguntando por él y mostrando preocupación creyendo que se había escapado y que llevaría horas entre casa y casa. Me sorprendió mi reacción, sonreí hacia mí mismo, sintiéndome poderoso. Algo que se volvió un tanto adictivo.

Una tiranía erradicada:

Mi padre había forjado una tiranía insoportable en nuestra casa. Mi madre se movía cabizbaja, llena de moretones. Él, autoritario y violento, decidía sobre todo sin dejar libertad de decisión a nadie más, era rey de su propio imperio y los demás, debían servirle. Mi madre trabajaba como una mula, echaba horas en el restaurante, incluso, hacía extras para pagar todos los gastos, mientras él se atiborraba de cerveza y alitas delante de la tele cada noche con sus amigos. Me duchaba, me ayudaba con los deberes y me llevaba al colegio, mientras él se iba a almorzar y a ligar con la camarera. Mi madre cocinaba, limpiaba y se pasaba horas ocupándose de casa, mientras él esperaba la cena cruzado de brazos sentado a la mesa con tenedor y cuchillo en mano. Era un cerdo. Un cerdo malcriado y mediocre. Mi madre lloraba. Lloraba sin parar, no había noche que no lo hiciera y no había día que no recibiera una paliza. Aquello era horrible. Y tenía que parar. Alguien tenía que obligarle a parar.

Tenía doce años y recuerdo muy bien ese día, ese momento concreto porque fue el mejor de nuestras vidas. Todo fue como siempre, desde el desayuno a la comida, las clases, los deberes, la siesta de una hora y la ligera cena que mi madre me preparaba para que no tuviera gases y durmiera mejor. Era un día más, un día como cualquier otro en el que miré a mi padre y dije «ya basta». No sé cómo se me cruzaron los cables o en qué momento pensé en ello pero, simplemente, acuchillé a mi padre mientras dormía, mi madre gritaba y la sangre brotaba de su cuello. Esperé al otro lado de la habitación a que dejara de gritar y de agarrarse la herida, había visto en las películas que una herida así no se curaba y menos sola, iba a desangrarse. Y así lo hizo, sin más. Mi madre no se movió, ni siquiera llamó a la policía. Esperamos juntos a que su vida se disipara para poder vivir y respirar.

Muertes en serie:

Ahora, con 33 años, podría decir que me llamo Audrey y soy adicto. Podríais pensar que me drogo o fumo más de lo debido, quizá que estoy enganchado a los videojuegos o que me obsesionan los programas de la televisión, pero el tipo de adicción que tengo es especial, es diferente y muy pero que muy interesante. Ni siquiera fue algo planeado, simplemente, ocurrió. No aguantaba vivir con mi madre, solía tenerme muy vigilado, sobreprotegido, no me dejaba respirar, así que, le dije que iba a independizarme y tenía un objetivo en mente, para trabajar y tener una vida propia, aunque fuera un simple dependiente de tienda. Preocupada, asintió y me dejó ir después de largas conversaciones e infinitas dudas de cómo y dónde iba a vivir con lo difícil que era pagarse los gastos y tener casa propia. Descubrí que tenía razón.

Pero habían bloques de edificios donde solían vivir ocupas, no había luz ni agua, pero podía apañarme durante un tiempo. Quería seguir un objetivo, quería ser yo mismo, experimentar. Quería sentir ese control de nuevo, ese poder al tener a otro suplicando por su vida, haciéndote partícipe de la decisión, de la última y única decisión sin saber si voy a tener compasión y le voy a dejar ir o va a terminar muerto en esa habitación casi vacía, con la poca luz que entra de la calle y una muestra de su sangre en mi cuchillo. Siempre caen. Siempre creen que les soltaré y siempre creen que salvarán su vida. Tiene gracia porque he descubierto cuál es mi deporte favorito.

Una vez más:

Una vez más, maté. Sin mostrar compasión, con determinación, sin un solo temblor en las manos, con la decisión firme. Caían unas gotas de sangre del cuchillo, mientras le miraba fijamente. Me sentía tan pleno, que no podía apartar la mirada, ni siquiera oí las pisadas detrás de mí, tampoco su voz suave y cercana, ni siquiera sentí su mano posada sobre mi hombro mientras decía mi nombre. Era como si mi cuerpo se hubiese transportado a otro mundo, como si nada más que lo que estaba ocurriendo tuviese cabida en mi mente o en mi espacio.

