Publicado en Reflexiones

Oculta:

Le ves desde donde estás, apoyada y escondida tras una pared. Él no puede verte. Te duelen los ojos, el cuerpo, estás exhausta. Quieres escapar pero no sabes cómo. Te refugias en ese pequeño cuarto que hay al final del pasillo que no sabe que existe, que ni siquiera se ha dado cuenta de que hay una puerta disimulada por la que puedes entrar y salir a placer para estar lejos de él.

Está tirado en el sofá con una cerveza en la mano, con los pies encima de la mesita de café, viendo el fútbol. Tu cuerpo tiembla todavía, mientras tratas de recordar qué podría haberte atraído de él cuando le conociste. Quizá fue su sonrisa, todavía la recuerdas como si fuera ayer, su olor lo sientes dentro de tu nariz y sus labios tocar los tuyos como dulce terciopelo. El vello de los brazos se te eriza cada vez que piensas en ello, solo fuiste una simple elección de última hora, un objeto al que iba a utilizar para sus intereses, no eres más que una nueva muñeca y ni siquiera sabías cuántas más habría en el exterior.

Ya no recuerdas cómo es sentir el sol sobre tu rostro, ni el sentir de la brisa al acariciar tu cara, ni siquiera recuerdas el sabor del café recién hecho, ya no tienes acceso a nada de eso. Has dejado de dormir, por miedo a que aparezca, por miedo a que encuentre tu escondite, por miedo a saber qué harías si volviera a besarte. Te escondes cuando vuelve la vista hacia ti, respiras hondo sabiendo que es arriesgado no quedarte en tu sitio. Te llama por tu nombre y apareces, con las manos en tu espalda y con una sonrisa queda. Él te mira de arriba a abajo con cara de asco, te manda a limpiar los dormitorios como si fueses una criada, luego te dice que le hagas la comida y le limpies la ropa, tú asientes como buena esclava.

Te acercas a la cocina y ves nuevamente esa oportunidad afilada y plateada con un mango de color negro, te tienta, quizá es la tercera vez que ha cruzado tu mente esta semana. No quieres volverte loca y hacer algo de lo que puedas arrepentirte luego pero, dejas de pensar y tu cuerpo empieza a actuar por inercia, ni siquiera te sigue, solo actúa. El cuchillo ahora está en tus manos y el silencio se apodera de ti, el partido de fútbol que dan en la televisión solo es un ruido lejano que ya no importa, esto anhela tu presencia, este momento necesita de ti, de que hagas lo que debes hacer para ser libre. Te das la vuelta y te acercas al sofá poco a poco, sin hacer ruido. El muy idiota sigue sin darse cuenta.

Solo estás a unos pasos y tus manos empiezan a temblar sin control, pero logras posicionarte justo detrás del sofá, viendo su nuca desnuda. Calculas un poco la fuerza que necesitarías y te decides, mientras él se sigue riendo por una jugada estúpida de su equipo favorito. Notas cómo la hoja afilada corta la carne de su cuello, ves que sus ojos se abren de par en par, que la sangre no deja de emanar de la herida mientras te quedas de piedra preguntándote cómo has sido capaz de hacer algo así. Ni siquiera se ha dado la vuelta. Ni siquiera ha tenido tiempo de hablar.

Su risa ya no la oyes. Sus gritos han desaparecido. Y el silencio ha vuelto, aunque su olor sigue impregnando la estancia. Una sonrisa se muestra en tu rostro, mientras te miras en el espejo del salón. Ya no te reconoces.


Hidden:

You see him from where you are, leaning and hidden behind a wall. He can’t see you. Your eyes hurt, your body hurts, you’re exhausted. You want to escape but you don’t know how. You take refuge in that small room at the end of the corridor that he does not know that it exists, that he has not even realized that there is a hidden door through which you can enter and exit at will to be away from him.

He’s lying on the couch with a beer in his hand, his feet on top of the coffee table, watching football. Your body still trembles, as you try to remember what might have attracted you to him when you met him. Maybe it was his smile, you still remember it as if it were yesterday, his smell you feel inside your nose and his lips touch yours like sweet velvet. The hair on your arms bristles every time you think about it, you were just a simple last-minute choice, an object that he was going to use for his interests, you are nothing more than a new doll and you didn’t even know how many more there would be on the outside.

You no longer remember what it’s like to feel the sun on your face, or the feeling of the breeze as it strokes your face, you don’t even remember the taste of freshly brewed coffee, you no longer have access to any of that. You’ve stopped sleeping, for fear that he will appear, for fear that he will find your hiding place, for fear of knowing what you would do if he kissed you again. You hide when he turn his eyes to you, take a deep breath knowing that it is risky not to stay in your place. He calls you by name and you appear, with your hands on your back and with a smile you remain. He looks at you from top to bottom with a disgusted face, sends you to clean the bedrooms as if you were a maid, then tells you to make his food and clean his clothes, you nod like a good slave.

You approach the kitchen and see again that sharp, silvery opportunity with a black handle, it tempts you, maybe it’s the third time it’s crossed your mind this week. You don’t want to go crazy and do something you might regret later but you stop thinking and your body starts acting by inertia, it doesn’t even follow you, it just acts. The knife is now in your hands and silence takes over you, the football match they give on TV is only a distant noise that no longer matters, this longs for your presence, this moment needs you, that you do what you must do to be free. You turn around and approach the sofa slowly, without making any noise. The very idiot still doesn’t realize of it.

You are only a few steps away and your hands begin to shake uncontrollably, but you manage to position yourself just behind the sofa, seeing his bare neck. You calculate a little the strength you would need and make up your mind, while he keeps laughing at a stupid play by his favorite team. You notice how the sharp blade cuts the flesh from his neck, you see that his eyes open wide, that the blood does not stop emanating from the wound while you stand in stone wondering how you have been able to do something like this. He hasn’t even turned around. He hasn’t even had time to speak.

You don’t hear his laughter anymore. Their screams have disappeared. And the silence has returned, although his smell continues to permeate the room. A smile showed on your face, as you looked at yourself in the mirror of the living room. You don’t recognize yourself anymore.


Publicado en Reflexiones

Lo que No Dices:

Llegas a casa, por fin, has estado deseándolo desde que entraste en el aula a primera hora de la mañana. Sabes que no tienes buena cara, así que, practicas una sonrisa falsa para fingir que todo ha ido bien, para volver a mentir de nuevo. Y funciona. Tu madre te abraza y te acompaña a tu cuarto para ayudarte a sacar los libros y los cuadernos para que empieces a hacer tus deberes, ella es muy buena contigo, no quieres que se preocupe, por eso, cada vez que te abraza y aprieta tu costado derecho, evitas quejarte, tragas tu dolor y le sigues sonriendo, centrándote en su voz.

Te deja allí, en tu escritorio y sale de la habitación, ves cómo se aleja. Pasados unos minutos, te levantas la camiseta y ves dos moretones en el costado derecho. Recuerdas la pelea. Más bien, recuerdas la paliza. Aún puedes oír tus propios gritos a la vez que te empujaban por las escaleras y dabas tumbos hasta darte contra una pared. Sigues notando las patadas en el costado, oyes sus risas mientras siguen andando y te dejan atrás. Los temblores te fastidiaban el poder levantarte, pero hiciste un esfuerzo, dolorido, fuiste al baño para respirar un poco. Te encerraste allí hasta que sonó el timbre nuevamente y tuviste que ver a esos indeseables, mientras se reían al verte y cuchicheaban algo que no alcanzaste a oír, sus burlas eran constantes y hoy no había sido una excepción. Tocas tus moretones con los dedos, duelen, duelen mucho, pero te bajas la camiseta al oír los pasos de tu madre volviendo a tu cuarto, fingiendo que pones atención a lo que estás haciendo.

Te trae la merienda, esta vez, tostadas con cacao y unas fresas para acompañar. Te da un beso en la frente y te recuerda lo importante que eres para ella, seguido de un abrazo. Qué buena es contigo, es la mejor. Nunca lo has dicho en voz alta, solo afirmas con la cabeza y le devuelves la sonrisa, no tiene por qué saberlo, nadie tiene por qué saber lo que sientes. Tu madre vuelve a salir del cuarto cerrando la puerta tras de sí para dejarte solo con tus deberes, miras las tostadas pero no tienes hambre, no recuerdas cuándo la tuviste por última vez. Pero empiezas por las fresas, no quieres que nadie haga preguntas, sino sabes que te derrumbarás y terminarás por contarlo todo. Serías débil y prometiste cuidar de ella. Sigues comiendo, no quieres dar esas explicaciones.

Recuerdas tus viajes al baño cada mañana, antes de entrar en clase. Vomitas. Lo has estado haciendo desde hacía unas tres semanas, se te revolvían las tripas cada vez que ponías un pie en el colegio, cada vez que les veías al final del pasillo, cada vez que te sonreían a lo lejos diciéndote que iban a ir a por ti sin decirlo. Tú no te merecías esto, no te lo mereces ahora. Te escondes en cuanto tienes ocasión, mientes a los profesores con que todo está bien, te has vuelto un experto. Sientes la presión en cada examen porque tienes que hacerlo bien para seguir fingiendo que todo sigue como siempre, un bajón en las notas y todo lo que has estado escondiendo bajo la superficie saldría a la luz, dejaría de ser un secreto, dejaría de ser privado. Se saldrían con la suya, quedarían impunes y sabrían que te importa lo que te hacen.

Por la noche, bajas a cenar. Sigues sin tener hambre. Hablas y bromeas con tu madre durante todo el tiempo, sigues muy bien la corriente y ni siquiera nota nada, deberías ser actor. En casa estás a salvo, bajo el manto de su protección, mirando ese cabello dorado con suaves bucles y esos ojos verdosos, brillantes, que muestran tanta ternura cada vez que los miras. Te sumes en ellos para seguir, para recorrer todo el trayecto desde casa al colegio aún sintiendo ganas de vomitar, para entrar por la puerta y notar cómo te miran, para levantarte después de una paliza, para sentir que, al menos, hay alguien bueno esperando en casa.

Hay cosas que no dices, que crees que no debes decir y está bien. Hay cosas que se esconden dentro, sentimientos que prefieres ignorar cuando te meten la cabeza en el váter o te zarandean hasta dejarte mareado y sin fuerzas, está bien evitar la emoción en ese momento, quedarte sumergido en un recuerdo que no muchos tienen y que les gustaría tener, está bien quedarse sin energía después de un día tan agotador. Y, por descontado, está bien ser un niño que no hace falta que diga nada cuando se ve cuánto llora por dentro y cuánto desea que alguien le salve. Sí, lo sé. Hay cosas que no dices…


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What You Don’t Say:

You’ve been wishing home since you walked into the classroom first thing in the morning. You know you don’t have a good face, so you practice a fake smile to pretend that everything has gone well, to lie again. And it works. Your mother hugs you and accompanies you to your room to help you take out the books and notebooks so that you start doing your homework, she is very good to you, you do not want her to worry, so every time she hugs you and squeezes your right side, you avoid complaining, you swallow your pain and you keep smiling at her, focusing on her voice.

She leaves you there, at your desk and leaves the room, you see how she walks away. After a few minutes, you lift your shirt and see two bruises on your right side. You remember the fight. Rather, you remember the beating. You can still hear your own screams as you were pushed down the stairs and tumbled up a wall. You keep noticing the kicks in the side, you hear their laughter as they keep walking and they leave you behind. The tremors bothered you to be able to get up, but you made an effort, sore, you went to the bathroom to breathe a little. You locked yourself there until the bell rang again and you had to see those undesirables, while they laughed at the sight of you and whispered something you could not hear, their taunts were constant and today had been no exception. You touch your bruises with your fingers, they hurt, they hurt a lot, but you take your shirt down when you hear your mother’s footsteps coming back to your room, pretending to pay attention to what you’re doing.

