Publicado en Relatos

Cerrar los Ojos:

Los médicos dijeron que podría no recordar o que podría hacerlo poco a poco, no debía prestar atención a ello, solo dejarme fluir, pero yo no podía dejarlo al azar. No recuerdo nada de ese día, de qué comí nada más levantarme o por qué cogí el coche a cierta hora que todavía no logro concretar, tampoco sé a dónde me dirigía… Dijeron que volver a ese cruce no sería una buena idea, pero decidí ir igualmente. Sola. Caminé durante un par de horas, di vueltas y más vueltas buscando la forma de volver a aquel momento pero mi memoria no reaccionaba.

Mi respiración empezó a hacerse más pesada, empezaba a dolerme el pecho y mis manos temblaban, mirando de un lado a otro desorientada, como si hubiese olvidado ese mismo cruce, como si jamás lo hubiese pisado, cuando bien sabía que lo había hecho durante el periodo de tiempo que estuve trabajando en las afueras de la ciudad. Dejé el coche que mi hermano me dejó unos metros detrás de mí tratando de no perder los nervios del todo, sintiendo el aire chocar contra mi cara, cerrando los ojos para que no me entrara polvo que había en la carretera en ellos. Al hacerlo, un golpe de dos coches apareció ante mí y pude ver cómo uno de ellos se salía por el acantilado. El hombre del otro coche, salió algo malherido pero no parecía sobrio, noté que mi cabeza se había dado contra algo duro… Abrí los ojos.

Empecé a sudar cogiéndome el pecho, ¿había recordado algo? Me senté en el bordillo de la carretera, a mediodía no había nada de tráfico y en esa zona se podía pasear, no estaba expuesta, así que, quise aprovechar para relajarme. Quise parar un momento para preguntarme si la que cayó por ese acantilado fui yo, si ese golpe tan fuerte fue el que borró gran parte de mi memoria… Aggg, si pudiera volver por un momento. Volví a cerrar los ojos maldiciendo el no poder recordar pero, una nueva imagen me hizo verme a mí misma conduciendo a la vez que cambiaba de emisora de radio, no encontraba la frecuencia que me gustaba. Mi hija me llamó al teléfono dos veces, no quise cogerlo, maldije enfadada porque volvía a molestarme mientras conducía pero lo hice igualmente porque no dejaba de llamar. Empezó a decir varias cosas que necesitaba, agobiada, gritando… quizá de la escuela o puede que para el baño, ¿algo de maquillaje? No lo oía bien. Volví a sentir un golpe en el lado izquierdo del coche y el teléfono salió disparado por la ventana, al mismo tiempo que una punzada en la rodilla hizo que volviera a abrir los ojos.

Estaba distraída. ¿Me salté el cruce? Volví a cerrar los ojos pero ya no pude ver nada más. Oscuridad absoluta. Soledad abrumadora. Y el viento soplando con fuerza invitándome a volver a casa, estaba helando y yo, ni siquiera me había percatado.


Recuerda que puedes apoyar el blog a través de Patreon, escribo relatos más elaborados y personales:

www.patreon.com/trackontime


Closing my Eyes:

The doctors said I might not remember or I could do it little by little, I shouldn’t pay attention to it, just let me flow, but I couldn’t leave it to chance. I don’t remember anything about that day, what I ate as soon as I got up or why I took the car at a certain time that I still can’t realize, I don’t know where I was going… They said going back to that junction wouldn’t be a good idea, but I decided to go anyway. Alone. I walked for a couple of hours, went around and around looking for a way to go back to that moment but my memory didn’t react.

My breathing began to get heavier, my chest began to hurt and my hands trembled, looking back and forth disoriented, as if I had forgotten that same crossing, as if I had never stepped on it, when I knew I had so during the period of time I was working on the outskirts of the city. I left the car that my brother left me a few meters behind me trying not to lose my nerves at all, feeling the air crash into my face, closing my eyes so that I wouldn’t get dust that was on the road on them. In doing so, a blow from two cars appeared on my mind before me and I could see one of them coming off the cliff. The man in the other car, came out somewhat badly hurt but did not seem sober, I noticed that my head had been hit against something hard… I opened my eyes instantly.

I started sweating by grabbing my chest, had I remembered anything? I sat on the curb of the road, at noon there was no traffic and in that area you could walk, I was not exposed, so, I wanted to take the opportunity to relax. I wanted to stop for a moment to ask myself if it was me who fell off that cliff, if that hard blow was the one that erased much of my memory… Aggg, if I could come back for a moment. I closed my eyes again cursing not being able to remember but, a new image made me see myself driving while changing radio stations, I could not find the frequency I liked. My daughter called me on the phone twice, I didn’t want to pick it up, I was angry because she was calling again while I was driving but I picked up anyway because she didn’t stop calling. She started saying several things she needed, overwhelmed, screaming… maybe from school or maybe for the bathroom, some makeup? I didn’t hear it right. I felt a blow again on the left side of the car and the phone went out the window, at the same time that a twinge in the knee caused me to open my eyes again.

I was distracted. Did I skip the crossing? I closed my eyes again but I couldn’t see anything else. Absolute darkness. Overwhelming loneliness. And the wind blowing hard inviting me to come home, it was freezing and I hadn’t even noticed.


Remember you can support the blog through Patreon, I write short stories more elaborated and personal:

www.patreon.com/trackontime


Publicado en Relatos

Una Pausa Sorprendente:

– Soy tu hija.

Una vida acompasada y sin demasiado ruido, fue interrumpida por aquella menuda niña de siete años con ambos pies sobre mi rellano, llevaba gafas, una coleta algo deshecha y un vestido azul bastante bonito, era algo rarita. No supe qué decir, había tenido un día de perros en la Universidad y solo me faltaba tener otro contratiempo como este para que fuera aún más malo.

– Mira, no vendo regalos ni caramelos, no eres mi hija. Vete a jugar a otro sitio.

– Eres mi padre, lo dice esta prueba de paternindad.

Me entregó un papel algo doblado y mojado dada la lluvia que caía desde hacía una hora. Lo leí detenidamente, al parecer, los datos cuadraban. Mis ojos se abrieron y noté una presión en el pecho bastante molesta que traté de ignorar. La miré y volví a mirar el papel, la volví a mirar y se mantenía allí, sonriendo, segura de lo que estaba diciendo y, quizá, esperando una respuesta.

– Puede que sea un error.

– No lo es. Eres mi padre, la prueba se realizó dos veces, ¿lo ves aquí?

Puso un dedo sobre el papel enseñándome a qué se refería. Obviamente, ya lo había leído. Volví a doblar el papel y respiré hondo, sabía que no iba a deshacerme de aquella niña molesta, así que, la dejé pasar, le di un vaso de agua y me senté frente a ella en el sofá de la biblioteca con un teléfono en la mano. Tenía que solucionar aquello.

– ¿Dónde está tu madre?

– En casa, creo.

– ¿Sabes cuál es su número de teléfono?

Sacó un papel pequeño del bolsillo más pequeño de su mochila y me lo entregó, suspiré aliviado. La dejé sola con un libro en las manos para que se entretuviera y llamé al número que aparecía en el papel. Sonó varias veces hasta que una voz dulce y clara respondió, me resultaba bastante familiar pero no conseguía ubicarla en mi mente. Tenía que averiguar quién era, me había acostado con muchas mujeres durante siete años…

– Hola, buenos días. Lamento molestarla pero su hija está en mi casa.

– ¿Angela está en su casa? Oh, lo siento mucho, ¿está bien?

– Está en mi biblioteca leyendo un libro pero asegura ser mi hija, ¿sabe usted algo de eso?

– Bueno, hizo un trabajo sobre la paternidad y consiguió algunas cosas de su padre que yo tenía guardadas en unas cajas. Lamento que le haya molestado.

– Venga a recogerla cuando pueda, por favor. Estoy algo ocupado.

– Por supuesto, no se preocupe. Ahora mismo voy.

Mientras esperaba que su madre llegara, observé a aquella niña menuda y tan interesada en el libro que había empezado a leer. Estaba totalmente en silencio, el cual, no le molestaba, no quería interactuar conmigo y parecía no importarle que yo no lo hiciera con ella. Estaba conforme con que su madre viniera y en irse sin recibir nada mío, no esperaba nada de mí o de la situación. Era increíble cómo de ingenuos eran los niños…

Me acerqué a ella y le dejé un sándwitch sobre la mesita que había frente al sofá, supuse que tendría hambre. Angela cerró el libro, me sonrió y se puso a comer mirando a la nada. Me senté a la otra punta del sofá y seguí mirándola, quería decir algo pero, a la vez, no quería decir nada.