En cuanto el cuchillo la atravesó, mis ojos se encontraron con los de ella, casi sin vida, desvaneciéndose. Era mi madre, cayendo hacia atrás y cayendo al suelo. Pero ni siquiera me asusté, no me inmuté, lo único que tenía claro era que tenía que irme de allí, lo antes posible. Desde ese momento sí he sentido su ausencia, la falta de consejo, esa mano cálida sobre la mía cuando me decía que me quería aunque sabía que yo no podía expresar lo mismo o más bien, no sabía cómo hacerlo. Me comprendía. De alguna forma, sabía de lo que era capaz tras haber matado a mi padre pero nunca lo había visto en vivo, con sus propios ojos. Mi reacción fue una respuesta de mi instinto y un error, creí que era algún idiota de los del piso de abajo y no quise que viera el cadáver que tenía cerca de mis pies, jamás imaginé que fuera ella, ¿cómo encontró este sitio? Nunca debió acercarse.

Un futuro en otra ciudad:

Suelo moverme mucho de ciudad. No necesito mucho para vivir, solo un trabajo cualquiera que pueda mantener durante unos meses para hacer lo que hago y seguir en otro lugar a la otra punta del país, quizá irme a otro durante un tiempo y estar un tomando el sol mientras me tomo un Martini. Lo cierto es que no me importa. Voy al aeropuerto, compro el primer billete que sale a la ciudad más lejana y me embarco como cualquier otro turista, sin maleta, solo una mochila con algunos útiles de baño para asearme, no necesito más.

Me siento en una silla mientras espero subir al avión. Hoy es Los Ángeles, seguro que encuentro algo divertido que hacer allí hasta que otro lugar espere mi llegada. Me mantengo activo y conozco a mucha gente, nadie podría decir que soy como soy, así que, puedo tener el futuro que yo quiera e ir donde quiera, supongo que el mundo es muy grande,


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Publicado en Recomendaciones

Comentando serie «Legacies»:

«Legacies» sigue a la hija de Klaus Mikaelson y Hayley Marshall, Hope Mikaelson, que desciende de los linajes más poderosos de vampiros, hombres lobo y brujas. Dos años después de los eventos de «The Originals«, ella y las gemelas Saltzman, Lizzie y Josie, asisten a la Escuela Salvatore para Jóvenes con poderes sobrenaturales. La escuela ofrece un refugio donde seres como vampiros, brujas y hombres lobo pueden aprender a controlar sus habilidades e impulsos sobrenaturales.​

Decidí ver esta serie por varias razones, una de ellas fue porque la tenía pendiente, ya que, había visto «The Vampire Diaries» y su spin off «The Originals», no podía dejar atrás «Legacies» donde los hijos de los anteriores se hacen mayores y siguen los pasos de sus padres o, al menos, a medias. Otra de las razones fue por la curiosidad, había visto algunos tráiler de la serie y no pintaba muy mal, no me terminaba de convencer pero no era del todo mala, mala, digamos que solo me llamaba la atención. La última de las razones fue porque todo lo que tenga que ver con seres sobrenaturales, mundos inventados y temas así, me atraen mucho. En resumen: TENÍA QUE VERLA (al menos, para tener una opinión fundada de ella).

Ya habíamos visto un poco de Hope Mikaelson de adolescente en la última temporada de «The Originals», pero en «Legacies» nos dejan conocerla un poco más. Pensaba que iban a seguir dándole importancia a esa niña perdida y triste que no aceptaba la muerte de sus padres. tampoco el hecho de que fuese bruja y una mujer lobo (que ya me sorprendió bastante, para mal). En sí, es un personaje complejo, la llevan a sentirse segura de sí misma, trata de no tener relaciones íntimas de pareja o de amistad y trata de no involucrarse emocionalmente en ninguna situación o persona, se muestra bastante fría en general, aunque dulce y cercana, siempre finge que no le importa nadie (salvo cazar monstruos) cuando realmente, sí lo hace cuando está sola y tiene tiempo para reflexionar. También salen Lizzie y Josie, las gemelas del aquelarre Géminis que vimos en «The Vampire Diaries», en sí las vimos crecer, incluso, en «The Originals» cuando absorbieron la magia del Hollow, por fin las vemos de adolescentes interesadas por chicos como Lizzie o por ambos sexos como Josie, además de ser como las hermanas de Hope.

Creo que me he alegrado mucho de volver a ver a uno de los personajes que me encantó ver en «The Vampire Diaries» y que seguí hasta algunos de los episodios de «The Originals» y este es Alaric Salzman. Ahora es el director serio y responsable, cazador de monstruos de la Escuela Salvatore, donde brujas, hombres lobo y vampiros pueden aprender sus habilidades y a cómo controlarse, además de poder convivir los unos con los otros. Es el único que me ha mantenido un poco en la trama, porque a veces, los argumentos se caían a pedazos. La historia va alrededor de una mancha negra que está en un sótano protegida, devora todo aquello que se acerca y nadie vuelve a recordarlo jamás, le llaman Malivore y todo el mundo lo teme. Al principio, es un argumento que atrae, pero llevar esto hasta la cuarta temporada y utilizarlo cuando no se sabe por dónde más llevar la serie… me ha parecido demasiado.