She brings you the snack, this time, two toasts with cocoa and some strawberries to accompany it. She gives you a kiss on the forehead and reminds you how important you are to her, followed by a hug. How good she is with you, she’s the best. You’ve never said it out loud, you just affirm with your head and smile back, she doesn’t have to know, no one has to know what you feel. Your mother comes out of the room again closing the door behind her to leave you alone with your homework, you look at the toast but you are not hungry, you do not remember when you last had it. But you start with strawberries, you don’t want anyone to ask questions because you know that you will collapse and end up telling everything. You would be weak and you promised to take care of her. You keep eating, you don’t want to give those explanations.

You remember your trips to the bathroom every morning, before you enter class. You puke. You’ve been doing it for about three weeks, your guts churned every time you set your foot in school, every time you saw them at the end of the hall, every time they smiled at you in the distance telling you they were going to go after you without saying it. You didn’t deserve this, you don’t deserve it now. You hide as soon as you have the opportunity, you lie to the teachers that everything is fine, you have become an expert. You feel the pressure in every exam because you have to do it right to keep pretending that everything is going on as usual, a drop in grades and everything you’ve been hiding under the surface would come to light, it would stop being a secret, it would stop being private. They would get away with it, go unpunished, and they would know you care what they did to you.

At night, you go down to dinner. You are still not hungry. You talk and joke with your mother all the time, you go with the flow very well and she doesn’t even notice anything, you should be an actor. At home you are safe, under the mantle of her protection, looking at that golden hair with soft loops and those greenish, shiny eyes, which show so much tenderness every time you look at them. You join them to continue, to travel all the way from home to school still feeling like vomiting, to enter the door and notice how they look at you, to get up after a beating, to feel that, at least, there is someone good waiting at home.

There are things you don’t say, that you think you shouldn’t say and that’s okay. There are things that are hidden inside, feelings that you prefer to ignore when they put your head in the toilet or shake you until you are dizzy and without strength, it is okay to avoid emotion at that moment, stay immersed in a memory that not many have and that they would like to have, it’s okay to run out of energy after such a tough day. And, of course, it’s okay to be a child who doesn’t need to say anything when you see how much he cries inside and how much he wants someone to save him. Yes, I know. There are things you don’t say…


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Pretende:

Volviste a sentirlo. Otra vez. No pudiste controlarlo y empezaste a notar cómo se apoderaba de ti, cómo te hablaba y te hacía sentir pequeña. Sentada en la silla, sentiste que tenías ganas de vomitar y notaste tus manos temblar. Así que, fuiste al baño corriendo, pensabas que ibas a echar hasta el desayuno pero, no fue así, solo fue una falsa alarma o, al menos, eso era lo que deseabas que fuera.

Con ambas manos en el váter, empezaste a notar que te dolía el pecho. Las primeras gotas de sudor tras los sofocos incómodos. Cambiaste de lugar, esta vez, pasaste al lavabo, pensaste que lavándote la cara te repondrías, pero tampoco fue así. Te cogiste el pecho, cuando la respiración empezaba a hacerse pesada, como si no entrara suficiente aire en tus pulmones, mientras tu corazón empezaba a palpitar rápido, notaste cómo golpeaba contra tu pecho fuertemente, cómo no podías pararlo. Empezaste a marearte. Te cogiste con firmeza al lavabo, con ambas manos en los bordes, todo te daba vueltas. Seguías intentando respirar, pero no podías, no te llegaba el aire, te estabas asfixiando. Decidiste soltar la mano derecha del lavabo para buscar tu móvil pero lo habías dejado en la cocina, y no estabas segura de que pudieses llegar allí fácilmente, te empezaban a temblar las piernas.

Notabas como si algo se hubiese apoderado de tu cuerpo, como si hubiera algo más ocupándolo, haciéndote prisionera. Tus párpados se unieron al vals, también empezaron a temblar, incontroladamente. Los cerraste, te molestaban. Apretaste los dientes, notabas como si tiritaras y no querías morderte la lengua. No podías moverte, estabas enganchada al lavabo, los músculos de tus brazos eran los que aguantaban los movimientos algo frenéticos que tu cuerpo daba, se movía como si tuviese un ataque de epilepsia, pero tú sabías que nunca habías sufrido de epilepsia. ¿Qué estaba pasando? Te preguntaste más de una vez, aterrada. Hasta que recordaste algo, viste la cara de una mujer que te decía que debías respirar con ocho años, antes de tu miedo escénico al hacer una obra de teatro, te puso la mano en el pecho y te dijo «RESPIRA, aunque parezca que no puedes o no te llegue el aire. RESPIRA profundamente, verás cómo te relajas y puedes subir al escenario». La viste delante de ti, como si fuera real, pero sabías que no lo era. Respiraste. Profundamente, aunque no pudieras.

Primera respiración. Tus brazos se relajaron poco a poco. Segunda respiración. La garganta se abrió y el aire empezó a entrar más fácilmente. Tercera respiración. Las piernas y el resto del cuerpo dejaba de moverse y tenías un mayor control sobre tu cuerpo. Cuarta respiración. El cuarto de baño dejó de girar y pudiste mirarte al espejo, toda sudada y con los ojos cansados, sin más temblores. Quinta respiración. Te dolía la mandíbula pero dejabas de apretar los dientes, habías dejado de tiritar. Sexta respiración. Tu dolor de pecho había desaparecido. Y te soltaste del lavabo, exhausta. Respiraste hondo una última vez. Tu cuerpo había vuelto a la normalidad. O, al menos, a algo que se parecía a ella. Por ahora. Sabías que aquello no había terminado, nunca terminaba.

Miraste tu reloj, ya era tarde. Te pusiste la chaqueta, cogiste el bolso y te enfundaste los tacones, tenías que llegar al trabajo a tiempo. Bajaste las escaleras a toda prisa, subiste al coche y arrancaste, dirigiéndote a la oficina. Te centraste. Tenías que pasar el día, un nuevo día. No habías tenido ningún ataque esta mañana, no te has sentido mal, el estrés no está pudiendo contigo. Estás bien. Estás sana. Estás centrada. Y tienes que creerlo para que los demás lo crean. Y así lo hiciste. Entraste en la oficina y empezaste tu trabajo, como cada mañana. Como si nada hubiera pasado. Como si hubiera sido un día cualquiera, con una sonrisa fingida dibujada en los labios y con los ojos fijos en el papeleo, nada iba a pararte. Ni siquiera el mareo que empezabas a sentir. «Otra vez no», pensaste. Tenías que seguir. Sabías que debías hacerlo.


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Pretend:

You felt it again. Once again. You couldn’t control it and you started to notice how it took hold of you, how it talked to you and made you feel small. Sitting in the chair, you felt like you wanted to vomit and you noticed your hands shaking. So, you went to the bathroom running, you thought you were going to puke breakfast but, you weren’t, it was just a false alarm or, at least, that was what you wanted it to be.

With both hands on the toilet, you began to notice that your chest hurt. The first drops of sweat after uncomfortable hot flashes. You changed the place, this time, you went to the sink, you thought that washing your face would make everything went away, but it was not like that either. You caught your chest, when the breathing began to become heavy, as if not enough air entered your lungs, while your heart began to beat fast, you noticed how it hit your chest hard, how you could not stop it. You started to get dizzy. You held firmly to the sink, with both hands on the edges, everything was spinning. You kept trying to breathe, but you couldn’t, you couldn’t breath the air, you were suffocating. You decided to release your right hand from the sink to find your phone but you had left it in the kitchen, and you were not sure that you could get there easily, your legs began to tremble.

You noticed as if something had taken over your body, as if there was something else occupying it, making you a prisoner. Your eyelids joined the waltz, they also began to tremble, uncontrollably. You closed them, they bothered you. You gritted your teeth, you noticed as if you shivered, and you didn’t want to bite your tongue. You could not move, you were hooked to the sink, the muscles of your arms were the ones that endured the somewhat frantic movements that your body gave, it moved as if it had a seizure of epilepsy, but you knew that you had never suffered from epilepsy. What was going on? You wondered more than once, terrified. Until you remembered something, you saw the face of a woman who told you that you should breathe at the age of eight, before your stage fright when doing a play, she put her hand on your chest and said «BREATHE, even if it seems that you can not or don’t feel the air inside your lungs. BREATHE deeply, you will see how you relax and you can get on stage.» You saw her in front of you, as if she was real, but you knew it wasn’t. You breathed. Deeply, even if you couldn’t.

First breath. Your arms relaxed slowly. Second breath. The throat opened and air began to enter more easily. Third breath. Your legs and the rest of your body stopped moving and you had more control over your body. Fourth breath. The bathroom stopped spinning and you could look in the mirror, you looked all sweaty and with tired eyes, without further tremors. Fifth breath. Your jaw hurt but you stopped gritting your teeth, you had stopped shivering. Sixth breath. Your chest pain was gone. And you let go of the sink, exhausted. You took a deep breath one last time. Your body was back to normal. Or, at least, something that looked like it. For now. You knew it wasn’t over, it would never ended.

You looked at your watch, it was already late. You put on your jacket, you took your bag and you put on your heels, you had to get to work on time. You hurried downstairs, got in the car and started it, heading to the office. You focused. You had to get through the day, a new day. You hadn’t had any attacks this morning, you haven’t felt bad, stress isn’t going to be with you. You are ok. You are healthy. You’re focused. And you have to believe it for others to believe it. And so you did. You walked into the office and started your work, like every morning. As if nothing had happened. As if it had been any given day, with a fake smile drawn on your lips and your eyes fixed on the paperwork, nothing was going to stop you. Not even the dizziness you were starting to feel. «Not again,» you thought. You had to keep going. You knew you had to do it.


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¿Y tú? ¿Qué eres?

¿Y tú? ¿Qué eres? ¿Un ser de otro planeta? ¿Una sombra que camina sin una meta prefijada? ¿Un bulto en el Universo? ¿Un gnomo? Quizá, con estas preguntas penséis que estoy un poco loca pero, ¿nunca os han preguntado en algún lugar qué eres refiriéndose a vuestra profesión? ¿Qué habéis respondido? Puede que sea una pregunta inocente y que la persona que la cuestiona no piense mucho en su significado y en si va a crear una pregunta obvia en la cabeza de la otra persona al hacer esta pregunta, pero, lo cierto es que soy una persona y esto no tiene que ver para nada con mi profesión. El preguntarme qué eres así de repente en medio de una conversación o nada más conocer a alguien como si fuese algo que va por encima de quién eres tú como persona, me parece bastante chocante, de hecho, la última vez que me preguntaron esto me quedé bastante contrariada y sin saber demasiado bien qué responder…

Cuando estás en esta época adulta, rondando los 30 o teniéndolos ya, siendo independiente y trabajando en cualquier cosa que te sale, se tiende a dar más importancia a esto que a nada más. ¿Has ido a la Universidad? ¿En qué trabajas? ¿Qué eres? ¿Dónde está tu oficina? Pero no te preguntan cómo estás. Todo se resume en tu trabajo, en lo que has estudiado y por qué estás en ese lugar en ese momento. Por supuesto que puede existir cierta curiosidad con los demás y quizá esto resulte normal para mucha gente pero esa pregunta hecha de esa forma, tiende a cuestionarse si no es evidente lo que eres, un ser humano corriente con un problema que has ido a resolver a ese sitio en particular. La pregunta en sí no ofende, por supuesto, bien pensado puede ser una tontería pero en ese momento, te quedas un poco confuso, «¿quién soy de qué? ¿A qué te refieres?», de hecho, esa es básicamente mi respuesta general cuando me han hecho esa pregunta porque no sé a qué se refieren y tampoco tengo por qué, es abstracta y no se centra en nada en particular.