– ¿Cómo has venido hasta aquí?

– En autobús.

– ¿Cómo has sabido dónde vivía?

– Mi madre guarda muchas cosas en el sótano, recuerdos, ya sabes.

– ¿Tenías dinero para venir hasta aquí? Tienes siete años…

– Que tenga siete años no implica que no tenga dinero.

– Es cierto, sí.

El sonido del timbre nos interrumpió. Ambos nos acercamos a la puerta. Cuando la abrí la recordé al instante. Pam. Ese era su nombre. Fue esa mujer que tardé tanto en olvidar, siete años exactamente. Se disculpó una vez más y se fue. La presión del pecho desapareció. No volví a saber nada más de ambas.


Recuerda que puedes apoyar el blog a través de Patreon, escribo relatos más elaborados y personales:

www.patreon/trackontime


A Surprisingly Pause:

-I’m your daughter.

A life sincronized and without too much noise, was interrupted by that small seven-year-old girl with both feet on my landing, wore glasses, a somewhat undone ponytail and a pretty blue dress, she was like a weirdo. I didn’t know what to say, I had a pretty bad day in college and I just needed to have another setback like this to make it even meaner.

-Look, I don’t sell gifts or candies, you’re not my daughter. Go and play elsewhere.

-You’re my dad, this paternity test confirms it.

She gave me a folded wet paper given the rain that’s been falling for an hour. I read it carefully, apparently, the data was squared. My eyes opened and I noticed a pretty annoying chest pressure that I tried to ignore. I looked at her and looked at the paper again, looked at her again and kept there, smiling, sure of what she was saying and, perhaps, waiting for an answer.

-Could be an error.

-It’s not. The test was realized twice, do you see it here?

She put a finger on the paper showing me what she meant. Obviously, I’ve already read it. I folded the paper again and took a deep breath, I knew I wasn’t going to get rid of that annoying girl, so I let her through, I gave her a glass of water and sat in front of her on the library couch with a phone in my hand. I had to work that out.

-Where’s your mother?

-At home, I think.

-Do you know her telephone number?

She pulled a small piece of paper out of the smaller pocket of his backpack and handed it to me, I sighed relieved. I left her alone with a book on her hands to entertain herself and called the number on the paper. It sounded several times until a sweet, clear voice answered, it was quite familiar to me, but I couldn’t put it in my mind. I had to find out who she was, I had slept with a lot of women for seven years…

-Hello, good morning. I’m sorry if I bother you but your daughter is at my house.

-Angela is at your house right now? Oh, sorry. Are she ok?

-She’s reading a book in my library and she assures she’s my dauther, do you know something about that?

-Well, she did a certain homework about patternity, she got some things I kept and put some pieces together. I’m sorry if she bothered you…

-Come here when you can and take her home, I’m quite busy.

-Ok, no worries, I’ll go right now.

As I waited for her mother to arrive, I watched that little girl so interested in the book she had begun to read. She was totally silent, which not bothering her, she didn’t want to interact with me and seemed not to mind if I didn’t do it with her. She was happy that her mother came and left without receiving anything from me or the situation. It was amazing how naive the children were…

I approached her and left her a sandwitch on the coffee table in front of the couch, I figured she’d be hungry. Angela closed the book, smiled at me and started eating looking out at nothing. I sat on the other side of the couch and kept looking at her, I wanted to say something but at the same time I didn’t want to say anything.

-How did you came here?

-On the bus.

-How did you know where I live?

-My mum keep some stuff in the basement, I just took some.

-Did you have money to come here? You’re seven…

-That I’m seven it doesn’t mean I couldn’t have money.

-Yeah, right.

The sound of the bell interrupted us. We’re both approaching the door. When I opened it, I remembered her instantly. Pam. That was her name. It was that woman I took so long to forget, exactly seven years. He apologized once more and left. The chest pressure’s gone. I never heard from both of them again.


Remember you can support the blog through Patreon, I write short stories more elaborated and personal:

www.patreon.com/trackontime


Publicado en Relatos

Un Recuerdo Vivo:

Marlene estaba sentada frente a Jacob. Ella no parecía que quisiera hablar demasiado y él, tan solo quería sacarle las palabras de su boca.

– Tan solo quiero llevarte a ver las estrellas toda la noche, es una idea muy romántica.

– Puede que sí.

– ¿Acaso te gustaría?

– Quizá.

Marlene levantó la mirada y se quedó unos minutos observando las expresiones de su interlocutor. Parecía sorprendida, puede que arrepentida por haber estado metida en el libro que tenía entre las manos y no en las palabras de aquel joven interesado en llevarla a ver mundo.

– ¿No sabes qué decir?

– No, emm… Solo estaba pensando.

– ¿Qué pensabas?

– ¿Nos conocemos de algo? Me resultas familiar…

– Sí, puede que sí.

– Te he visto en algún sitio, estoy segura.

– Nos dimos el primer beso cuando teníamos unos tres años, a los cinco te dije que serías mi novia y a los diez, te prometí que nunca te olvidaría y cuando fuésemos mayores me casaría contigo.

– Oh… ¿Jacob?

– ¡Ese soy yo! Una promesa es una promesa…

Marlene se levantó de su asiento para abrazarle. No esperaba que algo así pudiera ocurrir, tampoco que se hubiese olvidado de alguien como él que siempre había formado parte de su infancia. Se fue y sus palabras dejaron de tener tanto sentido, solo un amor pasajero, platónico y sin importancia pero mirándole, podía volver a aquellos momentos, sonriendo.

– Te invito a otra copa.

– Oh, no podría beber más… Además, hay demasiada gente en la barra.

Jacob le trajo la bebida en poco tiempo, la rosa que le dio a Marlene la sorprendió e hizo que riera inocentemente. Él también sonreía y parecía que la enorme conexión entre ambos todavía no se había evaporado.

– Y, bueno, ¿qué ha sido de ti? Has vuelto después de ese viaje a Italia.

– Sí, viví allí hasta hace muy poco. Mi padre murió hace unos meses y no me quedaba demasiado en Italia como para quedarme, solo recuerdos a los que volver.

– Oh, lo siento mucho. Pensé que ya no iba a verte más, os marchasteis muy rápido.

– Siento que eso te afectara.

– No me… ¿Por qué dices que me afectó? ¡No lo hizo!

– No me despedí de ti, así que, cuando volví para hacerlo, llorabas en los brazos de tu madre. Supe que, algún día, debía volver.

Su noche se volvía cada vez más intensa, llena de “lo siento” y “me gustaría”, sonrisas que les llevaron a beber más de la cuenta y contarse historias divertidas. Fue una velada inolvidable, al menos, para Marlene, la que no parecía a favor de compartir lo que sentía. Esa conexión seguía latente conforme subían a casa de Marlene besándose y desnudándose, no parecía que quisieran quitarse las manos de encima.

La pasión les envolvió hora tras hora, no se despegaron hasta que el sol salió. Marlene fue la primera en abrir los ojos, levantarse de la cama de un salto y ver que eran las nueve y cuarto. Tuvo que despertar a Jacob.

– ¡Vamos, levanta!

– ¿Qué…? Pero, ¿qué pasa?

– Tienes que irte.

– ¿Por qué?

– Son más de las nueve.

– ¿Y? Pensaba desayunarte y luego prepararte algo rico para comer…

– Oh, vamos… ¡Muévete, hablo en serio!

– Vale, vale… Pero dime qué ocurre.

– Mi prometido está a punto de llegar y no puede verte aquí.

– ¿Tu prometido?

– Nos casamos en dos semanas.

Sus miradas se encontraron y el alma de Jacob cayó a sus pies. Aquello solo había sido un juego, algo de lo que volver a quedarse en recuerdo tras vestirse y salir por la puerta.


Recuerda que puedes apoyar el blog a través de Patreon, escribo relatos cortos más elaborados y personales:

www.patreon.com/trackontime


An Alive Memory:

Marlene was sitting in front of Jacob. She didn’t seem to want to talk too much and he just wanted to get the words out of her mouth.

-I just want to take you to see the stars all night, it’s a very romantic idea.

-It could be.

-Would you like it?

-Maybe.

Marlene looked up and stayed for a few minutes observing her interlocutor’s expressions. She seemed surprised, perished that she had been in the book she had in her hands and not in the words of that young man interested in bringing her to see the world.

-Don’t you know what to say?

-No, emm… I was just thinking.

-About what, exactly?

-We know each other from somewhere? You look familiar to me…

-Yeah, it could be.

-I’ve seen you somewhere, I’m sure.

-We gave each other the first kiss when we were about three years old, at five I told you that you would be my girlfriend and at ten, I promised you that I would never forget you and when we were older I would marry you.

