Publicado en Relatos

Imprevisto:

Cuando bajé las escaleras y subí al coche, me di cuenta de que se me había olvidado el móvil en la oficina, dios qué cabeza la mía… Ahora tenía que volver a subir nueve pisos, menos mal que teníamos ascensor. Puse los ojos en blanco, salí del coche, entré en el portal y me dispuse a subir por el ascensor hasta la oficina, otra vez, justo como hice por la mañana. Pensé en que tenía poco tiempo, creo que eso fue lo único en lo que podía centrarme, siempre llegaba tarde a las cenas con los niños y mi marido siempre lo aprovechaba para restregármelo por la cara, así que, hoy no podía llegar tarde.

Al fin llegué. Corrí por el corto pasillo hasta la puerta, saqué la llave y la introduje en la cerradura. Ella sola se abrió solo empujándola un poco. Sorprendida, volví a guardarme la llave y entré poco a poco, llamando a Margaret, la recepcionista que solía quedarse la última ordenando papeles, pero no obtuve respuesta, ¿se había ido ya? Me pareció raro, normalmente, estaba yéndose a las nueve de la noche, y eran solo las seis. Lo dejé estar, solamente quería encontrar mi teléfono y largarme de allí, en casa me estarían esperando y no podía faltar, hoy no. Le di al interruptor que había en la entrada pero no se encendieron las luces. Le volví a dar un par de veces y tampoco lo hicieron. ¿Qué había pasado desde que me había ido? Tendría que llamar al electricista mañana, pensé.

Me encogí de hombros, conformándome con la luz que entraba por los ventanales, podía buscar el móvil así, quizá no me harían falta las luces. Me dispuse a buscarlo en la sala de espera nada más entrar pero allí no estaban, tampoco en la mesa de recepción, ¿dónde pude haberlo dejado? Un día me iba a olvidar la cabeza en el maletero de mi coche… Entré por fin en mi despacho, era el único donde podría estar y la cara de Margaret me dejó helada, fue lo primero que vi. Estaba sentada en la silla del escritorio, un tanto escurrida, blanca como la cera y con una bala en el centro de su frente con sangre que emanaba de ella, mientras permanecía totalmente inmóvil. Empecé a temblar. No sabía si aquello había sido una buena idea, tenía que salir de allí, tenía un mal presentimiento, uno muy pero que muy malo.

El sonido de mi teléfono me sobresaltó. Me acerqué al escritorio, justo al lado de la silla y allí estaba. Mi marido me llamaba, estaría cansado de esperarme. Estuve a punto de cogerlo para pedir ayuda pero, cuando volví a erguirme, un «click» justo detrás de mí, tocándome la cabeza, me frenó en seco.

– Suelte el teléfono – dijo una voz serena, pausada y determinante – Ahora.

Tragué saliva, sin decir una palabra y tiré el móvil al suelo mientras seguía sonando. Greg iba a matarme, una vez más, no iba a llegar a tiempo a la cena. Hice ademán de darme la vuelta para saber quién me estaba apuntando, pero pareció leerme la mente, cuando dijo:

– Ni se le ocurra darse la vuelta – mi corazón palpitaba muy rápido y notaba cómo mi garganta se secaba, así que, decidí hacer lo que me pedía, no me di la vuelta – Quiero que se dirija poco a poco hacia esa ventana con las manos en alto, si no quiere que le dispare. ¿Me ha entendido?

Asentí con la cabeza, ni siquiera podía mediar palabra. Con las piernas temblándome, fui caminando poco a poco hacia la ventana que había justo al lado del escritorio, por la que entraba más luz de toda la oficina. Un paso detrás de otro, sin hacer ruido y con aquel hombre justo detrás de mí, con su arma preparada.

– Muy bien. Ahora abra la ventana y quédese muy quieta – ordenó el desconocido -.

Seguí sus instrucciones al pie de la letra, eran sencillas pero no podía controlar mis tics nerviosos en los ojos y los labios, no dejaban de temblarme, ya había empezado a sudar. Como dijo, la ventana estaba abierta y yo volví a levantar ambas manos, justo como al principio.

– Lo está haciendo muy bien. Lo que quiero ahora es que se suba al borde, con cuidado y sin girarse. Muy despacio.

Eso sí que no me lo esperaba. ¿Que me subiera al borde? Quería que me tirara, ¿verdad? Estaba segura de que este tío era el que había matado a Margaret y ahora pretendía hacerme desaparecer, aunque no le hubiese visto la cara. Antes de poner un pie sobre el borde de la ventana, me aventuré a preguntárselo:

– ¿Quiere usted que me…? ¿Quiere que me tire? – mi voz temblaba, insegura -.

– Quiero que haga lo que le digo.

– Usted ha matado a Margaret, ¿no es así?

– Súbase al borde y deje de hacer preguntas.

No iba a decirme nada, ¿quién era yo, de todas formas? Asentí con la cabeza, haciendo lo que me pidió, me subí al borde de la ventana del despacho de la oficina donde había estado trabajando durante once años con dedicación y cariño, echa un flan, con las piernas temblándome y tratando de no caer. Me cogí de las paredes que tenía a ambos lados, notando el aire chocar contra mi cara. Miré hacia abajo y, de repente, me sentí mareada, no podría haber elegido una oficina más cercana al suelo cuando decidí abrir el bufete, ¿verdad? Elegí un noveno piso… Dios.

– No se coja de ningún sitio. Cuando esté preparada y le haya rezado a quién sea que usted le rece, quiero que se tire.

– ¿Cómo?

– Es sencillo. Solo tiene que poner un pie fuera del borde y caerá en seguida, no se apure, seguro que lo hace bien y todos sus problemas, se evaporarán.

– ¿Mis problemas? ¿Quién narices es usted? ¿Y qué quiere de mí? Ya estoy asustada, ¿qué más quiere ver?

– Solo que se tire, ya se lo he dicho.

No lo hice porque eso hubiese sido muy sencillo. Para él. Insistía tanto en que me tirase porque no quería otra bala metida en el cráneo de otro cadáver, quería que pareciera un suicidio. Y no quería ponérselo fácil aunque fuera lo último que hiciera. Así que, como pude y con las piernas aún temblando, me agarré de la ventana, sabiendo que él seguía apuntándome, gritando que me tirara, que lo hiciera ahora mismo, estaba cabreado, sonaba cabreado. Fui girándome como pude, poco a poco para ver la cara a ese hijo de puta.

En cuanto le vi los ojos lo supe. La bala salió de su pistola y fue a parar al centro de mi frente, haciéndome caer al vacío. Todo se volvió negro y mi cuerpo se estampó sobre un coche verde, dejándole el techo abollado. Esto serviría como excusa para no ir a casa temprano, ¿verdad?


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Unexpected:

When I went downstairs and got in the car, I realized that I had forgotten my mobile phone in the office, god what a head of mine… Now I had to go back up nine floors, thank goodness we had an elevator. I rolled my eyes, got out of the car, entered the entrance hall and set out to go up the elevator to the office, again, just as I did in the morning. I thought I had little time, I think that was the only thing I could focus on, I was always late for dinners with the kids and my husband who always took advantage of it to rub it in my face, so today I couldn’t be late.

I finally arrived. I ran down the short hallway to the door, took out the key and put it in the lock. It opened up by just pushing it a little. Surprised, I put the key back in and walked in slowly, calling Margaret, the receptionist who used to stay the last one sorting papers, but I got no answer, was she gone yet? I found it weird, normally, she was leaving at nine o’clock at night, and it was only six o’clock. I let it be, I just wanted to find my phone and get out of there, at home they would be waiting for me and I could not miss, not today. I hit the switch at the entrance but the lights didn’t come on. I did it again a couple of times and it didn’t either. What had happened since I had left? I would have to call the electrician tomorrow, I thought.

I shrugged, settling for the light that entered through the windows, I could look for the mobile like this, maybe I would not need the lights. I set out to look for it in the waiting room as soon as I entered but it was not there, nor at the reception table, where could I have left it? One day I was going to forget my head in the trunk of my car… I finally entered my office, it was the only place where it could be and Margaret’s face left me frozen, it was the first thing I saw when I came in. She was sitting in the desk chair, somewhat drained, white as wax and with a bullet in the center of her forehead with blood emanating from it while remaining totally motionless. I started shaking. I didn’t know if that had been a good idea, I had to get out of there, I had a bad feeling, a very, very bad one.

The sound of my phone startled me. I walked over to the desk, right next to the chair and there it was. My husband would call me, he would be tired of waiting for me. I was about to pick it up to ask for help but, when I stood up again, a «click» just behind me, touching my head, stopped me in my tracks.

-Let go of the phone – he said with a serene, leisurely and decisive voice – Now.

I swallowed, without saying a word and threw the phone on the ground while it kept ringing. Greg was going to kill me, again, I wasn’t going to make it to dinner on time. I made a gesture to turn around to find out who was targeting me, but he seemed to read my mind, when he said:

– Don’t even think about turning around – my heart was beating very fast and I could feel my throat drying out, so I decided to do what he asked me to, I didn’t turn around – I want you to slowly head towards that window with your hands up, if you don’t want me to shoot you. Have you understood me?

I nodded, I couldn’t even say a word. With my legs shaking, I walked slowly to the window right next to the desk, through which more light came in from the entire office. One step after another, without making a sound and with that man right behind me, with his gun ready.

– Very good. Now open the window and stay very still – the stranger ordered.

I followed his instructions carefully, they were simple but I could not control my nervous tics in my eyes and lips, they kept shaking, I had already started to sweat. As he said, the window was open and I raised both hands again, just like at the beginning.

– You are doing it very well. What I want now is for you to climb to the edge, carefully and without turning. Very slowly.

I didn’t expect that. That I climbed to the edge? He wanted me to throw away, right? I was sure that this guy was the one who had killed Margaret and now intended to make me disappear, even if I hadn’t seen his face. Before I set foot on the edge of the window, I ventured to ask him:

– Do you want me to…? Do you want me to throw myself away? – my voice trembled, insecure -.

– I want you to do what I say.

– You’ve killed Margaret, right?

– Get on the edge and stop asking questions.

He wasn’t going to tell me anything, who was I, anyway? I nodded, doing what he asked me, climbed on the edge of the window of the office where I had been working for eleven years with dedication and affection, I was like a flan, with my legs shaking and trying not to fall. I grabbed the walls on both sides, noticing the air crashing into my face. I looked down and suddenly felt dizzy, I couldn’t have chosen an office closer to the ground when I decided to open the firm, right? I chose a ninth floor… God.

– Do not take it from anywhere. When you are ready and you prayed to whoever you pray to, I want you to jump.

– What?

– It’s simple. Just put one foot off the edge of the window and you will fall right away, don’t hurry, I’m sure you’ll do it right and all your problems will evaporate.

– My problems? Who the hell are you? And what does you want from me? I’m already scared, what else do you want to see?

– I just want you to jump, as I said before.

I didn’t do it because that would have been very simple. For him. He was so insistent with me jumping because he didn’t want another bullet stuck in the skull of another corpse, he wanted it to look like a suicide. And I didn’t want to make it easy for him even if it was the last thing I did on this Earth. So, as I could and with my legs still shaking, I grabbed the window, knowing that he kept pointing at me with his gun, screaming to jump, to do it right now. I was turning as I could slowly, to see the face of that son of a bitch.

As soon as I saw his eyes I knew. The bullet came out of his gun and ended up in the center of my forehead, causing me to fall into the void. Everything turned black and my body was splattered on a green car, leaving the roof dented. This would serve as an excuse not to go home early, right?