Pero ya no solo es la pregunta, es el ambiente que se crea en sí. He estado en varios sitios donde he percibido ese «soy mejor que tú por haber estudiado una carrera universitaria» cuando yo no le doy mucha importancia a eso pero donde observo que actualmente, parece que todo se mida en qué has estudiado, dónde, si ha sido una universidad pública o privada, si te has montado tu propia empresa o si trabajas para alguien en un puesto determinado, dependiendo de todo esto, tendrás cierto valor como persona o menos. Y, me saca de quicio, sinceramente. De hecho, he conocido a mucha gente que ha estudiado durante años una carrera durísima que ni yo me imaginaría cursar en la vida y ser unas personas horribles, de hecho, es gente con la que puedes salir a algún sitio y sentirte avergonzado porque no tienen ningún sentido de la educación o el saber estar, en cambio, son súper intelectuales, unos verdaderos cerebritos en su campo y atraen la atención de bastantes personas. Y, he conocido a otra gente que no han tenido demasiado dinero nunca, no han progresado mucho en el campo educativo y que no aspiran a casarse, tener hijos o un mejor trabajo porque no tienen tantas oportunidades como cualquier otro y son unas personas muy educadas, amables, agradables y que tienen un corazón enorme, aunque tengan un montón de problemas y malos rollos. Esto no se mide por lo que estudias, LO QUE ERES o no, o si has subido a la montaña rusa por enésima vez, la verdad.

Tiendo a responder con otra pregunta, un sarcasmo o cambio de tema de repente porque no me interesa ese poco valor que se le da a las personas por lo que estudian o lo que hacen con sus vidas que, a veces, está claro que es porque necesitan cierta atención en su casa o tienen el sentido de la superioridad moral demasiado alta, la verdad, no entiendo hacia dónde va la sociedad o el mundo en general pero que no me gusta, está claro. Poco a poco, se va deshumanizando a las personas, se las va valorando mucho menos, lo que hacen por los demás ya no es importante porque todo el mundo va mirando para sí mismo cada vez más, ya no conocemos ni al vecino de enfrente en nuestro edificio, la empatía entre las personas se va disipando y vamos relacionándonos o, mejor dicho, sobreviviendo a ambientes narcisistas, ególatras y tóxicos, qué vamos a esperar…

Es triste ver cómo se anula o menosprecia a una persona por haber decidido otro camino que no ha sido el mismo que el de otros, de hecho, no todos estamos obligados a pasar por las mismas fases, procesos o aprendizajes, creo que cada uno puede elegir quién quiere ser y hacia dónde dirigirse, tanto si a los de su alrededor les parece bien o no. Se mira por encima del hombro, al obrero, al manitas, al carpintero, al electricista, al taxista o al cocinero y se vive plácidamente con la idea de «pues yo tengo más dinero», «soy más importante», «seguro que soy mejor que él» y «nunca será como yo» y es bastante penoso, la verdad. Quizá estas personas sean muy buenas en su trabajo y unos geniales autónomos que se buscan la vida como pueden, incluso, más valientes que los que se ríen de estos oficios. En mi opinión, creo que hay valor en todo aquel que quiera ser mejor cada día y que se esfuerce por serlo, costándole horrores y sobreviviendo a las malas etapas, creo que eso me dice más que la persona que tiene más dinero del mundo, una carrera universitaria en La Sorbona o un abogado de cierto prestigio.

¿Y tú? ¿Qué eres?


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¿What about you? What are you, exactly?

And what about you? What are you? A being from another planet? A shadow that walks without a preset goal? A lump in the Universe? A gnome? Perhaps, with these questions you think I’m a little crazy, but have you never been asked somewhere what you are referring to your profession? What have you answered? It may be an innocent question and the person who questions it does not think much about its meaning and whether it will create an obvious question in the other person’s head when asking this question, but the truth is that I am a person and this has nothing to do with my profession. To wonder what you are like that suddenly in the middle of a conversation or as soon as I meet someone as if it were something that goes above who you are as a person, seems quite shocking, in fact, the last time I was asked this I was quite upset and without knowing too well what to answer…

When you are in this adult season, around 30 or having them already, being independent and working on anything that comes out, you tend to give more importance to this than to anything else. Have you gone to college? What is your job? What are you? Where is your office? But they don’t ask you how are you. It all comes down to your work, what you’ve studied and why you’re in that place at the time. Of course there may be some curiosity with others and perhaps this is normal for many people but that question asked that way, tends to question if it is not obvious what you are, an ordinary human being with a problem that you have gone to solve in that particular place. The question itself does not offend, of course, well thought out can be silly but at that moment, you get a little confused, «who am I from what? In fact, that’s basically my general answer when I’ve been asked that question because I don’t know what they mean and I don’t know why either, it’s abstract and it doesn’t focus on anything in particular.

But it’s no longer just the question, it’s the environment that is created in itself. I have been in several places where I have perceived that «I am better than you for having studied a university career» when I do not give much importance to that but where I observe that currently, it seems that everything is measured in what you have studied, where, if it has been a public or private university, if you have set up your own company or if you work for someone in a certain position, depending on all this, you will have some value as a person or less. And it drives me crazy, honestly. In fact, I have met many people who have studied for years a very hard career that I would not imagine studying in life and being horrible people, in fact, they are people with whom you can go somewhere and feel ashamed because they have no sense of education or knowing how to be in a place, instead, they are super intellectuals, real brains in their field and attract the attention of quite a few people. And I have met other people who have never had too much money, have not progressed much in the educational field and who do not aspire to marry, have children or a better job because they do not have as many opportunities as any other and are very polite, kind, pleasant people who have a huge heart, even if they have a lot of problems and bad habits. This is not measured by what you study, WHAT YOU ARE or not, or whether you have climbed the roller coaster for the umpteenth time, really.

I tend to respond with another question, a sarcasm or change of subject suddenly because I am not interested in that little value that people are given for what they study or what they do with their lives that, sometimes, it is clear that it is because they need some attention at home or have the sense of moral superiority too high, the truth, I do not understand where society or the world in general is going but that I do not like, it is clear. Little by little, people are dehumanized, they are valued much less, what they do for others is no longer important because everyone is looking to themselves more and more, we no longer know the neighbor in front of us in our building, the empathy between people is dissipating and we are relating or, rather, surviving narcissistic, egomaniacal and toxic environments, what are we going to expect…

It is sad to see how a person is annulled or belittled for having decided another path that has not been the same as that of others, in fact, we are not all obliged to go through the same phases, processes or learnings, I think that everyone can choose who they want to be and where to go, whether those around them seem good or not about it You look over your shoulder, the worker, the handyman, the carpenter, the electrician, the taxi driver or the cooker and live peacefully with the idea of «because I have more money», «I am more important», «I am sure I am better than him» and «he will never be like me» and it is quite painful, the truth be told. Perhaps these people are very good at their work and great freelancers who seek life as they can, even braver than those who laugh at these trades. In my opinion, I believe that there is value in anyone who wants to be better every day and who strives to be better, living horrors and surviving the bad stages, I think that tells me more than the person who has more money in the world, a university career at the Sorbonne or a lawyer of a certain prestige.

And what about you? What are you?


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Publicado en Reflexiones

Lo que no Sabes sobre la Ansiedad. Parte II:

Tenía ganas de seguir con esta segunda parte de «Lo que no Sabes sobre la Ansiedad» que publiqué hace unos meses y que quería retomar para seguir visualizando este trastorno. Termina siendo algo con lo que vas a acabar viviendo el resto de tu vida si no eres capaz de manejarlo con las técnicas necesarias y aprendiendo a hacer actividades regularmente para bajar esos niveles de ansiedad que pueden reflejarse de una forma muy seguida en tu cuerpo. Creo que, una de las peores cosas que una persona con ansiedad puede vivir es la incomprensión de la gente que la rodea y la falta de apoyo que esto puede ocasionar, ya que, se deja a la persona que lo sufre desamparada y se convierte en fiel aprendiz de cómo esconder lo que siente tan bien que nadie sería capaz de notarlo para no molestar a los demás o porque sabe que nadie se lo va a creer, quizá porque van a decir que se hace la víctima o que solo quiere llamar la atención.

Para darle un poco más de visualización, vamos a seguir con algunas cosas más que mucha gente no sabe sobre la ansiedad 😉

  1. Las historias son reales. Nuestra mente crea una serie de suposiciones anticipatorias ante un hecho que todavía no es real pero que para nosotros es seguro y que es muy probable que ocurra. Podemos ver todo tipo de respuestas ante una misma situación, podemos verla desde diversos ángulos y esto mismo, crearnos la ansiedad. Esas historias son muy reales, tan reales e intensas que te abruman en ese momento y necesitas un stop, algo que tampoco va a ocurrir porque la mente de la persona con ansiedad va a tres mil por hora.
  2. La evitación y la huida. Al sentirnos tan incómodos ante situaciones violentas o fuera de contexto y nos sentimos tan cohibidos y fuera de lugar diciendo lo que no nos parece bien porque no estamos ni acostumbrados a negarnos a algo, tendemos a evitar la situación y preferimos irnos del lugar donde se efectúa el conflicto, sin solucionarlo y sin dar la oportunidad a otra persona a que se explique. Huimos ante lo que nosotros y, por tanto, nuestra mente interpreta como una amenaza, ya sea, en el trabajo, un familiar, un amigo de la infancia, alguien que no te cae bien en el lugar de trabajo o quién te hace la vida imposible en clase, cada cual, tiene el suyo.
  3. La alarma activada. Los seres humanos tenemos un sistema simpático y otro parasimpático. El primero es el que está íntimamente relacionado con el sistema nervioso central y el que pasa por todo nuestro cuerpo, el cual, se activa si lleva mucho tiempo con estrés, nerviosismo o ante una amenaza inminente. Esta activación provoca una serie de síntomas físicos en bucle que nos hacen sentir débiles, indispuestos, infelices e hipocondríacos perdidos. Hasta que tu cuerpo no vuelve a un estado calmado y relajado nuevamente, los síntomas no se van.
  4. La ansiedad y la alta sensibilidad. Están íntimamente relacionados, ya que, el sistema nervioso de las personas con una alta sensibilidad está mucho más desarrollado y se sienten mucho más intensos los estímulos, por tanto, es más fácil que una persona con alta sensibilidad también sufra de ansiedad, ya que, cada sensación, cada emoción o pensamiento, lo siente con mucha intensidad, a muchos les puede abrumar sobremanera y necesitan aislarse por un tiempo para que esa ansiedad se disipe.
  5. Una mente acelerada. La mente de la gente que sufre ansiedad está siempre muy acelerada y no para de captar detalles de todo tipo, sobre todo, los que puedan resultar amenazantes. Te sueles sentir inquieto, con ganas de moverte, de salir corriendo, empiezas a andar o a comer muy rápido sin darte cuenta y de tan atropellado que vas con todo, tiendes a despistarte y a desconcentrarte bastante a menudo.
  6. Actuamos en base al miedo. Nuestras decisiones, se basan ante todo en el miedo, en querer huir y evitar esa situación a toda costa para que deje de hacernos daño, nos desesperamos y cometemos errores por centrarnos solamente en lo malo, en una historia que nuestra mente nos ha contado y que no es real porque todavía no ha ocurrido. No razonamos. Actuamos en base al miedo y este nos crea más ansiedad y más miedo. Y así, sucesivamente.
  7. La ansiedad anticipatoria. Como he dicho en el primer punto, es una forma de anticiparse a una situación pensando todo tipo situaciones, circunstancias y cosas que podrían suceder en un futuro a muy corto plazo, que nos producen mucha ansiedad y que no sabemos si van a ocurrir o no. Lo mejor es que luego nos damos cuenta de que no era para tanto una vez pasado el bache.
  8. La ansiedad matutina. No tenía ni idea de esto hasta que busqué un poco de información y es, simplemente, esa inquietud que se siente nada más levantarse sin razón aparente, donde notas tu corazón un poco acelerado, que estás un tanto sudada, la boca seca y te sientes como si te hubieras tomado un café nada más abrir los ojos. Lo mejor es cuando te calzas y vas al baño, empiezas a notar dolor de cuello, de mandíbula y espalda, y ahí es cuando empiezas a preguntarte si por la noche te has puesto de los nervios y no te has enterado. Es un estado que suele pasar conforme pasa la mañana y hay días que sucede y otros días que no.
  9. Hay que trabajar diariamente. A mucha gente le sorprende pero, si tienes ansiedad, debes cuidarte como cualquier otra persona que tiene, por ejemplo, diabetes o la tensión alta, es un trabajo diario que debes mantener para seguir equilibrado, desde levantarte a las mismas horas a hacer actividades para ayudar a tu sistema parasimpático (el cual, equilibra al simpático que es el que suele estar alterado si se sufre ansiedad), ya sea a través del ejercicio, la meditación, alimentación antiinflamatoria, dar un paseo rodeado de naturaleza, irte de viaje o quedar con tus amigos. Es un trabajo interno constante donde no puedes bajar la guardia, tienes que perseverar en esas actividades para sentirte mejor cada día no importa lo vago que te sientas o lo poco que quieras moverte, hay que crear una rutina de auto cuidados.
  10. Aceptar que no siempre estarás bien. Las personas somos una montaña rusa emocional, los que tenemos ansiedad, se nos desequilibra un poco el cuerpo estando entre esta montaña rusa, así que, razón de más para entender esos cambios radicales y saber cuándo necesitamos desconectar y centrarnos en nosotros mismos. Creo que es una de las tareas más difíciles dado el estrés intrínseco que todos podemos tener en nuestras vidas y cómo nos influye, siempre tendemos a olvidarnos de nosotros y seguir corriendo para llegar a todo, eso nos hace dar por sentada la salud, bajando la guardia y cayendo en picado, nuevamente, siendo nuestra tarea volvernos a levantar.