-Oh… ¿Jacob?

-This is me! A promise is a promise, right?

Marlene got up from her seat to hug him. She didn’t expect something like this to happen, nor that she would have forgotten someone like him who had always been part of her childhood. He left and his words ceased to make so much sense, only a passing, platonic and unimportant love but looking at him, she could go back to those moments, smiling.

-I’ll invite you to another drink.

-Oh, I couldn’t drink more. Also, there’s a lot of people waiting in the bar.

Jacob brought her the drink in no much time, the rose he gave Marlene surprised her and made her laugh innocently. He also smiled and it seemed that the huge connection between the two of them had not yet evaporated.

-And well, what about you? You’ve came back from your travel to Italy.

-Yes, I lived there until very recently. My father died a few months ago and I didn’t stay too long in Italy, just memories to go back to.

-Oh, I’m so sorry. I thought I wouldn’t see you anymore, you left so fast…

-I’m sorry that affected you.

-It didn’t… Why do you think it affected me? It didn’t!

-I didn’t say goodbye to you so I came back to say it but I saw you crying in your mother arms. I knew some day I should come back.

Their night became increasingly intense, full of “sorry” and “I’d like to”, smiles that led them to drink more than the bill and tell funny stories. It was an unforgettable evening, at least, for Marlene, who didn’t seem in favor of sharing what she felt. That connection was still dormant as they went up to Marlene’s house kissing and undressing, and they didn’t seem to want to take their each other hands off.

Passion enveloped them hour after hour, they didn’t stop until the sun came up. Marlene was the first to open her eyes, get out of bed in one jump and see that was nine-fourth. She had to wake Jacob up.

-Come on, get up!

-What…? But, what happen?

-You have to go.

-Why?

-It’s after nine o’clock.

-And? I was thinking in eat you a little more time and then prepare you a very tasty breakfast.

-Oh, c’mon! Move, I’m serious!

-Ok, ok… But tell me what happen.

-My fiancé is almost here and he can’t see you.

-Your fiancé?

-We get married in two weeks.

His glances met and Jacob’s soul fell at his feet. That had only been a game, something to remember again after dressing up and going out the door.


Remember you can support the blog through Patreon, I write short stories more personal and elaborated:

www.patreon.com/trackontime


Publicado en Relatos

Caída:

Llovía. Caminaba bajo el paraguas que le había tomado prestado a mi compañera de residencia en la Universidad cuando no estaba mirando, los míos siempre se rompían y salían volando sin oportunidad de recuperarlos. Empezaba a tiritar pero me gustaba cuando llovía, los días grises eran mis favoritos, todo el mundo los aprovechaba para adelantar lecturas o terminar trabajos atrasados pero yo era la única que salía a pasear entre la lluvia.

Mi paso se veía iluminado por algunas farolas que había en la calle, pasé por al lado de una plaza no muy concurrida y acabé girando por un callejón. Mis botas resbalaban un poco, así que, tenía que pelearme con ellas para seguir de pie, sonaban cuando mantenían contacto con el agua, era chirriante y algo irritante, pero mis pensamientos se vieron interrumpidos por unos pasos que oí justo detrás de mí, no quise volverme, seguramente, sería alguien que vivía por aquí… Pero, cuando giré la calle, seguí escuchándolos no muy lejos. Me decía a mí misma que estaba a salvo, que no era nadie peligroso, seguro que vivía por esta zona y daba la casualidad de que iba donde iba yo también, no debía darle la mayor importancia.

Su paso se hizo un tanto más acelerado, así que, yo apreté el mío casi por inercia. Los callejones eran algo más oscuros y cerrados que los anteriores y todavía debía pasar el puente para llegar a la Universidad. Le miré de reojo pero no pude ver demasiado, solo que estaba empapado, al parecer, no era de esos que utiliza paraguas, llevaba una capucha que le cubría un poco más allá de la frente, usaría la sudadera con un par de tallas más que la suya, llevaba unos vaqueros oscuros, sus manos estaban en los bolsillos y parecía fijado en mí, no paraba. No iba a parar. Pero, el puente estaba cerca. Mi plan era llegar a la zona de seguridad del campus y permanecer allí durante un rato hasta que ese hombre decidiera largarse y yo no volver a salir de noche nunca más, aunque estuviese lloviendo y me sintiese en calma.

El puente estaba justo delante, así que, apreté un poco más el paso, casi podría salir corriendo pero alertaría al tipo que tenía detrás. Empezaba a estar asustada, me estaba siguiendo de verdad, no había nadie más en la calle y era obvio, casi a medianoche, las bocanadas de aire se volvieron más frecuentes y notaba la garganta seca, la cabeza me daba vueltas y estaba muy tensa, cogiendo el paraguas como si fuera mi único apoyo. Ya estaba en el puente, desesperada por cruzarlo, tan solo tenía que girar a la derecha, caminar un poco más y llegaría a la Universidad de un momento a otro, debía confiar en que estaría a salvo muy pronto.

Conforme me iba separando más y más de él, se dio cuenta de que me escapaba, de que no llegaría a cogerme o de que puede que no estuviera bajo su control una vez pasado el puente, así que, hoy que sus pasos ya no eran repetidos, o quizá algo rápidos, ahora corría y estaba a punto de alcanzarme. Así que, yo también empecé a correr como alma que lleva el diablo. Noté una mano en mi hombro que me frenó en seco y me paralizó. Me cogió del cuello y me estampó contra la pared del puente sin soltarme, no podía zafarme, empecé a moverme como una loca, no podía gritar, así que, en ese momento supe que mi compañera de residencia debería dar por perdido su paraguas, quizá lo encontrara en medio de la calle o puede que en el río, justo donde ese extraño me dejó caer sin remordimientos, sin una mirada que mostrara una disculpa, caí sin parar hasta que todo oscureció a mi alrededor.


Recuerda que puedes apoyar el blog a través de Patreon, escribo relatos más elaborados y personales:

www.patreon.com/trackontime


The Fall:

It was raining. I was walking under the umbrella I had borrowed from my college dorm roommate when she wasn’t looking, mine would always break and fly away with no chance of getting it back. I was starting to tir but I liked it when it rained, the gray days were my favorites, everyone took advantage of them to advance readings or finish back homework but I was the only one going for a walk through the rain.

My walk was illuminated by some streetlights, I walked past a not very crowded square and ended up spinning through an alley. My boots slipped a little, so I had to fight them to keep standing, they sounded when they kept in touch with the water, it was squeaky and somewhat irritating, but my thoughts were interrupted by a few steps that I heard right behind me, I didn’t want to turn around, surely it would be someone who lived around here… But when I turned the street, I kept listening to them not far away. I was telling myself that I was safe, that there was no one dangerous, I’m sure he or she lived in this area and just was going where I was too, I shouldn’t give it the most importance.

His steps got a little faster, so I squeezed mine almost out of inertia. The alleys were somewhat darker and closed than the previous ones and I still had to pass the bridge to get to the college. I looked at him with rejoy but I couldn’t see too much, only that he was soaked, apparently, he wasn’t one of those who used umbrellas, wore a hoodie that covered him a little beyond his forehead, would wear the sweatshirt with a couple more sizes than his, wore some dark jeans, his hands were in his pockets and he looked fixed on me, he didn’t stop. He wasn’t going to stop. But, the bridge was nearby. My plan was to get to the campus security zone and stay there for a while until that man decided to leave and I never went out again, even if it was raining and I felt calm.

The bridge was right in front of me, so I pressed the step a little bit further, I could almost run out, but I’d alert the guy behind me. I was starting to be scared, he was really following me, there was no one else on the street and it was obvious, almost at midnight, the breaths of air became more frequent and I noticed the dry throat, my head was spinning and I was very tense, catching the umbrella as if it were my only support. I was already on the bridge, desperate to cross it, I just had to turn right, walk a little more and get to college from one moment to the next, I had to trust that I would be safe very soon.

As I separated more and more from him, he realized that I was running away, that I would not get caught, or that I might not be under his control once the bridge was over, so now that his footsteps were no longer repeated, or maybe a little quick, he was now running and about to catch up with me. So, I also began to run as a soul carrying the devil. I noticed a hand on my shoulder that stopped me dry and paralyzed me. He grabbed me by the neck and pushed me against the bridge wall without letting me go, I couldn’t get out, I started moving like a madwoman, I couldn’t scream, so at that moment I knew my roommate should give up her umbrella, maybe he’d find it in the middle of the street or maybe in the river, right where that stranger dropped me without remorse, without a look showing an apology, I fell non-stop until everything darkened around me.