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Publicado en Reflexiones

Sobrevive:

Sobrevive. Aunque tus errores afloren en tu mente, tus dudas se apoderen de cada momento y no tengas salida. Todos los buenos momentos no existirían sin los malos, ahí es donde conoces cuál es tu resistencia y tu capacidad de sanar y seguir resistiendo. Tu cuerpo se agota, te empuja hacia atrás, mientras tus palabras se quiebran y dejan paso a los lamentos, tu mente se desequilibra y se pregunta por qué sigues ahí de pie, sin moverte, por qué prefieres estar sentado en el sofá con una manta antes que salir con tus amigos de bar en bar en busca de una borrachera fácil. Quizá lo piensas por un momento. Al principio, no te atrae mucho la idea, pero empiezas a pensar que quizá, te ayudará a olvidar, que el alcohol podría ser un cómplice inocente de la oscuridad que sientes, y empiezas a preguntarte: ¿por qué no?

Has bebido mucho, puede que demasiado y todo el bullicio que hay a tu alrededor no te deja ni siquiera escucharte a ti mismo. Te tambaleas, te sientas en una de las sillas del fondo para acallar tanta risa y los gritos de la gente ávida por seguir bebiendo. Respiras con dificultad. Vuelves a recordarlo todo. Es el momento del bajón, el alcohol a veces, tiene ese efecto. Pensabas que ibas a salir de ello, pero no puedes. Lo olvidas y te levantas. Te estás agobiando. El aire no parece entrar en tus pulmones, te ahogas. ¿Qué harías estando normal? ¿Qué harías siendo tú? Te das cuenta de que te estás escondiendo. Activas el piloto automático para no sentir nada, como alguna vez hiciste.

Algo mareado, sales fuera del bar mientras dejas a tus amigos disfrutar de la noche dentro, preguntándote por qué has accedido si no te sientes bien, no eres tú mismo, si no tienes a qué agarrarte o una esperanza de la que tirar para seguir hacia adelante. Ni siquiera has pensado en lo que pasó, te has abalanzado sobre la solución más fácil, la que te haría olvidar quién eras, la que te diría que dejaras de ser esa persona y empezaras a ser otra que acalla su dolor con alcohol. Pero sigues sin ser tú. Quizá ya hayas empezado a pretender, en el trabajo, con tu familia y amigos, no quieres mostrarte vulnerable, no crees necesitar empatía ajena porque te vales tú mismo, a nadie le importa cómo te sientes y tú eres suficiente para ayudarte, lo has hecho siempre, una vez más no te matará, siempre has sido un superviviente.

¿Por qué esta vez no puedes volver a serlo? ¿Por qué no seguir siendo el fuerte? ¿Por qué no mantener la calma y seguir adelante como si nada hubiese ocurrido? ¿Por qué tomarse una pausa del trabajo si todo anda bien, si tú estás bien? Tu rutina sigue intacta, tus horarios son impecables y estás a gusto en esa casa que acabas de comprarte, ¿por qué algo debería romperse dentro de ti? ¿Por qué pretender no puede funcionar mientras le das tiempo a que las aguas se calmen? Siempre funciona. Aunque no esta vez. Te cuesta aceptarlo pero permanece como un susurro en un rincón de tu mente que no deja de hablar, de traerte de vuelta al mismo instante que querías olvidar con tus amigos, es como volver a oírlo todo y a no sentirte seguro.

Otra vez, en ese sofá vuelves a notar esa respuesta tocar tu lengua suavemente y pasar entre tus labios. Te preguntas una vez más si es buena idea salir priorizando a tus amigos y sus intereses antes que los tuyos. Te preguntas si de verdad deberías ir una vez más a ese bar para olvidarlo todo, para pretender que nunca ha ocurrido y así acallar tus remordimientos. Te preguntas si es necesario ser otra persona para sobrevivir, para salir de esto ileso. ¿No sería mejor coger el teléfono y pedir ayuda a alguien profesional que pueda ayudarte en este momento? ¿No crees que ya es hora de priorizarte y tenerte presente? ¿Qué crees que harás? Te decides al cabo de un minuto, mientras los ojos de tus amigos siguen observándote y tú sigues con ese cabello deshecho desde por la mañana, el pijama y las zapatillas con las cabezas de «Hulk» como decorativo. Estás hecho un asco, y lo sabes, ni siquiera te has duchado.

Al fin, dices: «NO, gracias. He de irme a un sitio, pero seguro que voy otro día y os acompaño». Tu voz sigue siendo algo pesada, un tanto ronca y esa tristeza te sigue invadiendo, agoniza en tu interior pero, sabes que has hecho lo correcto porque no huyes, enfrentas. Y, esta vez, te das cuenta que para sobrevivir solo tienes que dar un paso adelante para seguir siendo el superviviente que alguna vez fuiste.


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Survive:

Survives. Although your mistakes appear in your mind, your doubts take over every moment and you have no way out. All the good times would not exist without the bad ones, that’s where you know what your resistance is and your ability to heal and keep resisting. Your body is exhausted, it pushes you back, while your words break and give way to laments, your mind becomes unbalanced and wonders why you are still standing there, not moving, why you would rather be sitting on the sofa with a blanket than going out with your friends from bar to bar in search of an easy binge. Maybe you think about it for a moment. At first, you are not very attracted to the idea, but you begin to think that perhaps, it will help you forget, that alcohol could be an innocent accomplice of the darkness you feel, and you begin to wonder: why not?

You’ve drunk a lot, maybe too much and all the buzz around you doesn’t even let you hear yourself. You stagger, sit on one of the chairs in the background to silence so much laughter and the screams of people eager to keep drinking. You breathe hard. You remember everything again. It’s the time of the downturn, alcohol sometimes, it has that effect. You thought you were going to get out of it, but you can’t. You forget it and get up. You’re getting overwhelmed. Air doesn’t seem to enter your lungs, you drown. What would you do when you were normal? What would you do being you? You realize you’re hiding. You turn on autopilot to feel nothing, like you once did.

Somewhat dizzy, you step outside the bar while letting your friends enjoy the night inside, wondering why you’ve agreed if you’re not feeling well, you’re not yourself, if you don’t have anything to hold on to or a hope to pull forward. You haven’t even thought about what happened, you’ve pounced on the easiest solution, the one that would make you forget who you were, the one that would tell you to stop being that person and start being someone else who silences your pain with alcohol. But it’s still not you. Maybe you have already begun to pretend, at work, with your family and friends, you do not want to be vulnerable, you do not think you need empathy from others because you are worth yourself, nobody cares how you feel and you are enough to help you, you have always done it, once again it will not kill you, you have always been a survivor.

Why can’t you be again this time? Why not remain the strongman? Why not stay calm and move on as if nothing had happened? Why take a break from work if everything is going well, if you’re fine? Your routine is still intact, your schedules are impeccable and you are at ease in that house you just bought, why should something break inside you? Why can’t pretending at work while you give the waters time to calm down? It always works. Although not this time. It is difficult for you to accept it but it remains like a whisper in a corner of your mind that does not stop talking, to bring you back at the same moment that you wanted to forget with your friends, it is like hearing everything again and not feeling safe.

Again, on that couch you notice that answer again touching your tongue gently and passing between your lips. You wonder once again if it’s a good idea to go out prioritizing your friends and their interests over yours. You wonder if you should really go to that bar once again to forget everything, to pretend that it has never happened and thus silence your regrets. You wonder if it is necessary to be someone else to survive, to get out of this unscathed. Wouldn’t it be better to pick up the phone and ask for help from someone professional who can help you right now? Don’t you think it’s time to prioritize and keep yourself in mind? What do you think you will do? You decide after a minute, while the eyes of your friends continue to watch you and you continue with that undone hair since the morning, pajamas on and slippers with the heads of «Hulk» as decorative. You’re disgusted, and you know it, you haven’t even showered today.

At last, you say, «NO thanks. I have to go to a place, but I’m sure I’m going another day and I’ll accompany you.» Your voice is still somewhat heavy, a bit hoarse and that sadness continues to invade you, agonizes inside you but, you know you have done the right thing because you do not run away, you face the situation. And, this time, you realize that to survive you just have to step up to remain the survivor you once were.


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Un Hasta Pronto:

Vino a mi casa una tarde más. La dejé pasar y le dije que se sentara en el sofá mientras yo preparaba unos cafés, desde siempre habíamos sido unas adictas a la cafeína. Parecía pensativa y bastante callada, nos sonreímos. Me di cuenta de que estaba un poco incómoda, se movía mucho y no sabía cómo empezar la conversación. Dejé los cafés encima de la mesita justo en medio de nosotras y la miré, quise que me contara qué había ocurrido ayer en su día y qué plan tendríamos para el fin de semana, desde que nos habíamos independizado, habíamos sido todavía más inseparables que en el instituto. No supo qué decir. Le saqué varios temas pero no salía de ellos, se trababa con las palabras y solo quería que yo hablara para, al menos, escuchar. Le temblaban las manos y solo quería tener la taza de café entre ellas.

Algo le pasaba. La única vez que la había visto así, había sido en su último viaje al campamento con diecisiete años, sus padres la mandaron a Francia y no nos íbamos a ver en todo el verano, estaba triste porque quería pasarlo conmigo y porque me lo había prometido durante los últimos meses. Nos volvimos a ver al volver a las clases y todo se quedó en nada, nos llamamos prácticamente cada día, nos echamos de menos pero sobrevivimos tres meses. Pero, esta vez, estaba más inquieta. Decidí un acercamiento directo:

– Vale, dime qué te pasa. Te noto nerviosa.

– Nada. No es nada – bajó la mirada, mientras respondía casi con un susurro -.

– Llevamos siendo amigas algo más de una década, sé cuándo te pasa algo. Dímelo, no voy a juzgarte…

– Tengo que irme.

– Si acabas de llegar… Llevas aquí como cinco minutos. ¿No te gusta el café? – hice ademán de levantarme para traerle otra cosa pero ella puso una mano en mi brazo para que volviera a sentar – Vale, ¿qué ocurre?

– Tengo que irme fuera. Me voy en dos días.

– ¿Fuera? ¿De viaje, quieres decir?

– Me voy a vivir a Italia una temporada, mi madre no se encuentra muy bien y necesita mi ayuda, quiere que vaya allí lo antes posible y yo… Quiero quedarme.

Tragué saliva. Se iba indefinidamente, no eran solo tres meses. Había vivido en Italia toda su niñez pero volvió aquí con su padre y sus dos hermanos, su madre fue la única que se quedó. Respiré hondo y la cogí de la mano.

– Puedes… venir cuando quieras, ¿no?

– Cuando pueda. Tengo que encontrar trabajo, instalarme en su casa y llevarla y traerla del médico prácticamente cada día. No tendré mucho tiempo.

Ahora entendía su nerviosismo. Había venido para despedirse, pero no sabía muy bien cómo hacerlo porque nunca había estado en esa situación. Quería pedirle que se quedara, quería llorar pero me aguanté las lágrimas, no era momento de ponerla más tensa o triste, ni siquiera hacer que se lo pensara dos veces, tenía que apoyarla. Todo había ocurrido de repente y ella era la que menos quería ir pero sus hermanos trabajaban y ayudaban a su padre a salir adelante, así que, solo quedaba ella. La buena de Angelina debía de hacer lo que la familia le pedía e irse lejos, olvidando todo lo que había construido aquí, entre nosotros.