Puede que sintamos mucho, que el miedo nos paralice, que no sepamos verbalizar lo que nos ocurre con una mayor precisión pero creo que lo intentamos cada día, luchamos por sentirnos mejor y levantarnos aún pesándonos el cuerpo o teniendo nuestra cabeza a punto de reventar. Aunque no expliquemos muy bien lo que nos pasa o cómo nos sentimos en ese momento, sabemos cuándo nos pasamos con alguien o cuándo debemos pedir perdón, al menos, algunos sí (no puedo hablar por todo el mundo). Aunque no pidamos ayuda, a veces, seguimos necesitándola o de alguien que nos recuerde que esa historia que nos estamos montando en la cabeza no es real, que debemos respirar hondo y seguir con nuestro cometido.

Puede ser difícil para nosotros continuar y seguir nuestras vidas como si nada cuando nos tomamos las cosas tan a pecho pero, ¿qué pasaría en este mundo si todas las personas carecieran de sensibilidad? A veces, nos rompemos pero somos capaces de levantarnos por nosotros mismos, nos cuesta, nos volvemos un poco irritables y quizá no podamos dormir las horas necesarias, pero somos supervivientes. Creo que eso es lo que debemos recordar cada día y, si alguien me está leyendo y se siente identificado, no dudes de que eres más fuerte de lo que crees 🙂


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Things you Don’t Know About Anxiety. Part II:

I wanted to continue with this second part of «What you don’t know about Anxiety» that I published a few months ago and that I wanted to resume to continue visualizing this disorder. It ends up being something that you will end up living the rest of your life with if you are not able to handle it with the necessary techniques and learning to do activities regularly to lower those levels of anxiety that can be reflected in a very often way in your body. I think that, one of the worst things that a person with anxiety can live is the incomprehension of the people around him/her and the lack of support that this can cause, since the person who suffers it is left helpless and becomes a faithful apprentice of how to hide what he/she feels so good that no one would be able to notice it so as not to disturb others or because he/she knows that no one will believe it, perhaps because they will say that he/she becomes the victim or that he/she just wants to attract attention.

To give anxiety disorder a little more visualization, let’s continue with a few more things that a lot of people don’t know about anxiety 😉

  1. The stories are real. Our mind creates a series of anticipatory assumptions about a fact that is not yet real but that for us is certain and that is very likely to occur. We can see all kinds of responses to the same situation, we can see it from different angles and this can create anxiety. Those stories are very real, so real and intense that they overwhelm you at that moment and you need a stop, something that is not going to happen because the mind of the person with anxiety goes to three thousand per hour.
  2. Avoidance and flight. When we feel so uncomfortable in violent situations or out of context and we feel so self-conscious and out of place saying what does not seem right for us because we are not even used to refusing something, we tend to avoid the situation and prefer to leave the place where the conflict takes place, without solving it and without giving the opportunity to another person to explain it. We flee before what we and, therefore, our mind interprets as a threat, whether it is work, a family member, a childhood friend, someone you do not like in the workplace or who makes your life miserable in class, everyone has their own.
  3. An alarm activated. Human beings have a sympathetic and a parasympathetic system. The first is the one that is intimately related to the central nervous system and the one that passes through our body, which is activated if it has been under stress, nervousness or an imminent threat for a long time. This activation causes a series of looping physical symptoms that make us feel weak, unwell, unhappy and a complete hypochondriacs. Until your body returns to a calm and relaxed state again, the symptoms don’t go away.
  4. Anxiety and high sensitivity. They are intimately related, since, the nervous system of people with a high sensitivity is much more developed and the stimuli feel much more intense, therefore, it is easier for a person with high sensitivity to also suffer from anxiety, since each sensation, each emotion or thought, feels it with great intensity, many can overwhelm them greatly and need to isolate themselves for a while so that anxiety dissipates.
  5. A racing mind. The mind of people who suffer from anxiety is always very accelerated and does not stop capturing details of all kinds, especially those that may be threatening. You usually feel restless, wanting to move, to run, you start walking or eating very fast without realizing it and so run over that you go with everything, you tend to get confused and don’t get focused quite often.
  6. We act by fear. Our decisions are based above all on fear, on wanting to flee and avoid that situation at all costs so that it stops hurting us, we despair and make mistakes by focusing only on the bad, on a story that our mind has told us and that is not real because it has not yet happened. We act by fear and it creates more anxiety and more fear. And so on.
  7. Anticipatory anxiety. As I said in the first point, it is a way of anticipating a situation thinking about all kinds of situations, circumstances and things that could happen in a very short-term future, that produce a lot of anxiety and that we do not know if they will happen or not. The best thing is that later we realize that it was not so much once the pothole passed away.
  8. Morning anxiety. I had no idea about this until I looked for a little information and it is, simply, that restlessness that you feel as soon as you get up for no apparent reason, where you notice your heart a little racing, that you are a little sweaty, your mouth dry and you feel as if you had a coffee as soon as you open your eyes. The best thing is when you put on your shoes and go to the bathroom, you start to notice neck, jaw and back pain, and that’s when you start to wonder if at night you have gotten on your nerves and you have not found out. It is a state that usually happens as the morning goes by and there are days that happen and other days that do not.
  9. You have work to do daily. Many people are surprised but, if you have anxiety, you must take care of yourself like anyone else who has, for example, diabetes or high blood pressure, it is a daily job that you must maintain to remain balanced, from getting up at the same times to doing activities to help your parasympathetic system (which balances the sympathetic one that is usually altered if you suffer anxiety), whether through exercise, meditation, anti-inflammatory eating, taking a walk surrounded by nature, going on a trip or meeting your friends. It is a constant internal work where you can not lower your guard, you have to persevere in those activities to feel better every day no matter how lazy you feel or how little you want to move, you have to create a routine of self-care.
  10. Accept that you won’t always be okay. People are an emotional roller coaster, those of us who have anxiety, our body is a little unbalanced being among this roller coaster, so all the more reason to understand those radical changes and know when we need to disconnect and focus on ourselves. I think it is one of the most difficult tasks given the intrinsic stress of this world and what influences us, we always tend to forget about ourselves and keep running to get to everything, that makes us take health for granted, lowering our guard and plummeting, again, being our task to get back up.

We may feel a lot, that fear paralyzes us, that we do not know how to verbalize what happens to us with greater precision but I think we try every day, we struggle to feel better and get up even weighing our body or having our head about to burst. Even if we don’t explain very well what happens to us or how we feel at that moment, we know when we made feel someone bad or when we should ask for forgiveness, at least, some of us do (I can’t speak for everyone). Even if we do not ask for help, sometimes, we still need it or someone who reminds us that the story we are riding on our heads is not real, that we must take a deep breath and continue with our mission.

It can be difficult for us to go on and on with our lives like nothing when we take things so seriously, but what would happen in this world if all people lacked sensitivity? Sometimes, we break but we are able to get up on our own, it’s really hard for us, we become a little irritable and we may not be able to sleep the necessary hours, but we are survivors. I think that’s what we need to remember every day and if someone is reading me and they feel identified, don’t doubt that you’re stronger than you think 🙂


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Publicado en Reflexiones

Lo que NO nos Enseñan:

Desde que entramos en el parvulario hasta que terminamos cuarto de la ESO, aprendemos un montón de conceptos referidos a la historia, las matemáticas, lengua y literatura, física y química, naturales, geografía, educación física y muchas otras cosas dependiendo del país o lugar en el que residamos. Está bien tener ciertos conocimientos sobre cultura general, cuanta más información absorbas y conozcas, mejor y menos ignorante vas a ser pero, ¿alguna vez has utilizado el teorema de pitágoras en la vida real?, ¿quizá has analizado las frases que has dicho con precisión utilizando un condicional, un sustantivo con un adverbio y los has descrito en tu cabeza?, ¿has pasado por al lado de un árbol y has sabido qué tipo de hoja es? Pongo la mano en el fuego en que nadie utiliza ninguna de estas cosas que nos obligan a estudiar en el colegio y que después desaparecen porque la vida real es muy distinta a cómo nos la pintan en el colegio.

Está bien que haya gente creyente o que adora la imagen de Dios sobre todas las cosas, yo lo respeto pero, ¿la asignatura de religión en el colegio era necesaria? Por que a mí no me ha servido de nada. Al igual que la de tecnología. He ido aprendiendo cosas quizá de lo que he ido observando a lo largo de los años, digamos que las circunstancias te enseñan más que cómo cortar una madera y qué utilizar para ello, porque para eso me voy al taller de un carpintero y busco la solución a mi problema. Pasando a los libros que nos hacían leer en Lengua y Literatura, dios mío… A mí siempre me ha gustado leer pero nos mandaban cada lectura en la que literalmente, no aprendías nada o, al menos, a mí no me decían nada, no tenían ningún mensaje o lo único interesante que te incluían era el típico romance heterosexual soso donde la mujer se ocupa de la casa y el hombre va a trabajar, nada inspirador. Teníamos asignaturas como plástica, ¿de qué me ha servido si no dibujo? La creatividad se podría inspirar de muchas formas como con música o sonidos relajantes, con lecturas interesantes que hagan que te preguntes cosas, con paseos entre naturaleza para que tus ojos se adapten a admirar la belleza de lo que te rodea y no a la superficialidad de la vida. Al menos a mí, las «enseñanzas robotizadas» del colegio no me han servido para nada.

Me parece curioso que todos salgamos de allí con una idea prefijada de lo que nos deparará la vida, desde escoger algo que te atraiga para estudiar una carrera, hasta llevarte hacia formar una familia y tener lo suficiente para vivir, quizá un trabajo estable o en un McDonald’s, a ellos poco les va a importar. Todo superficial. Sin hacer hincapié en la llamada inteligencia emocional, por ejemplo, que en la vida es muy útil porque ese tipo de conocimientos te ayudan a tener una vida más plena, a saber cómo gestionar tus emociones, a cómo identificar esos momentos de ansiedad y cómo paliarlos, a saber qué hábitos son los más adecuados para tener una vida saludable tanto emocional como físicamente que, por cierto, tampoco se incluyen asignaturas como es la nutrición. Es muy importante saber alimentarse bien, educarse en el ámbito emocional, saber técnicas de relajación para aprender a gestionarnos, incluso, asignaturas de sociología para saber cómo funciona nuestro alrededor y saber cómo adaptarnos a él. Creo que se debería invertir mucho más en humanizarnos en vez de deshumanizarnos como lo que está pasando con el COVID, por ejemplo, no nos tocamos, podemos hablar con distanciamiento social, es mejor evitar el contacto con otros para sentirse seguro de no transmitir el virus si se tiene a otros, saludable y lo más aislado posible, no sea que pensemos de más y no creamos nada de lo que nos dicen.