En mi opinión, se ha abusado mucho del vínculo entre Hope y Landon Kirby, un joven que creían no tenía ningún poder sobre natural y que, más adelante, resulta ser un fénix. ¿Un fénix? Está claro que es una serie de criaturas y monstruos que no existen en la vida real, pueden tener cierta manga ancha a la hora de inventarse cosas, al igual que han hecho siempre con brujas, hombres lobo y vampiros, siempre que fuese medianamente creíble dentro de un mundo inventado pero, ¿en serio? Bueno, decides tragártelo y seguir adelante, dices: «bueno, puede que hagan algo interesante con esto». Pero, qué va. Utilizan el hecho de que Landon sea un fénix para traerlo de vuelta a la vida cuando a los directores de la serie les viene en gana, dado que, es el novio de la protagonista. De hecho, toda la serie gira en torno a recuperar a Landon, dejando entrever algo muy claro de Hope y es que es una chica bastante dependiente emocionalmente, sobre todo, en pareja. Casualmente, Landon casi siempre es el que está en peligro y ella es quién tiene que salvarle, llega hasta a vender a sus amigos para ello, tiende a estar dentro de su propia obsesión y, la verdad, la primera temporada tiene un pase pero, ¿en las 4? Ni en broma.

Otro de los personajes que me han gustado y divertido bastante, ha sido el Nigromante, creo que ha sido una idea muy bien traída el incluirlo, se supone que puede traer a los muertos a la vida y hacer que le sirvan, aparte de ejercer el deber de hacer de ellos lo que quiera, incluso, físicamente, dado que son sus esclavos. Al principio de la serie, le da juego a esta pero, que lo maten, luego vuelva a aparecer, luego tenga el cuerpo del tal «Ted» (quién era él antes de ser Nigromante, en ser humano) y que luego termine a las puertas de encontrar la paz en la barca de Caronte, el cual, le deja en el limbo porque no lleva una moneda de plata en símbolo de que se ha portado bien en la Tierra. Dios, un personaje tan potente y bueno, tirado a la basura, eso fue lo que pensé. Habrían podido hacer maravillas con él.

La parte en la que Josie se vuelve oscura creo que fue una de mis favoritas, además de cómo se muestra en ella el poder que tiene la magia negra, la actriz que la interpreta Kaylee Bryant, lo hizo genial, la verdad. También me gustó ver cuál era su mundo subconsciente, era algo así como un cuento de niños donde la bruja mala era la Josie oscura y ella era el cerdito que trataba de escapar de ella, me pareció muy original. El que también me pareció muy buen personaje, fue Ryan Clarke, creo que deberían haberle dado un poco más de importancia como hijo de Malivore y hermano de Landon, deberían haber mostrado más vínculo, pero decidieron que tuviese una novia y viviese como un ser humano normal alejado de todo lo sobrenatural.

Me alegró volver a ver a Rebeka en la temporada 4, también a tía Freya, a Jeremy Gilbert (el hermano de Helena en «The Vampire Diaries») creando un poco de nostalgia, a Matt Donovan como sheriff de la ciudad, al sanguinario Kai Parker (otro brujo del aquelarre Géminis que apareció en «The Vampire Diaries» y que mató a su hermana para ganar la llamada «Fusión» que consiste en que el gemelo más fuerte absorbe al otro matándolo, obteniendo todo su poder) y quizá a otros que ahora mismo no recuerdo. Estos personajes han creado esos momentos de nostalgia que he comentado antes y han hecho que la serie agrade un poco más, porque el tema del trihíbrido me ha sonado fatal desde que lo dijeron en «The Originals», ¿cómo pude ser que un ser sobrenatural sea brujo, hombre lobo y vampiro y, además, cuando completa la transición su humanidad se evapora?, ¿desde cuándo le pasa eso a un vampiro? Desde «The Vampire Diaries», se comentó que un vampiro podía apagar su humanidad a voluntad pero no que, al convertirse ocurriera sin quererlo, por lo tanto, ahora dicen para justificar este acto en «Legacies» que les pasa a muy pocos y que normalmente, son capaces de elegirlo. Me quedé de piedra, pero al menos, Hope es más divertida no teniendo humanidad, ha animado un poco la trama porque iba decayendo con Aurora ocupando su cuerpo. Esto, fue el colmo.