Dejó el café sobre la mesita y se acercó más a mí, dándome un abrazo fuerte. Me lo estaba poniendo difícil eso de no llorar. No quería soltarme. Y yo tampoco. Podríamos hablar por Skype, ¿verdad? Podríamos seguir en contacto… No se terminó el café pero me pidió que la llevara al aeropuerto, cosa que hice dos días después. Una vez más, aguantándome las ganas de llorar, diciéndole que estaba orgullosa de lo que estaba haciendo y que ayudar a su madre era lo mejor que podía hacer. Me había convertido en la mayor mentirosa del mundo por un momento. No creí nada de lo que dije pero esperé que ella sí lo hiciera. Apenas hablamos durante el trayecto en coche, y apenas lo hicimos estando allí, esperando a que embarcara. Pero no me moví hasta que el avión despegó. Era como si se llevase un pedacito de mí. Ni siquiera sabía si volvería a verla o si esperaríamos mucho hasta que pudiéramos hablar, no pudo asegurarme nada.

A lo único que pude prestar atención fue a ese susurro en mi oreja cuando estuvo a punto de embarcar. Noté su aliento justo allí, mientras nos abrazábamos. Ese «hasta pronto» me dio algo de esperanza. Se instaló en mi corazón y esperó a que fuera verdad, a que pudiésemos tomar otro café en casa, a contarnos historias con chicos o lo curiosas que eran nuestras familias y sus dramas. Quería que fuera cierto, que fuera un presente tan rápido como fuera posible, que no fuésemos como esas amigas que se separan y ya no vuelven a hablarse o verse más por falta de tiempo o compromisos. Esperaba que ese «hasta pronto» prevaleciera y se fortificara en nuestra bonita amistad a partir de ese momento.


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See You Soon:

She came to my house one more afternoon. I let her pass and told her to sit on the couch while I made some coffees, we had always been addicted to caffeine. She seemed thoughtful and quite quiet, we smiled at each other. I noticed that she was a little uncomfortable, moved around a lot, and didn’t know how to start the conversation. I left the coffees on top of the table right in the middle of us and looked at her, I wanted her to tell me what had happened yesterday in her day and what plan we would have for the weekend, since we had become independent, we had been even more inseparable than in high school. She didn’t know what to say. I took out several topics but she didn’t get out of them, she got stuck with words and just wanted me to speak to at least listen. Her hands were shaking and she just wanted to have the cup of coffee between them.

Something was wrong. The only time I had seen her like this, it had been on her last trip to the camp when she was seventeen, her parents sent her to France and we were not going to see each other all summer, she was sad because she wanted to spend it with me and because she had promised it to me during the last months. We saw each other again when we went back to class and everything came to nothing, we called each other practically every day, we missed each other but we survived three months. But, this time, she was more restless. I decided a direct approach:

– OK, what happen with you?

– Nothing. It’s nothing.

– We’re been friends during more than a decade, I know when something’s happening to you. Tell me, I’m not gonna judge you…

– I have to go.

– If you have just arrived… You’ve been here for about five minutes. Don’t you like the coffee? – I made a gesture to get up to bring her something else but she put a hand on my arm to get her to sit down again – Okay, what’s wrong?

– I have to go outside from the country. I’m going in two days.

– Outside? Are you going to a travel or something? What do you mean?

– I’m going to live in Italy for a while, my mother is not very well and needs my help, she wants me to go there as soon as possible and I… I want to stay.

I swallowed. She was leaving indefinitely, it wasn’t just for three months. She had lived in Italy all her childhood but returned here with her father and her two brothers, her mother was the only one who stayed. I took a deep breath and took her by the hand.

– But you can come back to visit when you want… Right?

– When I can. I have to find a job settle in my mum’s house and take her and bring her from the doctor practically every day. I won’t have much time.

Now I understood her nervousness. She had come to say goodbye, but she didn’t quite know how to do it because she had never been in that situation. I wanted to ask her to stay, I wanted to cry but I endured tears, it was not time to make her more tense or sad, or even make her think twice, I had to support her. Everything had happened suddenly and she was the one who wanted to go the least but her brothers worked and helped their father to get ahead, so only she was the one who have to go. Angelina’s good daughter had to do what the family asked of her and go away, forgetting everything she had built here, between us.

She left the coffee on the coffee table and came closer to me, giving me a big hug. I was having a hard time not crying. She didn’t want to let me go. And neither do I. We could talk on Skype, right? We could keep in touch… She didn’t finish her coffee but she asked me to take her to the airport, which I did two days later. Once again, holding my heartfelt, telling her that I was proud of what she was doing and that helping her mother was the best thing she could do. I had become the biggest liar in the world for a moment. I didn’t believe anything I said but I hoped she did. We barely talked during the drive, and we barely did it while there, waiting for her to board. But I didn’t move until the plane took off. It was as if it took a little piece of me. I didn’t even know if I would see her again or if we would wait long until we could talk, she couldn’t assure me anything.

The only thing I could pay attention to was that whisper in my ear when she was about to board. I noticed her breath right there, as we hugged each other. That «see you soon» gave me some hope. It settled in my heart and waited for it to be true, for us to have another coffee at home, to tell us stories with boys or how curious our families were and their dramas. I wanted it to be true, to be a present as quickly as possible, not to be like those friends who separate and no longer talk to each other or see each other anymore due to lack of time or commitments. I hoped that this «see you soon» would prevail and be fortified in our beautiful friendship from that moment on.


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Paz Mental:

No se busca, se encuentra en esos pequeños momentos que son tuyos y de nadie más, comportan muy poca cosa, por lo general, tan solo tiempo. La respiración se normaliza y el corazón deja de bombear rápido, el estado de alarma empieza a desvanecerse y dejas de mirar hacia todos lados en busca de una amenaza, dejas de llorar para volver a sonreír. Está en cada situación en la que respondes con un «no» justificado, en momentos en los que decides no involucrarte, no formar parte de guerras en las que no tienes que ver, aparece al no responsabilizarte de cosas que son de otros. Empiezas a utilizar un nuevo lenguaje, a entender qué es lo que no se debe permitir.

Abres los brazos, cierras los ojos y un «por fin» sale a través de tus labios, triunfante. No te lo esperabas. No sentías que fuese a ocurrir tan pronto o puede que haya pasado más tarde lo que suponías, podrías no tener ninguna esperanza en que sucediera pero aquí está, un nuevo regalo, un cambio radical que hace que tus manos vuelvan a estar calientes y tu voz vuelva a vibrar. Entra como la luz del sol lo hace por la ventana, no tienes otra que sentirte viva, libre, de buen humor y esperando tener la energía suficiente para hacer frente al día, mientras te tomas un café caliente y unas pastas, disfrutando del sabor, ese sabor al que no prestabas mucha atención antes, cuando el estar alerta te interrumpía de lo que de verdad era importante.

Hay momentos. Por supuesto que los hay. No todo es solo blanco o solo negro, la combinación de colores, crea un bonito arcoíris, haciéndote ver que cualquier cosa puede hacer que prefieras combinarlos que no encontrarlos separados, la vida sería muy aburrida, ¿verdad? Te ayuda a meditar en esos instantes, para darte una pausa, para tan solo oír el silencio, puedes percibir el cantar de los pájaros o el sonido de la música relajante que has puesto en tu reproductor, quizá a la vecina poniéndose en la televisión su programa favorito o puede que prefieras escuchar el sonido de las hojas de los árboles al rozarse un día de viento. Puedes comprender por qué no debes actuar en depende de qué momentos o responder de manera ruda o maleducada, sabes cuándo parar y dejar de quejarte, la negatividad sigue ahí pero sabes manejarla mejor, sabes que debes hacerlo o volverás a las andadas, la paz puede irse en cuanto quieras, es mejor ser su amiga, créeme.

Te hace bailar y cantar sin avergonzarte, sin ruborizarte por hacerlo delante de tus amigos o gente que no conoces, te hace abrir tu mente de par en par y conversar, quizá con poca gente pero puede que te haga cambiar frente a ellos. Las críticas. No te importan. Han pasado a segundo plano. Se han evaporado, igual que tus molestias. Ahora puedes respirar hondo y respirar tras un insulto, palabras hirientes o tras un drama no provocado, te permites seguir adelante y no prestar atención a las migajas. Aprendes y entiendes que los comentarios son solo palabras. Pueden venir e irse. Es difícil no escucharlos, siempre están ahí, siempre lo estarán, no gustamos a todo el mundo y no nos vamos a llevar bien con todos, así que, sabes que debes aceptarlo, aceptarlos a ellos también, para así, pensar en ti y dejar que cada uno tire su propia basura. Solo importa la tuya. Lo que tú piensas, lo que tú haces, tus preocupaciones, tus problemas y cómo te sientes, solo importas tú. Solo controlas esto y nada más, te cuesta pero empiezas a comprenderlo para saber manejarlo.

Somos dueños de aquello que decimos, así que, es mejor elegirlo con cuidado, las palabras son el mayor poder que reside en nosotros, a través de la comunicación lo conseguimos todo. Hay que luchar por esa paz, por esa serenidad, incluso, en malos momentos, es una búsqueda constante. Todos somos quiénes somos y puede que no seamos felices siempre, comprendes que tienes momentos de felicidad, el resto se trata de sobrevivir, de mantenerte a flote, incluso, cuando las cosas se ponen muy feas, hay que resistir la tempestad, hay que enfrentarla aunque empuje tu cuerpo hacia atrás y no consigas caminar, te deje tirado en el suelo y no te permita avanzar. Siempre hay una salida, incluso, cuando no la hay y solo rezas por encontrarla.

La paz está en la serenidad con la que nos tomamos las cosas, deja de estar cuando te exaltas, gritas, te enfadas, te quejas y lloras porque no has conseguido lo que querías, cuando ves que no puedes controlarlo todo. Porque no podemos controlarlo todo, solo que hacemos y pensamos nosotros. Pero, está bien, ¿no? Al fin y al cabo, no podemos obligar a otros a que piensen como nosotros, a que sean como nosotros o a que actúen como nos gustaría. La paz persiste cuando te mantienes tranquilo, cuando te conoces, cuando cumples con lo tuyo y te centras en ti, cuando dejas de esperar algo diferente de los demás, cuando sabes estar bien contigo mismo y cuando sabes dejar que el silencio te embriague y te haga reflexionar. Tenemos una oportunidad, tenemos esa elección, podemos enfadarnos sin pensar o entendernos y entenderlos, respetando a cada uno como es, como nos gustaría que nos respetaran.

Puede que sea una idealización de paz, quizá un poco simple, pero así es como debería ser, cómo debería sentirse. Simple, cercana, embriagadora y encantadora, esperando que la encuentres para ser parte de ti.


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Mental Peace:

It is not sought, it is found in those small moments that are yours and no one else’s, they involve very little, usually only time. Breathing normalizes and the heart stops pumping fast, the state of alarm begins to fade and you stop looking everywhere for a threat, you stop crying to smile again. It is in every situation in which you respond with a justified «no», at times when you decide not to get involved, not to be part of wars in which you do not have to be, it appears by not taking responsibility for things that belong to others. You begin to use a new language, to understand what should not be allowed.

You open your arms, close your eyes and a «finally» comes out through your lips, triumphant. You didn’t expect it. You didn’t feel like it was going to happen so soon or maybe it happened later what you assumed, you might have no hope of it happening but here it is, a new gift, a radical change that makes your hands warm and your voice vibrates again. Enter as the sunlight does through the window, you have no choice but to feel alive, free, in a good mood and hoping to have enough energy to face the day, while you have a hot coffee and some sweets, enjoying the flavor, that flavor to which you did not pay much attention before, when being alert interrupted you of what was really important.

There are moments. Of course there are. Not everything is just white or just black, the combination of colors, creates a nice rainbow, making you see that anything can make you prefer to combine them than not find them separate, life would be very boring, right? It helps you to meditate in those moments, to give yourself a pause, to just hear the silence, you can perceive the singing of the birds or the sound of the relaxing music that you have put on your player, perhaps the neighbor putting on the television her favorite program or you may prefer to listen to the sound of the leaves of the trees when rubbing a windy day. You can understand why you should not act on what moments or respond in a rude way, you know when to stop complaining, the negativity is still there but you know how to handle it better, you know you must do it or you will return to the walks, peace can go as soon as you want, it is better to be its friend, believe me.