En mi opinión, hay mucho trabajo que hacer en cuanto a empatía se refiere, a que los niños crezcan con ciertas indicaciones de lo que será la vida cuando salgan del colegio, tener conceptos claros sobre derecho, son cosas que aprendemos en la calle y que podrían habernos guiado en su momento para tener algo más de seguridad a la hora de enfrentarnos a lo que nos depara el futuro. Sería un mundo más consciente de sí mismo, más auto didacta quizá por esa curiosidad que implicaríamos en otros al intercambiar información más humana y tendríamos una mayor colaboración unos con otros que ahora parece que nadie ayuda a nadie si no se paga con dinero. Incluso, cabría recordar que los niños hace años eran mucho más felices que nosotros, que nos empanamos con redes sociales todo el tiempo y damos más importancia a un «like» o a cuántas «views» tenemos en nuestro perfil que hacer un plan y perdernos por la montaña para disfrutar, como se hacía antes. Nos hemos convertido en robots que siguen unas pautas de pensamiento y de vida, que tienen que ser exactamente esos para evitar que nos señalen y hagan comentarios porque claro, «¿qué pensarán los demás de mí si no tengo hijos?» No nos han enseñado a buscar alternativas, a escuchar otras perspectivas, a no envidiar a quién está arriba sino a aplaudir sus logros, no nos han enseñado a enorgullecernos de lo lejos que llegamos o de lo bien que nos ha ido en el trabajo, no somos capaces de agradecer la ayuda ajena o la información que nos ofrece otro porque ya creemos que somos menos, que somos «tontos» o que ya nos han dejado en evidencia cuando pretendíamos ser los mejores y los que más sabíamos del tema.

Deberían hablarnos sobre sexualidad. Pero no esa sexualidad hetero en la que te enseñan a cómo poner un preservativo en un pene hecho de plástico y ya puedes creer que no te vas a quedar embarazada nunca si lo dejas bien puesto, sino esa sexualidad que habla de conocerse, de aceptar tu cuerpo, de diversidad, de respetar a aquellos que eligen empezar una relación con otra persona de su mismo sexo, a saber qué tipos de sexualidad hay y cómo formar parte de colectivos que promueven la libertad de estar con quién quieras sea del sexo que sea. Deberían enseñarnos a cómo protegernos de personas psicopáticas, sociopáticas y narcisistas porque salimos del colegio creyendo que todo el mundo es bueno y que les vamos a caer a todos bien, que todo el mundo ayuda a otros por placer y que todo es color de rosa y no es así ni de lejos. Deberían enseñar cuál es el perfil físico y psicológico de un maltratador, un abusador o un manipulador, por ahí hay muchos y ni la mitad de la gente ni ha oído hablar sobre ellos o cómo actúan, ni a cómo reaccionar ante cualquier circunstancia en la que ellos pretenden involucrarte y terminas echo pedazos dándote cuenta tarde de lo que te han hecho, hacia dónde has llevado tu vida por ellos y sintiéndote inútil por haberte dejado llevar. Creo que esto sería información muy importante y valiosa a enseñar porque se aprende en la calle y no sabemos protegernos ante ello. Y creo que sería de gran ayuda el introducir la Defensa Personal porque a mí, la verdad, me ha enseñado mucho sobre la constancia, la perseverancia, el compañerismo y lo segura que te sientes cuando sabes que si algo pasa, vas a poder y saber reaccionar a tiempo para que nadie te dañe físicamente. Y esto iría para todas aquellas personas que han pasado por bullying, es algo muy útil para sentirse bien con uno mismo y capaz de defenderte en momentos que lo requieran (solo para defensa, no para ir atacando por ahí a diestro y siniestro sin venir a cuento).

Actividades como el yoga, la meditación o el Tai Chi, también son muy beneficiosas para nosotros, nos ayudan a controlar la respiración, a estar más relajados y más conscientes de lo que nos rodea en el momento presente, a dejarnos fluir y a no ser tan rígidos con nosotros mismos o los demás, a depurar los pensamientos negativos, a tener un momento propio en el que pensar solo en nosotros y dejar de preocuparnos, en el que dejamos que nuestro cuerpo nos hable y nos transmita qué necesita en ese momento. Y creo que nos dejan crecer creyendo que la vida ajetreada es normal, que pensar de forma negativa nos ayuda a pensar más rápido en las amenazas y cómo aplacarlas, que el no tener ni un momento de descanso implica que estamos siendo productivos y efectivos con nuestro trabajo, que si estamos estresados solo es temporal y que si no comemos muy sano, ya habrá un momento en el que lo hagamos, no hay prisa. Nos enseñan a ser robots y a ir por la vida corriendo a todo, no sabiendo esperar. lo queremos todo para ayer, exigiendo, no respetando los tiempos de otros y criticando las acciones ajenas para sentirnos mejor con nosotros mismos. La paz mental está infravalorada y es la mejor forma de vida que cualquiera podría alcanzar con tan solo sentarse y respirar hondo…


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Things Anyone Teaches Us:

From the time we enter kindergarten until we finish at high scool, we learn a lot of concepts related to history, mathematics, language and literature, physics and chemistry, geography, physical education and many other things depending on the country or place in which we reside. It is okay to have some knowledge about general culture, the more information you absorb and know, the better and less ignorant you will be but, have you ever used the Pythagorean theorem in real life?, maybe you have analyzed the sentences you have said accurately using a conditional, a noun with an adverb and described them in your head?, have you passed by a tree and have you known what kind of leaf it has? I put my hand in the fire in which nobody uses any of these things that at schools we’re forced to study and that disappear because real life is very different from how everyone tells you at school.

It is good that there are people who believe or who worship the image of God above all things, I respect it, but was the subject of religion in school necessary? Because it has not helped me at all. Just like technology. I have been learning things perhaps from what I have been observing over the years, circumstances teach you more than how to cut a wood and what to use for it, because for that I go to a carpenter’s workshop and look for the solution to my problem. Moving on to the books that made us read in Language and Literature, my god… I have always liked to read but they sent us every reading in which literally, you did not learn anything or, at least, they did not tell me anything, they did not have any message or the only interesting thing they included was the typical bland heterosexual romance where the woman takes care of the house and the man goes to work, nothing inspiring. We had subjects as Visual Arts, what good has it been for me if I don’t draw? Creativity could be inspired in many ways such as with music or relaxing sounds, with interesting readings that make you wonder things, with walks among nature so that your eyes adapt to admire the beauty of what surrounds you and not to the superficiality of life. At least for me, the «robotic teachings» of the school have not served me well.

I find it curious that we all leave there with a preset idea of what life will bring, from choosing something that attracts you to study a career, to taking you to start a family and have enough to live, maybe a stable job or in a McDonald’s, they will care little. All superficial. Without emphasizing the so-called emotional intelligence, for example, which in life is very useful because that type of knowledge helps you to have a fuller life, to know how to manage your emotions, how to identify those moments of anxiety and how to alleviate them, to know what habits are the most appropriate to have a healthy life both emotionally and physically that, by the way, subjects such as nutrition are not included either. It is very important to know how to eat well, to be educated in the emotional field, to know relaxation techniques to learn to manage ourselves, even sociology subjects to know how our surroundings work and to know how to adapt to it. I think much more should be invested in humanizing ourselves instead of dehumanizing ourselves like what’s happening with COVID, for example, we don’t touch each other, we can talk with social distancing, it’s better to avoid contact with others to feel safe not to transmit the virus if you have it, to feel healthy and as isolated as possible, let’s not overthink too much what’s happening and believe nothing we’re told.

In my opinion, there is a lot of work to do in terms of empathy, that children grow up with certain indications of what life will be like when they leave school, having clear concepts about law, are things that we learn on the street and that could have guided us at the time to have some more security when facing what the future holds. It would be a more self-aware world, more self-taught perhaps because of that curiosity that we would imply in others by exchanging more human information and we would have a greater collaboration with each other that now seems that nobody helps anyone if it is not paid with money. It should even be remembered that children years ago were much happier than us, that we get sluggish with social networks all the time and we give more importance to a «like» or how many «views» we have in our profile than to make a plan and get lost in the mountains to enjoy, as was done before. We have become robots that follow patterns of thought and life, that they have to be exactly those to avoid being pointed out and made comments because of course, «what will others think of me if I don’t have children?» They have not taught us to look for alternatives, to listen to other perspectives, not to envy who is up but to applaud their achievements, they have not taught us to be proud of how far we have come or how well we have done at work, we are not able to thank the help of others or the information offered by another because we already believe that we are less, that we are «fools» or that they have already left us in evidence when we pretended to be the best and the ones who knew the most about the subject.

They should talk to us about sexuality. But not that hetero sexuality in which they teach you how to put a condom on a penis made of plastic and you can already believe that you will never get pregnant if you leave it well put, but that sexuality that speaks of knowing each other, of accepting your body, of diversity, of respecting those who choose to start a relationship with another person of the same sex, to know what types of sexuality there are and how to be part of collectives that promote the freedom to be with whoever you want whatever sex it is. They should teach us how to protect ourselves from psychopathic, sociopathic and narcissistic people because we leave school believing that everyone is good and that we will all like each other, that everyone helps others for pleasure and that everything is rosy and it is not like that by far. They should teach what is the physical and psychological profile of an abuser, an abuser or a manipulator, there are many out there and not half of the people have not heard about them or how they act, or how to react to any circumstance in which they intend to involve you and you end up tearing yourself to pieces realizing late what they have done to you, where you have taken your life for them and feeling useless for having let yourself go. I think this would be very important and valuable information to teach because you learn on the street and we do not know how to protect ourselves from it. And I think it would be very helpful to introduce Self-Defense because to me, the truth, it has taught me a lot about perseverance, perseverance, companionship and how safe you feel when you know that if something happens, you will be able to and know how to react in time so that no one physically harms you.

They should talk to us about sexuality. But not that hetero sexuality in which they teach you how to put a condom on a penis made of plastic and you can already believe that you will never get pregnant if you leave it well put, but that sexuality that speaks of knowing oneself, of accepting your body, the diversity that exists, respecting those who choose to start a relationship with another person of the same sex, to know what types of sexuality there are and how to be part of collectives that promote the freedom to be with whoever you want whatever the sex of the person in question. They should teach us how to protect ourselves from psychopathic, sociopathic and narcissistic people because we leave school believing that everyone is good and that we will all like each other, that everyone helps others for pleasure and that everything is rosy and it is not like that by far. They should teach what is the physical and psychological profile of an abuser or a manipulator, there are many out there and not half of the people have not heard about them or how they act, or how to react to any circumstance in which they intend to involve you and you end up tearing yourself to pieces realizing late what they have done to you, where you have taken your life for them and feeling useless for having let yourself go. I think this would be very important and valuable information to teach because you learn on the street and we do not know how to protect ourselves from it. And I think it would be very helpful to introduce Self-Defense because to me, the truth, it has taught me a lot about perseverance, consistency in what I do, companionship and how safe you feel when you know that if something happens, you will be able to and know how to react in time so that no one physically harms you. And this would go for all those people who have gone through bullying, it is something very useful to feel good about yourself and able to defend yourself at times that require it (only for defense, not to go attacking without a proper reason).