En general, la serie no está mal si la sigues desde «The Vampire Diaries» y ciertos personajes te traen nostalgia y un buen recuerdo, como son los que yo he comentado antes. Si es la primera vez que ves una serie de este tipo, es mejor que ni la veas, porque no tienes contexto y este, así en frío, es bastante malo, salvo por los monstruos que están bien traídos y son muy originales. Es una serie bastante repetitiva que, si no es que sabes de dónde vienen los personajes, termina aburriendo. La recomiendo si antes has visto «The Vampire Diaries» y «The Originals» porque, en cuanto empieces la segunda temporada, vas a querer cambiar de serie. Como cualquier otra trama, tiene cosas buenas y malas, esta tiene cierto desequilibrio y creo que, conforme va avanzando va empeorando también, cada suceso es menos creíble y mucho más en el contexto sobre natural del que proviene. He sentido que han utilizado ciertas teorías que se habían comentado en las otras series y las han cambiado según les han venido bien a los directores de esta, algo que te crea cierta confusión y dejas la serie un poco de lado, como sonido de fondo mientras comes, como ha sido mi caso. Han habido cosas que, por supuesto, me han encantado (y las he comentado) pero otras, incluso siguiendo el mundo inventado de criaturas sobrenaturales que ya lleva cierta trayectoria desde las ocho temporadas y las cuatro de «The Vampire Diaries» y «The Originals», no encajan ni encajarán en lo que se decía. Esperaba algo más original.

De todas formas, siendo una serie de entretenimiento, podéis verla y dejarla de fondo mientras hacéis alguna otra cosa, incluso, puede que os riais, tiene partes bastante divertidas. No la recomendaría en un 100%, yo diría que se merece un 60% y creo que estoy siendo generosa. Dejo por aquí el tráiler de la primera temporada y cada cual que disfrute. O no.


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Commenting «Legacies» TV show:

«Legacies» follows Klaus Mikaelson and Hayley Marshall’s daughter, Hope Mikaelson, who descends from the more powerful lineages of vampires, werewolves, and witches. Two years after the events of «The Originals,» she and the Saltzman twins, Lizzie and Josie, attend the Salvatore School for Young People with Supernatural Powers. The school offers a refuge where beings such as vampires, witches, and werewolves can learn to control their supernatural abilities and impulses.

I decided to watch this series for several reasons, one of them was because I had it pending, since, I had seen «The Vampire Diaries» and its spin off «The Originals», I could not leave behind «Legacies» where the children of the previous ones get older and follow in the footsteps of their parents or, at least, halfway. Another reason was curiosity, I had seen some trailers of the series and it did not look very bad, it did not finish convincing me but it was not all bad, bad, let’s say it only caught my attention. The last of the reasons was because everything that has to do with supernatural beings, invented worlds and subjects like that, attract me a lot. In short: I HAD TO WATCH IT (at least, to have a well-founded opinion of it).

We had already seen a little bit of Hope Mikaelson as a teenager in the last season of «The Originals», but in «Legacies» they let us know her a little more. I thought they would continue to give importance to that lost and sad child who did not accept the death of her parents. nor the fact that she was a witch and a werewolf (which already surprised me enough, for bad). In itself, she is a complex character, they lead her to feel confident in herself, she tries not to have intimate relationships as a couple or friendship and tries not to get emotionally involved in any situation or person, she is quite cold in general, although sweet and close, she always pretends that she does not care about anyone (except hunting monsters) when really, she does when she is alone and has time to reflect. Also out are Lizzie and Josie, the twins of the Gemini coven that we saw in «The Vampire Diaries», in itself we saw them grow, even, in «The Originals» when they absorbed the magic of the Hollow, finally we see them as teenagers interested in boys like Lizzie or both sexes like Josie, in addition to being like Hope’s sisters.

I think I’ve been very happy to see one of the characters that I loved seeing in «The Vampire Diaries» and that I followed back to some of the episodes of «The Originals» and this is Alaric Salzman. He is now the serious and responsible headmaster, monster hunter of the Salvatore School, where witches, werewolves and vampires can learn their skills and how to control themselves, as well as being able to live with each other. It’s the only one that has kept me a little bit in the plot, because sometimes, the arguments fell apart. The story goes around a black spot that is in a protected basement, devours everything that approaches and no one ever remembers it again, they call it Malivore and everyone fears it. At first, it is a plot that attracts, but take this to the fourth season and use it when you do not know where else to take the series It was too much.