It makes you dance and sing without embarrassment, without blushing for doing it in front of your friends or people you don’t know, it makes you open your mind wide and talk, maybe with few people but it may make you change in front of them. Criticism. You don’t care. They have taken a back seat. They have evaporated, as have your discomfort. Now you can take a deep breath and breathe after an insult, hurtful words or after an unprovoked drama, you allow yourself to go ahead and not pay attention to the crumbs. You learn and understand that comments are just words. They can come and go. It’s hard not to listen to them, they’re always there, they always will be, we don’t like everyone and we’re not going to get along with everyone, so you know you have to accept it, accept them too, in order to think about you and let everyone throw away their own garbage. Only yours matters. What you think, what you do, your worries, your problems and how you feel, only matter to you. You only control this and nothing else, it was hard for you but you begin to understand it to know how to handle it.

We own what we say, so, it is better to choose it carefully, words are the greatest power that resides in us, through communication we get everything. You have to fight for that peace, for that serenity, even in bad times, it is a constant search. We are all who we are and we may not always be happy, you understand that you have moments of happiness, the rest is about surviving, staying afloat, even when things get very ugly, you have to resist the storm, you have to face it even if it pushes your body back and you can not walk, it left you lying on the ground and does not allow you to move forward. There is always a way out, even when there isn’t and you just pray to find it.

Peace is in the serenity with which we take things, it ceases to be when you exalt yourself, shout, get angry, complain and cry because you have not achieved what you wanted, when you see that you can not control everything. Because we can’t control everything, only what we do and think. But, it’s okay, isn’t it? After all, we cannot force others to think like us, to be like us, or to act as we would like. Peace persists when you stay calm, when you know yourself, when you do your thing and focus on yourself, when you stop expecting something different from others, when you know how to be good with yourself and when you know how to let silence intoxicate you and make you reflect. We have an opportunity, we have that choice, we can get angry without thinking or not understanding each other, respecting each one as it is, as we would like to be respected.

It may be an idealization of peace, perhaps a little simple, but that’s how it should be, how it should feel. Simple, close, intoxicating and charming, waiting for you to find it as a part of you.


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Publicado en Relatos

Historias:

Me gustan esas historias donde los personajes viven con soltura o agonizan cuando tienen demasiados problemas, cuando tienen que sobrevivir y la única que puede cambiar la historia soy yo. Pueden ser dramas, aventuras, puede abundar la felicidad, la tristeza o la injusticia, tan solo hay que ser un tanto preciso, lo puedes controlar todo, lo puedes ver todo y tu imaginación puede volar dentro de una casa llena de muñecas terroríficas o tras las cortinas escuchando a un matrimonio discutir, tienes sus decisiones en tus manos.

Historias que cambian, que volverían loco a cualquiera, que pueden hacerte llorar o reír a carcajadas. Historias que cautivan y en las que te encantaría envolverte, formando ese personaje en el que tanto te gustaría convertirte para llevar a cabo tus sueños más ocultos y divertidos y destacar en aquello en lo que nadie sabe que te gustaría hacer o desarrollar. Historias que te hacen pensar, vivir mil experiencias y entender aquello que creías fuera de tu alcance. Historias que dan importancia a las palabras y donde los verbos potencian un sentimiento que creías erradicado de un personaje, el cual, aparece sin avisar. Historias de buenos momentos, con detalles inolvidables, con toques especiales y un deje de fantasía para acallar esa duda interior que, alguna vez, hiciste sentir a tu personaje. Historias complicadas que atrapan como la vida misma pero que no te desharías de ellas ni aunque decidieras no publicarlas.

El personaje vibra de emociones, camina sobre una acera inventada, quizá en una ciudad real o puede que la dejes para editar más tarde como un detalle que se puede cambiar según tu humor o cómo termine la historia. ¿Es un solitario o tiene amigos? ¿Cuál es su ambiente? ¿Cómo influyen esas personas en su vida? Buenas preguntas para responder en cada nueva historia, en cada página en blanco. A veces, pueden sacar algunos de tus rasgos, otras suelen ser tan diferentes y raros que terminas odiándolos.

Pero, son historias. Más importantes o menos, están ahí para seguir esa nueva vida que le has dictado, en la que se ha visto envuelto, en la que puede decidir quedarse y empezar una nueva o tratar de salir y no haber forma de seguir adelante teniendo que desecharla, dejando de ser lo más importante del día. Historias que se repiten en susurros dentro de tu cabeza, tratando de volverse realidad, de confluir entre nuevas ideas, de ilusionarse por estar escritas en una página en blanco, presentes, quizá olvidables, pero marcadas y hechas huella, pudiendo editarlas pero sin sacarlas de ti.

Escritas en hojas sueltas, libretas o en la pantalla de un ordenador, donde todas ellas viven y son recordadas, quizá no ven la luz pero se empeñan en salir de ti sin tener un plan listo, sin poder pararlas. La voz, la lengua, el lenguaje y la imaginación las saca de imágenes constantes que crea la mente mientras se ven a paso rápido mientras escuchas música, haces una tarea, o comes, siempre están ahí, llamándote porque saben que escuchas a diario, saben que no podrás contenerte y que van a ser las nuevas protagonistas.

Te puedes aferrar a ellas cuando quieres desconectar, cuando necesitas un momento de silencio que sea solo para ti o cuando tienes los nervios de punta, ayudándote a salir del bache. Son historias que han apoyado noches de insomnio, días tristes y lluviosos, cuando mandas una disculpa a un amigo y cuando utilizas ejemplos para que una teoría tenga sentido. Son historias que aprecias, personajes que conoces, sensibilidades que palpas y emociones que observas, tan solo necesitarías cuatro paredes, una hoja en blanco y un bolígrafo para ser feliz y dejarte llevar porque nunca estarías sola y no solo vivirías una experiencia, sino tantas como tu mente te permitiera.

Historias que intrigan y no sabes ni de dónde salen, cómo has podido crearlas o verlas en tu cabeza. Se expresan claramente, como si ya las conocieras, como si supieras sentirlas, tocarlas y ser parte de ellas, fluyen sin empujarlas y te muestran que tu creatividad no tiene límites. Historias que respiran bajo la piel, que corren a través de la sangre y siempre las llevas junto a ti, sin necesidad de forzar nada, de infravalorar nada, de desechar nada, siendo partícipe de su esencia. Conspiran entre líneas para guiar tus palabras, para decidir su destino, para contemplar ese inicio, desenlace y final con los personajes que las formarán.

Historias con final o sin él que dejan cuestiones abiertas, quizá con imperfecciones para que se lean las expresiones del personaje y esta no tenga que contar tanto. A veces, cortas y otras muchas, más largas que de costumbre son sutilezas y metáforas casi perceptibles que hacen que te preguntes cosas, te emociones y sorprendas.

Historias que tocan la fibra, que te hacen querer seguir y desear volverlas a leer, te dan lecciones irrumpiendo en tus experiencias para mejorar y convertirte en tu mejor versión, consciente e inconscientemente. Quizá te hablan, quizá sabes escucharlas pero, lo mejor de todo es que puedes sentirte comprendido. Excavas entre esas palabras, las relees, estudias y comentas y nunca te cansas de ellas, el título de la historia por fin tiene sentido.

Historias en las que te sientes identificado, incluso, cuando te describen ese día de agosto en la playa, tirado en la arena pensando en lo afortunado o desafortunado que eres. Historias que no te quitas de la cabeza por su fuerza, por su complejidad, quizá violencia o incomodidad pero todas, llevan una lección incorporada que no deja a nadie exento de una reflexión. Historias que no van contigo pero que las dejas en una estantería por si alguna vez te apetece acercarte a saludarlas, quizá otras las dejas minimizadas en el word porque no te convencen o no quieres quedarte desnuda en público con palabras tan crudas. Historias elaboradas dejadas en cajones desastre que nadie mira y que no tienen mucho interés contextual, quizás el que le das tú, pero no importan mucho como para dejarlos en público.

Historias hechas poema, de esos que ni te imaginabas desarrollar porque no te gustan nada pero que dejas fluir porque también son parte de ti, tus experiencias y de quién eres. Historias que desaparecen en los oídos de alguien, lo dices en voz alta y se te olvida apuntarlo, tu memoria ya flaquea pero qué más da, hemos pasado un buen rato. Historias propias que se desarrollan en tu mente y te quedas para ti. Historias de vida que a nadie le importan, solo palabras y letras que ordenar entre memorias que romper.


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Stories:

I like those stories where the characters live with ease or agonize when they have too many problems, when they have to survive and the only one who can change the story is me. They can be dramas, adventures, happiness, sadness or injustice can abound, you just have to be a little precise, you can control everything, you can see everything and your imagination can fly inside a house full of terrifying dolls or behind the curtains listening to a marriage argue, you have their decisions in your hands.

Stories that change, that would drive anyone crazy, that can make you cry or laugh out loud. Stories that captivate and in which you would love to wrap yourself, forming that character in which you would like to become so much to carry out your most hidden and fun dreams and stand out in what nobody knows what you would like to do or develop. Stories that make you think, live a thousand experiences and understand what you believed out of your reach. Stories that give importance to words and where verbs enhance a feeling that you thought eradicated from a character, which appears without warning. Stories of good moments, with unforgettable details, with special touches and a fantasy stop to silence that inner doubt that, once, you made your character feel. Complicated stories that catch like life itself but that you would not get rid of them even if you decided not to publish them.

The character vibrates with emotions, walks on an invented sidewalk, maybe in a real city or you may leave it to edit later as a detail that can be changed depending on your mood or how the story ends. He’s a loner or he has friends? What is his environment like? How do these people influence his life? Good questions to answer in every new story, on every blank page. Sometimes, they can pull out some of your traits, others are usually so different and weird that you end up hating them.

But, they are stories. More important or less, they are there to follow that new life that you have given them, in which it has been involved, in which it can decide to stays and starts a new one or try to leave and there is no way to move forward having to discard it, ceasing to be the most important thing of the day. Stories that are repeated in whispers inside your head, trying to become reality, to converge between new ideas, to get excited to be written on a blank page, present, perhaps forgettable, but marked, being able to edit them but without taking them out of you.

Written on loose sheets, notebooks or on a computer screen, where they all live and are remembered, they may not see the light but they insist on leaving you without having a plan ready, without being able to stop them. The voice, the language and the imagination are taken from constant images that the mind creates while they are seen at a fast pace while listening to music, doing a task, or eating, they are always there, calling you because they know that you listen daily, they know that you will not be able to contain yourself and that they will be the new protagonists.

You can hold on to them when you want to disconnect, when you need a moment of silence that is just for you or when you have your nerves on edge, helping me out of the pothole. They are stories that have supported sleepless nights, sad and rainy days, when you send an apology to a friend and when you use examples to make a theory make sense. They are stories that you appreciate, characters that you know, sensibilities that you feel and emotions that you observe, you would only need four walls, a blank sheet and a pen to be happy and let yourself go because you would never be alone and not only live an experience, but as many as your mind allowed you.

Stories that intrigue and you do not know where they come from, how you have been able to create them or see them in your head. They express themselves clearly, as if you already know them, as if you know how to feel them, touch them and be part of them, they flow without pushing them and show you that your creativity has no limits. Stories that breathe under the skin, that run through the blood and you always carry them next to you, without the need to force anything, to undervalue anything, to discard anything, being a participant in its essence. They conspire between the lines to guide your words, to decide their destiny, to contemplate that beginning, denouement and end with the characters that will form them.