Activities such as yoga, meditation or Tai Chi, are also very beneficial for us, they help us to control the breath, to be more relaxed and more aware of what surrounds us in the present moment, to let ourselves flow and not to be so rigid with ourselves or others, to purify negative thoughts, to have a moment of our own in which to think only of ourselves and stop worrying, in which we let our body talk to us and tell us what it needs at that moment. And I think they let us grow up believing that busy life is normal, that thinking negatively helps us think faster about threats and how to placate them, that not having a moment of rest implies that we are being productive and effective with our work, that if we are stressed it is only temporary and that if we do not eat very healthy, there will already be a time when we do it, there is no hurry. They teach us to be robots and to go through life running to everything, not knowing how to wait. we want everything for yesterday, demanding, not respecting the times of others and criticizing the actions of others to feel better about ourselves. Peace of mind is undervalued and is the best way of life anyone could achieve just by sitting back and taking a deep breath…


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Publicado en Reflexiones, Sin categoría

Cuestión de Perspectiva:

Durante mucho tiempo, me he topado con varias personas, de todo tipo desde muy buenas, hasta muy malas, incluso, con gente que he tolerado porque debía en ese momento y otra con la que he tenido que mantener relación para equilibrar balanzas tanto en el trabajo como en amistades. De lo que me he dado cuenta ahora después de 29 años vagando por la Tierra es de que cada persona tiene su perspectiva y es libre de actuar y sentir como quiera o crea que debe, con sus creencias, limitaciones, miedos, comportamientos, traumas, rencores, etc., cada uno elige cómo vive su vida sin que nadie interfiera en ella o, al menos, eso es lo que no debería hacerse: interferir. Hasta este punto, está bien pero la balanza empieza a desequilibrarse cuando hay más personas alrededor, se suman más perspectivas e ideales, más valores contrapuestos y otra forma de hacer las cosas, aquí es donde se tiende a perder el respeto y a no empatizar.

Creo que las opiniones ajenas son igual de respetables que las nuestras, es algo que antes no creía ni quería aceptar bajo ningún concepto, todo el mundo tenía y debía actuar como yo porque era lo más correcto, sin darme cuenta de que lo que estaba haciendo era exigir a otro que fuera exactamente como yo quería que fuera, algo imposible, si bien lo pensamos porque cada uno ha vivido acorde a unas experiencias y creencias propias limitantes o no que nada tienen que ver con las mías o con las de otros, son exclusivas de cada uno. Necesitaba exigirles que tuvieran los mismos comportamientos que yo en sociedad, que cambiaran, que siguieran mis pasos porque era lo yo hacía, algo muy alejado de la realidad porque ningún ser humano puede actuar exactamente igual a otro, ni siquiera sus gustos van a ser exactos a los de otro, habrá ciertas diferencias dependiendo de la personalidad de cada uno. Tratamos constantemente de cambiar a los demás para que piensen como nosotros, para que sientan como nosotros y actúen de la misma forma cuando todos somos muy diferentes y sentimos de formas más intensas o menos, en el mundo existe la diversidad por algo y somos seres imperfectos por algo.

Exigimos a los demás tanto porque nos exigimos a nosotros mismos todavía más, hasta límites que rebasan nuestras posibilidades, que nos hacen ahogarnos entre tareas, incluso, tratamos de llegar a expectativas ajenas agotándonos cada día un poco más total para que nos respeten y acepten en grupos sociales a los que no hace falta pertenecer ni siquiera. Me doy cuenta de que observamos más la actuaciones ajenas para criticarlas y juzgarlas pero nunca nos paramos a observar las nuestras ni por un momento, no queremos mejorar, nos excusamos con que «yo soy así y los demás que me aguanten» sin haber entendido que somos nosotros los que debemos cambiar aceptando perspectivas y puntos de vista diferentes a los nuestros. He visto gente que por gustarte cosas distintas molestarse, he visto a otros enfadarse por escuchar una opinión ajena diferente a la suya, me he topado con muchos que son tan perfeccionistas que esperan que tú seas igual que ellos hasta el más mínimo detalle, mientras pueden crear nerviosismo, ansiedad y falsas expectativas. Somos intolerantes, por eso exigimos y rebasamos los límites, no respetamos y, mucho menos, consideramos que otros puedan tener la razón en algo. Es triste, pero cierto, así vivimos cada día y así es como el mundo se ha hecho.

«La verdad es esta y no hay otra», «ese tío es muy raro», «ha matado a otra persona, ese está pirado», «se ha colgado, qué cobarde», «lo que ha hecho no tiene ningún sentido, qué incoherente» y muchos ejemplos más que he oído. En cuanto a la verdad, cada uno tiene la suya propia tal y como la ha vivido, una opinión creada por una motivación o creencia, una forma de ver la vida muy diferente al resto, tu verdad y la mía van a ser muy diferentes, al igual que tu perspectiva y la mía, que tu opinión y la mía, que tus gustos y los míos, no hay una verdad absoluta sobre nada aunque se crea que sí. Que el vecino de enfrente sea raro será para ti porque para él, el que es raro eres tú, esa es su verdad y su realidad, desde su punto de vista, no te puede gustar su forma de vestir pero a él está visto que sí, ¿no te da confianza? No hace falta que le hables o le mires, no estás obligado, por lo tanto, sobra la crítica. Esto puede crear un poco más de polémica pero para la persona que mata a otro y es consciente de lo que está haciendo (porque la mayoría lo son) es correcto lo que ha hecho dentro de su cabeza, es su realidad y ha actuado conforme ha creído, aunque los demás pensemos que es una aberración, ¿está loco? Puede ser pero eso no es asunto tuyo, otra crítica que sobra. ¿Lo que ha hecho no tiene sentido o es incoherente? Será para ti, para la otra persona es lo más coherente del mundo, por eso lo hace, lo cual, sobra la crítica. Una persona que se ha suicidado no es cobarde, puede que las circunstancias la hayan sobrepasado y no aguantara más le presión, simplemente, ha visto esa salida, quizá hubiera otra pero tan solo ha visto esa, no puedes culparla por ello, ya ha sido suficientemente valiente aguantando lo que fuera que tuviese que vivir, ¿no crees?

Criticamos por vicio. Juzgamos a otros porque se nos llena la boca. Creemos de verdad que somos perfectos, por lo que, no hace falta observarnos y preguntarnos qué podemos cambiar, mirar lo que hacen otros es mejor porque así no nos tenemos que enfrentar a nosotros mismos ni a nuestras imperfecciones. Muchas de las conversaciones banales que tenemos a diario sobran porque todo está basado en críticas que no tienen ninguna cabida. A mí me suelen preguntar mucho por qué estoy callada, qué me pasa, por qué no hablo u opino, por qué, por qué y por qué. Es que no tengo mucho que decir, la verdad, no me paso el día comentando sobre lo que dicen o hacen otros, me interesa ver y observar lo que hago yo que para eso vivo, no baso mi vida en actuaciones ajenas, me parece una pérdida de tiempo ahora. Si no voy a decir nada bueno o no voy a aportar nada positivo, es mejor callarme. Si no voy a dar un buen ejemplo, es mejor abstenerme de actuar. Si veo algo que no me gusta, solo tengo que irme o mirar hacia otro lado. Si algo me pone nerviosa, me molesta o me inquieta de otro, soy yo la que tiene el problema, a la otra persona le da exactamente igual.

Viviríamos con más calma y paz si nos dedicáramos más tiempo, nos auto observáramos y tuviéramos auto conocimiento de qué nos pasa, qué necesitamos, sobre nuestras emociones y si respetáramos las perspectivas y formas de pensar de otros. No habrían tantos mal entendidos ni enfados innecesarios, prevalecería mucho más el silencio y la paz con uno mismo. Pero bueno, también es bueno, soñarlo, ¿verdad?


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A Perspective Thing:

For a long time, I have encountered several people, of all kinds from very good, to very bad, even with people that I have tolerated because I should at that time and another with whom I have had to maintain a relationship to balance circumstancies both at work and in friendships. What I have realized now after 29 years wandering the Earth is that each person has their perspective and is free to act and feel as they want or believe they should, with their beliefs, limitations, fears, behaviors, traumas, grudges, etc., each one chooses how he/she lives his/her life without anyone interfering in it or, at least, that’s what shouldn’t be done: interfere. Up to this point, it is fine but the balance begins to unbalance when there are more people around, more perspectives and ideals are added, more conflicting values and another way of doing things, this is where you tend to lose respect and not empathize.

I think that the opinions of others are just as respectable as ours, it is something that I did not believe or want to accept under any circumstances before, everyone had and should act like me because it was the most correct, without realizing that what I was doing was demanding someone else to be exactly as I wanted it to be, something impossible, although we think about it because each one has lived according to their own experiences and beliefs limiting or not that have nothing to do with mine or with those of others, they are exclusive to each one. I needed to demand that they have the same behaviors as me in society, that they change, that they follow in my footsteps because that was what I did, something very far from reality because no human being can act exactly like another, not even their tastes will be exact to those of another, there will be certain differences depending on the personality of each one. We constantly try to change others to think like us, to feel like us and act the same way when we are all very different and feel more intense or less the emotions, in the world there is diversity for something and we are imperfect beings for something.

We demand from others so much because we demand of ourselves even more, to limits that exceed our possibilities, that make us drown between tasks, even we try to reach other people’s expectations by exhausting ourselves every day a little more, in that way we think they respect us and accept us in social groups to which it is not even necessary to belong. I realize that we observe more the actions of others to criticize and judge them but we never stop to observe ours for a moment, we do not want to improve, we excuse ourselves with «I am like this and others who endure me» without having understood that we are the ones who must change accepting perspectives and points of view different from ours. I have seen people who, because you like different things, get upset, I have seen others get angry for hearing an opinion different from theirs, I have met many who are so perfectionists that they expect you to be the same as them down to the smallest detail, while they can create nervousness, anxiety and false expectations. We are intolerant, that is why we demand and exceed the limits, we do not respect and, much less, we consider that others may be right in something. It’s sad, but true, that’s how we live every day and that’s how the world has been made.

«The truth is this and there is no other», «that dude is very weird», «he has killed another person, that one is crazy», «he has hung himself, what a coward», «what he has done does not make any sense, how incoherent» and many more examples that I have heard. As for the truth, everyone has their own as they have lived it, an opinion created by a motivation or belief, a way of seeing life very different from the rest, your truth and mine will be very different, to the rest, your truth and mine are going to be very different, just like your perspective and mine, that your opinion and mine, that your tastes and mine, there is no absolute truth about anything even if you believe that it is. That the neighbor opposite is weird will be for you because for him, the one who is weird is you, that is his truth and his reality, from his point of view, you can not like his way of dressing but he is seen that yes, does not give you confidence? You do not need to talk to him or look at him, you are not obliged, therefore, there is plenty of criticism. This can create a little more controversy but for the person who kills another and is aware of what he is doing (because most are) it is correct what he has done inside his head, it is his reality and he has acted as he has believed, although the others think it is an aberration, He’s crazy? He may be is but that is none of your business, another criticism that is left over. Is what she has done meaningless or incoherent? It will be for you, for the other person it is the most coherent thing in the world, that’s why she does it, which, other criticism left over. A person who has committed suicide is not a coward, circumstances may have overtaken him and he could not stand the pressure anymore, he has simply seen that way out, maybe there was another but he has only seen that, you can not blame him for it, he has already been brave enough to endure whatever he had to live, don’t you think?

We criticize for vice. We judge others because our mouths fill. We truly believe that we are perfect, so it is not necessary to observe ourselves and ask ourselves what we can change, looking at what others do is better because this way we do not have to face ourselves or our imperfections. Many of the banal conversations we have on a daily basis are left over because everything is based on criticisms that have no place. I am often asked a lot why I am silent, what is wrong with me, why I do not speak or give my opinion, why, why and why. It is that I do not have much to say, the truth, I do not spend the day commenting on what others say or do, I am interested in seeing and observing what I do that I live for, I do not base my life on other people’s performances, it seems like a waste of time to me now. If I’m not going to say anything good or I’m not going to contribute anything positive, it’s better to shut up. If I am not going to set a good example, it is better to refrain from acting. If I see something I don’t like, I just have to leave or look away. If something makes me nervous, annoys me or worries me about another, I am the one who has the problem, the other person does not care.

We would live more calmly and peacefully if we devoted more time, observed ourselves and had self-knowledge of what is happening to us, what we need, about our emotions and if we respected the perspectives and ways of thinking of others. There would not be so many misunderstandings or unnecessary anger, silence and peace with oneself would prevail much more. But hey, it’s also good to dream it, right?