Remember you can support the blog through Patreon, I write short stories more elaborated and personal:

www.patreon.com/trackontime


Publicado en Relatos

Lagunas:

Abrí los ojos poco a poco, sintiendo mi cuerpo algo engarrotado. Parpadeé un par de veces para ponerme en situación, dándome cuenta de que estaba tirado en el suelo, boca arriba, algo mareado, con un dolor de cabeza horrible. Notaba la boca seca, tenía algo en la mano izquierda pero todavía no definía qué era. Traté de enderezarme la primera vez pero no lo conseguí, me dolía mucho el costado derecho. Esperé unos segundos y volví a intentarlo acercando ambas manos hacia el centro, percatándome de que lo que había notado antes era el mango de uno de los cuchillos que teníamos en la cocina. ¿Qué hacía yo con un cuchillo allí tirado? Lo dejé en el suelo y traté de ponerme en pie.

Volví a marearme, así que, evité levantarme demasiado rápido ayudándome con una de las sillas que había cerca de la barra de la cocina. En ese momento, estar de pie era lo peor que me había pasado en diferencia, así que, seguí de pie con las manos cogidas a la encimera de la cocina. En esos momentos de lucidez, donde no parecía que me ocurriese nada entre dolor y dolor, pude darme cuenta de que había unas gotas de sangre bastante grandes cerca de la mesa de la cocina donde Annie y yo solíamos sentarnos a comer esos días de trabajo en los que no tienes tiempo y comes a toda prisa. Mientras seguía agarrado a la encimera, iba acercándome poco a poco, con la respiración entrecortada, entre asustado, curioso y cauteloso, ¿era mi sangre?

El siguiente mareo me dio más fuerte, tanto que me dobló las piernas y casi me caigo al suelo, seguía notando el corazón bombeando en la parte de atrás de mi cabeza. ¿Acaso me había caído? Me iba acercando pero no veía bien, la encimera me ocultaba lo que había detrás, pero pude ver un charco de sangre mucho más grande, viscoso y quizá, reciente. Un escalofrío recorrió mi espalda, mis ojos se abrieron de par en par y el pánico se apiadó de mi cuerpo sin yo poder hacer gran cosa por evitarlo. Me esforcé un poco más por llegar a la mesa, costándome respirar y con punzadas en el costado derecho, tenía que seguir encorvado y poner toda mi atención en que mis piernas se siguieran moviendo y no me fallasen como antes.

En cuanto llegué a la esquina de la encimera, noté un nudo en la garganta al enfrentarme a aquello, al saber qué o quién yacía en el suelo con sangre brotando de su pecho y su cabeza. Era Annie, era ella. El shock hizo que me soltara y volviera a caerme al suelo, esta vez de rodillas, propinando un grito de dolor, estas tocaron el círculo de sangre que se había formado debajo de ella, sin poder evitar que las lágrimas salieran de mis ojos. Miré el cuchillo que estaba ya a varios metros de mí y la volví a mirar a ella, lo hice un par de veces para preguntarme si había ocurrido algo que yo no recordaba… si yo había… si le hice algo que yo no… Oh, dios mío. Empecé a hiperventilar, poniéndome una mano en el pecho y sintiendo cada vez esas punzadas de dolor en el costado y las rodillas, cayéndome de lado sobre la sangre de Annie.

-No, no, no, noooo… Annie, por favor. Despierta. Annie…

No podía parar de sollozar y un millón de flashes vinieron a mi mente como una tortura interna por lo que podría haberle hecho. Nos vi a ambos entrando en esta casa por primera vez, preguntándonos si deberíamos comprarla, era moderna, tenía todo lo que necesitábamos y teníamos el dinero, ella dijo sí y nos lanzamos. Otro flash me atravesó el pecho, viéndonos en el altar, sonriendo, con nuestras familias celebrando nuestra unión en cuerpo y alma y llevándonos de luna de miel a Bali, donde pasamos los mejores días de nuestras vidas. No podía respirar, estaba allí echado en el suelo, hecho un ovillo, sollozando, gritando y diciendo cosas sin sentido.

Un golpe sordo me interrumpió y, con la vista algo borrosa, pude ver cómo unos cuatro o cinco agentes me gritaban que me alejara del cuerpo, dos de ellos, me levantaban del suelo, me ponían las esposas y yo seguía allí, sin comprender nada de lo que ocurría.

-Queda usted detenido por el asesinato de su esposa. Todo lo que diga puede utilizarse en su contra ante un tribunal, tiene derecho a la asistencia de un abogado, si no puede pagarse uno, le asignaremos uno de oficio, ¿ha entendido sus derechos, señor?

Aquellas palabras quedaron en la nada, no podía responder, dejé mi cuerpo caer hasta que no vi nada más que oscuridad y sollozos ya casi inaudibles mientras gente que no conocía seguía invadiendo mi casa y hablando de algo que casi no lograba entender.

-El arma homicida es una prueba concluyente, recogedla y llevadla al laboratorio. Debemos interrogarle cuando esté consciente, parece estar en estado de shock. Puede que haya matado a su mujer, llevaos el cadáver y vayamos todos a rellenar el papeleo.


Recordad que podéis apoyar el blog a través de Patreon, escribo relatos más elaborados y personales.

www.patreon.com/trackontime


Memory Lapses:

I opened my eyes slowly, feeling my body somewhat set. I blinked a couple of times to get in position, realizing I was lying on the floor, on my back, a little dizzy, with a horrible headache. I could feel my mouth dry, I had something in my left hand, but I still didn’t define what it was. I tried to get up the first time, but I didn’t get it, my right side hurt a lot. I waited a few seconds and tried again by bringing both hands closer to the center, realizing what I felt in my left hand was one of the knives we had in the kitchen. What was I doing with a knife lying on the floor? I left it on the floor and tried to stand up.

I got dizzy again, so I avoided getting up too fast helping myself with one of the chairs near the kitchen bar. At the time, standing was the worst thing that had happened to me by far, so I stood with my hands held to the kitchen counter. In those moments of lucidity, where nothing seemed to happen to me between pain and pain, I realized that there were a few pretty large drops of blood near the kitchen table where Annie and I used to sit down and eat those working days where we didn’t have time and eat in a hurry. As I kept clinging to the countertop, I was slowly approaching, breathing choppy, between frightened, curious and cautious, was it my blood?

The next dizziness I felt was even stronger, so it bent my legs and I almost fell to the ground, I kept noticing the heart pumping in the back of my head. Did I fall? I was getting close but I didn’t see well, the countertop was hiding from me what was behind it, but I could see a much bigger, slimy, maybe recent pool of blood. A shiver ran down my back, my eyes very opened and the panic evade my body without me being able to do much to avoid it. I tried a little harder to get to the table, having a hard time breathing and panging on my right side, I had to keep hunched over and put all my attention on my legs moving and not failing me as before.

As soon as I got to the corner of the countertop, I noticed a lump in my throat as I faced that, knowing what or who lay on the floor with blood sprouting from her chest and head. It was Annie, it was her. The shock caused me to let go and fall back to the ground, this time on my knees, tipping a cry of pain, they touched the circle of blood that had formed beneath it, without being able to prevent the tears coming out of my eyes. I looked at the knife that was already several meters from me and looked at her again, I did it a couple of times to wonder if something had happened that I did not remember… if I had… if I did something to her that I didn’t… Oh, my God. I started hyperventilating, putting one hand on my chest and feeling every time those pangs of pain on my side and knees, falling sideways over Annie’s blood.

-No, no, no, noooo… Annie, please. Wake up. Annie…

I couldn’t stop sobing and a million flashes came to mind like internal torture for what I could have done to her. I saw us both coming into this house for the first time, wondering if we should buy it, it was modern, it had everything we needed and we had the money, she said yes and we jumped in. Another flash pierced my chest, seeing us at the altar, smiling, with our families celebrating our union in body and soul and taking us on our honeymoon to Bali, where we spent the best days of our lives. I couldn’t breathe, I was there stood on the floor, with a foetal position, sobbing, screaming and saying meaningless things.

A deaf blow interrupted me and, with a somewhat blurry sight, I could see about four or five agents yelling at me to get away from the body, two of them, lifting me off the ground, putting the handcuffs on and I was still there, not understanding anything that was going on.

-You are under arrest for the murder of your wife. Anything you say can be used against you in court, you have the right to the assistance of a lawyer, if you can pay it, we will assign you a public defender, have you understood your rights, sir?

Those words were left in nothing, I couldn’t answer, I dropped my body until I saw nothing but darkness and almost inaudible sobs while that police officers keep talking about things I didn’t understand completely.