Stories with or without an end that leave open questions, perhaps with imperfections so that the expressions of the character are read and this does not have to tell so much. Sometimes, short and many others, longer than usual with subtleties and metaphors almost perceptible that make you wonder things, get excited and surprised.

Stories that strike a chord, that make you want to follow and want to read them again, give you lessons breaking into your experiences to improve and become your best version, consciously and unconsciously. Maybe they talk to you, maybe you know how to listen to them but, best of all, you can feel understood. You dig through those words, reread them, study them and comment and never get tired of them, the title of the story finally makes sense.

Stories in which you feel identified, even when they describe you that August day on the beach, lying in the sand thinking about how lucky or unfortunate you are. Stories that you do not get out of your head because of their strength, because of their complexity, perhaps violence or discomfort but all of them carry a built-in lesson that leaves no one exempt from reflection. Stories that do not go with you but that you leave on a shelf in case you ever want to come to greet them, perhaps others you leave minimized in the Word because they do not convince you or you do not want to stay naked in public with such crude words. Elaborate stories left in disaster drawers that no one looks at and that do not have much contextual interest, perhaps the one you give them, but do not matter much to leave in public.

Stories made poem, of those that you did not even imagine developing because you do not like anything but that you let flow because they are also part of you, your experiences and who you are. Stories that disappear in someone’s ears, you say it out loud and you forget to write it down, your memory is already faltering but what else gives, we have had a good time. Own stories that develop in your mind and stay for you. Life stories that nobody cares about, only words and letters to sort between memories to break.


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Publicado en Personajes

Aiden: El Malvado

Relato procedente: «Malvado«. Edad: 32 años.

Ciudad: Seattle. Profesión: Desconocida.

Descripción física:

La verdad es que estoy muy bueno, ya sabes. Hago ejercicio, me mantengo en forma, imagínate al típico tío de cabello negro intenso, con ojos verdosos, labios finos y atrayentes, con una mandíbula algo marcada y piel suave, aromática, siempre con algo de fragancia en mi cuello y vestido con ropa algo ajustada y una chaqueta con capucha que suelo ponerme cuando empieza a hacer más frío o viento. Me gusta que se marquen mis mayores atributos, tengo un trasero perfecto y unas manos que a nadie le gustaría que se las quitara de encima.

Descripción de la personalidad:

Según mi hermana, soy bastante inmaduro, egocéntrico y egoísta a morir, ¿por qué no? No me gusta asumir responsabilidades, mucho menos, de otros y tampoco tratar de convencer a los demás de algo que no soy, cambiar para ser otra persona está sobrevalorado y es un cliché que no va conmigo. Me gusta flirtear con cualquier chica, pasarlo bien, levantarme tarde, tomar tanto café como puedo, dejar las cosas para mañana siempre y molestar cuanto pueda a mi hermana, ha sido muy pelma. Adoro el sexo, las mujeres y no me gusta mucho el rock, prefiero el punk, odio bailar y tengo debilidad por los calcetines altos, no preguntéis por qué, creo que es una manía que que traigo de niño, nunca me verás llevar calcetines cortos o de deportista, son incómodos, me pican y no parece que lleves calcetines.

Una infancia tortuosa:

No me gusta recordar esta parte de mi vida, creo que lo he intentado tantas veces que, por ello, cada vez que vuelvo a esta noto que debo hacer un mayor esfuerzo porque viene a mí entre borroso y poco esclarecedor. Mis padres murieron en un accidente de coche cuando yo tenía unos doce años, nos mudamos a casa de mis abuelos y estuvimos allí un tiempo, en el cual, me pasaba la mayor parte de los días mirando por la ventana de mi habitación de pie, justo en medio de la habitación, a veces, me sentaba pero no me apetecía demasiado. Era como si estuviera hipnotizado, como si fuera en busca de algo o alguien y no pudiera encontrarlo de ninguna forma, sabía que no iba a verle o saber de él, pero allí estaba, de pie mirando a la nada.

Cuando murieron nuestros abuelos a la edad de 21 años, empecé a trabajar para llevar la casa hacia adelante, tenía unos 4 trabajos, mientras mi hermana iba al instituto. Seguíamos viviendo en casa de nuestros abuelos y tratando de hacerlo lo mejor posible, no mentiré, esa vida era una mierda y sigo pensándolo. Caí en las drogas porque necesitaba mantenerme despierto, concentrado, era mi responsabilidad que mi hermana y yo tuviéramos lo suficiente, al menos, para alimentarnos ya que nadie iba a hacerlo por nosotros. Primero fueron unas pastillas que me despejaban increíblemente, a decir verdad, las he echado de menos, luego lo alternaba con cocaína, para mí era suficiente y estaba más que justificado el por qué lo hacía.

Grandes caídas:

Mi hermana decidió ir a la Universidad, así que, ella empezó a trabajar en una tiendecita de dulces cerca de casa de nuestros abuelos, mientras yo seguía con los 4 trabajos, ahogado y atado de pies y manos. Dormía poco, comía rápido, no hablaba casi nada y tenía unas ojeras que podía espantar a un gato. Ahorré muchísimo y gasté otro poco en drogas, por supuesto, se creó una fraternización con ellas, empecé a verlas como algo necesario para hacer frente al día y estar despejado. Recuerdo que, a los 28, mi hermana llegó a casa de trabajar y me vio tirado en el suelo, llamó a urgencias y me dijeron que había sufrido un infarto, debido a las dosis de porquería que me estaba metiendo y durante tanto tiempo. Por lo que, no tuve más remedio que meterme en rehabilitación y dejar los trabajos por completo, ya no podía seguir haciendo dinero y manteniendo la casa, así que, le tocó a ella hacerlo por los dos.

No estuve en casa durante unos 3 años, puedo decir que dejé de ser el mismo, me notaba diferente, más callado, cabizbajo, metido en mis cosas y bastante pasota, me volví egoísta y poco auto crítico. Según qué persona, la cercanía a la muerte se la toma de una manera y la mía no fue para nada reveladora o enriquecedora, ni siquiera me animó a ser más activo, tener una vida más saludable y comer vegetales a dos manos, sino a todo lo contrario. Me dejó hecho polvo y sin capacidad de organización, no tenía otra cosa mejor que hacer que ver a mi hermana graduarse, empezar a formarse una vida propia y tirar de mí mientras me revolvía entre las colchas de pesadilla en pesadilla. «El pobre Aiden», podría estar pensando y no quería ni que se le pasara por la cabeza, no quería darle lástima, odiaba dar lástima. Y siempre lo notaba cuando me miraba, movía la cabeza en señal de tristeza, como si mirara a un fracasado.

Decidí empezar a entrenar, era lo mejor que podía hacer para que mi cuerpo volviera a la normalidad, al menos, un poco. Mi hermana se sacó su título de Medicina y me dejó un poco en paz porque veía que hacía algo. Quería que trabajara, que rehiciera mi vida pero yo, por alguna razón, nunca he querido volver a hacerlo, quizá por miedo a a recaer o puede que por evitar volver a ese lugar donde dicen que van a hacer que vuelvas a ser un hombre renovado y derecho, sano y con mirada hacia el futuro, esas chorradas no había quién se las tragase…

Un ser malvado:

No sé qué me impulsa a ser así, a comportarme de la forma en la que lo hago. Mi hermana siempre me decía que aquel infarto y el consumo de drogas exagerado hizo que se me friera el cerebro y el corazón, que puede que ya empezara a cambiar en el momento en que me tomé la primera pastilla para despertarme, quizá fuera eso, quizá tuviera razón. Había algo dentro de mí indescriptible que me empujaba a molestarla, a querer ahogarla en un estanque, a desear que se callara para siempre y no volver a escuchar su voz nunca más. Pero, era mi hermanita… No podría hacerle eso, ¿verdad? A veces, dudaba de mis impulsos, llevaba un tiempo teniendo lagunas, especialmente, desde que volví un año antes de rehabilitación pero ningún médico encontró nada que pudiera corroborar que me pasaba algo, ni físico ni psicológico.

Una mañana, tras una estúpida discusión con mi hermana donde quise de verdad que dejara sus mierdas para otro momento, mi cabeza se cayó hacia atrás y caí en una especie de trance extraño, parecía como si me hubiese dormido por completo, sin darme cuenta. Lo curioso fue que, al despertar, no oí a nadie en casa, muy raro un día en fin de semana, ella siempre tenía algo que hacer ya fuese poner la lavadora, doblar la ropa o regañarme porque no había preparado la comida. El silencio era atosigante, ensordecedor, casi importante. Al llamarla por el pasillo y no obtener respuesta, fui directo a su habitación con el corazón en un puño, conteniendo la respiración hasta llegar a lo que me pareció la peor y mejor escena gore de la historia. Las colchas y las paredes estaban salpicadas de sangre, ella yacía innerte sobre la cama con el cuello desgarrado y con la mirada vacía. No podía recordar que había ocurrido en las últimas… ¿3 horas?

Un futuro de huida:

No sabía si había sido yo o no, pero solo estábamos nosotros en la casa, ¿verdad? Mi corazón me martilleaba en el pecho, ansioso, desesperado, queriendo responder a una pregunta que me volvía loco, ¿esto lo había hecho yo? Si así fuera, debía irme, alejarme lo máximo posible, la policía se enteraría de que había un cuerpo allí, en unas horas empezaría a oler y alguien les avisaría. Corrí hacia mi habitación y recogí la ropa que pude, sin pensarlo demasiado, cogí toda la comida que había en la despensa y lo cargué todo en el coche sin tener ni la menor idea de hacia dónde dirigirme, a las afueras de la ciudad seguro, sin descanso.

No sabía qué esperarme por ahí afuera, tenía algo de dinero en efectivo que mi hermana estaba ahorrando para un viaje, habría suficiente para unos meses hasta que pudiera ubicarme en algún sitio donde no pudiera ser reconocido ni buscado. Pero, era curioso, no sentía nada. Ni sorpresa, tampoco tristeza o enojo, impotencia u odio hacia mí mismo, ni un solo recuerdo me ataba a ella o me hacía sentir que ya no estaba. Si lo había hecho yo, no me importaba. Si lo había hecho otro aprovechando que estaba durmiendo para inculparme de alguna forma, tampoco me importaba, mucho menos si esa casa donde siempre habíamos vivido explotaba, no sentía ni un ápice de melancolía. Absolutamente nada. Me metí una pastilla en la boca para estar despierto en la carretera y una media sonrisa se dibujó en mis labios.


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Publicado en Relatos

Voces Insatisfechas:

– Estás equivocado, no debe hacerlo – decía una de las voces. Sonaba segura, firme, sincera -.

– Sí debería. Ese chico podría ser el definitivo – decía otra de las voces. Esta sonaba excitada, exaltada, entusiasmada -.

– ¿Y si la rechaza? ¿Has pensado en ello?

– Podrá con ello, ¡nosotros podemos con todo!

Empezaba a notar cómo me sudaban las manos y la frente, allí de pie delante del supuesto chico de mis sueños, el que esperaba una respuesta rápida pero con el que siempre me trababa a la hora de decir algo tan importante como esto. Mis labios temblaban mientras yo miraba hacia abajo, con el corazón en un puño y notando mis piernas temblar como flanes. Era incapaz de mirarle. Había ido hasta allí para pedirle salir y ni siquiera podía esbozar una sonrisa, ¿pero qué…?

– Hazlo, seguro que te dice que sí. Eres guapa, inteligente e interesante, verás como todo sale bien – esa voz me animó a levantar un poco la barbilla y separar los labios para, finalmente, decir algo pero, la otra voz me interrumpió -.

