Publicado en Relatos

Invisible:

Clara estaba sentada en uno de los bancos del parque leyendo, tomando notas y sonriendo de vez en cuando. Había otros chicos de su edad a su alrededor jugando a la pelota, riendo y bromeando, pero nadie se daba cuenta de que ella estaba allí, de hecho, desde hacía unos meses, notaba que su cuerpo se había vuelto invisible, cualquiera podía traspasarla fuera una persona o un objeto, nadie la oía hablar, llorar o gritar, no había nada que pudiera tocar excepto los libros, su única salvación. Se pasaba las tardes enteras leyendo y viendo a aquellos chicos pasar por su lado, oyendo conversaciones ajenas y envidiando que no pudiera formar parte de ellas y sin saber por qué, todo ocurrió tan rápido…

Pero, una tarde, tras oír el timbre del instituto que había justo enfrente del parque, levantó la cabeza para ver a los alumnos de diferentes edades salir de allí con sus amigos, riendo y contando historias. Notaba algo diferente. A alguien diferente. Sus ojos se encontraron con los de Miguel, uno de los chicos con el que siempre hablaba después de clase, ¿cómo podía verla? Nadie lo había conseguido hasta ese preciso momento. Creyó que fue un espejismo, una ilusión que su mente trataba de plasmar en la realidad, una mentira muy bien contada, por lo que, negó con la cabeza ignorando lo ocurrido y siguió leyendo su libro, algo triste. Miguel se acercaba cada vez más a ella, algo extrañado de que Clara no le hubiese saludado siendo que le había mirado directamente, hacía tiempo que no la veía en clase, por fin la encontraba.

– ¡Ey! ¿Dónde te escondes? Hace tiempo que no vienes a clase – le tocó el hombro a Clara para que levantara la vista del libro -.

– ¿Me…? ¿Me estás hablando a mí? – le preguntó a Miguel, mirando a ambos lados del parque, sorprendida, incluso, detrás de ella – ¿Cómo puedes…? ¿Puedes verme?

– ¿Cómo no voy a poder verte? ¡Estás aquí delante! – la señaló con ambas manos, no había nadie detrás de ella, por lo que, Clara empezaba a creerlo – Llevo meses sin verte, es como si te hubieses evaporado.

– Bueno, la verdad, es un tanto difícil de explicar porque…

Se dio cuenta de que los dedos de sus manos empezaban a ser más visibles, muy poco a poco. Empezó a respirar más deprisa, con los ojos puestos ahora en sus brazos que también se hacían visibles, sonreía. Miguel la miraba con extrañeza, esperando que ella dijera algo pero estaba demasiado ocupada observando los cambios que se producían en su cuerpo como para prestarle atención. Sus hombros, pies, cabello, cabeza y tronco, aparecieron hacia los demás de una forma tan visible que podía ver a algunos niños mirándola y esbozando una sonrisa.

– ¡Pueden verme! – señaló a todas las personas que había en el parque con las manos, correteando alrededor de Miguel y mirando las caras de los que cruzaban por su lado – ¡Pueden verme! ¡Me has salvado, Miguel, me has salvado! – le dio un beso en la mejilla y se fue corriendo por el parque sin mediar ni una palabra más, dejando a Miguel atrás, perplejo -.

De todos aquellos que no la veían, la ignoraban y la trataban como si no estuviera o no fuera importante, Miguel había sido el único que la había considerado “alguien”, había sido un amigo excelente y gracias a él todo volvía a la normalidad. Clara podía sentir de nuevo el tacto de los demás, podía sonreírles y conversar con ellos, la escuchaban y la hacían sentir diferente. Aunque nadie notara su presencia, siempre había alguien agradecido porque ella existiera.


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Invisible:

Clara was sitting on one of the park benches reading, taking notes and smiling from time to time. There were other guys her age around her playing ball, laughing and joking, but no one noticed that she was there, in fact, for a few months, she noticed that her body had become invisible, anyone could pierce her outside a person or an object, no one could hear her speak, cry or scream, there was nothing she could touch except books, her only salvation. She spent her entire afternoons reading and watching those kids pass by her side, listening to other people’s conversations and envying that she could not be part of them and not knowing why, everything happened so quickly…

But, one afternoon, after hearing the doorbell of the high school right in front of the park, she raised her head to see students of different ages leave with their friends, laughing and telling stories. She noticed something different. Someone different. Her eyes met those of Miguel, one of the boys she always talked to after school, how could he see her? No one had succeeded until that very moment. She believed that it was a mirage, an illusion that her mind was trying to translate into reality, a lie very well told, so she sneered her head ignoring what happened and continued reading her book, quite sad. Miguel was getting closer and closer to her, surprised that Clara had not greeted him being that she had looked at him directly, it had been a while since he saw her in class, finally he found her.

– Hey! Where are you hiding? It’s been a while since you came to class – he touched Clara’s shoulder to look up from the book -.

– Are you…? Are you talking to me? – she asked Miguel, looking at both sides of the park, surprised, even, behind her – How can you…? Can you see me?

– How can I not see you? You’re here in front of me! – he pointed to her with both hands, there was no one behind her, so Clara was beginning to believe it – I haven’t seen you for months, it looked like you’ve evaporated.

– Well, really, it’s a little hard to explain because…

She noticed that the fingers of her hands were beginning to become more visible, very little by little. She began to breathe faster, with her eyes now on her arms also becoming visible, she smiled. Miguel looked at her with surprise, expecting her to say something but she was too busy watching the changes in her body to pay attention to him. Her shoulders, feet, hair, head and trunk, appeared towards the others in such a visible way that she could see some children looking at her and sketching a smile.

– They can see me! – pointed to all the people in the park with her hands, running around Miguel and looking at the faces of those crossing by her side – They can see me! You have saved me, Miguel, you have saved me! – she gave him a kiss on the cheek and ran through the park without a word, leaving Miguel behind, perplexed -.

Of all those who did not see her, ignored her and treated her as if she was not important, Miguel had been the only one who had considered her “someone”, had been an excellent friend and thanks to him everything returned to normal. Clara could feel the touch of others again, she could smile at them and talk to them, they listened to her and made her feel different. Although no one noticed her presence, there was always someone grateful that she existed.


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Autor:

Escritora. Estudiante de la vida y apasionada por la lectura y el aprendizaje. Siempre activa, esperando crear una nueva historia o personaje. La dominación de las palabras forma su existencia y la música un componente fundamental para una mente creativa.

2 comentarios sobre “Invisible:

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