-The murder weapon is a conclusive test, pick it up and take it to the lab. We have to interrogate him when he’s conscious, he seems in shock. Maybe he killed his wife, took the body and let’s all go fill out the paperwork.


Remember you can support the blog through Patreon, I write short stories more elaborated and personal:

www.patreon.com/trackontime


Publicado en Relatos

El Hombre de Hielo:

Me desperté de repente, eran las cinco de la madrugada. Esperaba que quién estuviera llamándome al móvil se diera por vencido y este dejara de sonar pero, se paró durante un minuto y luego volví a oírlo. Me incorporé y respondí todavía algo adormilado. La voz de mi interlocutor era suave, segura y aclamante de atención. Pude asegurar de que la tenía. Era él.

– Sé quién te importa. No puedes esconderlo más.

– No me importa nadie, deberías saberlo ya. No me gusta la gente.

– Pero ella sí, ¿verdad? Esa detective morena, de ojos verdes y sonrisa perfecta.

– Ella no… ella no me importa.

– La próxima vez dilo con más seguridad y puede que me lo crea.

– ¿Qué quieres?

– Me gusta cómo se mueve cuando está dormida…

Pude oír una risa estremecedora al otro lado del teléfono, un escalofrío recorrió mi espalda al tiempo que la llamada se cortaba. Deduje que ahora mismo estaría en su casa, iba a asesinarla, a hacer otra obra de arte con la sangre de Mónica. Me vestí tan rápido como pude, cogí el móvil, el arma reglamentaria y la chaqueta, me dirigí hacia el coche y aceleré nada más oí el rugido del motor. No había un solo minuto que perder.

Me sudaban las manos en el volante, notaba el corazón palpitar un tanto frenético y cómo el pánico de que pudiera hacer daño a la única persona que me importaba aumentaba por momentos. Su casa no estaba muy lejos pero, podría llegar demasiado tarde, o quizá me llamó para provocarme. El temido sádico y violento asesino en serie que mutila y adorna sus atrocidades llamado “El Hombre de Hielo”, seguía obsesionado con ganar una batalla conmigo que consideraba casi perdida, su necesidad de control ante lo que ocurría empezaba a amenazar nuestras vidas, él quería que yo investigara el caso, únicamente yo. No tuvo suficiente matando a mi a toda mi familia, ahora tenía que seguir amenazando a por personas que me importaban de verdad.

Llegué hasta su puerta. Saqué la Glock 9mm de la funda y me acerqué a la casa poco a poco, mientras informaba por el móvil con la otra mano a la central para que mandaran refuerzos, si conseguía verme cara a cara con él, podría salir tan malherido como Mónica, si es que, todavía respiraba. Habían forzado la cerradura, la puerta estaba abierta, así que, la empujé con cuidado. Las luces estaban apagadas, pero podía ver gracias a las que provenían de la calle y que entraban por las ventanas. Esperaba ver un montón de sangre en su habitación, verla a ella tratando de evitar desangrarse sin éxito, no sé, esperaba una catástrofe pero, no vi nada de eso. Había estado aquí, me había llamado desde su habitación pero no le había hecho nada, ella seguía durmiendo. ¿Por qué? El móvil vibró en mi bolsillo, así que, guardé el arma y contesté.

– Sabía que esa detective te importaba… – dijo emitiendo esa risa maliciosa otra vez-.

– Esperaba encontrarte aquí para dispararte justo en el entrecejo, ¿te has acojonado?

– No, me has dado el tiempo suficiente para regodearme.

– ¿Qué narices te pasa…?, ¿qué has…?

El sonido de lo que pareció una explosión, me interrumpió. Él seguía riendo sin parar, el sudor caía por mi frente. Mónica se había despertado, había encendido la luz algo adormilada y se acercaba a mí, cuando el “Hombre de Hielo”, una vez más, quiso darme una nueva lección.

– Quizá te gustaría saber qué he hecho con tu central de policía… Será mejor que vengas aquí y ayudes a los heridos, entierres a los muertos y aprendas que no puedes salvar a todo el mundo.

– ¿Eso es una lección? Deberíamos vernos cara a cara…

– Deja de hacerte el héroe ricitos de oro y empieza a ver que solo estamos tú y yo en el campo, solo tú y yo… nadie más.

Colgó. Me quedé en shock mientras Mónica me zarandeaba, quería que la escuchara pero yo tan solo quería ser olvidado en una habitación con poca luz, agazapado en una pared para que nadie pudiera encontrarme, quería desaparecer y no volver a ver a nadie más. Siempre que me involucraba algo pasaba… A lo lejos, oí a Mónica hablar por teléfono, pero muy, muy lejos.

– Sí. Necesito una ambulancia. La policía ya ha llegado, puedo confirmar que han entrado en mi casa y mi compañero está en estado de shock, por favor, ¡vengan rápido!

Todo se quedó borroso, oscureció y no pude controlar mi cuerpo. Caí sin control mientras seguía oyendo las sirenas de los coches policía a lo lejos, muy pero que muy… lejos.


Recuerda que puedes apoyar el blog a través de Patreon, escribo relatos cortos más elaborados y personales:

www.patreon.com/trackontime


The Ice Man:

I woke up all of a sudden, it was five o’clock in the morning. I was hoping that whoever was calling me on my cell phone would give up and it would stop ringing, but it stopped for a minute and then I heard it again. I joined in and answered quite sleepy. My interlocutor’s voice was soft, confident and acclaiming of attention. I was able to make sure he had it. It was him.

-I know who you care about. You can’t hide it anymore.

-I don’t care about anyone. I don’t even like people.

-But she does, right? That detective with brown hear, green eyes and a perfect smile.

-She doesn’t… I don’t care about her.

-Next time say it more confidently and maybe I believe it.

-What do you want?

-I love how she moves when she’s sleeping…

I could hear a shuddering laugh on the other side of the phone, a shiver ran down my back while the call was being cut off. I figured he’d be at her house right now, he was going to kill her, make another work of art out of Monica’s blood. I got dressed as fast as I could, took the cell phone, the regulation gun and the jacket, headed for the car and accelerated as soon as I heard the roar of the engine. There wasn’t a single minute to lose.

My hands were up at the wheel, my heart was beating a little frantic and the panic of imagine how he could hurt the only person I cared about increased for moments. Her house wasn’t too far away, but I might arrived too late, or maybe he just called me to provoke me. The dreaded sadistic and violent serial killer who mutilates and adorns his atrocities called “The Iceman”, remained obsessed with winning a battle with me that I considered almost lost, his need for control over what was happening began to threaten our lives, he wanted me to investigate the case, just me. He didn’t have enough killing my whole family, now he had to keep threatening people I really cared about.

I arrived to her door. I pulled the Glock 9mm out of the holster and approached the house slowly, while reporting on the cell phone with the other hand someone to send reinforcements, if I could see myself face to face with him, I could come out as badly hurt as Monica, if she was still breathing. He had forced the lock, the door was open, so I pushed it carefully. The lights were off, but I could see thanks to those coming from the street through the windows. I was hoping to see a lot of blood in her room, see her trying to avoid bleeding out without success, I don’t know, I was hoping for a catastrophe, but I didn’t see any of that. He had been here, had called me from her room but had done nothing to her, she was still sleeping. Why? The cell phone vibrate in my pocket, so I put the gun away and answered.

-I knew you care about of that detective… – I could here that malicious laugh again -.

-I expected to find you here to shoot you right in your forehead, are you scared or something?

-No, you’ve gave me the time to take delight of you.

-What the fuck is happening to you? What did you do?

The sound of what looked like an explosion interrupted me. He kept laughing non-stop, sweat was falling down my forehead. Monica had woken up, ignited the somewhat sleepy light, and approached me, when the “Iceman” once again wanted to teach me a new lesson.

-Maybe you would like to know what I did with the police station… It would be great you come here and help the people who are injured, bury the death ones and lear the lesson you can’t save everyone.

-That’s the lesson? I think we should see each other face to face…

-Don’t pretend you’re the strong man here and start to see we’re the only ones in the field, anybody else.

He hung the phone. I was in shock while Monica started to shaking me, She wanted I listen to her, but I just wanted to be forgotten in a low-light room, crouched on a wall so no one could find me, I wanted to disappear and never see anyone else again. Whenever I got involved with, something happened… At the distance, I heard Monica talking on the phone, but far, far away.

-Yes. I need an ambulance. The police have arrived already, I can confirm that they have entered my house and my partner is in shock, please come quickly!

Everything was blurry, darkened and I couldn’t control my body. I fell out of control while still hearing the sirens of police cars in the distance, very but very… Far.