– ¡No lo hagas! Podría ocurrirte lo mismo que la última vez. Todo podría salir mal y tú verte perjudicada. ¿De verdad quieres volver a pasar por eso? – apreté los labios y, como pude me di la vuelta para volver por donde había venido -.

– No dejes que este cascarrabias dicte esta decisión con algo que viene del pasado y que no sabes ni siquiera si volverá a ocurrir. ¡Inténtalo! – yo seguía andando, dándole la espalda a ese joven apuesto, moreno, de ojos azules y sonrisa maravillosa que ahora, seguramente, estaba cerrando la puerta preguntándose por qué había llamado a su puerta sin explicación -.

– ¿Cascarrabias yo? Tú estás en las nubes – le discutió la voz seria y firme -.

– Creo que le doy a la niña un buen consejo. Tú, sin embargo y como siempre ocurre, vuelves toda la situación del revés, la haces dudar y tira la toalla.

– Recuérdame qué ocurrió la última vez que le diste esa genial idea llena de positivismo y alegrías.

– ¡No fue mi culpa! Ese tío era un aprovechado…

Empecé a notar mi cabeza dar vueltas. Las dos voces discutían, empezaba a creer que nunca se pondrían de acuerdo y yo no sería capaz de decidirme. Pasaron los temblores en cuanto crucé la calle y llegaba a mi casa. Una tercera voz que no tenía idea de dónde provenía, quizá de un punto muy profundo de mi interior, empezó a hablar con voz serena, acompasada, segura y suave, era una de esas voces que no te gustaría olvidar, que penetra en tus oídos y te hace flotar.

– Estoy lista. Quiero una nueva relación y quizá esto sea lo que esté buscando. Puede que me equivoque una vez más pero si no lo intento, no sabré si volverá a ocurrir o se convertirá en la mejor experiencia de mi vida. Debo volver allí. No quiero perder esta oportunidad. Nos conocemos desde niños, siempre hemos jugado juntos y, ¿ahora tengo miedo de decirle lo que siento? Tengo que volver.

Me llené de energía y valor para volver a llamar a su puerta una vez más. Esta vez, no sentía ningún temblor, sino confianza, algo que llevaba mucho tiempo sin sentir. No había voces que escuchar, quizá estaban expectantes para ver qué ocurría, una de ellas enfadada porque no había dejado que siguiese con su negativa y, la otra, quizá esperando ver el mejor beso de película de la historia. Cole abrió la puerta. Me miró y sonrió.

– Has vuelto.

– Sí, bueno. Quería decirte algo.

– ¿Ah, sí? ¿Qué querías decirme?

Dejó la puerta tras de sí entreabierta y sus ojos se centraron en mí completamente. Así que, le besé, sin más. Fue húmedo, intenso y duró más de lo que había esperado. ¿Me había devuelto el beso? ¿Le gustaba?

– ¿Ves? ¡Sabía que saldría bien! – la voz alegre anticipaba acontecimientos pero esperaba lo mismo que ella -.

– Déjame en paz, quiero ver cómo la destroza.

Cuando nos separamos, nos miramos durante unos segundos y sonreímos. Ambas voces siguieron hablando pero ahora, eran un eco lejano. La única voz que podía oír era la mía en mi interior, diciendo:

– ¡Esa es mi chica!


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Unsatisfied Voices:

– You’re wrong, she shouldn’t do it – said one of the voices. It sounded confident, firm, sincere -.

– Yes, she should. That boy could be the definitive one – said another of the voices. It sounded excited, exalted, enthusiastic -.

– What if he reject her? Have you thought about it?

– She can with it, we can with everything!

I began to notice how my hands and forehead sweated, standing there in front of the supposed boy of my dreams, the one who expected a quick response but with whom I always stuck when it came to say something so important as this. My lips trembled as I looked down, my heart in a fist and noticing my legs trembling like custards. I was unable to look at him. I had gone there to ask him out and I couldn’t even smile, but what…?

– Do it! He says yes for sure. You are beautiful, intelligent and interesting, you will see how everything goes well – that voice encouraged me to raise my chin a little and separate my lips to, finally, say something but, the other voice interrupted me -.

– Don’t do it! The same thing could happen to you last time. Everything could go wrong and you could be harmed. Do you really want to go through that again? – I pressed my lips and, as I could, I turned around to go back where I had come from -.

– Do not let this curmudgeon dictate this decision with something that comes from the past and that you do not even know if it will happen again. Try! – I kept walking, turning my back on that handsome, black haired, blue-eyed, wonderful smile young man who was now, surely, closing the door wondering why I had knocked on his door without an explanation -.

– Curmudgeon, me? You are in the clouds all day long!- the serious and firm voice discussed -.

– I think I give the girl a good advice. You, however, as always happens, turn the whole situation upside down, make her doubtful and make her thing in throw the towel.

– Remind me what happened the last time you gave her that great ideas full of positivity and joy.

– It wasn’t my fault! That guy was a profiteer…

I started noticing my head spinning. The two voices were arguing, I was beginning to believe that they would never agree and I would not be able to decide. The tremors passed as soon as I crossed the street and arrived at my house. A third voice that I had no idea where it came from, perhaps from a very deep point inside me, began to speak with a serene, rhythmic, confident and soft voice, it was one of those voices that you would not like to forget, that penetrates your ears and makes you float.

– I’m ready. I want a new relationship and maybe this is what I’m looking for. I may be wrong once again but if I don’t try, I won’t know if it will happen again or become the best experience of my life. I must go back there. I don’t want to miss this opportunity. We’ve known each other since we were kids, we’ve always played together, and now I’m afraid to tell him how I feel? I have to go back.

I was filled with energy and courage to knock on his door once again. This time, I didn’t feel any tremors, but confidence, something I hadn’t felt for a long time. There were no voices to hear, perhaps they were waiting to see what happened, one of them angry because the other one had not let her continue with her refusal and, the other one perhaps waiting to see the best movie kiss in history. Cole opened the door. He looked at me and smiled.

– You came back.

– Yeah, well. I have something to tell you.

– Yeah? What is it?

He left the door behind him ajar and his eyes focused on me completely. So, I kissed him. It was wet, intense and lasted longer than I had expected. Had he kissed me back? He liked it?

– See? I knew it would turn out well! – the cheerful voice anticipated events but I expected the same as she did -.

– Leave me alone, I just want to see how he destroys her.

When we got separated, we looked at each other for a few seconds and smiled. Both voices kept talking but now, they were a distant echo. The only voice I could hear was mine inside me, saying:

– That’s my girl!!


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Publicado en Reflexiones

Aprender a Decir «NO»:

Esta es una de las cosas que me ha costado más aprender y creo que lo he ido haciendo con el tiempo a la fuerza. He sido una de esas personas que siempre estaba para los demás, hacía favores, era el hombro en el que todos podían llorar y quería que estuvieran a gusto conmigo, necesitaba aceptación y que me quisieran, así que, no había cabida para el «no», incluso, hacia personas que habían sido injustas conmigo o solo se acercaban a mí por el interés. Aprendes a que no por decir «sí» la gente te aprecia más o menos, a que caes mejor a los demás o que eres más popular y todo el mundo te alaba mientras pasas por su lado, sino que, puedes tener incluso, malas respuestas, que esas personas a las que has ayudado te ignoren o que no le den importancia a lo que dices, e incluso, que no te den el trato que te mereces. Aquí es donde te preguntas: «¿para qué sirvió todo lo que hice? ¿para esto?».

El decir «no» muchas veces me ha creado una sensación de incomodidad, de tristeza, de miedo por la respuesta que pudieran tener otras personas hacia ello e incertidumbre, e incluso, me ha llevado a tener discusiones absurdas y verme en la necesidad de dar explicaciones a todo el mundo de porque digo que «no» o hago lo que hago. Creo que terminas en un círculo vicioso donde empiezas a dudar y a preguntarte «¿qué hago yo ahora?» Lo que he aprendido es que hay que hacer lo que uno quiera, le apetezca o sienta en ese momento, porque la duda puede causar más ansiedad e incertidumbre. Tampoco hay que pensar en cómo se lo tomará la otra persona, creo que hay que priorizar la salud mental de cada uno (si ese es el motivo por el que se dice «no», por ejemplo) o física y cancelar planes, si ese es el caso. Se debe priorizar cada uno a sí mismo, las situaciones futuras ya vendrán y otros planes surgirán, pero si ese día es un «no», pues lo es y punto.

Existen muchos malentendidos y enfados cuando alguien nos pide algo y no podemos, no queremos, no debemos o no nos encontramos en condiciones de hacerlo, lo he experimentado, por lo cual, lo sé. Para nosotros puede que sea normal cancelar un plan por no sentirnos emocional o físicamente bien, por estar muy cansados, por exceso de trabajo, por tareas del hogar atrasadas, por apetecerte hacer otras cosas como ver una película en la televisión… pero, para la otra persona es un rechazo, es una forma de negar algo que le apetecía hacer o a un lugar al que quería ir para pasar algún tiempo contigo, es muy probable que no lo entienda de la misma forma porque solo está viendo la situación desde su perspectiva de «yo quiero ir», «necesito tiempo de ocio», «quiero que vengas conmigo y no vienes», «ahora me tocará quedarme en casa», por lo tanto, existe una falta de empatía hacia ti, pero cada cual, mira para sí mismo sin haber comprensión por ambas partes. Por supuesto, hay que contar con un enfado o una molestia, puede no suceder y que la otra persona entienda lo que te sucede y lo respete, pero también puede caber la posibilidad de lo contrario, así que, hay que dejar a la otra persona tranquila con su molestia y que se le pase, cada uno mira para sí mismo y prioriza lo que debe priorizar, no hay que sentirse culpable o con miedo de qué dirá cuando os volváis a ver, algo que a mí me ocurría constantemente (ahora menos y sigo practicando porque me cuesta).

Como es obvio, decir «no» no debería ser una norma para todo, hay veces que se puede decir que «sí» a algo que te satisface a ti o a la otra persona y si realmente quieres hacerlo y te apetece. Creo que hay que saber decir «sí» o «no» escuchándote a ti mismo y sabiendo lo que debes o quieres hacer en todo momento, no basado solamente en lo que quiera otra persona porque terminamos perdiendo todo nuestro tiempo y energía en algo que no nos está beneficiando (si creemos que no lo hace). Toda decisión va a afectar a terceras personas (o no), hay que saber decirlo con delicadeza, sinceridad y con naturalidad. Me han aconsejado muchas veces una pequeña técnica y es esta: si alguien te dice de hacer algo, puedes darte tiempo para pensarlo y decirle que no estás seguro de si podrás hacerlo en ese momento y que se lo dirás más tarde o en unos días, por lo tanto, tienes unos instantes para pensar si te beneficia hacerlo o no, qué te aporta y si te sentirías bien haciéndolo, cómo te sientes anímicamente para realizarlo y si te dará tiempo para hacer otras cosas pendientes. Si decides que no, solo tienes que decir algo como «lo siento, no llegaré a tiempo», «me ha surgido un compromiso», «tengo mucha tarea retrasada» o «lo dejamos para otro día». Es algo rápido, sencillo, educado, delicado y tratando en todo momento de que ambas partes se sientan cómodas en la interacción y sin ofender.