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Publicado en Reflexiones

Invalidación Emocional:

Creo que todos, en general, le damos la importancia a las situaciones y emociones que la requieren, aunque a veces, nos abrumemos y podamos exagerarlas de más. Cuando estamos en esos momentos en los que nos sentimos más vulnerables de lo normal, tenemos cambios emocionales o no nos sentimos al 100%, es normal necesitar un poco de ayuda, una mano amiga extendida hacia ti para lograr pasar por un mal momento o situación. En estos procesos quizá necesitemos desahogarnos, saber que hay alguien ahí, a nuestro lado, un hombro en el que llorar si las cosas se ponen feas pero, ¿y si esa persona trata nuestras emociones, problemas o situaciones como si no tuvieran la mínima importancia, te dice que los olvides o te quiere convencer de que su vida es peor que la tuya y que pasa por más dificultades que tú?

Esto es algo que pasa más a menudo de lo que pensamos. Todos pasamos por circunstancias y experiencias diferentes y desde ellas, actuamos. Por tanto, cada persona va a ver tu problema de una forma muy diferente y la solución podrá ser más sencilla o menos, podrá haberlo experimentado antes o no, quizá ni tenga la más remota idea de lo que te ocurre pero, aún así quiere formar parte. Haciendo partícipe a otro de nuestros problemas, tendemos a depender de una respuesta, una opinión o quizá una crítica, podemos caer en la positividad tóxica y nuestras emociones verse más afectadas. Podemos escuchar respuestas como: «No es para tanto», «no te deprimas, eso no es nada», «venga mujer, deja de llorar», «te preocupas demasiado», «siempre te lo tomas todo tan personal», «piensas demasiado las cosas», «déjalo estar y piensa en otra cosa», «ignóralo y no hagas caso», «haz como si no hubiera ocurrido», «otra gente lo está pasando peor que tú» y muchos más. Creo que, si una persona se siente mal, nadie debe invalidar sus emociones porque no contribuye a su mejora, sino que lo empeora. Si ves a alguien llorando y le dices que deje de llorar y no se lo tome tan a pecho, no te hará caso, llora por una razón, no puede evitarlo o, simplemente, no llorar. A las personas diagnosticadas con depresión, no les digas «no te deprimas», porque no pueden evitar estarlo por mucho que pienses que estar así es su elección.

Y creo que eso es uno de los principales problemas. Una persona no se siente emocionalmente agotada porque le apetezca, quizá ha tenido una situación estresante, traumática o quizá se auto exige demasiado día a día, pero no es algo que se pueda añadir o quitar por el gusto o disgusto de hacerlo, no hay un botón que apretar en ningún lado. Nos metemos tan dentro de nuestras emociones y situaciones que no nos paramos a pensar ni un minuto en que, si la otra persona está experimentando emociones negativas de ese tipo hay que dedicar un tiempo a escucharla, entenderla y apoyarla, sin querer terminar la conversación rápidamente porque te espera un amigo para comeros una hamburguesa, eso discúlpame pero es egoísmo. Si ves que una persona está muy mal y crees que vas a decirle una tontería, es mejor que no le digas nada, le harás más bien que mal, porque necesita apoyo, no que la castiguen más.

Otro de los problemas que veo es que cuando vemos a alguien deprimido, que está pasando por circunstancias difíciles, crisis de ansiedad, depresión, etc. creemos que se está haciendo la víctima o quiere llamar la atención, agenciándonos el derecho de no darle la importancia que tiene a lo que está diciendo o a cómo se está sintiendo. Por ello, mucha gente no lo exterioriza o se queda callada sin buscar ayuda porque cree que no le van a entender y termina peor. Hay algunos que nos hemos dedicado a fingir toda la vida para que nadie se diera cuenta, para no llamar la atención y que nos invalidaran, no nos entendieran o, simplemente, que nos pusieran la etiqueta de «locos» y, durante los años, hemos ido empeorando y sintiéndonos un poco más alejados de nuestras emociones, en vez de haberles dado la importancia y el tiempo que se merecían. Por ello, creo que no es suficiente escuchar la opinión de un amigo, familiar o personas cercanas, sino que, debemos acudir a un especialista en psicología que es una persona más neutra y te va a responder objetivamente y dando la importancia que se requiere a lo que te ocurre, mucha gente lo ha hecho y no hay que avergonzarse por necesitarlo unas pocas veces en la vida, a veces simplemente, nos abrumamos y no gestionamos bien las emociones que hace años si gestionábamos, pero no hay de qué preocuparse.

Invalidar las emociones de alguien puede radicar en problemas psicológicos tales como la ansiedad, la depresión y el sentimiento de abandono, se puede empezar a sentir desde edades tempranas o siendo ya adulto. Nuestras emociones son tan válidas como las de cualquier otro ser humano, debemos respetarlas y trabajarlas cada día, ser empáticos con otros, entender estos estados y apoyarlos, animarles a que busquen ayuda, tenderles una mano si vuelven a caer o si sienten que están solos en el mundo. Por supuesto, no soy psicóloga ni nada por el estilo pero desafortunadamente, lo he experimentado muchas veces y he visto esa necesidad de normalizar cómo nos sentimos de una forma más natural sin tener que vernos obligados a fingir estar bien cuando no es así. VALIDAR en vez de INVALIDAR 😉


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Emotional Invalidation:

I think that everyone, in general, gives importance to the situations and emotions that require it, although sometimes, we get overwhelmed and we can exaggerate them too much. When we are in those moments when we feel more vulnerable than normal, have emotional changes or do not feel 100%, it is normal to need a little help, a helping hand extended to you to get through a bad time or situation. In these processes we may need to let off steam, know that there is someone there, next to us, a shoulder on which to cry if things get ugly but, what if that person treats our emotions, problems or situations as if they were not of the slightest importance, tells you to forget them or wants to convince you that their life is worse than yours and that they go through more difficulties than you?

This is something that happens more often than we think. We all go through different circumstances and experiences and from them, we act. Therefore, each person will see your problem in a very different way and the solution may be simpler or less, they may have experienced it before or not, perhaps they do not have the remotest idea of what happens to you but, still want to be part of it. By involving another of our problems, we tend to depend on a response, an opinion or perhaps a criticism, we can fall into toxic positivity and our emotions be more affected. We can hear answers like: «It’s not so much», «don’t get depressed, that’s nothing», «come on woman, stop crying», «you worry too much», «you always take everything so personal», «you think things too much», «let it be and think about something else», «ignore it», «make it as if it hasn’t happened», «other people are having a worse time than you» and many more. I believe that, if a person feels bad, no one should invalidate their emotions because it does not contribute to their improvement, but rather makes it worse. If you see someone crying and you tell them to stop crying and not take it so seriously, they will ignore you, she/he cry for a reason, he/she can’t help it or just not cry. To people diagnosed with depression, don’t say «don’t get depressed,» because they can’t help but be depressed, no matter how much you think being like this is their choice.

And I think that’s one of the main problems. A person does not feel emotionally exhausted because he/she feels like it, maybe he/she has had a stressful, traumatic situation or maybe he/she demands too much to himself/herself day after day, but it is not something that can be added or removed for the pleasure or displeasure of doing so, there is no button to press anywhere. We get so into our emotions and situations that we don’t stop to think for a minute that, if the other person is experiencing negative emotions of that kind you have to spend some time listening to it, understanding it and supporting it, not wanting to end the conversation quickly because a friend is waiting for you to eat a hamburger. that’s excuse me it’s selfishness. If you see that a person is feeling very bad and you think you are going to tell them nonsense, it is better that you do not tell them anything, you will do them more good than bad, because they need support, not that anyone punish them more.

Another problem I see is that when we see someone depressed, who is going through difficult circumstances, anxiety crises, depression, etc. we believe that she/he is doing him/herself the victim or wants to draw attention, giving us the right not to give the importance that he/she has to what he/she is saying or how he/she is feeling. Therefore, many people do not externalize it or remain silent without seeking help because they believe that they will not understand him/her and it ends up worse. There are some that we have dedicated ourselves to pretending all our lives so that nobody noticed, so as not to attract attention and to invalidate us, not understand us or, simply, to put the label of «crazy» and, over the years, we have been getting worse and feeling a little further away from our emotions, instead of having given them the importance and time they deserved. Therefore, I think it is not enough to listen to the opinion of a friend, family member or close people, but, we must go to a specialist in psychology who is a more neutral person and will respond objectively and giving the importance that is required to what happens to you, a lot of people have done it and you shouldn’t be ashamed to need it a few times in life. sometimes we just get overwhelmed and don’t manage well the emotions that years ago we managed, but there’s nothing to worry about.

Invalidating someone’s emotions can be based on psychological problems such as anxiety, depression and feelings of abandonment, they can start to be felt from an early age or as an adult. Our emotions are as valid as those of any other human being, we must respect and work them every day, be empathetic with others, understand these states and support them, encourage them to seek help, reach out to them if they fall again or if they feel that they are alone in the world. Of course, I’m not a psychologist or anything like that but unfortunately, I’ve experienced it many times and I’ve seen that need to normalize how we feel in a more natural way without having to pretend to be okay when we don’t. VALIDATE instead of INVALIDATE 😉


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Publicado en Reflexiones

Aprender a Decir «NO»:

Esta es una de las cosas que me ha costado más aprender y creo que lo he ido haciendo con el tiempo a la fuerza. He sido una de esas personas que siempre estaba para los demás, hacía favores, era el hombro en el que todos podían llorar y quería que estuvieran a gusto conmigo, necesitaba aceptación y que me quisieran, así que, no había cabida para el «no», incluso, hacia personas que habían sido injustas conmigo o solo se acercaban a mí por el interés. Aprendes a que no por decir «sí» la gente te aprecia más o menos, a que caes mejor a los demás o que eres más popular y todo el mundo te alaba mientras pasas por su lado, sino que, puedes tener incluso, malas respuestas, que esas personas a las que has ayudado te ignoren o que no le den importancia a lo que dices, e incluso, que no te den el trato que te mereces. Aquí es donde te preguntas: «¿para qué sirvió todo lo que hice? ¿para esto?».

El decir «no» muchas veces me ha creado una sensación de incomodidad, de tristeza, de miedo por la respuesta que pudieran tener otras personas hacia ello e incertidumbre, e incluso, me ha llevado a tener discusiones absurdas y verme en la necesidad de dar explicaciones a todo el mundo de porque digo que «no» o hago lo que hago. Creo que terminas en un círculo vicioso donde empiezas a dudar y a preguntarte «¿qué hago yo ahora?» Lo que he aprendido es que hay que hacer lo que uno quiera, le apetezca o sienta en ese momento, porque la duda puede causar más ansiedad e incertidumbre. Tampoco hay que pensar en cómo se lo tomará la otra persona, creo que hay que priorizar la salud mental de cada uno (si ese es el motivo por el que se dice «no», por ejemplo) o física y cancelar planes, si ese es el caso. Se debe priorizar cada uno a sí mismo, las situaciones futuras ya vendrán y otros planes surgirán, pero si ese día es un «no», pues lo es y punto.

Existen muchos malentendidos y enfados cuando alguien nos pide algo y no podemos, no queremos, no debemos o no nos encontramos en condiciones de hacerlo, lo he experimentado, por lo cual, lo sé. Para nosotros puede que sea normal cancelar un plan por no sentirnos emocional o físicamente bien, por estar muy cansados, por exceso de trabajo, por tareas del hogar atrasadas, por apetecerte hacer otras cosas como ver una película en la televisión… pero, para la otra persona es un rechazo, es una forma de negar algo que le apetecía hacer o a un lugar al que quería ir para pasar algún tiempo contigo, es muy probable que no lo entienda de la misma forma porque solo está viendo la situación desde su perspectiva de «yo quiero ir», «necesito tiempo de ocio», «quiero que vengas conmigo y no vienes», «ahora me tocará quedarme en casa», por lo tanto, existe una falta de empatía hacia ti, pero cada cual, mira para sí mismo sin haber comprensión por ambas partes. Por supuesto, hay que contar con un enfado o una molestia, puede no suceder y que la otra persona entienda lo que te sucede y lo respete, pero también puede caber la posibilidad de lo contrario, así que, hay que dejar a la otra persona tranquila con su molestia y que se le pase, cada uno mira para sí mismo y prioriza lo que debe priorizar, no hay que sentirse culpable o con miedo de qué dirá cuando os volváis a ver, algo que a mí me ocurría constantemente (ahora menos y sigo practicando porque me cuesta).