You can support the blog through Patreon, I write short stories more elaborated and personal:

www.patreon.com/trackontime


Publicado en Relatos

Una Pausa Cercana:

-Te has quedado muy callado… ¿De verdad no quieres decir nada?

-No quieres seguir casada conmigo y no quieres tener hijos, ¿qué esperas que diga?

-Estaría bien saber qué estás pensando…

-Nada.

Estábamos sentados uno al lado del otro en en sofá, mirando a la nada. No quería mirarle a los ojos por vergüenza, estaba segura de que estarían llenos de juicios, iban a hacerme sentir culpable, así que, seguí con la cabeza gacha. Sabía que había complicado las cosas, había dicho la verdad que llevaba sintiendo durante tanto tiempo tras llevar un año casados e intentando que me quedara embarazada sin éxito gracias a las pastillas anticonceptivas que me tomaba a escondidas. Dejé que la corriente siguiera su curso, omitiendo la verdad, lo alargué demasiado todavía pensando que sería un sentimiento pasajero.

Era la conversación más incómoda que habíamos tenido en años, la primera fue sobre por qué yo no podía estar orinando a la vez que él se afeitaba. Empezaron a sudarme un poco las manos, estaba bastante nerviosa y su silencio no ayudaba, quería gritar, saltar del sofá y pedirle que se enfadara, implorarle que me echara de casa o tomara cartas en el asunto, pero mi pierna derecha fue la que exteriorizó eso moviéndose nerviosamente arriba y abajo, sin parar. Sam se percató de ello, cerró los ojos con fuerza y me miró diciendo:

-¿Podrías dejar de mover tanto la pierna? Me pones nervioso…

-Lo… lo siento, no era mi intención.

-Gracias.

Había una vela aromática sobre la mesa del té frente al sofá, Sam seguía observándola, pensativo mientras yo trataba de entender ese gracias, ¿qué había sido eso, por cierto? Le acababa de echar al suelo todas sus ilusiones, esperanzas, planes de vida futuros, ¿y me decía gracias por dejar de mover la pierna?, ¿en serio? Me levanté del sofá y empecé a pasearme por la habitación, inquieta. Él me miró. Pero no era una mirada de odio o resentimiento, tampoco de venganza o violencia, se acercó a mí a paso lento mientras yo tragaba saliva esperando, cauta, a que algo realmente malo sucediera. Llegó hasta mí, estábamos muy cerca, me besó. Sorprendida, le respondí al beso.

Empezó a desabrocharme los botones de la blusa, con suavidad, justo como lo hizo en nuestra primera cita, dándome besos en el cuello y mordiendo una de mis orejas. Seguía algo contrariada pero no pude hacer otra cosa en ese momento que dejarme llevar y ver qué pasaba después, cuál sería su reacción. Al despertar, me di cuenta de que nos habíamos trasladado a la habitación y que Sam se estaba vistiendo, el resto de ropa estaba tirada en el suelo y el sol entraba agradablemente por la ventana. Cogió su maletín, me dio un beso en la frente y se dispuso a salir por la puerta.

-¿A dónde vas?

-A trabajar. Luego te veo – respondió con voz pausada, sin darse la vuelta -.

Cerró la puerta tras de sí y me dejó allí, desnuda bajo las sábanas con un millón de dudas cruzando mi mente y sin saber a qué acogerme…


Recuerda que puedes apoyar mi blog a través de Patreon, escribo relatos cortos más elaborados y personales:

www.patreon.com/trackontime


A Close Pause:

-You’ve been very quiet… you really don’t want to say anything?

-You don’t want to be married with me and you don’t want to have kids, what do you expect me to say?

-It would be nice to know what are you thinking right now…

-Nothing.

We were sitting side by side on the couch, looking out at nothing. I didn’t want to look at him in the eye with that feel of shame, I was sure they’d be full of judgments, they were going to make me feel guilty, so I kept my head down. I knew I had complicated everything we built, I had told the truth I had been feeling for so long after a year of marriage and trying to get pregnant without success thanks to the birth control pills I took in secret. I let the current run its course, omitting the truth, I kept it too long inside me even thinking it would be a passing feeling.

It was the most awkward conversation we’d had in years, the first one was about why I couldn’t be peeing at the same time he shaved. My hands started to sweat a little bit, I was quite nervous and his silence didn’t help, I wanted to scream, jump off the couch and beg him to get angry, to kick me out of the house or take cards in the matter, but it was my right leg that externalized that strong feeling nervously up and down, non-stop. Sam noticed it, closed his eyes tightly and looked at me saying:

-Could you stop moving your leg like that? It makes me feel nervous…

-I’m… I’m sorry. It wasn’t my intention.

-Thanks.

There was an aromatic candle on the tea table in front of the couch, Sam kept watching it, thoughtfully as I tried to understand that “thanks” he said before, what had that been, by the way? I had just thrown all his desires, hopes, future life plans to the ground and he was thankful to me for stop moving my leg, really? I got up from the couch and started walking around the room, restless. He looked at me. But it wasn’t a look of hatred or resentment, nor of revenge or violence either, he approached me slowly as I swallowed saliva waiting, cautiously, for something really bad to happen. He came to me, we were very close and he kissed me. Surprised, I answered to the kiss.

He started unbuttoning my blouse buttons, gently, just like he did on our first date, kissing me on the neck and biting one of my ears. I was still a little upset, but I couldn’t do anything else at the time than get carried away and see what would happen next, what his reaction would be. When I woke up, I realized that we had moved into the room and that Sam was getting dressed, the rest of the clothes were lying on the floor and the sun was coming in nicely through the windows. He took his briefcase, kissed me on the forehead and set out the door.

-Where are you going?

-To work. See you later – he answered with a paused voice, without turning -.

He closed the door behind him and left me there, naked under the sheets with a million of doubts crossing my mind and not knowing how to manage everything happened…


Remember you can support my blog through Patreon, I write short stories more elaborated and personal:

www.patreon.com/trackontime


Publicado en Relatos

Un Lugar Seguro:

Un lugar cerca del centro, quizá bajo nubes grises y el aletear de los pájaros. Un lugar donde mantenerse en silencio, sin palabras necias, sin necesidades enfermizas o críticas obsesivas e invasivas. Ese lugar que te abraza entre sus brazos y te susurra confidencias que jamás imaginaste, donde reflexionas y creas tus propias convicciones, puedes mirar por la ventana y ver a otro aún más perdido que tú en las casas que hay frente a la tuya.

Un lugar limpio, ordenado, con olor a flores donde añores a aquellos que más cerca están y recuerdes por qué llegaste a él, por qué lo pensaste. por qué lo deseaste y cruzaste esa puerta. ¿Fue para encontrarte?, ¿fue para evadirte del exterior?, ¿o fue por que querías huir de tu vida pasada? Este es un lugar donde tú misma eres tu propio salvador, donde te alimentas, esperas mejores tiempos e imaginas qué harías si tuvieras una vida nueva agazapada en tu mano esperando hacerte volar.

Un lugar donde no tengas que preguntarte constantemente si lo estás haciendo bien o mal, si decepcionarás a alguien o si has pasado las expectativas del que se sienta a tu lado cada mañana, no hará falta que esperes una palabra, un grito de reclamo, una negativa hacia algo que querías y tampoco hacer un esfuerzo por agradar a nadie. Es un lugar donde puedes ser tú sin tapujos, sin nada que esconder, está todo al alcance de tu mano, sin tener una necesidad de huir, mientras sigues leyendo cualquier libro que inspire mejores tiempos, sin que nadie te observe a escondidas esperando que seas el nuevo fracaso.

Un lugar donde tus ideas no son corrompidas, ni tus pensamientos cuestionados, estás a salvo. Respiras y caminas donde quieres, porque quieres y porque nadie puede evitarlo, tampoco cuestionarlo. Es ese lugar donde cuestionas la información que te llega de otros, donde decides qué creer y a quién, el por qué. Es justo el lugar donde puedes tomar tus decisiones en silencio, en brazos de la libertad que has tomado, te permite vivir, sentir y encontrar el sentido de las cosas junto a tu perspectiva, mientras la oscuridad forma parte de la vida de otros que quizá no supieron vivir la suya.

Un lugar donde mimar a tu niño interior, a cortar escenas pasadas que ocupaban tu mente de forma inesperada y no dejaban cabida a nada más, empezando a crear momentos y dejando de ser tú quién siempre se queda atrás. Ese lugar donde crees que vas a llegar lejos, que esperas que mejore todos tus problemas, que sea el techo donde duermas cada noche mientras el frío de afuera espera un nuevo amanecer. Ese lugar que te inspire, donde la luz entra cada día para avisarte de que ya puedes abrir los ojos y tus sueños se pueden volver realidad, donde puedes responder tus dudas sin ninguna influencia exterior, sin nadie que quiera usurpar las paredes de tu mente hasta tu último pensamiento coherente.