Por supuesto, si existe un enfado por la otra parte, tendemos a sentirnos culpables por ello, por haberle dicho que «no» cuando somos libres de hacerlo y ha sido una decisión reflexionada con anterioridad y priorizándonos a nosotros. Con la práctica, esta culpabilidad poco a poco se va disipando (o eso me han dicho, jaja) y más adelante suele resultar más útil. En mi caso, tras decir «no» a alguien, me sentía bastante mal y no dejaba de darle vueltas a qué estaría pensando esa persona de mí, si estaría enfadada, si cuando yo la llamara me haría lo mismo o si dejaría de hablarme por completo. Todas estas dudas no desaparecen hasta que vuelves a ver a esa persona o no la vuelves a ver más por haber renunciado a «x» cosa un día, así que, trato de mantenerme ocupada con lo que tengo y debo hacer (que es por lo que he cancelado planes) y sigo con mi día como cualquier otro, intentando que esos pensamientos no se adueñen de mí. Es complejo si has sido una persona que ha complacido a los demás de forma constante porque ya no van a responder de la misma forma, suelen haber más malentendidos y no suele gustar que no des a los demás lo que quieren, pero hay que seguir priorizándose para quererse a uno mismo cada día más, que no te paren los pensamientos o las molestias de otros, recuerda que es SU molestia, no la tuya. Aprender no ocupa lugar 😉


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Learn To Say «NO»:

This is one of the things I’ve had the hardest time learning and I think I’ve been doing it over time by force. I have been one of those people who was always for others, did favors, was the shoulder on which everyone could cry and I wanted them to be comfortable with me, I needed acceptance and that they loved me, so there was no room for the «no», even, towards people who had been unfair to me or only approached me out of interest. You learn that not by saying «yes» people appreciate you more or less, that you’re the nicest person to others or that you are more popular and everyone praises you as you pass by, but that, you may even have, bad answers, that those people you have helped ignore you or that they do not give importance to what you say , and even, that they do not give you the treatment you deserve. This is where you ask yourself, «What was the point of everything I did? Just for this?».

Saying «no» has often created a feeling of discomfort, sadness, fear for the response that other people might have to it and uncertainty, and has even led me to have absurd arguments and see myself in the need to explain to everyone why I say «no» or do what I do. I think you end up in a vicious circle where you start to hesitate and ask yourself «what do I do now?» What I’ve learned is that you have to do whatever you want, feel like it or feel at that moment, because doubt can cause more anxiety and uncertainty to you. You also don’t have to think about how the other person will take it, I think you have to prioritize your mental health (if that’s the reason why you say «no», for example) or physical and cancel plans, if that’s the case. Everyone must prioritize themselves, future situations will come and other plans will arise, but if that day is a «no», then it is, period.

There are many misunderstandings and arguments when someone asks us for something and we cannot, do not want to, should not or are not in a position to do so, I have experienced it, so I know. For us it may be normal to cancel a plan because we do not feel emotionally or physically well, because we are very tired, because of the overwork, because of overdue household tasks, because you want to do other things like watching a movie on TV… but, for the other person it is a rejection, it is a way of denying something that he/she wanted to do or to a place he/she wanted to go to spend some time with you, it is very likely that he/she does not understand it in the same way because he/she is only seeing the situation from his/her perspective of «I want to go», «I need leisure time» , «I want you to come with me and you are not coming», «now it will be my turn to stay at home», therefore, there is a lack of empathy towards you, but each one looks to themselves without understanding on both sides. Of course, they’ll be angry or annoyed, it may not happen and that the other person understands what happens to you and respects it, but there may also be the possibility of the opposite, so you have to leave the other person calm with his/her annoyance and that he/she deal with it alone, we all look to ourselves and prioritizes what we must prioritize, you should not feel guilty or afraid of what he/she will say when he/she sees you again, something that happened to me constantly (now less and I continue practicing because it tends to be quite hard).

Obviously, saying «no» should not be a norm for everything, there are times when you can say «yes» to something that satisfies you or the other person and if you really want to do it and you feel like it. I think you have to know how to say «yes» or «no» by listening to yourself and knowing what you should or want to do at all times, not based only on what someone else wants because we end up wasting all our time and energy on something that isn’t benefiting us (if we think it doesn’t). Every decision will affect other people (or not), you have to know how to say it with delicacy, sincerity and naturally. I have been advised many times with a small technique and it is this: if someone tells you to do something, you can give yourself time to think about it and tell them that you are not sure if you can do it at that time and that you will tell them later or in a few days, therefore, you have a few moments to think if it benefits you to do it or not , what it brings you and if you would feel good doing it, how you feel emotionally to do it and if it will give you time to do other pending things. If you decide not to, you just have to say something like «I’m sorry, I won’t be there on time», «I’ve got a commitment», «I have a lot of work behind» or «we leave it for another day». It is something fast, simple, polite, delicate and trying at all times to make both feel comfortable in the interaction and without offending.

Of course, if there is anger on the other side, we tend to feel guilty about it, for having said ‘no’ when we are free to do so and it has been a decision that has been thought through and prioritized for us. With practice, this guilt gradually dissipates (or so I have been told, haha) and later it tends to be more useful. In my case, after saying «no» to someone, I felt pretty bad and kept thinking about what that person would be thinking of me, if I would be angry, if when I called her she would do the same to me or if she would stop talking to me altogether. All these doubts do not disappear until you see that person again or you do not see them again for having given up «x» plan one day, so I try to keep myself busy with what I have and should do (which is why I have canceled plans) and I continue with my day like any other, trying not to make those thoughts take over me. It is complex if you have been a person who has pleased others constantly because they will no longer respond in the same way, there are usually more misunderstandings and you do not usually like that you do not give others what they want, but you have to continue prioritizing yourself to love yourself more and more every day , that you do not stop the thoughts or discomforts of others, remember that it is THEIR annoyance, not yours.


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Publicado en Reflexiones

Mi Experiencia Viviendo en el Extranjero:

Puede que mucha gente que me sigue por aquí o que me conoce ya sepa que estuve viviendo durante tres años en Edimburgo (Escocia) y ha sido una experiencia que estaba esperando con ganas compartir por aquí. Diría que ha sido una experiencia cuánto más enriquecedora, donde he podido conocerme a mí misma un poco más y saber qué es realmente ser una persona extranjera, me ha dado la oportunidad de conocer otra cultura y tradiciones y me ha hecho entender más cómo actúan las personas dependiendo de su educación. He podido compararlo conmigo, en cómo nos comportamos en España y las diferentes formas de actuar, nuestras maneras de hablar y a lo que tenemos acceso aquí, lo mejor de todo y lo peor, he podido tener una mayor perspectiva de lo que me estaba perdiendo en mí país y en lo que aquí, por ejemplo, podría cambiar para que funcionara mejor. He podido ampliar horizontes, en resumen.

Ser extranjera en Edimburgo no me aportó grandes cosas, realmente. Por serlo, se te critica indirectamente, de una forma bastante sutil y si pueden explotarte en el trabajo sin que te des cuenta, pues mucho mejor. Creen que los españoles solo por serlo ya somos unos vagos que no tenemos nunca ganas de hacer nada cuando yo, personalmente, he conocido a gente muy trabajadora y muy empeñada en conseguir sus objetivos, personas muy activas y que no paran desde que les suena el despertador a las seis de la mañana. Aquí pude ver un punto en el que la gente de Reino Unido, en general, hablan en base a lo que ven cuando vienen a España a veranear, es decir, basándose en la playa, las fiestas y las paellas, esto implica que no hacemos nada más, pero como bien sabemos, nosotros somos mucho más que eso los días laborables, ¿verdad? Añadiendo también el poco caso que me hicieron cuando pedí cita en el médico creo que dos veces, la primera me dieron cita para 5 o 6 meses y la última en medio de la segunda cuarentena, me ignoraron y solo me dijeron que fuese a la farmacia a comprarme algo para lo que tenía sin haber sido atendida por un médico antes y tuve que solucionar el problema sola.

Una de las cosas que puede ser un pro y un contra a la vez, es el uso de internet para todo lo que haces. Puede ser muy útil porque no tienes que moverte de casa y si tienes algún problema puedes llamar por teléfono y solucionarlo sin tener que salir pero, para mí, sigue siendo una forma muy fría de interactuar con los demás y una manera de evitar el contacto con alguien cuando no te viene bien atenderlo. Esto me ha pasado bastantes veces y me he sentido frustrada por no poder solucionar un problema por culpa de una clave o al equivocarme en un número. También hay que añadir a esa Embajada Española que te ayuda casi que en nada, vas a preguntar y sales con las manos vacías, fui extranjera en un país que apenas conocía y en el que iba a ciegas, no entiendes mucho el funcionamiento y puedes pecar de inocente casi con cualquier cosa, era muy agobiante y me frustraba, la verdad. Los servicios que necesitas para vivir en casa son bastante sencillos y casi todo lo puedes encontrar por internet o preguntando al grupo de Facebook «Españoles por Edimburgo», además, siempre que necesitas algo de alguna compañía de teléfono, internet o luz, por ejemplo, te atienden muy bien, de hecho, los bancos y la policía creo que son los dos organismos públicos a los que más he apreciado su atención, te hablan con mucha delicadeza y amabilidad, cosa que en España tan solo puedes soñar con ello.

Normalmente, tiendes a juntarte con gente española o latina porque este país es bastante frío tanto a nivel de temperatura como en carácter y personalidad, te muestran amabilidad y honestidad cuando no les caes ni bien por ser extranjero o ser español, precisamente. Para ser más precisa, no llegas a conocer a las personas por quiénes son, sino por quiénes aparentan ser y es una forma muy fría de tratar y de quedar bien con los demás sin siquiera sentir nada por ellos, por lo que, me resultaba muy difícil entablar amistades allí porque no eran sinceros. Esto, en cierta manera, también te aísla un poco en la sociedad en la que estás viviendo, sabes el idioma pero siempre te recuerdan que no perteneces a ese país. En los trabajos suelen ser bastante abusivos (al menos, donde yo estuve y muchas malas recomendaciones que leí en páginas sobre muchos otros restaurantes donde también les ocurrió esto a extranjeros), se entretienen burlándose de las personas y pretendiendo que no lo hacen, el machismo está muy acentuado sobre todo en cuanto a cultura escocesa y polaca, al menos, hasta donde yo he conocido y no se respeta a las mujeres como ahora se están respetando mucho más en España. Esto suele chocar bastante porque como española estaba acostumbrada a ver ciertas cosas y a experimentar ese respeto, llegué a no tenerlo por ser mujer y encima española, dado que, según esta gente, los españoles somos unos cachondos y nos pasamos el día practicando el sexo, cuando ni siquiera rozan la realidad ni un poco (por supuesto, hay gente de todo tipo, habrá gente que lo hace y otra que no).

La comida fue un problema. No había tanta variedad como en nuestros queridos «Mercadona», «Carrefour», «Aldi», «Consum»… Nosotros tenemos mucha fruta y verdura que consumir y de temporada, pero allí la verdura es siempre la misma y muy escasa, la fruta queda prácticamente en el mismo lugar, pero había de todo en lo referido a congelados y comida preparada, dulces, salsas y aceites que para nosotros no son adecuados como es el de colza, que allí se vende muy bien, es barato y a la gente le gusta porque dicen que no les gusta que el aceite deje el sabor en la comida cuando, para nosotros, es lo mejor. Eché de menos muchas comidas, por descontado, y ahora que las vuelvo a tener, lo agradezco mucho porque aquello terminó siendo una mala forma de comer con sus consecuentes circunstancias para el organismo. Obviamente, el invierno no ayuda a tener una vida más llevadera, es más, te obliga a quedarte en casa encerrado porque suele ser bastante fácil que te resfríes, los cambios de temperatura son algo diario con lo que vives y tu cuerpo lo nota al instante, así que, era otro punto del que no podía zafarme.