In my opinion, the bond between Hope and Landon Kirby, a young man they believed had no power over supernatural and who, later, turns out to be a phoenix, has been abused a lot. A phoenix? It is clear that it is a series of creatures and monsters that do not exist in real life, they can have a certain wide sleeve when it comes to inventing things, as they have always done with witches, werewolves and vampires, as long as it was moderately credible within an invented world but, really? Well, you decide to swallow it and move on, you say, «well, they might do something interesting with this.» But, they didn’t. They use the fact that Landon is a phoenix to bring him back to life when the directors of the series feel like it, given that he is the boyfriend of the protagonist. In fact, the whole series revolves around recovering Landon, hinting at something very clear about Hope and that is that she is a very emotionally dependent girl, especially as a couple. Coincidentally, Landon is almost always the one in danger and she is the one who has to save him, she even sells her friends for it, she tends to be within her own obsession and, the truth, the first season has a pass but, in the 4? Not even jokingly.

Another of the characters that I liked and fun a lot, has been the Necromancer, I think it has been a very well brought idea to include it, it is supposed to bring the dead to life and make them serve him, apart from exercising the duty to do of them what he wants, even, physically, since they are his slaves. At the beginning of the series, he plays this but, that they kill him, then reappear, then have the body of such «Ted» (who he was before being Necromancer, in human being) and then end up at the gates of finding peace in Charon’s boat, which leaves him in limbo because he does not carry a silver coin in symbol that he has behaved well in the Earth. God, such a powerful and good character, thrown in the trash, that’s what I thought. They could have done something better with him.

The part where Josie goes dark I think was one of my favorites, plus how she shows the power of black magic, the actress who plays her Kaylee Bryant, made it great, really. I also liked to see what her subconscious world was, it was something like a children’s story where the bad witch was the dark Josie and she was the little pig trying to escape from her, I found it very original. The one I also thought was a very good character, was Ryan Clarke, I think they should have given him a little more importance as Malivore’s son and Landon’s brother, they should have shown more bond, but they decided that he had a girlfriend and lived as a normal human being away from everything supernatural.

I was glad to see Rebeka again in season 4, also Aunt Freya, Jeremy Gilbert (Helena’s brother in «The Vampire Diaries») creating a bit of nostalgia, Matt Donovan as city sheriff, bloodthirsty Kai Parker (another sorcerer from the Gemini coven who appeared in «The Vampire Diaries» and who killed his sister to win the so-called «Fusion» which consists of the stronger twin absorbing the another killing him, gaining all his/her power) and perhaps others who right now I do not remember. These characters have created those moments of nostalgia that I have commented before and have made the series please a little more, because the theme of the trihybrid has sounded fatal to me since they said it in «The Originals», how could it be that a supernatural being is a witch, werewolf and vampire and, in addition, when she completes the transition her humanity evaporates?, Since when does that happen to a vampire? From «The Vampire Diaries», it was commented that a vampire could extinguish his humanity at will but not that, when converting it happened unintentionally, therefore, now they say to justify this act in «Legacies» that it happens to very few and that normally, they are able to choose it. I was left in stone, but at least, Hope is more fun not having humanity, it has animated the plot a little because it was decaying with Aurora occupying her body. This was the last straw.

In general, the series is not bad if you follow it from «The Vampire Diaries» and certain characters bring you nostalgia and a good memory, as are the ones I have commented before. If it is the first time you see a series of this type, it is better that you do not even see it, because you have no context and this, so cold, is quite bad, except for the monsters that are well brought and are very original. It’s a pretty repetitive series that, if you don’t know where the characters come from, ends up boring. I recommend it if you’ve seen «The Vampire Diaries» and «The Originals» before because, as soon as you start the second season, you’re going to want to change series. Like any other plot, it has good and bad things, this one has a certain imbalance and I think that, as it progresses it gets worse too, each event is less credible and much more in the superrnatural context from which it comes. I have felt that they have used certain theories that had been discussed in the other series and have changed them as they have been good for the directors of this one, something that creates some confusion and you leave the series a little aside, as background sound while you eat, as has been my case. There have been things that, of course, I have loved (and I have commented on them) but others, even following the invented world of creatures supernaturals that already has a certain trajectory since the eight seasons and the four of «The Vampire Diaries» and «The Originals», do not fit or will fit into what was said. I expected something more original.

Anyway, being an entertainment series, you can see it and leave it in the background while you do something else, even, you may laugh, it has quite fun parts. I wouldn’t recommend it a 100%, I would say she deserves 60% and I think I’m being generous. I left the first season trailer in the spanish version subtitled and I hope everyone enjoys it. Or not.


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