Un lugar que acalla las voces en tu cabeza cuando pones un pie dentro, cuando te hace sentir a salvo, que importas, esperándote tras un día duro de trabajo. Ese lugar seguro que aguarda mientras puedes ser tú y no la sombra de nadie.


Recuerda que puedes apoyar el blog a través de Patreon, escribo relatos cortos más elaborados y personales:

www.patreon.com/trackontime


A Safe Place:

A place near the center, perhaps under the gray clouds and the flapping of birds. A place to stay silent, without foolish words, without sick needs or obsessive and invasive criticisms. That place that embraces you in his arms and whispers confidences that you never imagined, where you reflect and create your own convictions, you can look out the window and see someone even more lost than you in the houses in front of yours.

A clean, tidy, flower-scented place where you long for those closest to you and remember why you came to it, why you thought about it. why you wanted it and walked through that door. Was it to find yourself?, was it to evade yourself from the outside?, or was it because you wanted to run away from your past life? This is a place where you are your own savior, where you feed, expect better times and imagine what you would do if you had a new life crouching in your hand waiting to make you fly.

A place where you don’t have to constantly wonder if you’re doing it right or wrong, whether you’ll disappoint someone, or if you’ve spent the expectations of the one who sits next to you every morning, you won’t have to wait for a word, a cry of grievance, a refusal toward something you wanted, and also not make an effort to please anyone. It is a place where you can be without plugging, with nothing to hide, everything is placed at your fingertips, without having a need to flee, while you continue reading any book that inspires better times, without anyone sneaking around, waiting for you to be the new failure.

A place where your ideas are not corrupted, nor are your thoughts questioned, you are safe. You breathe and walk where you want, because you want to and because no one can avoid it, neither question it. It’s that place where you question the information that comes to you from others, where you decide what to believe and to whom, even why you do it. It’s just the place where you can make your decisions silently in the arms of the freedom you’ve taken, it allows you to live, feel, and find the meaning of things next to your perspective, while darkness is part of the lives of others and not in yours anymore.

A place to pamper your inner child, to cut past scenes that occupied your mind unexpectedly and left no room for anything else, starting to create moments and no longer being you who always lays behind. That place where you think you’re going to go far, that you expect it to improve all your problems, make it the roof where you sleep every night while the cold outside waits for a new sunrise. That place that inspires you, where light enters every day to warn you that you can already open your eyes and your dreams can come true, where you can answer your doubts without any outside influence, without anyone who wants to usurp the walls of your mind until your last coherent thought.

A place that blasts the voices in your head when you set your foot inside, when it makes you feel safe, that you care, waiting for you after a hard day’s work. That safe place that waits while you can be you and not anyone’s shadow.


Remember you can support the blog through Patreon, I write short stories more elaborated and personal:

www.patreon.com/trackontime


Publicado en Relatos

Entre Miradas:

La primera copa fue refrescante, la necesitaba. La segunda, mostraba que no había tenido suficiente con la primera pero, la tercera simbolizaba la necesidad de seguir bebiendo. El alcohol corría por mis venas tan deprisa como la sangre, cada noche necesitaba un poco más para evadirme de un matrimonio sin amor, dos hijos que me odiaban, una amante despechada y la tonelada de facturas por pagar que prefería olvidar en la oficina cada vez que cerraba, era una locura. En el bar era otra persona, podía convertirme en quién quisiera y cualquiera escucharía mis historias hasta acabar en la calle con una borrachera del quinto, pero era la única forma de llegar a casa con ambos pies.

Las luces eran algo tenues, lo cual, hacían que el ambiente fuera más íntimo y reservado, estaba algo silencioso, había como seis personas y cada una de ellas estaba metida en sus asuntos, copa en mano y dejándose llevar. No esperaba que nadie se sentara a mi lado y, mucho menos, una mujer. Tendía a ser borde, a negar que alguien se sentara cerca de mí pero su cabello rojizo, ojos grises y sonrisa celestial captaron mi atención por completo, volviendo la mirada otra vez a mi vaso para no hacerla sentir incómoda. Su tez era perfecta, parecía suave a simple vista y muy bien cuidada, no tenía una sola zona con acné. Trataba de calcular su edad mientras seguía observándola por el rabillo del ojo y ella intentaba no girarse para mirarme directamente, el primer contacto siempre solía ser un tanto tenso.

Se sentó en el taburete de la barra, unos centímetros de mí y se pidió un martini. Su voz era armoniosa, serena y poco monótona, con un acento diferente que todavía no había podido identificar pero que esperaba hacerlo. En cuanto le trajeron la bebida, removió su contenido con una pequeña pajita, su sensualidad era incuestionable, su vestido rojo sangre largo hasta un poco más arriba de las rodillas y un escote llamativo hacían que me volviera a mirarla tantas veces como el alcohol me permitía moverme. Pedí una cuarta copa para compensar, por supuesto.

-Parece perdido – fue lo único que dijo, al mirarme de reojo, haciéndose la interesante -.

-¿Qué le hace pensar eso?

-Lleva cuatro copas desde que está sentado aquí y no deja de mirar hacia abajo, signo de que se avergüenza de lo que hace y de que no deja de darle vueltas a algo, ¿me equivoco? – sonrió mientras le daba un par de sorbos a su copa y traían la mía por fin -.

-Veo que tengo a una acosadora interesada – ambos reímos – Bueno, mi vida no ha resultado como yo esperaba.

-¿Sentado en un taburete de bar mirando a la nada? Qué va, mi vida es mejor – su sarcasmo la hacía todavía más atractiva -.

Estuvimos hablando durante horas, copa tras otra pero a ella parecía no afectarle en absoluto. Me encantaba su sonrisa y la forma de expresarse, moviendo ambos brazos entendiéndose a ella misma mientras yo trataba de no vomitarle en los zapatos. Cerré los ojos un momento tras la doceava copa, mientras mi cuerpo se tambaleaba adelante y atrás como si estuviera subido a un tiovivo y me di cuenta de que ya no estaba, tampoco su copa. Supuse que había ido al baño pero tampoco estaba su chaqueta y su bolso, por lo que, llamé al barman para que se acercara, yo no estaba seguro de poder levantarme todavía.

-¿No cree que ya ha bebido bastante?, ¿por qué no se va a casa a dormir la mona?

-¿Ha visto dónde ha ido… esa mujer? – era difícil pronunciar las palabras con exactitud pero mucho más ponerlas en orden -.

-¿Qué mujer?, ¿a qué se refiere?

-La mujer. Esa mujer que estaba aquí… La del… la del martini.

-Oiga, ha bebido demasiado esta noche, creo que debería irse a casa.

-¿No ha visto una mujer con un vestido rojo bebiendo un martini? Estaba justo… justo aquí – le señalé el taburete de al lado -.

-Señor, ha estado solo todo el tiempo, no había nadie sentado ahí – me miró realmente preocupado – De verdad, váyase a casa, ya es suficiente por hoy. Si quiere, le llamo un taxi.

Pero la vi. La vi saliendo del bar, así que, dejé unos billetes sobre la barra y fui tras ella. Cruzó la carretera descalza, mientras yo iba tras ella para alcanzarla. Unas luces me deslumbraron, cada vez estaban más cerca pero quise llegar hasta ella. Oí un golpe sordo. Y luego todo se volvió negro.


Recuerda que puedes apoyar el blog a través de Patreon, escribo relatos más elaborados y personales:

www.patreon.com/trackontime


Between Looks:

The first drink was refreshing, I needed it. The second showed that I hadn’t had enough with the first one, but the third symbolized the need to keep drinking. Alcohol ran through my veins as fast as blood, every night I needed a little more to evade a loveless marriage, two children who hated me, a scorned mistress and the ton of bills to be paid that I preferred to forget in the office every time I closed, it was crazy. At the bar I was someone else, I could become whoever I wanted and anyone would listen to my stories until I ended up on the street with a drunken fifth, but it was the only way to get home with both feet.

The lights were a little dim, which made the atmosphere more intimate and reserved, was somewhat quiet, there were about six people and each of them was in their affairs, cup in hand and letting go. I didn’t expect anyone to sit next to me and, much less, a woman. I tended to be rude, to deny that someone sat near me but her reddish hair, gray eyes and heavenly smile caught my attention completely, turning my gaze back to my glass to not make her feel uncomfortable. Her skin was perfect, she looked soft to the naked eye and very well maintained, she didn’t have a single area with acne. I was trying to calculate her age as I kept watching her through the corner of my eye and she tried not to turn around to look at me directly, the first contact always used to be a little tense.