Lo que sí me gustó del funcionamiento laboral fue que trabajaran por horas como lo haría un profesional en España, por lo que, ayudan al trabajador a ganar más dinero y poder ahorrar mucho más (aunque la vida allí es bastante cara, todo hay que decirlo). Si trabajaba todas las semanas del mes entre 50 y 60 horas, podía ganarme entre 1300 y 1600 libras, lo cual, podía pagar todos los gastos que tenía sin problema, aunque eran demasiadas horas y terminaba muy cansada. También me gustó mucho pasearme por allí a modo turista y encontrarme los paisajes más maravillosos que he visto, congelada de frío a veces, pero valía la pena. Ligado a esto y que es algo muy bueno que puede tener una ciudad como esta es que es internacional, lo que más veías eran polacos, indúes, marroquíes, chinos y japoneses, italianos, latinos y españoles, esto abre mucho las puertas al turismo.

He vuelto a España después de tres años y ver el sol prácticamente cada día, me da la vida. Tenemos una temperatura genial, una comida mediterránea muy buena y sabemos como funcionan las cosas, ¿verdad? 😉


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My Experience Living as a Foreigner:

It may be that many people who follow me here or who know me already know that I was living for three years in Edinburgh (Scotland) and it has been an experience that I was looking forward to sharing here. I would say that it has been a much more enriching experience, where I have been able to know myself a little more and know what it is really to be a foreign person, it has given me the opportunity to get to know another culture and traditions and has made me understand more how people act depending on their education. I have been able to compare it with me, in how we behave in Spain and the different ways of acting, our ways of speaking and what we have access to here, the best of all and the worst, I have been able to have a greater perspective of what I was missing in my country and what here, for example, what we could change to make it work better. I have been able to broaden my horizons, in short.

Being a foreigner in Edinburgh didn’t bring me any great things, really. For being so, you are criticized indirectly, in a rather subtle way and if they can exploit you at work without you noticing it, then much better. They believe that the Spaniards just because we are spanish, we are already lazy who never feel like doing anything when I am personally, I have met people who are very hardworking and very committed to achieving their goals, very active people who have not stopped since the alarm clock rings at six in the morning. Here I could see a point where people in the UK, in general, talk based on what they see when they come to Spain for the summer, that is, based on the beach, the parties and the paellas, this implies that we do nothing else, but as we well know, we are much more than that on weekdays, right? Adding also the little case they made me when I asked for an appointment at the doctor I think twice, the first time I got an appointment for 5 or 6 months and the last in the middle of the second quarantine, they ignored me and only told me to go to the pharmacy to buy me something for what I had without having been attended by a doctor before and I had to solve the problem alone.

One of the things that can be a pro and a con at the same time, is the use of the internet for everything you do. It can be very useful because you don’t have to move from home and if you have a problem you can call on the phone and fix it without having to go out but, for me, it’s still a very cold way to interact with others and a way to avoid contact with someone when it’s not good for you to take care of them. This has happened to me quite a few times and I have been frustrated by not being able to solve a problem because of a key or by getting a number wrong. You also have to add to that Spanish Embassy that helps you almost nothing, you are going to ask and you leave empty-handed, I was a foreigner in a country that I barely knew and in which I went blind, you do not understand much the different functions and you can fall innocent with almost anything, it was very overwhelming and frustrated to me, really. The services you need to live at home are quite simple and almost everything you can find it online or by asking the Facebook group «Spaniards in Edinburgh», in addition, whenever you need something from a telephone, internet or electricity company, for example, they attend you very well, in fact, the banks and the police I think are the two public organisms to which I have most appreciated their attention, they speak to you with great delicacy and kindness, thing that in Spanish you can just dream about.

Normally, you tend to get together with Spanish or Latin people because this country is quite cold both in terms of temperature and in character and personality, they show you kindness and honesty when you do not fall to them either because you are a foreigner or being Spanish, precisely. To be more specific, you don’t get to know people by who they are, but by who they appear to be and it’s a very cold way to deal and look good with others without even feeling anything for them, so I found it very difficult to make friends there because they weren’t sincere. This, in a way, also isolates you a little bit in the society you’re living in, you know the language but they always remind you that you don’t belong to that country. At work they are usually quite abusive (at least, where I was and many bad recommendations that I read in pages about many other restaurants where this also happened to foreigners), they entertain themselves by mocking people and pretending that they do not, the male chauvinism is very accentuated especially in terms of Scottish and Polish culture, at least, as far as I have known and women are not respected as they are now being respected much more in Spain. This usually shocks a lot because as a Spanish person I was used to seeing certain things and experiencing that respect, I came to not have it because I was a woman and above Spanish, since, according to these people, we spend the day practicing sex, when they do not even touch reality not a little (of course, there are people of all kinds, there will be people who do it and another who do not).

Food was an issue. There was not as much variety as in our beloved «Mercadona», «Carrefour», «Aldi», «Consum»… We have a lot of fruit and vegetables to consume and seasonal, but there the vegetable is always the same and very scarce, the fruit is practically in the same place, but there was everything in terms of frozen and prepared food, sweets, sauces and oils that for us are not suitable as is the rapeseed, which sells very well there, is cheap and people like it because they say that they do not like the oil to leave the flavor in the food when, for us, it is the best. I missed many meals, of course, and now that I have them again, I appreciate it very much because that ended up being a bad way to eat with its consequent circumstances for the body. Obviously, winter does not help to have a more bearable life, what is more, it forces you to stay at home locked up because it is usually quite easy for you to get a cold, temperature changes are something daily with which you live and your body notices it instantly, so, it was another point from which I could not escape.

What I did like about work was that they worked as a professional, so they help the worker to earn more money and be able to save much more (although life there is quite expensive, it must be said). If I worked every week of the month between 50 and 60 hours, I could earn between 1300 and 1600 pounds, which, I could pay all the expenses I had without problem, although it was too many hours and I ended up very tired. I also really enjoyed walking around as a tourist and finding the most wonderful landscapes I have ever seen, frozen cold at times, but it was worth it. Linked to this and that is a very good thing that a city like this can have is that it is international, what you saw most were Polish, Indians, Moroccans, Chinese and Japanese, Italians, Latinos and Spaniards people, this opens the doors to tourism a lot.

I have returned to Spain after three years and seeing the sun practically every day, gives me life. We have a great temperature, a very good Mediterranean food and we know how things work here, right? 😉


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Alas Blancas:

Érase una vez, un hada. Destinada a estar encerrada en una botella por el resto de sus días, sin una oportunidad de explicarse ante sus hermanas. La tiraron al mar para que se perdiera, para que dejara de alzar su voz y utilizar su magia para hacer el bien, algo que empezaba a estar muy mal visto entre su poblado, alguien que no quería sacrificar vidas humanas para satisfacer la suya propia, creando caos y ayudando a resurgir la magia negra, algo que los padres de Lara lucharon por enterrar para que nunca más ningún hada quisiera corromperse por ese poder.

Sus pequeñas alas empezaron a resquebrajarse poco a poco, las hermanas le habían quitado la magia que poseía desde que nació, desterrada y marchita. Llevaba intentando escapar más tiempo del que habría querido y no existía salida, era una botella sellada con magia. Estaba perdida. Recordó sus risas mientras le daban golpes, la abucheaban y la destinaban a permanecer olvidada, incluso, amando el reino de las hadas más que ninguna otra cosa en el mundo. Recordó sus miradas de satisfacción, aquella determinación que no podía asustarla más y esa condena al no querer cometer los mismos actos atroces que ellas. No pudo quitarse de la cabeza durante meses los gritos, la sangre, la masacre que desataron a través de ciudades repletas de gente inocente. Se volvieron demonios con almas oscuras y sus corazones susurraban «piedad».

Se sentó una vez más, en el centro de la botella perdida. Se zarandeaba mucho pero esto no le importó para mantenerse conectada con la madre Tierra, con su espíritu y la magia que, algún día residió dentro de ella. Cerró los ojos, inspiró y expiró. Una y otra vez. Nadie pudo derrotarla cuando los hombres lobos quisieron conquistar los bosques, tampoco las brujas, que intentaron absorber su magia para dejarlas sin nada, ni mucho menos, los gigantes que, tan solo querían ver a «esos pequeños bichejos» muertos, los cambiaformas no tuvieron nada que hacer en cuanto dejó claro que estaban allí para defender lo que era suyo y nadie les quitaría lo que habían conseguido con tanto esfuerzo y, por descontado, los humanos echaron dos pasos hacia atrás cuando contemplaron su pureza, su fuerza y el poder que albergaba. Todos ellos prefirieron la paz antes que ser derrotados sin un ápice de duda y, todo ello, lo consiguió con esa luz que salía de su pecho cada vez que se sentaba y respiraba hondo.

Esta vez, sí era fuerte. Su cabeza cayó hacia atrás, sus alas empezaron a extenderse poco a poco y la botella a romperse. Recordó a sus padres cuando le dijeron que era la única que podía controlar los bosques y que debía ser fuerte. La luz en su pecho se iluminó más. Recordó a aquellos niños que jugaban con las flores, subidos a los árboles intentando llamar la atención de sus mayores, las grandes cenas, las conversaciones de cama con sus hermanas, las preocupaciones, que fueron muchas… El cristal, al fin, se rompió en dos y la luz volvió a entrar en su pecho, dejándola exhausta con ambas piernas tocando el agua y sus alas por fin curadas. El aire chocó contra su cara, era la mejor sensación que había tenido en años, el agua fría la hizo sentir de nuevo y el viento, la hizo volar sin perder más tiempo…


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White Wings:

Once upon a time, there was a fairy. Destined to be locked in a bottle for the rest of her days, without a chance to explain herself to her sisters. They threw her into the sea to get lost, to stop raising her voice and use her magic to do good, which it was something that was very badly seen among her village, someone who did not want to sacrifice human lives to satisfy her own, creating chaos and helping to resurface black magic, something Lara’s parents struggled to bury so that no fairy would ever again want to be corrupted by that power.

Her little wings began to crack little by little, the sisters had taken away the magic she possessed since she was born, banished and withered. She had been trying to escape longer than she would have wanted and there was no way out, it was a bottle sealed with magic. She was lost. She remembered their laughters as she was beaten, booed and destined to remain forgotten, even loving the Fairy Kingdom more than anything else in the world. She also remembered their looks of satisfaction, that determination that could no longer frighten her and that condemnation by not wanting to commit the same terrible acts as them. She could not get out of her head for months the screams, the blood, the massacre they unleashed through cities full of innocent people. They became demons with dark souls and their hearts whispered for mercy.

She sat once more, in the center of the lost bottle. It was shaking a lot but she didn’t care about this to stay connected to Mother Earth, with her spirit and the magic that someday resided within her. She closed her eyes, inspired and expired. Over and over again. No one could defeat her when werewolves wanted to conquer the forests, nor did the witches, who tried to absorb their magic to leave them with nothing, not even the giants who just wanted to see «those little things» dead, the shapeshifters had nothing to do as soon as Lara made clear that they were there to defend what was theirs and no one would take away what they had achieved with so much effort and of course, humans took two steps back when they contemplated her purity, strength and the power she harbored. All of them preferred peace rather than being defeated without a shred of doubt and all of this she got it with that light coming out of her chest every time she sat and breathed deep.

This time, it was stronger. Her head fell backwards, her wings began to spread gradually and the bottle to break. She reminded her parents when she was told she was the only one who could control the woods and that she had to be strong. The light on her chest lit up more while she remembered those children who played with flowers, climbing trees trying to get the attention of their elders, the big dinners, the bed talks with their sisters, the worries, which were many… The glass, at last, broke in two and the light re-entered her chest, leaving her exhausted with both legs touching the water and her wings finally healed. The air hit her face, it was the best feeling she had in years, the cold water made her feel again and the wind, made her fly without wasting any more time…


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