Como es obvio, decir «no» no debería ser una norma para todo, hay veces que se puede decir que «sí» a algo que te satisface a ti o a la otra persona y si realmente quieres hacerlo y te apetece. Creo que hay que saber decir «sí» o «no» escuchándote a ti mismo y sabiendo lo que debes o quieres hacer en todo momento, no basado solamente en lo que quiera otra persona porque terminamos perdiendo todo nuestro tiempo y energía en algo que no nos está beneficiando (si creemos que no lo hace). Toda decisión va a afectar a terceras personas (o no), hay que saber decirlo con delicadeza, sinceridad y con naturalidad. Me han aconsejado muchas veces una pequeña técnica y es esta: si alguien te dice de hacer algo, puedes darte tiempo para pensarlo y decirle que no estás seguro de si podrás hacerlo en ese momento y que se lo dirás más tarde o en unos días, por lo tanto, tienes unos instantes para pensar si te beneficia hacerlo o no, qué te aporta y si te sentirías bien haciéndolo, cómo te sientes anímicamente para realizarlo y si te dará tiempo para hacer otras cosas pendientes. Si decides que no, solo tienes que decir algo como «lo siento, no llegaré a tiempo», «me ha surgido un compromiso», «tengo mucha tarea retrasada» o «lo dejamos para otro día». Es algo rápido, sencillo, educado, delicado y tratando en todo momento de que ambas partes se sientan cómodas en la interacción y sin ofender.

Por supuesto, si existe un enfado por la otra parte, tendemos a sentirnos culpables por ello, por haberle dicho que «no» cuando somos libres de hacerlo y ha sido una decisión reflexionada con anterioridad y priorizándonos a nosotros. Con la práctica, esta culpabilidad poco a poco se va disipando (o eso me han dicho, jaja) y más adelante suele resultar más útil. En mi caso, tras decir «no» a alguien, me sentía bastante mal y no dejaba de darle vueltas a qué estaría pensando esa persona de mí, si estaría enfadada, si cuando yo la llamara me haría lo mismo o si dejaría de hablarme por completo. Todas estas dudas no desaparecen hasta que vuelves a ver a esa persona o no la vuelves a ver más por haber renunciado a «x» cosa un día, así que, trato de mantenerme ocupada con lo que tengo y debo hacer (que es por lo que he cancelado planes) y sigo con mi día como cualquier otro, intentando que esos pensamientos no se adueñen de mí. Es complejo si has sido una persona que ha complacido a los demás de forma constante porque ya no van a responder de la misma forma, suelen haber más malentendidos y no suele gustar que no des a los demás lo que quieren, pero hay que seguir priorizándose para quererse a uno mismo cada día más, que no te paren los pensamientos o las molestias de otros, recuerda que es SU molestia, no la tuya. Aprender no ocupa lugar 😉


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Learn To Say «NO»:

This is one of the things I’ve had the hardest time learning and I think I’ve been doing it over time by force. I have been one of those people who was always for others, did favors, was the shoulder on which everyone could cry and I wanted them to be comfortable with me, I needed acceptance and that they loved me, so there was no room for the «no», even, towards people who had been unfair to me or only approached me out of interest. You learn that not by saying «yes» people appreciate you more or less, that you’re the nicest person to others or that you are more popular and everyone praises you as you pass by, but that, you may even have, bad answers, that those people you have helped ignore you or that they do not give importance to what you say , and even, that they do not give you the treatment you deserve. This is where you ask yourself, «What was the point of everything I did? Just for this?».

Saying «no» has often created a feeling of discomfort, sadness, fear for the response that other people might have to it and uncertainty, and has even led me to have absurd arguments and see myself in the need to explain to everyone why I say «no» or do what I do. I think you end up in a vicious circle where you start to hesitate and ask yourself «what do I do now?» What I’ve learned is that you have to do whatever you want, feel like it or feel at that moment, because doubt can cause more anxiety and uncertainty to you. You also don’t have to think about how the other person will take it, I think you have to prioritize your mental health (if that’s the reason why you say «no», for example) or physical and cancel plans, if that’s the case. Everyone must prioritize themselves, future situations will come and other plans will arise, but if that day is a «no», then it is, period.

There are many misunderstandings and arguments when someone asks us for something and we cannot, do not want to, should not or are not in a position to do so, I have experienced it, so I know. For us it may be normal to cancel a plan because we do not feel emotionally or physically well, because we are very tired, because of the overwork, because of overdue household tasks, because you want to do other things like watching a movie on TV… but, for the other person it is a rejection, it is a way of denying something that he/she wanted to do or to a place he/she wanted to go to spend some time with you, it is very likely that he/she does not understand it in the same way because he/she is only seeing the situation from his/her perspective of «I want to go», «I need leisure time» , «I want you to come with me and you are not coming», «now it will be my turn to stay at home», therefore, there is a lack of empathy towards you, but each one looks to themselves without understanding on both sides. Of course, they’ll be angry or annoyed, it may not happen and that the other person understands what happens to you and respects it, but there may also be the possibility of the opposite, so you have to leave the other person calm with his/her annoyance and that he/she deal with it alone, we all look to ourselves and prioritizes what we must prioritize, you should not feel guilty or afraid of what he/she will say when he/she sees you again, something that happened to me constantly (now less and I continue practicing because it tends to be quite hard).

Obviously, saying «no» should not be a norm for everything, there are times when you can say «yes» to something that satisfies you or the other person and if you really want to do it and you feel like it. I think you have to know how to say «yes» or «no» by listening to yourself and knowing what you should or want to do at all times, not based only on what someone else wants because we end up wasting all our time and energy on something that isn’t benefiting us (if we think it doesn’t). Every decision will affect other people (or not), you have to know how to say it with delicacy, sincerity and naturally. I have been advised many times with a small technique and it is this: if someone tells you to do something, you can give yourself time to think about it and tell them that you are not sure if you can do it at that time and that you will tell them later or in a few days, therefore, you have a few moments to think if it benefits you to do it or not , what it brings you and if you would feel good doing it, how you feel emotionally to do it and if it will give you time to do other pending things. If you decide not to, you just have to say something like «I’m sorry, I won’t be there on time», «I’ve got a commitment», «I have a lot of work behind» or «we leave it for another day». It is something fast, simple, polite, delicate and trying at all times to make both feel comfortable in the interaction and without offending.

Of course, if there is anger on the other side, we tend to feel guilty about it, for having said ‘no’ when we are free to do so and it has been a decision that has been thought through and prioritized for us. With practice, this guilt gradually dissipates (or so I have been told, haha) and later it tends to be more useful. In my case, after saying «no» to someone, I felt pretty bad and kept thinking about what that person would be thinking of me, if I would be angry, if when I called her she would do the same to me or if she would stop talking to me altogether. All these doubts do not disappear until you see that person again or you do not see them again for having given up «x» plan one day, so I try to keep myself busy with what I have and should do (which is why I have canceled plans) and I continue with my day like any other, trying not to make those thoughts take over me. It is complex if you have been a person who has pleased others constantly because they will no longer respond in the same way, there are usually more misunderstandings and you do not usually like that you do not give others what they want, but you have to continue prioritizing yourself to love yourself more and more every day , that you do not stop the thoughts or discomforts of others, remember that it is THEIR annoyance, not yours.


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Publicado en Relatos

Realidad Supuesta:

Estaba en el hospital. Me habían dicho que sufría de algo muy grave, ¿cáncer, quizá? No pude oírlo bien, la voz del médico se disipaba y su rostro se volvía borroso, no podía entenderle, sus labios se movían lentamente. Algunas enfermeras trajeron una camilla para trasladarme a mi habitación, al parecer, tenían que ingresarme, debían operarme urgentemente… ¿De qué? Noté que mi corazón me palpitaba muy rápido, que me quedaba sin aire y se me secaba la boca, como si me hubiera quedado sin saliva. Mi mente volvía una y otra vez a preguntarse qué me ocurría, por qué tenía que pasarme esto a mí y qué había hecho en la vida tan malo como para merecer aquella desdicha. Pero, operarme… ¿de qué?

Me vi a mí misma caer al suelo, hiperventilando. El médico trató de cogerme la cabeza para que no me hiciera daño y me subió a la camilla. Seguía sin poder verle nítidamente, como si mis ojos no visualizaran bien mi entorno. Noté que mis manos temblaban conforme las enfermeras me llevaban a mi habitación, pasando una puerta blanca aterradora y de la que pensaba no iba a volver a salir. Ahora mi corazón estaba a punto de salírseme del pecho, mis ojos se ensancharon y mi respiración se entrecortaba, era el momento perfecto para tener un ataque de pánico… Dios. No podía estar pasando aquello, no podía… Tenía mucho que estudiar. ¡Oh, dios mío! Mi examen. ¡Tenía un examen! Me incorporé gritando mientras las enfermeras dejaron la habitación sin siquiera volverse.

– ¿Me está escuchando? Oiga – pestañeé al tiempo que me daba cuenta de que estaba sentada frente al escritorio de mi médico – Sus resultados han salido muy bien, no tiene de qué preocuparse, puede que haya pasado por momentos de estrés últimamente y por eso haya notado algunos cambios bruscos en su cuerpo…

– Oh, emm… Eso… Eso está genial, sí – respondí, mientras observaba la habitación extrañada, ¿cómo había llegado allí? -.

Recogí los resultados de las pruebas y salí del hospital con una media sonrisa. Mi corazón ya no palpitaba deprisa, mi cuerpo había dejado de estar tenso, podía verlo todo con claridad y podía presentarme al examen de mañana. Todo había sido tan real… El hospital, la camilla, la enfermedad misteriosa y las enfermeras que ignoraban mis gritos… ¿nada de eso había ocurrido? Volví a mirar y a tocar todo mi cuerpo, ¡estaba entera! ¡Estaba viva! Con una hipocondría del carajo… pero viva.


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A Supposed Reality:

I was in the hospital. I had been told that I was suffering from something very serious, cancer, perhaps? I couldn’t hear him well, the doctor’s voice dissipated and his face became blurry, I couldn’t understand him, his lips were moving slowly. Some nurses brought a stretcher to move me to my room, apparently, they had to hospitalize me, they had to operate on me urgently… about what? I noticed my heart beating very fast, I ran out of air and my mouth dried up, as if I had run out of saliva. My mind came back again and again to wonder what was happening to me, why this had to happen to me and what I had done in life so bad as to deserve that misdeed. But, surgery… about what?

I saw myself fall to the ground, hyperventilating. The doctor tried to grab my head so it wouldn’t hurt me and put me on the stretcher. I still couldn’t see him clearly, as if my eyes didn’t visualize my surroundings well. I noticed my hands trembling as the nurses took me to my room, passing a terrifying white door and I thought I wouldn’t get out of there again. Now my heart was about to come out of my chest, my eyes widened and my breathing was choppy, it was the perfect time to have a panic attack… God. I couldn’t be going through that, I couldn’t… I had a lot to study. Oh, my God! My exam. I had an exam! I joined screaming as the nurses left the room without even turning back.

– Are you listening to me? Hey – I blinked as I realized I was sitting in front of my doctor’s desk – Your results have gone very well, you don’t have to worry, you may have been through stressful times lately and that’s why you’ve noticed some sudden changes in your body…

– Oh, emm… that… That’s great, yes – I replied, as I looked at the missed room, how had I gotten there? -.

I collected the test results and left the hospital with a half smile. My heart was no longer beating fast, my body was no longer tense, I could see everything clearly and I could go and do my tomorrow’s exam. Everything had been so real… The hospital, the stretcher, the mysterious illness and the nurses who ignored my cries … none of that had happened? I looked again and touched my whole body, I was whole! I was alive! With a crazy hypochondria… but alive.


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