She sat on the bar stool, a few inches from me and asked for a martini. Her voice was harmonious, serene and unlotonous, with a different accent that I had not yet been able to identify but hoped to do so. As soon as the barman brought her drink, she removed her contents with a little straw, her sensuality was unquestionable, her red dress long blood up to a little above her knees and an eye-catching neckline made me look at her again as many times as alcohol allowed me to move. I ordered a fourth drink to make up for it, of course.

-You seem lost – she said, as she looked at me fastly, making herself interesting -.

-What makes you think that?

-You already drunk four drinks and you keep looking down, a sign that you’re ashamed of what you’re doing and that you keep thinking in something you don’t have the solution yet, am I wrong? – she smiled as she took a couple of sips at her glass and the barman brought my drink at last -.

-I can see I have a stalker interested – we both laughed – Well, my life hasn’t turned out as I expected.

-Sitting on a bar stool looking out to nothing? My life is better – her sarcasm made her even more attractive -.

We were talking for hours, drink after drink, but she didn’t seem to be affected at all for the alcohol. I loved her smile and the way she expressed herself, moving both arms understanding herself as I tried not to vomit on her shoes. I closed my eyes for a moment after the twelfth drink, as my body staggered back and forth as if I were up to a merry-go-round and realized she was gone, neither was her glass on the bar. I figured she’d gone to the bathroom, but there wasn’t her jacket and handbag either, so I called the bartender to come to my position, I wasn’t sure I could get up yet.

-Don’t you think you’ve drunk enough?, why don’t you go home and sleep a little?

-Have you seen where she went… that woman? – it was difficult to pronounce the words accurately but much more to put them in order -.

-What woman? What do you mean?

-The woman. She was seated here, the woman… with a martini.

-Look, you’ve drunk enough tonight. I think you should go home.

-Haven’t you seen a woman in a red dress drinking a martini? It was right… right here – I pointed to the stool next to me -.

-Sir, you’ve been alone all the time, there was no one sitting there – he looked at me worried – Really, go home, that’s enough for today. If you want, I’ll call you a taxi.

But I saw her. I saw her leaving the place, so I left some bills over the bar and went after her. She crossed the barefoot road, as I went after her to reach her. Some lights dazzled me, they were getting closer but I wanted to get to her. I heard a dull blow. And then it all turned black.


Remeber you can support the blog through Patreon, I write a short stories more elaborated and personal:

www.patreon.com/trackontime


Publicado en Relatos

Palabras al Viento:

Escribía sin cesar. Mi alrededor había desaparecido, ni siquiera lo que consideraba importante lo era ya. El sonido de las teclas sobre el papel dándole forma a la historia era lo único que me hacía sentir vivo, respirar, volar entre palabras. Mis dedos no paraban de moverse, cada vez a más velocidad y ritmo, sin censura, sin tener que borrar y escribir de nuevo, había prometido un escrito limpio, tal y como saliera de mi mente.

Muchos creían que necesitaba un psicólogo, que era un adicto y debía dejar de escribir, podían pasar los días, noches enteras despierto hasta terminar algo que me resultara lo suficientemente interesante como para enamorarme hasta las trancas. Ellos hablaban de paciencia, de escribir con tranquilidad, de vivir en la realidad y no la ficción, pero yo hablaba de los personajes que caminaban a mi alrededor, me sonreían, coches chocando entre historias de acción y suspense, miradas encontradas entre un matrimonio a punto de divorciarse y palabras hirientes a un amigo muy querido que le ha traicionado. El papel vive, siente, transforma, encuentra la forma de ser transcrito, mejorado, borrado, cambiado, incluso, los olores y sabores se vuelven más presentes.

Mis ojos permanecen fijos en el papel. Una joven se sienta frente a mí, moviéndose al son de las palabras, con cambios de escenario casi a ritmo frenético, hablando con otros, sintiendo emociones, comiendo entre horas sin que nadie la vea. Mis teclas siguen sonando en mis oídos, relajantes, paralizantes, a su vez que ella hace lo que le digo, Habla, grita en sus malos momentos, llora cuando se siente sola y yo sonrío mientras cuento su vida. Mi respiración se entrecorta de emoción, mis manos empiezan a temblar y noto la boca seca, a la vez que mi corazón siente que va a explotar de un momento a otro. Ella mira a su amado, le sonríe, le advierte de sus integuridades, el joven las acepta pero, tras acostarse con ella, se ve como un trapo usado y tirado a la basura, entre sus sábanas comiendo toneladas de helado mientras ve películas tristes y llora como una descosida, incluso, puedo oír lo que ponen en la televisión, puedo saber qué película es… “Moulin Rouge”. Veo su insomnio, su ansiedad, su tristeza, su añoranza y las horas perdidas mientras escribo un punto y aparte.

¿Seguiría con su vida como si nada?, ¿le olvidaría?, ¿caería en absoluta depresión tras creer que nadie más la querría por quién es? Tenía el absoluto control de la historia, las palabras seguían con fluidez, sin interrupción mientras notaba algo de viento entrando por la ventana, ¿era la mía?, ¿quizá la suya? Decidí ignorarlo para seguir con ello. Pero me molestaba, oí libros caer al suelo y también a ella levantarse de la cama a recogerlos. No quería apartar la vista del papel, estaba demasiado inspirado pero lo hice para ver que mi ventana estaba abierta. Me levanté para cerrarla pero, antes de que llegara se había cerrado. Me volví para sentarme en la silla del escritorio y ella me miró fijamente, sonriendo, mirándome de arriba a abajo, dejándome eclipsado. Nos sonreímos, quizá nos gustamos. Olvidé lo que estaba escribiendo y, cuando me quise dar cuenta, mi despacho había desaparecido para formar parte de otra realidad de la que todavía no sabía muy bien cómo se había presentado ante mí. ¿Sería verdad que necesitaba un psicólogo?


Recordad que podéis apoyar el blog a través de Patreon, escrito relatos más elaborados y personales:

www.patreon.com/trackontime


Words Through the Wind:

I was writing incessantly. My surroundings had disappeared, not even what I considered important was it anymore. The sound of the keys on the paper shaping the story was the only thing that made me feel alive, breathe, fly between words. My fingers kept moving, getting faster and faster, uncensored, without having to erase and write again, I had promised a clean writing, just as it came out of my mind.

Many believed that I needed a psychologist, that I was an addict and had to stop writing, I could spend the days, whole nights awake until I finished something that I found interesting enough to fall in love with as hell. They spoke of patience, of writing quietly, of living in reality and not through fiction, but I spoke of the characters who walked around me, smiled at me, cars colliding between stories of action and suspense, looks found between a marriage about to divorce and hurtful words to a much-loved friend who has betrayed him. Paper lives, feels, transforms, finds a way to be transcribed, improved, erased, changed, even the smells and flavors become more present.

My eyes remain fixed on paper. A young woman sits in front of me, moving to the sound of words, with changes of scenery almost at a frenetic pace, talking to others, feeling emotions, eating between hours without anyone seeing her. My keys keep ringing in my ears, relaxing, paralyzing, in turn she does what I tell her, she speaks, screams in her bad times, cries when she feels lonely and I smile as I write her life. My breathing scures with emotion, my hands start shaking and I notice my dry mouth, while my heart feels like it’s going to explode from one moment to the next. She looks at her beloved, he smiles at her, she warns him of her integurities, the young man accepts them but, after sleeping with her, she looks like a cloth used and thrown away, among her sheets eating tons of ice cream while watching sad movies and cries like a desist, I can even hear what she put on TV, I can know what movie it is… “Moulin Rouge”. I see her insomnia, her anxiety, her sadness, her longing and the hours lost as I write a point and set aside.

Would she go on with her life as if nothing happened, would she forgets him, she would fall into absolute depression after believing that no one else would love her for who she is? I had the complete control of the story, the words were still flowing, without interruption as I noticed some wind coming through the window, was it mine, maybe hers? I decided to ignore it to come back to the story but it bothered me, I heard books fall to the ground and also hear her get out of bed to pick them up. I didn’t want to look away from the paper, I was too inspired but I did it to see that my window was open. I got up to close it, but before I got there it had closed. I turned to sit in the desk chair and she stared at me, smiling, looking at me from top to bottom, leaving me eclipsed. We smile, maybe we liked each other. I forgot what I was writing and when I wanted to realize, my office had disappeared to be part of another reality that I still didn’t quite know how he had presented himself to me. Would it be true that I needed a psychologist?


Remember you can support the blog through Patreon, I write short stories more elaborated and personal:

www.patreon.com/trackontime